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Cómo trabajar el concepto de representación en el aula.

Steinberg, Lorena [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVI

ISSN: 1668-1673

II Congreso de Creatividad, Diseño y Comunicación para Profesores y Autoridades de Nivel Medio. `Interfaces Palermo´

Año XVI, Vol. 26, Noviembre 2015, Buenos Aires, Argentina | 270 páginas

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El concepto de representación es clave para poder abordar desde un enfoque semiótico peirceano cómo se construye lo real. Asimismo, la Teoría de los Discursos Sociales de Eliseo Verón, teoría sociosemiótica que concibe el entramado social como un sistema en el que las prácticas y las instituciones conllevan una dimensión significante, permite analizar los exponentes textuales en tanto productos que remiten a dicho sistema. Es por esta razón que analizando los discursos se pueden describir los procesos de asignación de sentido social. Para dar cuenta de cómo trabajar el concepto de representación, se ejemplificará con un trabajo efectuado por los alumnos, que consistió en un análisis comparativo de dos películas, a partir de los cuales analizaron las operaciones significantes que dieran cuenta de la representación de la niñez.

Qué es representar

Cabe destacar que representar es estar en lugar de, encontrarse en relación tal con otro que para ciertos fines es tratado por alguna mente como si fuera ese otro (Peirce, 1978). Esto implica la relación del Representado con el Representante, así como también cómo debe entenderse la relación. Aquí se incorpora un tercer elemento que media entre los otros dos. Vale decir que se trata de una interpretación que se realiza de los signos. Es en este sentido, lo que la cámara registra, el espacio, implica un posicionamiento, una selección, un recorte que focaliza en algún aspecto de esa persona, situación u objeto representado.

En el discurso audiovisual se manifiestan las marcas enunciativas en los empalmes de montaje, ángulos, movimientos de cámara, en los carteles, títulos, etc. Son índices de una producción semiótica dirigida a un fin y a una posición en relación al enunciado. Configura proyectivamente potenciales comportamientos de lectura por parte de los espectadores.

Es en este marco en el cual el análisis enunciativo de los textos audiovisuales focaliza la especificidad de los discursos, en tanto puesta en juego de las posibilidades que brinda el medio y los lenguajes involucrados.

Los textos audiovisuales se presentan ricos en índices de su instancia enunciativa, al decir de Bettetini (1984), o como señala Metz (1979), sus marcas son coextensivas a todo el film, siempre están presentes, aunque puedan operar de manera no manifiesta.

Los lugares de emergencia de la instancia enunciativa, los lugares en donde ir a ver la emergencia de la enunciación fílmica, son entre otros: el uso expresivo del color o de la música o banda sonora, los tipos de planos, encuadre y montaje, la aparición de la voz en off, los intertítulos, la película en la película, las remisiones intertextuales, los juegos de campo contracampo, las modalidades que adopta la focalización.

Los alumnos trabajaron sobre un conjunto de ítems para orientar, disparar el análisis del corpus discursivo, y no preguntas a las que deberían responder como un cuestionario. De hecho, se valoró la reflexión crítica y la creatividad en el análisis. Algunas consignas fueron de carácter más general y otras focalizaron en aspectos más puntuales y de ninguna manera agotaron los aspectos enunciativos que el propio objeto pudiera ofrecer para el análisis.

Diversas preguntas disparadoras favorecieron un abordaje que privilegiara una reflexión sobre los mecanismos de representación, la configuración de operaciones que se lleva a cabo en el cine, más allá del lenguaje utilizado.

Esto implica pensar a los medios como objeto de estudio, en detrimento de utilizarlos sólo como un instrumento.

Estereotipos

El estereotipo es una representación repetida frecuentemente que convierte algo complejo en algo simple.

Es un proceso reduccionista que implica una economía de pensamiento. A menudo se vincula a una distorsión porque depende de su selección, categorización y generalización, haciendo énfasis en alguno de los atributos en detrimento de otros. Esta representación estereotipada la pudieron observar los alumnos en relación a los films analizados.

Los estereotipos son verdaderos y falsos a la vez. Representan alguna característica, no todas, pero alguna ha sido seleccionada para representar a un grupo social. Es por eso que son verdaderos, pero también son falsos, porque algunos de los atributos son seleccionados a costa de otros. Por ejemplo, los esquimales tienen distintas alturas, profesiones y viven en casas hechas de ladrillos, pero sin embargo, se los visualiza como bajos, gorditos y que se visten con pieles. En las publicidades, una persona exitosa es bella y delgada. Esto pone en relieve que los estereotipos son una forma necesaria de construir el sentido de la realidad.

En general, se tiende a presentar los estereotipos como malos en sí mismos, cuando en realidad son un mecanismo cognitivo necesario para aprehender el mundo. Los estereotipos no son fijos, son una expresión directa del cambio en el sistema de valores culturales de una sociedad. A modo de ejemplo, la representación estereotípica de las mujeres como amas de casa, es muy reciente y bastante fluctuante. Antes de la Segunda Guerra Mundial, las mujeres trabajaban en el campo, en la casa y en las industrias. La representación típica de la mujer en ese entonces, la mostraba como activa en el trabajo. Las mujeres que podían quedarse en sus casas eran las de clase alta. Fue a fines de los cincuenta y principios de los sesenta, que se empezó a instaurar esta idea de mujer como ama de casa, preocupada por la limpieza. En consecuencia, cabe subrayar que los valores y actitudes cambian y las representaciones también se modifican con ellos.

Como afirma el especialista en medios Len Masterman:

“(…) el poder de los medios reside en la aparente naturalidad de sus representaciones, puesto que la potencia ideológica de un producto de los medios radica principalmente en la capacidad que tengan quienes lo controlan y lo elaboran, para hacer pasar por real, verdadero, universal y necesario lo que son construcciones inevitablemente selectivas y cargadas de valores, en las que se inscriben intereses particulares, ideologías y modos de entender” (Masterman: 1993, p. 36).

El cuerpo significante y sus manifestaciones de sentido

Se puede evidenciar en los films expuestos, el uso del cuerpo como forma de manifestación de sentido. Tal como indica Verón: “Todo discurso es un discurso sobre el cuerpo” (Verón, 1975, p. 42). Por este motivo, es importante tenerlo en cuenta para la interpretación de ambos films.

Los alumnos pudieron establecer que En Charlie y la fábrica de chocolate (2005) era importante tomar en cuenta la manera en que está construido el personaje de Charlie, el cual es representado con una extravagante apariencia y una vestimenta que remite al género circense.

Se destaca del mismo la perfección de su dentadura, remitiendo al vínculo que establece con su padre, un dentista reconocido. Dado que su padre era muy obsesivo con el cuidado de sus dientes, le prohibió realizar travesuras típicas de la infancia, entre las cuales se encuentra comer golosinas. Por esta razón se representa a Wonka como una persona que ha reprimido fuertemente uno de sus traumas de infancia y se manifiesta en su adultez constantemente.

En el caso de Charlie, se identifica con el típico niño humilde y bondadoso, relacionado con el cliché del niño pobre que resulta beneficiado y salvado de su situación poco feliz.

Los otros cuatro personajes elegidos por Wonka para que compitieran por el premio son Augustus Gloop, Veruca Salt, Violet Beauregarde, Mike Teve. Todos, pero cada uno a su manera, entran dentro del estereotipo de niño indeseable. Augustus es un niño gordo, desobediente y consentido por sus padres. Genera sentido con su cuerpo con su forma particular de comer. Para festejar el encuentro del ticket dorado se come una barra de chocolate de una forma desagradable y voraz, manchando su rostro y manos. Más aún, prácticamente en todas las tomas que aparece está con un dulce en su boca.

Veruca también es malcriada, muy caprichosa e irrespetuosa. Se evidencia en su manera de relacionarse con sus padres, en su tono de voz irreverente y demandante cada vez que se dirige a ellos, en particular a su padre.

Violet es extremadamente competitiva, arrogante y maleducada. Se caracteriza por estar comiendo chicle constantemente de una forma vulgar. Su modo de caminar es acorde a su forma de considerarse superior al resto.

Finalmente, Mike es agresivo e insolente. Disfruta destruyendo y su agresividad se representa en los gestos de su cara. También en su tono de voz se rastrea cierto sarcasmo y soberbia.

El film retoma todos estos estereotipos y los lleva a un grado extremo de exageración. Es una marca de la enunciación ya que dicha exageración es una forma de comentar, es decir que se evidencia la estrategia que del sujeto enunciador apunta a conmover al receptor fílmico.

El sujeto de la enunciación deja en claro la diferencia que existe entre los otros cuatro niños ganadores por un lado, y Charlie y Willy Wonka por otro Cada uno de estos niños es representado a través de los planos picados o contrapicados de manera tal de manifestar su pedantería, su insolencia, arrogancia, gula e ira. Se podría inferir que cada uno de ellos remite a los siete pecados capitales.

En La ciudad de los niños perdidos (1995) es importante dar cuenta de la construcción del personaje de Krank, un científico solitario y triste, de facciones sumamente remarcadas y alargadas. Para las escenas de Krank se utilizan primeros planos, los cuales muestran las expresiones más fuertes de este personaje, y sobre todo su incapacidad para mostrar emociones.

En el caso los personajes también remiten a estereotipos. Cada uno de ellos posee características que le permiten al receptor fílmico asociarlos con ciertos tipos de personalidades establecidas. La utilización marcada de estos estereotipos puede ser considerada un comentario del enunciador, como una marca de la enunciación. Al igual que el filme anterior, La Ciudad de los Niños Perdidos (1995) también lleva a los estereotipos a un grado de exageración.

Es el caso de One, por ejemplo, un hombre adulto, corpulento, de buen corazón, simplón y bruto. Su bondad se ve en el afecto que le tiene a su hermanito menor y luego a Miette, y cómo hace todo lo posible para ayudar a ambos. Para demostrarle a la pequeña el cariño que le tiene, entre otras cosas, se tatúa su nombre a pocos días de conocerla.

Miette es una niña rebelde, con mucha iniciativa y decisión. Vive en esa ciudad particular, casi tenebrosa, sin padres. Su comportamiento se asemeja al de un adulto. Por un lado, es la líder de la pandilla de chicos y, por otro, actúa en muchos aspectos como protectora de One. Ella sabe y entiende cosas que él no. Lo guía en su búsqueda y de esta manera se invierten los roles que le corresponderían a cada uno. Es decir, la niña cuida del adulto. Esta inversión es reforzada por los cuerpos de los personajes, ya que Miette es pequeña, delicada, y muy bonita, mientras que One tiene un aspecto tosco, sus brazos son desproporcionados para su cuerpo, lo que le da un aire simiesco y esto se ve también en su forma de relacionarse corporalmente con la pequeña (su forma de cuidarla, cargarla en sus brazos o en su espalda).

Hay dos siamesas que son maltratadoras de los niños: los obligan a robar y a llevarles objetos de valor y por lo tanto viven a costa de ellos. Amenazan a todos los pequeños ante cualquier situación que las desconforma, por ejemplo si no les llevan suficiente dinero. En cuanto a lo físico, son prácticamente iguales. Ambas sumamente grotescas, en sus caras se dibuja constantemente una expresión de disgusto y rechazo. Su aspecto en general remite al cliché de una maestra o directora insatisfecha con su vida y resentida con la juventud.

A partir del análisis que llevaron a cabo los alumnos concluyeron que los malvados son caricaturizados, y sus rasgos más desagradables son enfatizados y exagerados.

A modo de conclusión

A lo largo del desarrollo del trabajo los alumnos afirmaron que pudieron encontrar en los films que conformaban su corpus, la aplicación de los conceptos y herramientas vistos en el transcurso de la materia Semiótica II. Ambos films utilizan diferentes recursos, los colores, las posiciones de cámara, los planos, los índices comentativos (Bettetini, 1984), los sonidos-diálogos-música, para producir sentido. Visualizaron que la representación es un proceso que implica que en discurso se seleccionen algunos rasgos del objeto, focalización en determinados aspectos del mismo, los cuales son destacados, categorizados, clasificados, estigmatizados, etc.

En el caso del cine como medio, estas operaciones se manifiestan en toda la riqueza que implica el lenguaje audiovisual, que tiene a la cámara como protagonista.

Es en este marco en el cual los alumnos pudieron reflexionar acerca de la importancia de desnaturalizar los estereotipos, es decir, evidenciar que son construcciones, representaciones posibles del grupo social a quien representan, pero no únicas. Este trabajo les permitió a los alumnos pensar los medios y analizarlos como objeto de estudio. Nuestra función como docentes es la de justamente es la de darles a los alumnos las herramientas teórico analíticas para que ellos puedan cuestionar las certezas…

Referencias bibliográficas

Bettetini, G. (1984) Tiempo de la expresión cinematográfica. México: FCE.

Masterman, L. (1993) “La revolución de la educación audiovisual” en Aparici, R. (1993) La revolución de los medios audiovisuales. Madrid: Ed. De la Torre.

Metz, C. (1979) “Historia/Discurso (Nota sobre dos voyeurismos)”, en Psicoanálisis y cine. El significante imaginario. Barcelona: Editorial Gustavo Gili.

Peirce, Ch. (1978) La Ciencia de la semiótica. Buenos Aires: Nueva Visión.

Verón, E. (1987) “El cuerpo reencontrado”, en La semiosis social. Fragmentos de una teoría de la discursividad.

Barcelona: Gedisa.

Abstract: This paper aims to describe the methodologies applied in the classroom to address the concept of representation from a Peircean semiotic approach and sociosemiotic of the Theory of Verón Social Speeches.

Keywords: semiotics - rendering - stereotypes

Resumo: O presente trabalho procura descrever as metodologias aplicadas na sala de aula para abordar o conceito de representação a partir de um enfoque semiótico peirceano e sociosemiótico da Teoria dos Discursos Sociais de Verón.

Palavras chave: sociosemiótica – representação – estereotipos –meios.

(*) Lorena Steinberg. Es Licenciada y Profesora en Ciencias de la Comunicación de la UBA.


Cómo trabajar el concepto de representación en el aula. fue publicado de la página 254 a página256 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVI

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