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Del papel a la pantalla: la cultura digital y el ámbito educativo en tensión.

Bavoleo, Mariana [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVI

ISSN: 1668-1673

II Congreso de Creatividad, Diseño y Comunicación para Profesores y Autoridades de Nivel Medio. `Interfaces Palermo´

Año XVI, Vol. 26, Noviembre 2015, Buenos Aires, Argentina | 270 páginas

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Retomando algunas de las concepciones sobre la tecnología educativa, la presente ponencia intentará reflexionar sobre las relaciones pedagógicas, en el marco del fortalecimiento de la cultura digital, tratando de abordar las potencialidades, limitaciones y valorizaciones didácticas que surgen frente a las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), en el ámbito de las materias del Núcleo de Formación Académica (NFA) de la Universidad de Palermo.

Se propone profundizar sobre el espacio de la comunicación, la cultura digital y la educación para dar cuenta de las nuevas valorizaciones didácticas en las prácticas áulicas. En la actualidad es necesario reconocer que las mentes de los docentes, y en especial las de los jóvenes, están atravesadas por entornos tecnológicos que soportan relaciones, saberes, consumos culturales y entretenimientos.

Una tecnología no es poderosa sólo porque genera nuevos mecanismos de transmisión o distribución de la comunicación, sino porque al hacerlo modifica las condiciones de accesibilidad, las formas de producción y organización, los espacios de interacción y las representaciones simbólicas de las prácticas cotidianas.

Del papel a la pantalla

Hablar de tecnología parece ineludible. En una sociedad en la que los nuevos medios de la información y la comunicación han permeado todos los espacios, y han modificado la manera de comprender el mundo para las próximas generaciones, no puede ignorarse la necesidad de reflexionar sobre su impacto en el espacio educativo.

Al intentar buscar sus antecedentes, un breve recorrido por la tecnología educativa sitúa su campo de conocimiento en los principios de la década de 1950. En sus orígenes la disciplina se vincula con las herramientas o técnicas para intentar dar una respuesta a la incorporación de medios y materiales para la enseñanza. Edith Litwin (2005), una de las mayores especialistas y referentes en el campo, explica que la tecnología educativa surge con fuerza en los Estados Unidos, donde en sus orígenes, se impregnó de una concepción eficientista de la enseñanza y de clara derivación conductista para las interpretaciones de los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Es así como surgieron definiciones artefactuales, que sujetaban la tecnología educativa a los medios tecnológicos producidos para la educación. Los intentos de dar respuestas totalizadoras a la problemática de la enseñanza generaron posteriormente una fuerte controversia respecto de su sentido y su valor, que ha atravesado su campo durante varias décadas.

Indagando sobre estas décadas, Juan de Pablos Pons (2009) sostiene que la primera referencia específica no aparece en el ámbito de la educación sino en los cursos diseñados para especialistas militares apoyados en instrumentos audiovisuales, impartidos durante la Segunda Guerra Mundial.

Asimismo, de Pablos Pons (2009) sostiene que las definiciones artefactuales han generado influencias en las líneas de reflexión que han perdurado hasta la actualidad.

Estas ideas han fomentado un ilusionismo tecnológico que se fundamenta en la idea de que la utilización de todo nuevo medio representa por sí mismo una mejora y una innovación.

… Los especialistas de la educación y en especial los del área de Tecnología Educativa, han redoblado su interés por estos artefactos simbólicos a los que se les viene otorgando un enorme poder educativo. Dado el poder automultiplicador del discurso instituido por las TIC y su omnipresencia en la sociedad, un desafío fundamental de las investigaciones y propuestas tecnológicas consiste en no minimizar el conocimiento acumulado por el campo de estudio de la Tecnología Educativa, para no seguir cometiendo los mismos errores y no vaciar las iniciativas de contenido educativo. (Pablos Pons, J., 2009:62)

Hay tecnologías que se utilizan habitualmente y que están tan perfectamente integradas en la vida diaria, que son utilizadas sin ser conscientes de que han contribuido en buena medida a cambiar las cosas en términos de mejora. Las tecnologías desempeñan un papel fundamental en la configuración de nuestras sociedades y nuestra cultura; en la historia de la humanidad, tecnologías como la escritura, la imprenta, el teléfono, la radio, el cine y la televisión, han implicado cambios y rupturas profundas. Sin embargo, aún resulta difícil determinar y evaluar el impacto que las nuevas TIC podrán generar.

¿De qué modo la apropiación de la tecnología educativa puede constituirse como puente para garantizar o mejorar la calidad educativa? ¿Deben las instituciones educativas responder a la omnipresencia que imponen las pantallas? ¿Qué condicionamientos operan en la adopción y apropiación de la cultura letrada? ¿Cómo impacta la cultura digital en los mismos? ¿Qué beneficios y que riesgos implican las nuevas tecnologías en el aula? Salomón (2000) explica que la tecnología puede otorgar el acceso fácil y rápido a la información, puede ofrecer resolver problemas y puede conectar estudiantes en diferentes espacios y tiempos; pero la tecnología por sí misma no puede transformar la información en conocimiento por ellos.

La tecnología sola no es sino un disparador, una oportunidad, algo de lo que se puede disponer; pero hay una enorme diferencia entre lo que la tecnología puede hacer, lo que en realidad hace y lo que debería hacer. Se tiene una buena idea de lo que la tecnología es capaz de poner a nuestra disposición; también de la brecha entre lo que tenemos a disposición y su realización en la realidad.

Lo que la tecnología hace o deja de hacer en educación depende mucho menos de lo que puede hacer y mucho más de lo que la educación le permite hacer. La brecha entre los dos se explica, en parte, por factores tales como la paradoja tecnológica, el tecnocentrismo y la investigación mal guiada. Estos son factores que evitan que el potencial de lo que podría pasar realmente se transforme en realizado.

Las nuevas tecnologías no pueden ser consideradas como algo exterior a lo humano; los vínculos sociales y educativos ya son, con todas sus implicancias, desde las nuevas tecnologías. Uno de los mayores obstáculos que se presentan, es que a priori y en el aula, las tecnologías se constituyen para el docente como un otro.

La enseñanza en los entornos tecnológicos

En las dos últimas décadas se produjeron transformaciones que modificaron significativamente la mayoría de los aspectos de la vida de los seres humanos, desde los modos de comunicarse y de generar conocimiento, hasta las formas de producir y consumir. Una sociedad ligada a modelos de poder verticalistas, concentrados, cerrados y estáticos, comenzó a ser invadida por otra que privilegia la construcción de lazos horizontales, diseminados, abiertos, conectados y dinámicos.

Para poder dar cuenta de las nuevas valorizaciones didácticas sobre la educación en el marco del fortalecimiento de la cultura digital, no puede obviarse que se presencia un periodo de transición de la sociedad industrial hacia la sociedad informacional.

En este pasaje, se ha producido un debilitamiento del modelo de la cultura de masas, en el que unos pocos controlaban de modo casi unilateral los espacios estratégicos de lo social frente a una masa homogénea e indiferenciada.

En la política, el espectáculo, la economía, los medios, el conocimiento y tantos otros ámbitos de poder, se empezó a dar paso a la fragmentación de ese poder central en pequeños nodos que emergen en una estructura social en red (Castells, 2002) atravesada por prácticas participativas (Jenkins, 2009) y en la cual cada sujeto, en su rol de ciudadano, televidente, lector o en sus distintas facetas de consumidor, participa, produce, comparte y opina en contacto con otros.

Estos cambios socio–culturales, asociados a la emergencia de tecnología digital de fácil acceso, implicaron también un cambio radical en la lógica educativa; los procesos mediáticos y la cultura digital impactan también en este ámbito, generando nuevos espacios y nuevas formas de acceder a los conocimientos.

En los escenarios actuales las tecnologías de la información y la comunicación, entramadas con la cultura y el conocimiento, generan posibilidades ricas y diversas para la enseñanza poderosa. Enseñar aprovechando estas enormes oportunidades implica pensar, especialmente en su sentido didáctico.

Mariana Maggio (2012) sostiene que en el centro de la incorporación de las TIC debe hallarse un marco de creación pedagógica que remita a una de las características fundamentales de la enseñanza poderosa: la formulación original. La autora explica que si la sociedad cambia, el conocimiento se transforma cada vez más rápido, los ciudadanos son sujetos cognitivos interpelados por su época y los entornos tecnológicos aparecen cada vez más imbricados en estos movimientos; entonces las propuestas pedagógicas no pueden permanecer cristalizadas.

En el marco de la Sociedad Informacional, la tecnología ya es algo que respiran muchos de los docentes. Se presencia una paradoja que aún no puede desentramarse: se han producido muy pocos cambios en cuanto a la estructura y la gestión de las estructuras educativas, mientras que la sociedad ha cambiado de forma rápida, los niños y adolescentes actuales ya necesitan otro tipo de formación. El núcleo del conflicto se intensifica porque los profesores se han formado con una cultura y una visión del significado de su profesión que ha cambiado, y continúa transformándose a una escala y velocidad inigualable. De esta forma, la participación de todos los actores del sistema educativo cobra mayor relevancia a la hora de pensar en la inclusión de la tecnología.

Simultáneamente, pueden destacarse algunos datos interesantes en lo que refiere al NFA de la Universidad de Palermo. El 93% de los alumnos y el 94% de los docentes encuestados indicaron un alto grado de interés por las innovaciones y los avances tecnológicos. En el caso de los docentes los celulares (100%), las notebook (86,7%) y los televisores (86,7%) encabezan las listas de los aparatos tecnológicos más utilizados. En el caso de los alumnos se reiteran las categorías pero con pequeñas diferencias porcentuales.

La totalidad de los alumnos (100%) y un alto porcentaje de docentes (93%) afirman que utilizan tanto la computadora, como Internet, para sus prácticas diarias vinculadas al mundo académico. En estas incorporaciones los alumnos focalizan en un solo eje: se menciona búsqueda de información y datos, la búsqueda de imágenes como fuentes de inspiración del diseño. Mientras que los docentes destacan tres ejes relevantes: el primero, vinculado con el uso de las herramientas (el email para comunicar cuestiones ligadas a la materia, la facilitación de las tareas de planificación, investigación y actualización permanente); el segundo relacionado con la colaboración en las tareas administrativas (registros de asistencia, calificaciones y trabajos prácticos); y el tercero asociado a la utilización de recursos colaborativos en línea (como Qikpad y los blogs como herramienta de interacción con el alumno).

En relación con las justificaciones sobre la inclusión de la tecnología en el espacio académico la mayoría de los alumnos (el 42% indicó estar muy de acuerdo, y el 39% de acuerdo) consideran que las nuevas tecnologías deberían utilizarse porque la forma de producir conocimiento e información ha cambiado.

En consecuencia, se halló un alto consenso sobre dos ideas vinculadas. Por un lado se afirma que las nuevas tecnologías deberían utilizarse, porque además de ser algo novedoso permiten administrar mejor los estudios (el 28% muy de acuerdo, y el 39% de acuerdo); y por el otro se afirma que las nuevas tecnologías deberían utilizarse en la universidad porque también forman parte de la vida diaria de los alumnos (el 51% indicó estar muy de acuerdo, y el 42% de acuerdo).

También se mostraron en desacuerdo (58%) con que las nuevas tecnologías no deberían utilizarse en la universidad porque las materias pierden rigurosidad.

Finalmente frente a la afirmación que las nuevas tecnologías deberían utilizarse, porque permiten potenciar la enseñanza, los alumnos indicaron menores grados de consenso: el 30% indicó estar muy de acuerdo; el 23% de acuerdo; y 39% ni de acuerdo, ni en desacuerdo.

En relación con las justificaciones sobre la inclusión de la tecnología en el espacio académico los docentes se encuentran en un alto grado de coincidencia con la afirmación que indica que el uso de la tecnología puede potenciar las propuestas pedagógicas contemplando, de forma necesaria, un enfoque didáctico y reflexivo que prime por encima de miradas sistémicas e instrumentales.

El 67% indicó estar muy de acuerdo y 33% de acuerdo. Consecuentemente, se mostraron en desacuerdo con la excusa de que las nuevas tecnologías no deberían utilizarse, porque implican una pérdida de tiempo en el aprendizaje de contenidos importantes; el 27% se mostró en desacuerdo y 73% muy en desacuerdo.

Los cambios se dan de forma progresiva con la aparición de las tecnologías, y aún es difícil dimensionar las marcas que dejarán las nuevas formas de relacionarnos con la información y con nuestro entorno. Los enfrentamientos que conllevan estos cambios, el tensionamiento entre la palabra y la imagen, y entre el papel y la pantalla (en el ámbito educativo) conducen a tratar de identificar cuáles son los riesgos y beneficios de la aplicación de las tecnologías de la información y la comunicación en el NFA.

Con respecto a los riesgos se reiteran en todos los casos con un alto grado de consenso el plagio, la inmovilidad, la reproducción y la dispersión. Esto lleva a uno de los docentes a afirmar que predomina la diversificación en exceso, cantidad más que calidad, lujo más que utilidad, lo que se lee en otros como sobreinformación y superficialidad.

Asimismo se menciona como preocupación reiterada la distracción frente a las potencialidades del soporte y acceso a fuentes sin criterio de selección.

Consecuentemente, se marca en la mayoría de los casos consultados que es fundamental el criterio de búsqueda y selección de información para que los alumnos no caigan en un cortar y pegar. Sin embargo, sólo cuatro docentes de los encuestados mencionaron que era fundamental elaborar consignas creativas y que no busquen la reproducción para que ello no ocurra.

Por otro lado, los alumnos consideran que la incorporación de las tecnologías en los estudios es riesgosa en tanto en casi todas las respuestas se menciona la idea de distracción como el mayor aspecto negativo. Además se destaca que los riesgos, en lo académico, efectivamente tienen que ver con la obtención de información no confiable, la información incorrecta o subjetiva, y hasta la confusión o pérdida de comunicación personal. También se menciona, un aspecto no relevado en el caso de los docentes: la dependencia tecnológica y las afecciones físicas (pérdida de visión y malestares de postura corporal).

Sin embargo, estas valoraciones están en tensión con los beneficios que también posibilitan, los nuevos escenarios contemporáneos. Las nuevas tendencias obligan a valorar la inclusión de las tecnologías digitales en el aula.

El contexto actual no está caracterizado por el desplazamiento sino por la convergencia. Se sostiene que se está asistiendo al borramiento de límites, a la fusión de tecnologías, formas y prácticas culturales que antes eran independientes, tanto en el punto de la producción como en la recepción. Sin duda, esta convergencia es en parte el resultado de los cambios operados en el terreno de la tecnología. La posibilidad de digitalizar toda una variedad de formas diferentes de comunicación (no sólo escritura, sino también imágenes visuales y en movimiento, música, sonido y habla) transforma la computadora en mucho más que una calculadora o una máquina de escribir con memoria: la convierte en un medio que permite proporcionar y producir, no sólo textos escritos, sino una variedad de formatos y, cómo resultado, la pantalla digital ha devenido punto focal de toda una variedad de opciones de entretenimiento, información y comunicación. (Bukingham, 2008).

Con respecto a los beneficios de la incorporación de las tecnologías en el proceso de enseñanza los docentes señalan, en la mayoría de los casos, las potencialidades de la accesibilidad y la interactividad. Se marca que la conexión y la velocidad brindan nuevas formas de comunicar por dentro y fuera del aula. Se señala también que tienen un gran impacto en la búsqueda de material y en la producción de recursos colaborativos. Al mismo tiempo, puede dinamizar las clases, flexibiliza y expande la actividad docente y atrae al alumno.

Los alumnos consideran que la incorporación de las tecnologías en sus estudios también es beneficiosa; en casi todos los casos se contempló la idea de rapidez y practicidad. También se menciona frecuentemente la precisión, la conectividad, accesibilidad y la facilidad en la búsqueda de información, fuentes y ejemplos.

Cabe destacar que la mera incorporación de la tecnología no es garantía de la potencialidad de las prácticas y que tampoco existe una garantía real a la hora de establecer relaciones causales directas entre la utilización de las TIC y la mejora de los aprendizajes. Esto ha conducido a algunos autores (Coll, 2008) a desplazar el foco de atención hacia el estudio de cómo la incorporación de las TIC pueden modificar las prácticas educativas que se encuentran articuladas en un conglomerado de factores que las intervienen y las conforman. Consecuentemente, coincidiendo con el planteo del autor, lo que debe indagarse es cómo, hasta qué punto y bajo qué condiciones las TIC pueden llegar a expandir las prácticas educativas en las que se incorporan.

Efectivamente ni los materiales tradicionales, ni las nuevas tecnologías de la comunicación y la información son neutros. Algunos facilitan o potencian y otros dificultan o restringen las prácticas educativas. Incluso, cuando mencionamos a las herramientas de producción sociales que son incluidas en las estrategias didácticas, debemos tener muy presente que simultáneamente se potencian ciertos aspectos y restringen otros.

¿Qué tipo de competencias deben formarse y cómo capacitar a los profesores para el uso de las nuevas tecnologías? ¿Cómo desarrollar las habilidades para un uso inteligente de las TIC en los alumnos? ¿Por qué hablar de la importancia de las concepciones didácticas en el abordaje de las TIC? La llegada del entorno digital también está provocando cambios importantes en el ámbito educativo. Para Cassany (2000) enseñar a escribir hoy de ninguna manera puede ser igual a como era hace tan solo treinta años, cuando no existían computadoras personales, ni Internet ni emails, y cuando lo más sofisticado era una máquina eléctrica de escribir. Si se quiere que la didáctica de la escritura siga respondiendo a los usos sociales, externos a la escuela, y que el alumno aprenda en el aula lo que necesita saber hacer en la comunidad, no podemos olvidar este cambio tan trascendental.

Las nuevas tecnologías, la cultura digital y las herramientas de producción social de lectoescritura, están cada vez más presentes en la vida diaria de los jóvenes y están cambiando la forma de comunicarnos. Incorporar nuevas herramientas informáticas como recursos didácticos también cobra una vital importancia bajo la nueva dimensión de la alfabetización digital.

Nuevos horizontes didácticos

Para David Buckingham (2005) estas competencias aparecen descriptas a menudo como una forma de alfabetización, y además sostiene que en el mundo moderno, la alfabetización mediática es tan importante para los jóvenes como la alfabetización más tradicional que les capacita para leer la letra impresa.

Concebir las prácticas de enseñanza y aprendizaje mediadas por la tecnología, implica que los sujetos de aprendizaje tienen la potencialidad de transformarse en productores y autores de contenidos digitales. Los distintos medios y lenguajes digitales, la creación de redes y comunidades virtuales de aprendizaje comienzan a promover el intercambio y la producción de contenidos gestionados y producidos por las comunidades educativas.

Esto requiere un gran esfuerzo desde la Institución para la capacitación docente y el acompañamiento, desde el docente en el proceso de formación y la inversión para la producción de otros contenidos y para el alumno que debe adaptarse, investigar, conocer, construir y producir en nuevos espacios de aprendizaje.

Si bien es cierto que el aprendizaje colaborativo no es un producto de las TIC, las mismas disponen de entornos que permiten propiciar nuevas formas de escritura, corrección y difusión de las producciones comunicacionales.

Durante décadas, la existencia y el protagonismo de los libros de texto en el aula ha sido, hasta ahora, una de las tecnologías más eficientes para proveer la transmisión de contenidos, alcanzar los objetivos curriculares y preparar exámenes.

En la actual sociedad del conocimiento, los jóvenes deben ser estudiantes a lo largo de toda la vida. Para el autor esto implica que su formación debe otorgar un énfasis especial en la construcción de competencias de orden superior: los estudiantes, orientados por sus maestros, pueden convertirse en creadores de contenidos y productores de sus propios libros de texto.

Comentarios finales

Frente a esto, al abordar el interrogante cómo se incorpora la tecnología, no puede obviarse que paradójicamente en los casos analizados, las herramientas que predominan son aquellas que están más asociadas a la reproducción de contenidos, y no a la producción colaborativa de contenidos. Es decir se expresa un alto grado de acuerdo sobre su potencialidad, pero en la práctica las mismas son utilizadas con la misma lógica reproductiva tradicional.

Esta contradicción y distinción de categorías marca la necesidad de pensar en las concepciones didácticas para lograr incorporaciones genuinas. Si los nuevos entornos y tecnologías implican sujetos, mediaciones, prácticas áulicas, docentes y roles diferentes, la innovación educativa tendrá que contemplar cambios tanto en la lógica, secuencia y estructura de las clases, como en los materiales, recursos y alternativas curriculares.

Por un lado, es importante marcar que existe en este trabajo una convicción de que la tecnología es un enorme desafío de reflexión y análisis, que puede ser tomada como una oportunidad para la concreción de nuevas experiencias educativas genuinas, profundas, transformadoras que contemplen la complejidad creciente de la educación en las nuevas sociedades.

Por él otro, no puede obviarse que existen preocupaciones sobre los riesgos, la fascinación herramental, la superficialidad y la distracción que las pantallas pueden ocasionar cuando no están incluidas con un fin didáctico claro que permita ir más allá de las prácticas tradicionales.

Asimismo, es clave que estas reflexiones se aborden en conjunto con el concepto necesario de cambio, junto a la necesidad de trabajar en zonas próximas de desarrollo institucional. La reflexión, el análisis y la difusión de las problemáticas educativas conllevan a una mejor comprensión, colaboración y acción.

Referencias bibliográficas:

Buckingham, D. (2005) Educación en medios. Alfabetización, aprendizaje Y Cultura Contemporánea. España: Paidós Comunicación.

Buckingham, D. (2008) Más allá de la tecnología. Buenos Aires: Manantial.

Cassany, D. (2000) De lo analógico a lo digital el futuro de la enseñanza de la composición, lectura y vida, Revista Latinoamericana de lectura. Año 21.

Castells, M. (2002) La era de la información. México: Siglo XXI Editores.

Coll, C. (2008) Aprender y enseñar con las Tic: Expectativas, realidad y Potencialidades. Disponible En: Http://Bibliotecadigital.Educ.Ar/Articles/Read/Aprender_Y_Ensenar_Con_Tic.

De Pablos Pons, J. (2009) Coord. Tecnología Educativa. La Formación del Profesorado en la era de Internet. Málaga: Aljibe.

Jenkins, H. (2009) Convergence Culture. La cultura de la convergencia de los medios de comunicación. Barcelona: Paidós Litwin, E. (2005) Tecnologías educativas en tiempos de Internet. Buenos Aires: Amorrortu.

Maggio, M. (2012) Enriquecer la enseñanza. Buenos Aires: Paidós.

Salomón, G. (2000): “No es sólo la Herramienta sino la racionalidad educativa lo que cuenta” Escrito Para El Encuentro De Ed–Media, Realizado En Montreal El 28 De Junio De 2000.

Abstract: In a society in which the new means of information and communication have permeated all areas, changing in one way or another, the way of understanding the world for future generations, can not ignore the need to reflect on its impact on the educational space.

Keywords: educational technology - digital culture - digital literacy

Resumo: Em uma sociedade na que os novos meios da informação e a comunicação têm permeado todos os espaços, modificando de uma forma ou outra, a maneira de compreender o mundo para as próximas gerações, não pode ser ignorado a necessidade de refletir sobre seu impacto no espaço educativo.

Palavras chave: tecnologia educativa – cultura digital - alfabetização digital

(*) Mariana Bavoleo. Licenciada en Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Profesora en Enseñanza Media y Superior en Ciencias de la Comunicación (UBA). Diplomado Superior en Gestión Educativa (FLACSO). Magíster en Tecnología Educativa (UBA; en curso).


Del papel a la pantalla: la cultura digital y el ámbito educativo en tensión. fue publicado de la página 61 a página65 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVI

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