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Crónicas del enseñaje-aprendizaje de la Redacción Creativa

Bensignor, Betina Mariel [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVI

ISSN: 1668-1673

II Congreso de Creatividad, Diseño y Comunicación para Profesores y Autoridades de Nivel Medio. `Interfaces Palermo´

Año XVI, Vol. 26, Noviembre 2015, Buenos Aires, Argentina | 270 páginas

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El presente paper nace de crónicas de las clases de Redacción Publicitaria I en la Universidad de Palermo, algunas de las cuales me dieron pie a escribir este artículo, con el objetivo de dar testimonio del proceso de adquisición de destrezas para la escritura creativa desde el lugar de los hechos.

Tal vez, motivada más por el propio interés de propiciar la reflexión y la conciencia pensé para la primera clase del cuatrimestre una propuesta sobre lo que los alumnos no creen saber acerca del quehacer profesional de los redactores publicitarios.

En lugar de comenzar por exponer los aspectos teóricos del módulo bibliográfico, les pedí que nombraran verbos, acciones que lleva a cabo un redactor. Lo primero que descubrieron es que todos llegaron a clase con un saber previo, que todos disponían de algún tipo de conocimiento que no tenían en consideración. Lo segundo, luego de la puesta en común, es que pueden valorizar y dar una dimensión ajustada a la gran responsabilidad y el requerimiento de saberes y destrezas que desarrollan los redactores publicitarios en el día a día. Después de la experiencia de cada ejercicio, se pasó a las instancias que les permite a los alumnos reflexionar y apropiarse de las herramientas técnicas para poder emplearlas a voluntad, a través de la puesta en común, el análisis y la conceptualización.

En la segunda clase del cuatrimestre los alumnos se encuentran escribiendo un reportaje imaginario a un redactor publicitario. No sé si conocen a alguno. Todavía no se expuso quiénes fueron Ogilvy, Bernbach o Burnett, como indica la planificación académica; probablemente no saben lo que estos vanguardistas representan en el mundo de la publicidad. Pero para esta práctica, como para tantas otras, se optó por no interferir la espontaneidad con información del mundo real. El tiempo de la teoría vendrá después de la experiencia. El objetivo es estimularlos para que dejen volar libremente su imaginación, para que se conecten desde la curiosidad que les despierta el personaje o el rol y se lancen a buscar las ilimitadas respuestas posibles.

La escritura es una actividad que está fuera de los manuales, en los libros sólo podrán encontrar rastros, datos, consejos y previsiones. Sólo eso. El resto es hacer. Buscar un ritmo común es un delicado equilibrio entre dar lugar a quienes necesitan más tiempo y quienes, por terminar pronto, pueden correr el riesgo de aburrirse y pensar que la clase los aburre. Algunos de los reportajes logrados tienen la calidad de una versión final para entregar a la editorial. Los estilos de escritura son tan disímiles y variados como alumnos hay en la clase. Tuvieron la libertad de elegir hacer una introducción, crear a partir de un personaje real, preguntar sin reservas los secretos y los trucos de la profesión, describir o no el ámbito o los gestos del entrevistado, etcétera. El que sigue es un texto conciso, escrito por una de las alumnas: “En estos trabajos, donde la consigna es abierta, cada alumno puede expresar y compartir sus inquietudes acerca de la profesión, las fantasías, las dudas y las diferencias entre lo que significa ser o trabajar como redactor publicitario. Si bien el objetivo de la consigna no tiene fines terapéuticos, la fascinación o la idealización de la profesión que suelen tener al comienzo de la cursada puede encontrar en sus textos un espacio para manifestarse y contrastar en un ambiente de prueba y experimentación, antes de salir al mercado publicitario para ofrecer su talento y su formación profesional como redactores creativos. En otra clase, después de mirar avisos y analizar entre todos sus puntos fuertes, sus aciertos y sus oportunidades de mejora, y proponer cambios para lograr mayor efectividad en los mensajes, se aplican los conceptos teóricos sobre la percepción vistos en la clase anterior.

Ver es más que percibir a través de los sentidos. El cerebro interpreta lo que ve, porque está influenciado por el entorno y por las experiencias personales. De manera que también el acto de ver es una construcción. Nadie ve lo mismo que otro. La ciencia descubrió que el cerebro está influido y moldeado, además, por nuestra capacidad de prestar atención. Y cuando se puede prestar atención con la aptitud para adquirir conocimiento y fijarlo en nuestro cerebro, se empiezan a crear nuevas redes neuronales. Como conclusión: cuando se es capaz de hacer nuevos circuitos, se empieza a percibir la realidad de otra manera. Una vez terminada la breve exposición, comienza el primer ejercicio práctico: a partir de una estatuilla de porcelana con la figura de un luthier rodeado de instrumentos, algunos de ellos apoyados sobre un mueble de madera casi tan alto como el personaje, otros en el piso y un violín que él mismo está ejecutando, la consigna consistía en escribir una lista con los objetos que veían. La disposición de asientos en las clases responde al formato de aula taller, es decir, sentados a lo largo de dos mesas que atraviesan el aula, en lugar de la clásica ubicación uno detrás de otro como en un cine o una conferencia.

Por supuesto, lo que llegaban a percibir variaba según dónde estaba sentado cada uno. Los que estaban de frente podían ver con claridad el rostro y la vestimenta antigua del luthier y de qué instrumentos se trataba, mientras que los que veían la cara posterior sólo veían partes, anversos; se podría decir que inferían, suponían o imaginaban más que lo que veían. Es así que muchos no pudieron descifrar lo que para otros era evidente. Cuando se pasó a la ronda de lectura comprobaron cómo frente a una misma realidad cada uno focalizaba y decodificaba algo diferente. Les sorprendió que lo que para unos era un taburete para otros fuera claramente un inodoro y sólo para los menos, un timbal. Algo similar ocurrió con la parte superior del saxo que asomaba por encima del mueble: quienes estaban frente a él lo distinguieron sin dificultad, mientras que los que estaban detrás veían algo parecido a una cafetera o una cosa con mango. Este ejercicio preparatorio les dio la evidencia de que no hay una realidad única, uniforme o común para todos, sino una construida por cada uno a partir del lugar desde donde la percibimos, y limitada por nuestros condicionamientos, creencias y experiencias. Como segunda ejercitación, a partir de un fragmento de un cuento de Marcos Aguinis en el que el autor describe una escena al borde de una ruta desierta donde dos mochileros planean asaltar al empleado de la estación de servicio, la primera consigna fue pensar cómo contaría esta escena uno de los mochileros. Los resultados fueron tan heterogéneos como cantidad de alumnos hubo ese día en la clase. Cada uno aportó su visión y su estilo personal en la narración de los hechos. Pero más curioso fue escuchar, en la segunda parte del ejercicio, cómo relataba la misma escena el otro mochilero, y después la versión del hombre de la estación de servicio.

Pasadas las sorpresas y los comentarios de admiración sobre el material que produjeron los compañeros, se indagó sobre qué conclusiones podían sacar a partir de la experiencia. La más notable fue que, además de ser importante lo que se cuenta, influye mucho quién lo cuenta. Algunos comentaron que no podían creer cómo las versiones eran tan diferentes, los estilos, los narradores en primera o en tercera persona, el tiempo en presente o en pasado, las diferencias de personalidad entre ambos mochileros, el tono que eligió cada uno para personificarlos en forma diferente.

Como reflexión personal, se considera imprescindible darles a los jóvenes un ambiente enriquecido donde convivan la libertad, la creatividad, el humor, la autoafirmación, la técnica, el silencio, la experiencia, las normas y el conocimiento. El poder compartir estos aspectos es un estímulo que produce efectos multiplicadores en su capacidad de observar, reflexionar, imaginar, crear y escribir.

Abstract:

Creative writing is an activity that is outside of the manuals. The books are only traces, data, advice and forecasts, just that. The rest is to do it. The slogan is only one key, and is the same for everyone. There are many results as participants.

Keywords:

creative writing - writing - learning – teaching

Resumo:

A escritura criativa é uma atividade que está por fora dos manuais. Nos livros só se encontram traços, dados, conselhos e previsões. Só isso. O resto é fazer. Consigna-a é só uma chave, e é a mesma para todos. Resultados há tantos como participantes.

Palavras chave: escritura criativa – redação - aprendizagem –ensino

(*) Betina Mariel Bensignor. Escritora y redactora publicitaria (Fundación de Altos Estudios en Ciencias Comerciales – Asociación de Dirigentes de Empresa). Es autora de 4 libros y coach de escritura, colaborando con autores en la redacción de sus libros.


Crónicas del enseñaje-aprendizaje de la Redacción Creativa fue publicado de la página 75 a página76 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVI

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