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Prólogo

Goyes Narváez, Julio César; Niedermaier, Alejandra [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Cuadernos del Centro de Estudios de Diseño y Comunicación Nº 56

Cuadernos del Centro de Estudios de Diseño y Comunicación Nº 56

ISSN: 1668-0227

Pedagogías y poéticas de la imagen

Año XVI, Marzo 2016, Buenos Aires, Argentina | 270 páginas

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Varios aspectos resultan particularmente significativos en esta compilación. Por un lado se ha podido reunir una pluralidad de voces en lo que respecta a los distintos campos disciplinares a los que cada ensayista pertenece. Por otro, porque se encuentra atravesada por la concurrencia en la concepción de que la imagen se encuentra históricamente determinada por un régimen de visibilidad y de inteligibilidad. A partir de este encuentro surgen las diferentes preocupaciones acerca de la experiencia sensible que la misma origina. En términos amplios, su modo de distribuir, su modo de inscribir, su modo de imprimir huellas. Al respecto Giorgio Agamben (2007, p. 15) determina: “la idea de una experiencia separada del conocimiento se ha vuelto para nosotros tan extraña que hemos olvidado que, hasta el nacimiento de la ciencia moderna, experiencia y ciencia tenían cada una su lugar propio”. Todos los escritos establecen interrogantes acerca de la noción foucaultiana de “instauración de discursividad” en el sentido de que a partir de esa instauración se forma una percepción y, a su vez, un modo de mirar y visibilizar. Buscan alertar así sobre una posible manera de controlar y de imponer conductas y, en paralelo, intentan jerarquizar la sustancia expresiva que posibilita expandir percepciones y pensamientos.

Se produce además una coincidencia con el acontecimiento pedagógico que distribuye el saber operando sobre lo inteligible y lo sensible y, por tanto, también adjudica, inscribe e imprime. Esta circunstancia produce que las exploraciones ahonden en los distintos aspectos del título convocante. Gilles Deleuze (1987, p. 79) sostenía que el saber puede recorrer varias trayectorias: la ciencia, la estética, la ética, la política. Estas trayectorias están comprendidas, en este caso, en la preocupación por las poéticas de la imagen, por el trabajo de su lenguaje (icononismo, representación, simulacro), la crítica del sentido y el reconocimiento de soportar la memoria, amplificar el conocimiento, reactivar la sensibilidad y ser prótesis tecnoperceptiva. Por eso el siguiente pensamiento del escritor uruguayo Mario Benedetti (en Baeza, 2003, p. 91) resulta una introducción a las mismas: “(…) Y también que esa lectura sólo será posible en su plenitud cuando todos y cada uno de nosotros nos hayamos alfabetizado para la imagen liberadora”.

A propósito, Vanessa Brasil Campos Rodriguez desanda el camino de la mirada y se detiene en la de la posmodernidad. En este recorrido se torna pregnante el concepto de lo extraño, lo siniestro (unheimlich) trabajado por Sigmund Freud. A partir de allí analiza los reality show tornando evidente una de las características de nuestra época; ya no se trata de representar sino de presentar en términos de tornar en espectáculo –aspecto omnipresente en nuestra vida cotidiana–. Podríamos arriesgar que esto se ha producido en función de un corrimiento entre su concepción de signo (representación) para dar paso a una concepción más ligada a ser, hacer visible y señalar en el sentido de mostrar lo que sucede en distintos ámbitos, sin forcluir ninguno.

Mónica Ferreira Mayrink coloca a la práctica docente ante el desafío de una “reflexiónsobre- la-acción” referenciándolo con el momento en que el docente evalúa su labor en la clase como un modo de jerarquizar su práctica individual y cotidiana. En tal sentido aparecen coincidencias con otros ensayistas aquí reunidos al comprender a los educadores como intelectuales responsables de formar ciudadanos activos y críticos dentro de la comunidad.

Desde la Teoría de Análisis Textual, Jesús González Requena su iniciador y principal desarrollador, llama la atención sobre la evidencia en la cual los espectadores recuerdan mal las películas que han hecho parte de su experiencia, dado que olvidan la fuerza emocional que éstas cargan, imponiéndose, en cambio, el discurso informático y comunicativo que ancla en la eficacia del mensaje y su proceso cognitivo. Su artículo, resultado de uno de sus seminarios, analiza aquellos films que como Psycho (1960), de Alfred Hitchcock movilizan el inconsciente y dejan honda huella en los espectadores; da cuenta del sentido de la andadura del sujeto por el film que es, ante todo, texto estético y como tal poseedor de un saber simbólico capaz de comprender la experiencia del sujeto, el trabajo de su deseo. Desde esta perspectiva, la teoría es al tiempo una práctica y el ámbito de la cultura audiovisual en sus articulaciones reales, sígnicas, imaginarias y simbólicas se propone como un valioso e imprescindible reto educativo y cultural.

Por su parte, Julio Cesar Goyes Narváez revisita algunas lecturas especializadas en lingüística y semiótica como las de Peirce, Greimas y Barthes deconstruyendo sus conceptos a través de la óptica del análisis textual. En su recorrido repara en el aspecto simbólico del lenguaje audiovisual en una feliz y sintética consideración al definirlo como “capaz de articular como experiencia el desgarro que el sujeto padece en su combate con lo real”.

Propone articular la experiencia del sujeto en la enunciación o escritura-lectura audiovisual, es decir en el ámbito material donde se conforma. A partir de esta propuesta plantea una atractiva alianza entre los conceptos “punto de ignición” de Jesús González Requena, “ombligo del sueño” de Sigmund Freud, “inconsciente óptico” de Walter Benjamín y “punctum” de Roland Barthes.

Finaliza su artículo mencionando un aspecto de los lenguajes visuales que encaja perfectamente en el paisaje contemporáneo: pensar el texto como movimiento.

En tanto, Alejandro Jaramillo Hoyos realiza una pesquisa alrededor de la particular huella que las imágenes difundidas a través de los medios imprimen sobre la historia personal.

Luego, y como parte del diagnóstico de la producción estética contemporánea, destaca el fenómeno de la combinación de diferentes disciplinas que en ocasiones logra disolver los lindes entre ellas. Establece así un recorrido para llegar a una metodología en la cual destaca la necesidad de “deconstruir la verdad y cuestionar las certezas” y propone alterar la forma hegemónica de comprender el mundo al crear experiencias basadas en identidades integradoras que incluyan la diversidad y las diferencias.

Coincide con otros analistas de esta publicación sobre la importancia del espacio áulico en tanto construcción de un pensamiento crítico hacia la visualidad contemporánea forjando desarrollos sensibles y significativos.

Desde un enfoque histórico, Leopoldo Lituma reabre la reflexión sobre el papel de la imagen en la construcción de la “conciencia de nación” y de cómo ésta ejerce el control y distribución del conocimiento ético y estético en la educación de los pueblos a través de los textos escolares ilustrados. Su mirada se enfila hacia las imágenes en relación con la memoria y la construcción de la nación del Perú entre los siglos XVIII y principios del XX, modulada por la versión de investigadores extranjeros y las publicaciones foráneas que agenciaron una mirada acerca de cómo se vio y cómo deberían verse las razas indígena y criolla, y los héroes patrios. La iconografía histórica de la conquista, la colonia y la independencia modula el significado y por consiguiente el pensamiento de la cultura que tiende a repetirse en la educación sin cuestionarse; en los textos escolares ilustrados circulan discursos, modos de ver el mundo y de asumir la vida. Es una apuesta documentada desde el pensamiento poscolonial y decolonial que relee la imágenes que han construido el pasado identitario del pueblo peruano.

Luis Martín Arias bosqueja una senda a través de distintos filósofos sobre la relación objeto-imagen y objeto-original. A partir de allí departe sobre el concepto de la representación –inquietud compartida por varios ensayistas en virtud de su pregnancia contemporánea– y sobre los aspectos inteligibles y sensibles.

Muy pertinente con los tópicos que esta compilación pretende poner a consideración de sus lectores, resulta su referencia a las disquisiciones que se hallan en Fedro –en cuanto a la escritura en tanto componente visual del lenguaje– como un modo de interrogación sobre dos elementos esenciales en la transmisión de conocimiento: el maestro y la memoria.

Tras un exhaustivo análisis de diferentes dispositivos establece “un doble estatuto de la imagen” alertando sobre la pulsión escópica pero, reconociendo a su vez, su dimensión simbólica y estética. Considera entonces que en el lenguaje, tanto en la imagen como en la palabra, se halla la capacidad de albergar un dejo de lo real (ya sea objetivo o subjetivo).

La reflexión de Luis Eduardo Motta asume los momentos acuciantes que vive nuestra cultura educativa frente al mundo de la imagen y sus tecnologías del ver. Los nuevos regímenes visuales adelantan tanto como confunden e, incluso, frustran la vieja empresa educativa en las eras interdisciplinarias, industriales y científicas; el sujeto moderno o posmoderno experimenta la contradicción de enseñar y aprender de/para un mundo que se extingue. Mientras los chicos se narran conectados, nuestra educación parece desconectarlos al hablarles en un lenguaje obsoleto o exclusivo. ¿Acaso no es ese el papel de la educación, el de detener la angustia y el triunfalismo desmedido de las tecnologías y los intereses del mercado? Se lee la propuesta, coincidente con otros autores, de que una adecuada práctica educativa proviene de la educación de la imagen, sobre de la didáctica del arte que no sólo puede alfabetizar, sino construir un nuevo sujeto capaz de consolidar una nueva cultura. La educación no ha sopesado lo que ganaría si una parte de sus intereses los pone en la cultura de la imagen a la luz del arte.

Desde el sugerente título que presta de Göthe “cuando me asalta el miedo, creo una imagen”, Alejandra Niedermaier hace un recorrido por el pensamiento occidental de varios autores que se han ocupado de la imagen: mímesis engañosa o fiel de la realidad, mediación compleja entre la percepción y el concepto, modelo de representación, eje imaginario, instauradora del espacio-tiempo y conformadora de la mirada. Hace referencia a la innovación vertiginosa de los desarrollos tecnológicos que disponen la fragmentaria, débil y fugaz producción-recepción del espectador multimediático. Mapea diversas miradas y epistemes en torno a los lenguajes audiovisuales y sus soportes tecnológicos que fluyen por la imagen fotográfica (tekné, praxis y poiesis) ya desligada de la mímesis y su reflejo especular. Le apuesta a la pedagogía y la “alfabetización visual”, exhortando la interdisciplinariedad y la responsabilidad del maestro al interior de la apropiación del aprendizaje en su dinámica implicativa y explicativa canalizada en la triada currículo, docente y alumno.

El sentido de esta triada debe entenderse también como la integración de la educación formal con la impartida por los productores y realizadores visuales a través de talleres y prácticas creativas.

Eduardo Russo coloca al cine, en este ámbito plural contemporáneo, entre la contingencia y la expansión. Menciona que se le ha augurado al cine, como le ha sucedido a muchos lenguajes visuales, su muerte. Este agorero anuncio implica el concepto de lo inevitable, sin embargo, tal vez podamos pensar que estas apocalípticas proclamas revitalizan cada dispositivo y logran integrar su esencia junto a las nuevas modalidades que surgen. En tal sentido Russo apuesta a la capacidad simbólica del cine.

Da cuenta también de la experiencia cinematográfica del espectador y de la emancipación de su mirada. Una forma de convocar a lo que Kant llamara “una rapsodia de percepciones” y a la recomendación que Walter Benjamín escribiera en una carta a Theodor Adorno en el año 1938: “(…) la obra debe ser tocada, por no decir sacudida por la interpretación” (en Agamben, 2007, pp. 38 y 170). Se encuentra pues una coincidencia de lo subjetivo y lo objetivo, de lo interno y lo externo, nuevamente de lo sensible y lo inteligible.

Al igual que Alejandra Niedermaier hace referencia a la vertiginosidad característica de la actualidad, no sólo por lo presuroso de los desarrollos tecnológicos sino por la vertiginosidad actitudinal del espectador. Por otra parte y coincidiendo con la misma ensayista desliza un comentario sobre la bibliografía hondamente reflexiva y de una multiplicidad de enfoques que se encuentra alrededor de los lenguajes visuales y del cine, en este caso particular.

Así –y ya ahondando en el análisis– sugiere una epistemología integrada entre los estudios artísticos, estético-filosóficos junto con los que atraviesan la interrogación sobre los medios. Mediante otros términos, Julio César Goyes Narváez comparte esta preocupación por las disciplinas que intervienen en los análisis de las poéticas de la imagen.

En su artículo Viviana Suarez, tras realizar un recorrido por la terminología de las palabras involucradas en el acto educativo, propone alternar la práctica entre dos modelos: las actividades reflexivas por un lado y las reflexiones activas. Menciona un tema fundamental dentro del acontecer pedagógico: el motor del deseo. Un motor que no solamente da cuenta del interés por el conocimiento sino que forja en el educando un compromiso con ese conocimiento. Propone así contraponer el espacio y tiempo vacío contemporáneo por la tríada espacio-tiempo-subjetividad colmada por un acto pedagógico en comunidad.

Tal vez, en este sentido, podría pensarse una pedagogía de la imagen como una cinta de moebius que, en las distintas sendas y pliegues de su cara, aparezcan múltiples posibilidades. Y de la subjetividad o desubjetivación, es de lo que trata el artículo de Lorenzo Torres como un desafío importante para los game studies, sobre todo porque abre la posibilidad desde la Teoría de Análisis Textual de acceder a textos o discursos tan cotidianos que se hallan en los Youtube y en los videojuegos como Stalker que ya difícilmente separamos por estar agregados a nuestras vidas como tecnopercepciones y prótesis, resultado de los imaginarios tecnológicos y la ideologías del mercado. Más allá de emplazarse en lo lúdico, lo semiótico y lo narrativo como simples cambios de estado o secuencias compositivas donde la experiencia del sujeto está elidida, propone manejar la diferencia y su grado de eficacia entre el espectador y el usuario a la luz de los modelos de representación. Su investigación plantea la necesidad de polemizar el proceso comunicativo y cognitivo de los video-juegos y los textos audiovisuales en la red, intentando conectar a los jugadores-jóvenes con la imagen del mundo, por contraste al mundo de la imagen donde la experiencia simbólica es deconstruida por el experimento yoico de los niveles y destrezas, y la superación cognitiva. El narcisismo ya no es sólo una tendencia sino el medio ausente de sentido.

Por todo esto, la preocupación ya no es tanto ¿qué es una imagen?, sino qué se puede hacer con las imágenes. A esto es a lo que apunta Susan Buck-Morss (2005, p. 159) cuando observa que aunque empobrecido y superficial el mundo-imagen es toda la experiencia que compartimos, porque quizá el objetivo no es alcanzar lo que está detrás de la imagen, sino ampliarla, enriquecerla, darle definición y tiempo. La variación estética hacia lo social y lo político es una constante del estado del arte de la comunicación visual contemporánea. La reubicación de los medios, las tecnologías y los lenguajes visuales, hacen que experiencias estéticas e imaginarias, sensoriales y simbólicas cambien de sentido y estén en continua estructuración como parte de la emergencia de nueva cultura. En todos los textos subyace un deseo de adentrarse en los pliegues que las poéticas y las pedagogías de la imagen requieren. También una aspiración por no clausurar las inquietudes sino de que constituyan una apertura a una reflexión permanente.

Finalmente, es dable destacar que los distintos ensayistas se encuentran radicados en diversos países tales como Brasil, España, Perú, Colombia y Argentina. Esta particularidad potencia la reflexión acerca de la imagen ya que reúne algunas características distintivas de cada lugar y otras absolutamente globales. Le otorga pues una vitalidad en el pensamiento. Resta tan solo una cordial invitación a su lectura.

Referencias bibliográficas Agamben, G. (2007). Infancia e historia. Buenos Aires: Adriana Hidalgo.

Baeza, P. (2003). Por una función crítica de la fotografía de prensa. Barcelona: Gustavo Gili.

Deleuze, G. (1987). Foucault. Barcelona: Paidós.

Buck-Morss, S. (2005). Estudios visuales e imaginación global, en Estudios visuales, la epistemología de la visualidad en la era de la globalización (Ed. José Luis Brea). Madrid: Akal.

Summary: This Journal designed and coordinated by Julio César Goyes Narváez –National University of Colombia– and Alejandra Niedermaier –University of Palermo, Argentina– addresses the problem of the image poetics which is understood as the shelter of the cognitive, the operational and the epistemological that accounts for the practices and processes of the visual image and the new regimes that generate the field of significance and meaning. From there it goes into the emerging and necessary pedagogies that the image itself requests. Pedagogies that serve the imagers but primarily concerned with the training of actors aware of the complex cultural and social variables that inhabit in the visual.

Key words: visual languages - contemporary - pedagogies - distribution of the sensible and the intelligible.

Resumo: Este Caderno coordenado por Julio César Goyes Narváez da Universidade Nacional de Colômbia e por Alejandra Niedermaier, da Universidade de Palermo de Buenos Aires, Argentina, aborda a problemática da poética da imagem entendida como o albergue do cognitivo, operacional e epistemológico que mostra as práticas e processos da imagem e os novos regimes visuais que geram o campo da significação e o sentido. A partir daí aprofunda sobre as emergentes e necessárias pedagogias que a mesma imagem solicita.

Pedagogias que atendem aos leitores de imagens mas que se ocupam principalmente da formação de atores conscientes das complexas variáveis culturais e sociais que moram na visualidade.

Palavras chave: linguagens visuais - contemporaneidade - pedagogias - distribuição do sensível e o inteligível.


Prólogo fue publicado de la página 11 a página16 en Cuadernos del Centro de Estudios de Diseño y Comunicación Nº 56

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