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Docente: María Fernanda Guerra

Guerra, María Fernanda [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº67

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº67

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación. Proyectos Ganadores

Año XII, Vol. 67, Julio 2015, Buenos Aires, Argentina | 178 páginas

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Abstract

Todas las cátedras de Comunicación Oral y Escrita realizan como trabajo práctico final la redacción de una historia familiar. A través de dicho relato los alumnos desarrollan los conocimientos adquiridos durante la cursada que ponen en juego las funciones del relato, la estructura de los géneros discursivos, la aplicación de las secuencias textuales, la importancia de la normativa gráfica y corrección gramatical en la redacción. Para realizar dicho relato necesitan desplegar los conocimientos adquiridos sobre narración, exposición, descripción y argumentación. A su vez este trabajo es muy importante porque los alumnos conocen partes muy significativas de sus biografías que ellos mismos eligen revivir a través del relato de sus historias de vida

Producción de los estudiantes

La travesía de mis padres Karina Milagros Ávila Rodríguez

En la década de los 70, cuando mis padres terminan sus estudios secundarios, deciden estudiar una carrera universitaria, es ahí donde se conocen, ya que ambos coincidieron en la misma pensión estudiantil. En 1977, mi madre de nombre Elena Rodríguez llegó en compañía de sus hermanas y su padre a la provincia de Trujillo que pertenece al departamento de La Libertad en Perú, con la finalidad de iniciar sus estudios universitarios. Su padre, mi abuelo Salvador Rodríguez le rentó una habitación en una pensión estudiantil, lugar donde ya se encontraba viviendo mi padre, Roberto Ávila. En aquel lugar, inician su historia con situaciones poco imaginables y difíciles que forjarían su amor en el tiempo. Luego de unos días de haber llegado, mi madre conoció a mi papá, con quien entablaría una buena amistad. La pensión estudiantil contaba con un área común donde permitía que los estudiantes se conocieran y entablaran distintas relaciones. En abril de 1978, mi padre hace una invitación a mi mamá para que conozca un poco más la ciudad. Al volver a la pensión, siendo ya de noche, mientras iban platicando, papá le pidió a mamá que sea su novia pero ella muy nerviosa respondió que le diera unos días para poder darle una respuesta segura y concreta, sin dudarlo él estuvo de acuerdo. Después de unos días, llegó de visita el primo de mi mamá, Roberto Muñoz. Se quedó unos días en la misma pensión, cuando regresó a la provincia de San José, lugar donde vivía mi abuelo, luego de enterarse que mi mamá tenía novio, éste no dudó en contarle mentiras a Salvador, mi abuelo, diciéndole que su hija, mi madre, había descuidado sus estudios y que la persona con quien estaba no era una buena influencia para ella. Mi abuelo enojado y ofuscado por la situación, viajó en cuanto pudo a Trujillo para conversar con mi mamá, pero no sirvió de nada porque no le creyó en lo que ella le comentó y es así que por obligación decidió llevarla a San José. Cuando mi padre regresa de viaje, ya que no se encontraba en Trujillo, asombrado por la ausencia de mi mamá viajó en busca de ella y así aclarar la situación con mi abuelo. Después de una conversación entre ellos, mi abuelo optó por el matrimonio con condiciones que sólo él entendía. Luego de un corto tiempo, cuando mi padre ya estaba en Trujillo le envió la última carta a mi mamá, donde se leía la dirección y hora, e indicaba la fuga de ellos. Mi madre decidida aceptó, llegado el día a las 5 a.m. tomó sus cosas y con la ayuda de un primo logró lo planeado. Al enterarse mi abuelo de lo sucedido, no la buscó y mandó a decir que si alguien la veía sólo le comunicaran que él ya se había olvidado de ella. Terminando la carrera profesional de mi padre, viajan a la capital, la ciudad de Lima y alquilan una habitación, mi madre retoma sus estudios y él entra a trabajar a una empresa de cervecería, Backus y Johnston. Al pasar el tiempo decidieron convertirse en padres y tiempo después por motivos de trabajo, mi padre fue derivado a la provincia de Pucallpa departamento de Coronel Portillo. Pasando muchos años, toda la familia viviendo en dicha ciudad, mis hermanos, mi madre y yo regresamos, es así que mi padre por su trabajo estable tuvo que quedarse. Después de 32 años, la historia de ellos aún se sigue escribiendo, a pesar de la distancia siguen juntos, cuidándose y queriéndose cada día.

El viaje de mis padres Mauricio Pico

En este relato estaré contando el viaje de mí papá (Alejandro Pico) y mi mamá (Claudia Vera) a Brasil. Una mañana llegó una llamada de la empresa para la cual estaba trabajando mi papá. Había sido elegido sorpresivamente como representante de la empresa Industrias Eduardo Sal-Lari (IES), una empresa argentina fabricante de automóviles que desarrolló sus actividades durante la década de 1980. Fabricó automóviles de bajo costo derivados de modelos de la marca Citroën. La encomienda de mi padre era ir a negociar con una empresa fabricante de automóviles llamada Puma, un intercambio de ventas de dos modelos de autos. Es decir que la empresa Puma deseaba que IES les venda su modelo Gringo para poder venderlos ellos, e IES que Puma le vendiera PumaGTS y PumaGTE para hacer lo mismo. El Puma GT fue un automóvil deportivo fabricado en Brasil, siendo el primer modelo producido con la marca brasileña Puma. Puma Vehículos e Motores Ltda produjo aproximadamente 170 de estos automóviles, y estableció un concepto que utilizó hasta 1985: proyectar y fabricar carrocerías en fibra de vidrio, montar estas carrocerías sobre la plataforma de un vehículo de calle, con motor y suspensión modificadas para un mejor desempeño y agregar un acabado compatible con un coche de propuesta deportiva, lo que en Argentina en ese tiempo era algo bastante nuevo, con lo cual los jefes de mi padre decidieron que esta negociación podría darle a la empresa una gran cantidad de ventas. Mis padres, al igual que el jefe de la empresa IES, fueron en el viaje de ida y vuelta, viajaron solos todo el recorrido hasta la ciudad destino en el modelo que le iban a presentar a la empresa (Gringo). Aparte de ir por negocios, mis padres pudieron darse un tiempo para recorrer lugares turísticos de Brasil como las Cataratas del Iguazú y Laranjeiras, que es un barrio residencial de la zona sur de Río de Janeiro, de clase media-alta. Es una de las vecindades más antiguas de la ciudad. El viaje duró una semana, mis padres fueron hospedados en un lujoso hotel de Curitiba donde gozaban todas las comodidades de un cinco estrellas. Asistieron a cuatro reuniones para cerrar el trato de negociación y estas eran todas en la fábrica de Puma donde les daban recorridos por la misma y les mostraban los últimos modelos de los autos que estaban por salir a la venta y obviamente los mismísimos PumaGTS y PumaGTE.

Reencuentro Serena Neumann

Es la historia del encuentro en Buenos Aires de mis abuelos alemanes que escaparon antes de la ocupación nazi. Mi abuela, que venía de una familia con muy buen pasar, fue enviada a Barcelona para protegerla y se encuentra con mi abuelo de clase obrera que también escapaba hacia el mismo lugar. El destino hizo que ambos se separen y elijan el mismo remoto destino de exilio: Buenos Aires. Se encuentran de casualidad y nunca más se separan. Las dificultades que tuvieron que atravesar por falta de conocimiento, la falta de comunicación por el choque cultural, el desarraigo y la resignación por no tener noticias de toda su familia que quedó en Alemania. Cómo tuvieron que adaptarse a Argentina tratando de mantener su cultura. Mi abuelo diseñó sus propias máquinas para fabricar e imprimir cinta adhesiva y construyó una fábrica de cero. También, relato cómo después de 35 años mi abuelo se encuentra con su mejor amigo de Berlín y se lo lleva a vivir a su casa ante la negativa de mi abuela. La llegada de los hijos y convivencia y las secuelas de la guerra que nunca pudieron superar.

La llegada del bisabuelo Thadeo Gargano

24 de abril de 1915, Kirakos Akaprahmyan era un chico de 15 años que vivía en Turquía con su familia, hasta que un día recibieron la carta de su tía, contándoles que los turcos habían comenzado a maltratar y hasta matar armenios. La familia Aprhamian emprende un viaje para poder dejar Armenia y sobrevivir al genocidio. Muestra todo el recorrido que tuvo que hacer la familia Aprhamian para llegar a Argentina y poder vivir bien, sin tener que sufrir el maltrato de los turcos. Esta historia familiar trata cómo mi bisabuelo llegó a Argentina y cómo se establecieron para vivir en el país, de forma permanente y mostrando un testimonio de lo que se recuerda de la época del genocidio armenio, con la comprobación del hecho con dos testigos y fuentes que confirman la existencia de este hecho histórico.

Historias insólitas, o divertidas Macarena Farías

Una tarde, en la primera parte del año, luego de varios recordatorios de mi madre de que debería sacar más a caminar a mi perra, decidí ir a dar un paseo con ella para hacer un poco de ejercicio. Le coloco el pretal mientras abro la puerta y ella con un fuerte tirón provoca que la puerta se cierre detrás de mí con la llave adentro. Viendo mi error, pienso en que nadie va a volver pronto a mi casa, porque ese día mis padres trabajaban y mi hermano tenía clases toda la tarde (ya que va a un colegio de arte doble turno). La única solución que me quedaba era caminar unas cuantas cuadras hasta el colegio de mi hermano para pedirle las llaves. Me pareció un buen plan ya que quedaba realmente cerca y era igual que ir a dar un paseo, tal vez más emocionante porque jamás había llevado a mi mascota a caminar por allí. Salgo muy contenta disfrutando del día, caminando tranquilamente con Midori (el nombre de mi mascota) quien se estaba portando muy bien. Ella es una cruza entre Pointer y Pitbull, por lo cual es bastante agresiva a las cosas que la asustan y generalmente cuando salimos, termina ladrándole a todo lo que se mueva o haga sonidos bruscos (niños, autos, bicicletas, etc.). Llegamos al destino y en la puerta de la institución me encuentro con algunos viejos amigos. Hablo con una de mis ex compañeras y el resto de los chicos comienza a pelear de broma. Produciendo que Midori se asustara, tirando de su pretal fuertemente hasta que lo rompió. En cuanto me doy cuenta comienza a correr desenfrenadamente sin parar por la avenida llena de autos. Mis amigos comenzaron a perseguirla con la esperanza de poder atraparla, hasta un amable señor en bicicleta la buscó por muchas cuadras. Pero sin suerte en una esquina la perdimos de vista y por el resto del día no volvimos a verla por más que buscamos por toda la zona. Le conté llorando a mi hermano toda la historia y juntos buscamos más hasta que se hizo de noche. Al no encontrarla volvimos a casa con la fe de que más tarde iba a aparecer. Esa noche no pude dormir pensando en dónde podía estar mi perrita, siempre fue de departamento desde que nació, nunca estuvo sola en la calle y era una terrible preocupación sumada al sentimiento de culpa. Buscamos por todos los medios posibles difundiendo su foto por las redes sociales, grupos de perros perdidos en el Factbook, una vecina nuestra habló sobre ella en un programa de radio que tiene, repartimos volantes, sin resultado hasta que a mi mamá se le ocurrió ir a buscarla casa por casa en la zona para pedir información a los vecinos. Recorrimos puerta por puerta, entregando volantes, recibiendo palabras amables y no tan alentadoras de las personas. Llegamos mi mamá y yo a una calle donde ya había pegado carteles, sin muchas esperanzas de que estuviera por ahí. A mitad de cuadra me encuentro una pequeña veterinaria y pregunto si habrían visto por los alrededores a un perro vagando solo. El señor me dice que es muy raro ver perros sueltos por ahí pero que el otro día en la gomería de al lado, había aparecido uno. Aunque él personalmente no lo había visto no perdíamos nada en ir a preguntar. Mi mamá me miró con toda la esperanza del mundo y fuimos corriendo a ver si esa era nuestra mascota o no. Al llegar al local y mostrarle la foto a la dueña, nos mira con una sonrisa increíble “yo tengo a ese perro” nos dijo, haciéndonos subir por una escalera a un altillo donde se nos paro el corazón al ver a Midori otra vez.

Perdidos en el arroyo. Una aventura que requiere valentía Victoria Baez

Mi historia es acerca de una aventura que tuvo mi papá y uno de sus mejores amigos. La misma trata de unos amigos que se perdieron haciendo kayak, y mi papá y su mejor amigo Marcelo, deciden ir en busca de ellos. La valentía y el valor son los protagonistas de esta historia, ya que se requiere de mucho coraje, buscar a unos amigos que están desaparecidos, a altas horas de la noche, donde peligros inimaginables pueden ocurrir. Transcurren muchas travesías antes de llegar al objetivo, no contar con los recursos necesarios para llegar a ellos, como algún tipo de comunicación, ya sea un celular, o alguna otra herramienta, influían de manera negativa a la situación. En fin, la manera en cómo llegan al objetivo y cómo resuelven sus miedos y experiencias, es algo que los hizo crecer como personas. Esta anécdota es muy importante para mi papá, ya que estuvo a punto de perder a un amigo que fue mordido por una serpiente, y la angustia de encontrar a sus otros amigos era inexplicable.

El censo Gonzalo Borzino

El sujeto en el que se centrará mi historia será el Ingeniero Agrónomo Esteban Borzino, mi abuelo paterno, quien en la década del 50 se encontraba en la selva Orán, Salta, realizando un relevamiento forestal, trabajo encomendado por la entonces Secretaria de Agricultura y Ganadería de la República Argentina. Él, junto a un grupo de investigadores y un baqueano (conocedor de la zona), se adentraron en la selva por semanas para identificar las especies forestales y determinar su antigüedad midiendo el ancho de los troncos. Trazaban una línea diagonal entre dos puntos opuestos de la selva y la recorrían analizando cada ejemplar que encontraban. No tuve la chance de conocer a mi abuelo dado que murió 5 años antes de que yo naciera, por lo que toda la historia será desarrollada con información y datos que mi abuela, su viuda, y mi tía, su hija, escucharon de primera mano y luego me comentaron. Mi abuelo fue una persona un tanto paranoica en ocasiones. Temía por su vida muy a menudo en la expedición y por diversos motivos. Dormía con un revolver debajo de la almohada, se despertaba en mitad de la noche al menor ruido y siempre estaba alerta. Pero esa paranoia se contrarrestaba por momentos de demasiada confianza, como la ocasión en la que quiso acariciar una víbora coral, hipnotizado por sus colores o la otra vez en la que tiró toda la provisión de agua potable que tenía el grupo de investigadores porque el tanque donde se almacenaba tenía un poco de oxido. Parte de su paranoia se basaba en el hecho que ellos, estando en una zona de contrabandistas, estaban usando uniformes de gendarmería porque esos eran los uniformes de expedición de selva.

La selva era frondosa y virgen de humanos. Los caminos se hacían a machetazo limpio y la fauna del lugar revoloteaba y llenaba el lugar de vida. Por aquella época aún había riesgo de dengue, por lo que los investigadores se llenaban de un producto conocido comercialmente como Anexaue (DDT) el cual era un polvo tóxico para los mosquitos con el que se empolvaban las ropas. Debido a que la zona era tierra de contrabandistas, el grupo iba armado con Carabinas y rifles Mausers que, claramente, sabían maniobrar. Mi abuelo hizo el servicio militar obligatorio, por lo cual tenía conocimientos acerca del uso de estas armas. Finalmente y para cerrar con broche de oro, cuando mi abuelo retornó del viaje, le agarró una úlcera duodenal provocada por el estrés que le hicieron pasar.

Directo a los ojos >Constanza Cuccaro Dos jóvenes estudiantes que probablemente nunca se hubieran conocido de no ser por amigos en común, que insistieron para que se conozcan porque eran el uno para el otro. Amigables y charlatanes se fueron haciendo amigos por casualidad y se fueron enamorando cada vez más mediante las cartas que se escribían. Ella era de Entre Ríos, pero estudiaba en Rosario, él de Escobar pero estudiaba en Entre Ríos y se conocieron en Capital Federal, un amor improbable pero posible que fue naciendo en el seno de una hermosa amistad. Cuando él la vio por primera vez no se la pudo sacar de la cabeza y cuando la vio por segunda vez no se acordó su nombre, pero sí se acordó de que era la chica más linda que jamás había conocido. Cuando ella lo conoció lo describió como simpático y cuando se lo volvió a encontrar lo miró directo a los ojos y se dio cuenta que iba a ser su compañero de vida. Todo lo que querían era un futuro mejor y de la mano de alguien en quien pudieran confiar; a todo esto y mucho más lo lograron gracias a que alguien jugó de cupido con ellos y acertó.

La historia de un hombre Daniela Polania Andrade

Es en una localidad de este territorio con 205 años de vida institucional (1809-2014), que surge en los momentos transcendentales de la independencia nacional, es en esa entidad territorial, Campoalegre (Huila), donde en el escenario de la cultura agropecuaria, nació y creció en un ambiente sano y muy familiar, gozando y valorando las bondades de la región, visionando el futuro como parte de una nueva generación con responsabilidades sociales y comunitarias, un hombre que con humildad y sencillez construye un proyecto de vida al cual con orgullo pertenezco. Después de un largo pero exitoso proceso de formación en las áreas básicas de la educación primaria, secundaria, media técnica y profesional y por su trabajo profesional, social y comunitario, lo identifican como una alternativa real para conjugar propósitos y fines comunes, en una localidad que por su historia política, sus ancestros defendieron y lucharon por mantener los principios de la igualdad, la solidaridad, la justicia social y la libertad, principios bandera de una organización política en la historia colombiana, generadora de grandes transformaciones sociales aplicables en nuestro municipio y lideradas por el Partido Liberal Colombiano, como fueron las reivindicaciones sociales a campesinos y población vulnerable con la reforma agraria del país. Fue así que amigos simpatizantes, organizaciones cívicas, políticas, sociales, comunitarias y familiares, lo invitan a liderar una causa común y representativa en un órgano colegial del municipio de Campoalegre, en un proceso democrático en la vida nacional, que para las regiones significaba la necesidad de acompañar esquemas generadores de control político a gobernantes locales que igualmente participaban para su elección popular, producto de reformas constitucionales recientes para la época. Sus actividades laborales siempre estuvieron compartidas con el ejercicio profesional como Médico, logrando mantener su experiencia clínica al servicio del municipio de Campoalegre

Mortal bike Denise Dodaro

El trabajo va a tratar sobre la experiencia que tuvo lugar en vacaciones de verano junto a mi familia, en particular la que voy a contar fue junto a mi hermano en particular; decidimos probar por primera vez andar en bicicleta en un área irregular, boscosa concretamente. Lo que relatare será con respecto a un suceso deportivo durante esas vacaciones en Necochea, Argentina. Es una anécdota un poco trágica, un poco graciosa al mismo tiempo y a su vez también enseña que no debe hacerse y como no reaccionar uno mismo ante una situación como la que vivimos. A pesar de haber sido capaces de matarnos ese día el suceso se volvió a repetir años después haciendo el mismo deporte, "mountainbike", en un parque dispuesto para dicha actividad, junto a las playas. Hoy lo contamos como algo gracioso, incluso como algo tonto que llamamos "mortal bike", pero en ese momento, que más tarde nos haría un poco, tal vez un poco, más responsables pero sin perder lo temerario, pudo haber terminado de manera trágica, con alguno en el hospital o incluso peor. Siempre recordamos que ese día tuvimos suerte de haber salido ilesos, increíblemente sin un solo rasguño, ni magulladura. Con esos sucesos no se nos fue lo temerario y particularmente, también en vacaciones junto a mi familia, volví a repetir lo mismo pero en un deporte distinto, nuevamente salí ilesa pero con varios retos y sustos de mi papá en particular, pues estaba con él, creo que no puedo dejar de hacer las cosas que me gustan pero debo intentar ser más cuidadosa, o al menos no estar en compañía de alguien al que pueda lastimar o asustar mucho. Mi anécdota tiene como meta intentar contar esa experiencia y enseñar un poco a tener más cuidado y ser consciente de lo que puede pasar, pero sin asustar o apartar al lector de la adrenalina, la diversión y el placer que es hacer un deporte, rápido y arriesgado.

Un camping en una isla desierta. Valora la belleza de las cosas simples Ana Belén Iglesias Mata

Una anécdota familiar divertida y entusiasta. Donde un grupo de primos se van a una isla desierta donde no hay civilización. En ella emprenden una aventura inexplicable, viven momentos inolvidables y ven cosas nunca antes vistas. El miedo de estar solos en una isla, sobreviviendo a lo que puede ocurrir, es lo que nos llena de emoción. Sin ningún tipo de experiencia a la supervivencia, mis primos y yo logramos manejar esta aventura de la mejor manera. Pasando un momento en familia único y especial. Y combatiendo diversos problemas que nos ocurren en el transcurso del fin de semana. La naturaleza nos muestra y nos enseña a valorar la belleza de las cosas simples, a aprender más del entorno que nos rodea y de aprovechar lo rico que puede ser el planeta tierra.

Dedos, un tarro de mermelada y aguardiente Juan Felipe Ramírez Roa

La historia va a relatar una microcirugía en la que se reimplantan cuatro dedos de una mano. Tito Tulio Roa es un reconocido cirujano de la clínica del Country, en Bogotá, Colombia, es uno de los primeros cirujanos en utilizar la microcirugía en el país. Una noche, mientras dormía en su casa, una llamada telefónica interrumpe su sueño, es la clínica donde necesitan que vaya de urgencia a operar a un hombre que perdió los dedos de su mano en una riña. El atacante le mutiló los dedos de un solo tajo, el machete iba dirigido a su cara, pero instintivamente puso la mano para cubrirse, después del golpe, el atacante salió corriendo pues se aproximaba la policía. El hombre se desplomó por el shock, un vecino llamó a la ambulancia, le dijeron que tratara de preservar los dedos lo mejor posible, que los desinfectara y que los pusiera en hielo. El vecino corrió a su casa y regresó con dos tarros de mermelada llenos con agua y hielo, y una botella de aguardiente. Elevó la mano del hombre para que no perdiera sangre y levantó los dedos del piso, bañándolos en aguardiente y pasándolos de uno en uno a los frascos, y luego tomando cada vez que pasaba un dedo al frasco. La ambulancia llega y se llevan al hombre y a sus dedos. De camino al hospital, los paramédicos estabilizan al paciente, le dan morfina y comienzan a trasplantarle sangre. En el quirófano, todo está preparado. El doctor Roa se termina de poner los guantes cuando las puertas son abiertas abruptamente por la camilla empujada por dos paramédicos. Colocan al paciente en la mesa de operaciones y comienzan a trabajar, es una carrera contra el tiempo para poder salvar los dedos del paciente. Comenzaron por desinfectar apropiadamente cada uno de los dedos, al terminar con esto los pusieron en recipientes limpios mientras iban a ser pegados, el doctor Roa comenzó con el dedo índice, separando cada muñón del resto. Ahora comenzaba la dura tarea de pegar los dedos, con la ayuda del microscopio localiza las venas y comienza a suturar una a una, después arterias con arterias, luego nervio por nervio, y finalmente tendón por tendón. Con la ayuda de sanguijuelas, para detener la sangre mientras se completaba la unión del dedo. Este arduo proceso tuvo que ser repetido otras tres veces y cada vez con menos tiempo pues entre más tiempo el dedo esté amputado se reduce la esperanza de la recuperación de movimiento y sensibilidad. Después de ocho horas de arduo trabajo, la cirugía termina y el paciente es llevado a una habitación para que se recupere. La cirugía es un éxito y el paciente recupera la movilidad y la sensibilidad en sus dedos.

Un mar de recuerdos Mariel Vargas

Esta historia cuenta sobre las vacaciones de un grupo de amigas con destino a distintos puntos de la costa atlántica como San Bernardo del Tuyú, San Clemente del Tuyú y Miramar. En esta historia contaré cómo emprendimos los distintos viajes, las experiencias y recuerdos que nos llevamos con mi grupo de amigas a lo largo de estas vacaciones rodeadas de lo que más amamos en este mundo, el mar. Estos maravillosos viajes comienzan luego del último año del secundario en el año 2012 cuando mi grupo de amigas y yo decidimos emprender nuestras primeras vacaciones solas en un camping de Miramar donde aprenderemos a convivir, a conectarnos con la naturaleza, participaremos de fogones en la playa, visitaremos un famoso bosque ubicado cerca de Miramar y conoceremos personas con distintos estilos de vida. El siguiente viaje lo emprenderemos en el verano del año 2013 cuando una noche de octubre con mi grupo de amigas decidimos realizar un viaje de quince días a San Bernardo del Tuyú. En este viaje conoceremos a nuevas personas que nos alentarán a realizar distintos deportes en el mar para vivir experiencias inolvidables. Además, realizaremos un pequeño viaje hasta Mar de Ajó para presenciar un show de comedia y visitar a unos viejos amigos que se encontraban trabajando en el partido de la costa. Finalmente, el último viaje en el año 2014 tiene como destino San Clemente del Tuyú donde dos amigas y yo volveremos a conectarnos completamente con la naturaleza, exploraremos las diversas maravillas que ofrece ese magnifico lugar, como el muelle, Tapera de López, el puerto, Reserva natural Punta Rasa, el Faro San Antonio, el Parque Municipal y además realizaremos un pequeño viaje a Pinamar para presenciar un show en vivo de Rock Nacional que tanto ansiábamos aunque distintas situaciones dificulten este pequeño viaje, lo solucionaremos buscando otras opciones para aprovecharlo al máximo. A lo largo de estos viajes fuimos experimentando y conociendo personas con otros estilos de vida de las cuales tomamos lo bueno de cada una de ellas para incorporarlas a nuestras vidas.

Como un milagro Martina Kleinert

¿Quién diría que las relaciones inesperadas son las que más perduran? En 1990 Marcela comienza su primera residencia en el Policlínico Bancario, con la esperanza de recibirse a los pocos años de Dermatóloga. Por un torpe descuido del momento se encuentra con un enfermero que trabajaría con ella allí, llamado Sergio, quien creía que ella era la mujer indicada para su cuñado Guillermo. Sergio comienza con las insinuaciones hacia Marcela con el afán de que lograría presentárselo. Pero esta chica no da el brazo a torcer tan fácil, por semanas es acosada por Sergio, quien no acepta un no como respuesta, hará lo posible para reunir a esta pareja de desconocidos; desde poner en la boca de Guillermo palabras que él nunca pronunció hasta perseguir a Marcela por pasillos y habitaciones para que acepte. Con el tiempo, los residentes y enfermeros del policlínico comienzan a ver de forma extraña esta relación entre la recién llegada y un hombre casado a punto de ser padre. Comenzando rumores que perturbarían a cualquiera. Al enterarse de esto, Marcela decide aceptar con fastidio esta idea de cita a ciegas, temiendo que los rumores lleguen a odios de la mujer de Sergio, quien trabajaba junto con él. Llega el día, la salida está a punto de concretarse y allí es donde resurgen sus dudas. Luego de minutos debatiendo junto con su mejor amiga e intentar convencerse inútilmente a sí misma de que nada malo podría pasar, baja a verlo, sabiendo que era sólo una salida para calmar las ansias de Sergio y que nunca volvería a verlo. Lo que ella no esperaba era que al salir con Guillermo todo cambiaría.

Competencia de atletismo Agustín Rossi

Había comenzado la temporada de atletismo en el colegio y eso era muy agradable para mi familia porque mis dos hermanos ya egresados, Juan y Florencia, eran muy buenos en atletismo y ambos habían salido campeones del evento deportivo que se hace en el colegio a fines de octubre y esta era mi oportunidad para demostrar que yo también podía serlo. A comienzos de septiembre empezaban las prácticas, todos los estudiantes debían seleccionar cinco pruebas que luego iban a realizar el día del evento deportivo, en mi caso, lanzamiento de jabalina, de bala, salto en alto, 800 metros y 1500 metros. En lanzamiento de jabalina todos tenían la misma técnica de agarrar la jabalina por arriba de la cabeza, luego correr y lanzar, yo simplemente me paraba detrás de la línea y lanzaba, mal no me iba, siempre estaba entre el segundo y tercer lugar con Ian, pero primero nunca, lo mismo pasaba en lanzamiento de bala. La pista de atletismo era mi fuerte, siempre corría y nunca me cansaba, es por eso que siempre ganaba las competencias de resistencia como 800 metros, 1500 metros y las postas grupales, y los deportes fuera de pista como los saltos. Salto en largo era mi debilidad, nunca clasificaba en los primeros tres pero en salto en alto me iba bien porque sólo mi compañero Carlos sabía saltar y no teníamos competencia, igual siempre terminaba ganándome por muy poco. Llegó el día, las competencias de atletismo del colegio, tengo altas expectativas con salir campeón de mi categoría como lo hice los años anteriores. Son las nueve de la mañana y la primera competencia es lanzamiento de jabalina, por desgracia Ian se fracturó el tobillo en unas vacaciones familiares pero a mi favor tengo más oportunidades de ganar tanto en jabalina como en bala. Luego de ambas competencias recibí dos medallas de plata y Carlos dos de oro, quedaban sólo tres competencias para revertir la situación. Salto en alto seguía en la lista y como era de esperar Carlos ganó y sus medallas ya eran tres de oro contra tres de plata mías. Eran las dos de la tarde y comenzaban las competencias en la pista de atletismo, empezamos con 1500 metros, yo sabía que iba a ganar pero mi objetivo era romper el récord del colegio. Para saber el tiempo, en cada vuelta que hacía, Patricio, mi padre, me gritaba el tiempo, cada vez que lo gritaba yo pensaba en correr más rápido pero el sol estaba sobre mi cabeza y el calor no me dejaba correr. Finalmente llegué y por 30 segundos no lo logré pero obtuve mi medalla de oro. Luego seguía 800 metros y solamente pensé en correr para ganar la medalla, cuando llegué a la meta anunciaron que estuve a tres segundos del récord y ni lo había querido hacer, fue un momento muy raro y excitante. Florencia sacaba fotos del momento mientras festejaba con mi hermano y mi padre. Hasta entonces Carlos tiene cuatro medallas de oro y yo tres de plata y dos de oro, quedaba una competencia más y era la competencia que definía quién iba a ser campeón. Carlos debía correr 200 metros que era su fuerte y en cuanto a mí 3000 metros que también era mi fuerte, y ahí fue cuando me puse a pensar y preguntarme a mí mismo ¿por qué ganarle? ¿Por qué no empatar? Era nuestro último año en el colegio y Carlos nunca había salido campeón y por eso fue que me deje pasar y sacar una medalla de plata. A la hora de las nominaciones por ser el último curso nos dejaron para el final, y cuando nos nombraron campeones a los dos nos miramos y nos reímos porque sabíamos que éramos los únicos que nos gusta el deporte y lo único que queríamos era dejar una marca en el colegio y llevarnos una copa. Subimos al podio para que nos entreguen la copa y cuando nos la dieron, ambos pudimos ver las sonrisas en la cara de la gente y sabíamos que esas sonrisas eran porque nos querían ver a los dos recibir esa copa y más nuestros padres que también estaban festejando juntos y sacando fotos de ese momento histórico en nuestras vidas. Para terminar aún mejor el día, la copa ya estaba llena de chapas con nombres de ex campeones por lo tanto la nueva iba a tener sólo nuestros nombres. Es el día de hoy que Carlos y yo recordamos ese momento y pulimos nuestra copa cada vez que la vemos sucia.

21 de Enero Consuelo Rodrigo

Fueron quince los veranos en que en la segunda quincena de Enero luchábamos por hacer entrar los bolsos en el baúl del auto, fueron quince los veranos que emprendimos viaje hacia Cariló –seguramente sea que a los Rodrigo nos gusta la tranquilidad que esa ciudad de la costa argentina genera-. El verano que pasó, el verano del 2014, esa tranquilidad cambió, quizás por más o quizás por una mezcla de sentimientos que, al menos yo, nunca había experimentado. Yo hacía meses que sabía que ese viaje habitual este año no nos tocaba, así que decidí viajar unos kilómetros más allá con mis amigas. Sabía que me arriesgaba a no llegar a esa fecha pactada, así que la semana entera que compartí con mi grupo le pedía a quien quiera que sea mi Dios no recibir un llamado de mi papá diciéndome que ya era el momento. Eso no pasó, mis vacaciones si pasaron. Retomamos viaje hacia nuestra ciudad natal, nuestro pequeño pueblo, Chacabuco, al noreste de la provincia de Buenos Aires.

Praia y belleza Laura Lami

Lo que voy a contar es sobre un viaje que realicé en 1994 a Salvador Bahía, Brasil, con mi hermana menor, Karina. Contaré sobre su cultura, su música, sus costumbres, un poco de su historia y mi experiencia personal durante mi estadía en esa ciudad, basándome en fuentes de investigación obtenidas en Internet y otros medios de soporte que me ayudarán a desarrollar mi historia. Decidí contar sobre este viaje ya que fue la primera vez que salí del país y fue todo un desafío para mí y mi hermana porque habíamos soñado con esto durante mucho tiempo. Intentaré transmitir de la mejor manera cada sentimiento que me provocó en aquel momento los lugares recorridos, los sabores, la gente y la experiencia compartida con mi hermana, que afianzó nuestro vínculo aún más y nos incitó a seguir repitiendo en varias ocasiones más esta aventura de viajar juntas a distintos destinos. Voy a describir la práctica de buceo que hicimos en una de las excursiones, la cual no fue una de las mejores experiencias para mí a pesar de que yo era la más convencida de querer hacerlo. Mi amiga Marcela se negaba rotundamente por el hecho de no saber nadar, pero insistimos tanto con mi hermana que la terminamos convenciendo, la paso muy bien, y pudo hacerlo sin problemas, yo no puedo decir lo mismo. A pesar del mal momento que pasé, fue una linda experiencia y una de las tantas cosas que hicimos. También voy a hablar sobre el Pelourinho que es un centro histórico y cultural por lo que la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad. Posee construcciones coloniales, pintadas en sus fachadas con diversos colores. Con una población en su mayoría de origen africano, su capoeira y su baile popular axe y samba, Salvador de Bahía no nos dejaba de sorprender.

Mi bisabuelo, el Sr. Bension Franco Maximiliano Franco

Esta es la historia de vida de mi bisabuelo, el Sr. Bension Franco. Nacido en la Isla de Rodas en el año 1880, por aquellos años bajo dominio del Imperio Otomano, actualmente bajo dominio Griego. Con el transcurso de los años, las posibilidades de progreso económico eran escasas, dada la falta de estructura comercial e industrial, lo que prácticamente obligaba a los jóvenes a buscar nuevas posibilidades en el exterior. El joven Franco, mi bisabuelo, tomó la determinación de viajar a Estados Unidos por mejores posibilidades y un futuro mejor. Él se radicó en la ciudad de Seattle, hoy día la ciudad más grande del estado de Washington, y comenzó a trabajar como carpintero. Pasado algún tiempo los fríos intensos y las olas polares fueron disminuyendo el entusiasmo en la nueva etapa, lo que determinó el retorno a su lugar natal, la Isla de Rodas. Transcurridos unos años, en el año 1918, decidió viajar a Argentina, donde un grupo de gente conocida ya estaba radicado. Allí eligió Trenque Lauquen, ciudad de la Provincia de Buenos Aires, para vivir. Finalmente, tras un tiempo, se instaló en Buenos Aires.

Un viaje al océano Tomás Cejg

Esta fantasiosa historia trata acerca de una familia numerosa que se embarca en unas vacaciones de verano a una estrepitosa aventura en medio del océano. La historia se inicia en las puertas de la terminal de barcos de Buenos Aires y termina en una isla llamada Tortola, conocida como la isla inglesa dentro de las Islas Vírgenes. Una inclinación de casi 90 grados da comienzo a estas desopilantes vacaciones. Durante el transcurso del viaje lo que sucede es tan loco como real y oscuro como claro. Todos los días parecen ser similares y rutinarios. Durante el día el sol a pleno se hace notar en el reflejo del agua y se logra observar delfines saltando por los costados. Luego llegan las excursiones a costas e islas paradisíacas que están llenas de sorpresas tenebrosas. Al caer el sol, tormentas abruptas y olas inmensas se apoderan del océano haciendo crujir el interior del barco. Todos los integrantes de la familia se verán obligados a enfrentar cada situación que interfiera el camino. El que no esté a la altura quedará en el océano.

Segundo vagón Lucía Trucco

La mañana del 8 de agosto de 1949, la quinceañera Beatriz caminaba en círculos por la estación con un pesado libro de historia en su brazo izquierdo mientras que con su mano derecha arrugaba la pollera escocesa que vestía todas las mañanas para ir a la secundaria. Ansiaba el momento en que el tren llegara para ver a un muchacho alto y delgado, quien la observaba detenidamente cada vez que ella ingresaba. Para calmar la ansiedad miró hacia las nubes y se imaginó a ella navegando en un barco. Luego de un rato el tren arribó y todo cambió, ya que ese día el muchacho esquivó la vergüenza y le habló. Primero le dijo que se llamaba Héctor, luego a qué colegio asistía y por último, le preguntó qué observaba en el cielo unos minutos antes, a lo que ella respondió “sólo tonterías, me imaginaba en un barco”. Las semanas pasaban y sus conversaciones eran cada vez más dulces, hasta que un día lluvioso él dejó sobre su asiento un boleto para el Parque Japonés y un papel arrugado que decía “Descubramos juntos si el destino nos quiere de la mano o el viento separados. Te espero hoy en el túnel del amor a las 18 horas para que cumplas tu tontería, Héctor”. Beatriz aceptó la cita y guardó los pequeños papeles dentro de una de sus botas. Al llegar a su hogar, su madre encontró los papeles y se preocupó al leer el nombre Héctor ya que ninguno de sus amigos se llamaba así. Por lo tanto, los rompió y lo arrojó al cesto de basura. Beatriz lloró hasta la mañana siguiente debido a que no pudo pasar su tarde con el joven; pero luego de escuchar la canción Adiós, que me voy llorando de Carlos Gardel, se dio cuenta de que era su turno para enamorarlo. Por ello, le compró boletos de tren para ambos y se los entregó la mañana siguiente mientras que le decía “Mi rutina nunca es aburrida si estas en ella, déjame conocerte en el lugar donde te conocí”.

Viaje inolvidable Gonzalo Ayala

Todo comenzó en el año 2009, cuando apenas tenía 13 años. Nunca supe ni me había imaginado de aquel viaje inolvidable en el que iba a recorrer y pasar los mejores momentos y recuerdos de mi adolescencia. La historia comienza un día en el que mi hermana, dos años más grande que yo, tenía que hacer un viaje a Orlando, Miami (Disney), con amigos y compañeros del colegio, ella no quería ir sola porque era su primer viaje a otro país, entonces insistió a mi papá para que pueda ir con ella, él accedió y el viaje se puso en camino, yo no conocía a nadie, ni siquiera intentaba hablar con alguien, era muy tímido, sin embargo ella era totalmente lo contrario. Cuando llegamos todo parecía que este viaje iba a ser el peor de todos, solo, sin nadie con quien hablar y en otro país. Ahí fue cuando nos asignaron distintas habitaciones, donde compartía con tres personas más, ninguno éramos amigos, entonces tuve que dar la iniciativa y hablar de a poco. Así se fueron dando los días y al principio seguía siendo el mismo tímido de siempre, sin embargo con intención de hacer amigos y pasarla de la mejor manera. Cada día era hacer algo nuevo, visitar lugares, conocer gente nueva, probar distintas comidas a las de mi país y muchas otras más, comencé a hacerme más y más amigos, hablar horas y horas con personas que nunca había visto y tener muchas cosas en común. El grupo de amigos, era cada día más grande y entre ellos había una chica a la que no podía dejar de mirar, ella y yo compartíamos varias charlas pero nunca a solas. Hasta que pasado el tiempo me acerqué y así nos hicimos muy amigos hasta llegar a ser mi primer novia, pasábamos todos los días juntos, desayunando, almorzando, merendando y hasta cenando juntos. El viaje duró 14 días, conocí a todos los que habían ido conmigo ese año y hasta el día de hoy son mis mejores amigos, conocí muchos lugares increíbles y una ciudad a la que nunca me hubiera imaginado conocer antes e inclusive tuve mi primer novia que no fueron más de un mes lo que estuvimos juntos, sin embargo fue un viaje en el que hasta el día de hoy no me arrepiento de haber ido.

¡Gordo, se nos hunde la carpa! Catalina Pulvirenti

Un viaje familiar a la costa, mucha arena, algunos mates y una anécdota para recordar. Cuando por fin se eligió el lugar para ir de camping, José Ingenieros, ubicado en Mar Azul, Buenos Aires, partimos de viaje a lo que sería nuestra gran expedición. Sobrepasando filas y filas de autos, rebatiendo contra el viento caluroso del verano inminente. Nuestro destino era simple: tomar mates, pescar y relajarse en la comodidad de las reposeras, bajo el viejo sol. Ya se escuchaba la tan conocida frase de mamá: “¡chicos, falta poco!” Las horas en auto parecían no acabar, y más y más, sólo un par de centímetros nos distanciaban del camping, ya apenas quedaban unos pocos minutos sobre ese horno compacto de cuatro ruedas, para poder salir y respirar profundo “aaaaaahh”. Una vez escuché la frase que dice: “no todo lo que brilla es oro” y en ese momento entendí que lo único que brillaba era el cansancio de todos, porque una vez que llegamos, estábamos desesperados por elegir un lugar para acampar. “¡Ahí!” gritó mamá y nadie objetó, estábamos a punto de descubrir qué tan buena era su elección.

Un viaje familiar Sabrina Romero

La reseña va a referirse a un viaje familiar sobre el que tengo recuerdos de los más lindos. Se realizó en la Provincia de Misiones (Cataratas de Iguazú), llegamos a destino el año 2012 alrededor de las 12 del mediodía, nos movilizamos a un hotel cerca de los Saltos Misioneros, cerca de la Garganta del Diablo. Almorzamos y nos dirigimos a una nueva excursión que tuvo dos etapas. Un día de caminata y si querías continuar tenías otro día más, se trataba de una caminata hacia la Garganta del Diablo. Hay diferentes paseos, en caminata se trataba de observar los diferentes saltos de agua que tenían una vista maravillosa. Los paseos se llaman: Paseo inferior: partiendo del mirador recuerda su figura por la exuberante selva, se podía disfrutar de una hermosa visión de la parte inferior de los saltos. Unos de los saltos de las Maravillas del Mundo más importantes son: Lanusse que iba dirigido por la Garganta del Diablo y el Salto Bossetti. Paseo superior: otros de los paseos que realizamos dentro de la provincia misionera que hicimos en contingente. El punto de observación desde el nivel más alto cambia por completo la visión del paisaje, se ve prácticamente las turbulentas aguas intensas que se desplazaban sobre el Río de Iguazú. Al día siguiente realizamos una excursión de un gomón de agua. Anteriormente a meternos profundamente en la excursión hicimos un paseo con una camioneta verde y nos mostraban los diferentes animales, sobre el corazón del Río Iguazú, llevamos pilotos para evitar empaparnos y nos mojamos por la fuerte cantidad de agua que salía de la catarata de la Garganta del Diablo, pasamos por diferentes saltos acuáticos, y al finalizar la excusión nos mostraron una filmación que hicieron mientras la excursión transcurría. Tuvimos días libres, nos podíamos meter a la piscina y disfrutar de los cuatro días hermosos que nos tocaron con sol y un brillante paisaje. Y el último día hicimos una excursión diferente en la cual viajamos en un tren ecológico que nos mostraba diferentes caminos y nos contaban qué tipo de plantas y estaciones y su historia. Después de estas excursiones no realizamos ninguna más. El viaje fue inolvidable, nos conectamos muy bien entre la familia y en la convivencia entre nosotros.

La vida en una muerte Fredy Santiago Díaz Sosa

Zoraida Correa es la protagonista de esta historia. Mujer fuerte, sencilla y muy humilde que tuvo que atravesar diferentes acontecimientos en su vida a temprana edad. Zoraida en su niñez vivía junto con su familia en una ciudad cerca a Bogotá, capital de Colombia. Su padre y madre eran personas trabajadoras y por esta razón vivían de manera cómoda. Conoce a un empleado de su padre de la misma edad de ella, su nombre Julio, después de algunos meses formalizaron una relación, contaba con tan sólo 15 años. Como no les permitían estar juntos ellos deciden emprender una aventura, comenzar juntos una nueva vida en otro lugar, sin despedirse de nadie partieron en un colectivo rumbo a capital. Ellos empezaron a trabajar, al poco tiempo ella enferma, la razón un embarazo a temprana edad. Cuando el bebé estaba a punto de nacer Zoraida atravesaba por complicaciones, su cuerpo al parecer no resistía el parto, ella estaba muy agotada, le diagnosticaron hipertensión, ella nunca fue a controles durante el embarazo. El médico le explicó a Julio que las cosas podrían salir mal, que estaba en riesgo la vida del bebé como también la vida de su prometida. Fueron las peores noticias que pudo alguien darle en su vida. Zoraida, a su edad y en las condiciones en que estaba su cuerpo, no pudo resistir el parto, Zoraida murió, pero al hacerlo simplemente sonrió viendo que su hijo había nacido. Julio sintió cómo se desplomaba su mundo, no encontraba una respuesta para poder entender por qué las cosas se desenvolvieron de esa manera. Aunque su hijo ahora cuenta con tres años de edad, él no deja de pensar en su prometida, ella dio vida a su hijo a cambio de su muerte.


Docente: María Fernanda Guerra fue publicado de la página 36 a página44 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº67

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