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El banco

Nelson, Pablo Javier [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVII

ISSN: 1668-1673

XXIV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XVII, Vol. 27, Febrero 2016, Buenos Aires, Argentina | 192 páginas

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Resumen: Un banco es el lugar que un alumno utiliza para sentarse, pero no es solo eso, es una posición estratégica desde la cual participar en la clase. Cada persona que llegue al aula será un nuevo desafío para el docente, pero a su vez una fuente inédita de conocimiento y referencia.

Palabras clave: Rol docente - estudiantes - clase - improvisación - contrato.

Cada banco de un aula tiene su razón de ser, la que solo se dimensiona a partir de que los estudiantes entran a ocuparlo. Cada uno atesora una historia propia, conlleva además una forma de pensar, una postura ideológica, una posición frente a la clase, una tipología, una forma de ser estudiante, todos diferentes entre sí, con tantas dimensiones y contextos como se puedan imaginar.
Al frente se ubican los niños modelos, a quienes Jauretche compara con el padre de la escuela Argentina, con todas sus virtudes: “nunca faltan a clase así llueva, nieve o se desaten huracanes”; son buenos compañeritos, o fingen serlo; y combaten la polilla de la mentira con naftalina, o simplemente saben ocultarlas mejor que otros.
Al otro lado, directamente en el otro extremo, los del fondo, donde se ubicarán los bárbaros al mando de algún Facundo estigmatizado de turno, con todos sus defectos y dificultades a cuestas, bien lejos de la civilización, y de las preguntas inquisitivas del profesor. (1968).
Inevitablemente el cariño, el foco, la atención de los profesores se vuelca al niño modelo ya que estudia, se interesa, cuestiona, participa, lleva manzanas, y fundamentalmente da menos trabajo; no los instan a tener dudas, no los desafían, con lo cual los docentes pueden estancarse, perder las ganas de aprender, descubrir, saber, de esta manera se vuelven contra lo que ellos mismos pregonan.
El problema no es de espacio, ni lugar, sino de completitud, si solo se educa al porcentaje que se acerca, seguramente
queden muchos alumnos afuera y esto difiere de la ética que debe profesar todo buen profesor, buscando con su esfuerzo llegar a todos sus alumnos, consiguiendo que su mensaje se extienda desde el frente hasta el fondo. El desafío del profesor consiste en descubrir las formas de llegar a cada estudiante, teniendo en cuenta sus particularidades, sabiendo que “los enfoques superficial y profundo del aprendizaje no son rasgos de personalidad, como se ha pensado a veces, sino reacciones al ambiente de enseñanza”. (Biggs, 2006, p. 51).
Para los docentes será importante generar una condición básica, como dice Ontoria, que es que el estudiante tenga una actitud positiva de cara al aprendizaje, fundamentalmente que tenga ganas de aprender. (1997).
El profesor deberá entonces, generar un buen clima en la clase, teniendo en cuenta su forma de ser y de relacionarse
con otras personas, los conocimientos que enseña, su personalidad, su responsabilidad frente al trabajo, su posición ideológica, política, sus conceptos del mundo, su propia formación y su visión de la función que cumple.
La coherencia entre el mensaje y el emisor es necesaria para promover la credibilidad en la clase.
El docente deberá proponer un contrato, consensuado con sus estudiantes, que será fundamental para descubrir
qué posición ocupa en sus mentes, cuán profundo puede llegar con su mensaje, conocer cuál será la información con la que lo retroalimentarán, y definir qué relación se construye entre ellos, ya sea de respeto, inspiración, supervivencia, miedo o indiferencia.

Los bancos siguen marchando
El contenido no se imprime en un contenedor vacío, tampoco los profesores educan una caja negra, a la que no tienen acceso; más allá de ocuparse por las entradas y preocuparse por encontrar salidas atractivas y desafiantes, deberán interesarse por las reacciones que se observan todo el tiempo, bostezos, manos que se levantan solo para ir al baño, preguntas con respuestas sabidas por el profesor pero no así por quienes deberían contestarlas, charlas entre compañeros que nunca desean ser compartidas, salidas, indicios, que dicen que el conocimiento no está llegando a destino, la caja deja de ser tan negra, está en los maestros querer ver su contenido.
Entonces cuando el docente pierde la atención de sus estudiantes, como dice Perkins, estos se contentan con lograr un conocimiento ritual, donde en lugar de conocer plenamente una cosa, “aprenden a seguirle el juego a la escuela”. (1995, p. 36). Éste es el juego en el que son hábiles los estudiantes del frente, entienden cómo sobrevivir ganando el apoyo de la comunidad educativa, pero no consiguen un aprendizaje significativo, solo parecen haberlo obtenido. Los del fondo mientras tanto piensan qué harán con el papel que estuvieron masticando toda la clase.
No se puede llegar a cada estudiante sin entender su contexto, las particularidades de su personalidad, sus gustos, sus dificultades para aprender, qué tan difícil le resulta comprender cosas ajenas a sus intereses, hay que preocuparse no solo por conocer la mejor forma de exponer un tema, sino de hallar la manera de que al otro le resulte atractivo. Descubrir cuáles son las motivaciones, intrínsecas y extrínsecas que los mueven; encontrar actividades ampliamente recompensadas sea porque son “muy interesantes y atractivas en sí mismas o porque permiten obtener otros logros que importan al alumno”.
(Perkins, 1995, p. 54).
“No hay dos clases iguales”, como bien señala Biggs (2006, p. 39). Son tantas las particularidades que entran en juego, humores buenos y malos de ambos lados, personalidades, problemas relacionales, contextos diferentes, clima, noticias, todo influye en el aula, cada persona que entra puede cambiar o afectar lo que pase allí dentro, lo que demuestra más que nunca que todos conforman la clase, ni uno más importante que el otro, cada uno juega desde su lugar. “Nuestra acción de pensar sirve para reorganizar lo que estamos haciendo mientras lo estamos haciendo. Diré que en casos como este, estamos reflexionado en la acción”. (Schon, 1992, p. 37). Por esto al llegar a cada clase, el docente con una buena planificación deberá adaptarse a la nueva realidad que ofrece el día a día, lejos esto de ser malo es un desafío constante
que hace atractiva la tarea que desarrollan.

Ningún banco es mejor, son complementarios
Astolfi citando a Piaget dice: “Cada vez que le explicamos algo a un niño ¡le estamos limitando su capacidad para que lo invente!” (1997, p. 132). Querer al niño modelo en cada estudiante hace que se pierdan y machaquen increíbles personalidades, haciendo que sean quienes no quieren ser, lo único que se consigue es que se pierda el aporte que estas personas podrían realizar desde su particularidad.
“Sarmiento, que en el mármol, bronce, yeso o en reproducción fotográfica acecha a los niños en todos los rincones
escolares” (Jauretche, 1968, p.119) carga de miedos a los estudiantes, no los estimula a ser mejores para ser dignos de su presencia. Si se potencian las habilidades de cada uno, si se los llena de confianza los estudiantes se podrán convertir en referentes de sus iguales, el docente debe involucrarlos en la tarea de educar, ya que pueden explicar a sus compañeros lo que ellos entendieron, hablan el mismo idioma, están allí para lo mismo, y fundamentalmente no son quienes los califican. Del frente no deben provenir preguntas y respuestas con finales sabidos, sino la enseñanza de competencias, como
el trabajo en equipo, que sirvan para potenciar las habilidades particulares de cada estudiante, logrando que vayan más allá, sacando lo mejor de sí.
El docente deberá traer a los del fondo al frente, mezclarlos, equiparar los contenidos, los saberes, las vivencias de una orilla y otra, sacarlos de sus lugares, guiarlos a través del dificultoso pero apasionante camino del aprendizaje, sabiendo que “un pensar que se estanca es un pensar que se pudre (Sorbona)”. (Cortazar, 1969, p. 108). La clase siempre desafía al docente a un aprendizaje, es una buena chance para él para conocer más a fondo a los estudiantes, ganarse su confianza, y brindar el ejemplo de la actitud que se debe tener dentro de un salón, no con miedo hacia las preguntas y desafíos, sino
motivación para resolverlos. Pero para esto el profesor deberá animarse a salir de su lugar de comodidad.
Un banco no es ni más ni menos, es todo, es sus ocupantes con todas sus particularidades, con todo su mundo encima de sus espaldas, su contexto social, su familia, sus amigos, y la mirada juzgadora del mundo. Un estudiante es la razón de ser del profesor, el motivo de su esfuerzo, con su habilidad y dedicación podrá imprimir una referencia, cambiar un conocimiento defectuoso, despertar una pasión, ayudar a que viva la emoción que consigue un descubrimiento, en fin, cada clase es una
oportunidad de marcar una diferencia.

Referencias bibliográficas
Astolfi, J. P. (1997). Aprender en la escuela. Santiago de Chile: Dolmen Ediciones.
Biggs, J. (2006). Calidad del aprendizaje Universitario. Madrid: Ed. Narcea.
Camilloni, A. R. W. (1995). Reflexiones para la construcción de una Didáctica para la Educación Superior.
Ponencia en: Primeras Jornadas Trasandinas sobre planeamiento, gestión y evaluación “Didáctica de
Nivel Superior Universitaria”. Chile.
Cortázar, J. (2009). Último Round. (1ª ed.) Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores.
Jauretche, A. M. (2011). Manual de Zonceras Argentinas. (1ª ed). Buenos Aires: Corregidor.
Ontoria y otros (1997). Mapas conceptuales. Una técnica para aprender. Ed. Narcea
Perkins, David (1995). La escuela inteligente. Barcelona. Gedisa.
Schön, D. (1992). La formación de profesionales reflexivos. Barcelona. Paidós.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a la Didáctica a cargo de la profesora Silvia Meza en el marco del Programa de Capacitación Docente.

Abstract: A bench is a place that a student uses to sit, but not only that it is a strategic location from which to participate in
class. Every person who comes into the classroom will be a new defiance for teachers, but in turn an unprecedented source of knowledge and reference.

Keywords: role teaching - students - class - improvisation - contract.

Resumo: Um banco é o lugar que um aluno utiliza para se sentar, mas não é só isso, é uma posição estratégica desde a qual participar na classe. A cada pessoa que chegue ao sala de aula será um novo desafio para o professor, mas a sua vez uma fonte inédita de conhecimento e referência.

Palavras chave: papel de professor - estudantes - classe - improvisação - contrato.

(*) Pablo Javier Nelson. Licenciado en Publicidad (Universidad de Palermo). Profesor de la Universidad de Palermo en el Área de Comunicación y Creatividad Publicitaria de la Facultad de Diseño y Comunicación.


El banco fue publicado de la página 27 a página29 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVII

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