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Causas y consecuencias del indumento

Moscoso Barcia, Yanina [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVII

ISSN: 1668-1673

XXIV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XVII, Vol. 27, Febrero 2016, Buenos Aires, Argentina | 192 páginas

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Resumen:

El traje es un signo social, un código visual que comunica; es una señal de reconocimiento. La vestimenta es un factor externo al individuo, pero manifiesta cuestiones pertenecientes a su personalidad y su universo más íntimo. Por qué y para qué nos vestimos son cuestiones que han motivado innumerables investigaciones y análisis desde diferentes disciplinas.

Esta ponencia reflexiona sobre aspectos que motivaron al hombre a vestirse y, a partir de este hecho, las consecuencias que se producen en su propia individualidad como también en su rol dentro de su grupo social de pertenencia.

Palabras clave: indumento – funcionalidad – Diseño de Indumentaria.

Las causas fundamentales por las cuales nos vestimos son, al igual que las funciones del vestido, varias y disímiles.

Casi todas las investigaciones interesadas en echar luz sobre el tema coinciden en que las motivaciones de la vestimenta son básicamente tres: decoración, pudor y protección.

Según Squillace, la primera causa que motivó al hombre primitivo fue la ornamentación, una necesidad relacionada con lo espiritual, lo religioso y lo mágico, como así también el deseo de atraer sexualmente al otro; de estas necesidades surgen los adornos, como también pintura corporal y tatuajes, es decir, manifestaciones que buscaban modificar al cuerpo desnudo.

Otro factor que movilizó al hombre a vestirse fue la necesidad de defenderse de las inclemencias climáticas.

Con el avance de la civilización, el hombre ha comenzado a sentir pudor y éste se ha convertido en uno de los causantes fundamentales de la vestimenta, pero no es ésta una causa sino una consecuencia, es el cuerpo vestido el que ha creado el pudor y no éste último quién empujó al hombre a cubrirse. (Squillace, F. 1912).

El hombre es un individuo social, por lo tanto su vestimenta es un elemento significante dentro de la sociedad; al mirar por primera vez a una persona, su indumentaria transmite información sobre quien la lleva, puede dar indicios bastante precisos sobre su ocupación, características psicológicas o ideológicas, su posición social, poder adquisitivo, personalidad, estado anímico y hasta su origen étnico.

La indumentaria se convierte entonces, en un tipo de lenguaje no verbal donde cada uno de sus componentes es articulado con los demás, y de acuerdo a cómo se realicen las combinaciones se pueden expresar una extensa cantidad de significados.

El traje, es un signo social, una señal de reconocimiento del individuo como parte constitutiva del entramado de la sociedad, se configura como un elemento que permite el reconocimiento para quien lo porta como para quienes lo observan. Al igual que el uniforme, todos los detalles comunican y, han sido establecidos para dar a conocer información sobre quien lo usa; pero específicamente el uniforme cumple con una función predominante, la de suprimir la individualidad del portador, un

individuo vestido con un uniforme está despersonalizado, sus características básicas individuales están por debajo del personaje social comunicado a través de la indumentaria.

Existen muchos tipos de uniformes, uno de los más antiguos que han perdurado a través del tiempo, por supuesto sufriendo cambios en el transcurso del mismo, es el uniforme militar, éste despersonaliza pero al mismo tiempo permite identificar al individuo con un bando y con su rango, de modo que las características constitutivas de este tipo de indumentaria son particularmente importantes ya que aportan datos y apreciaciones de valor como el prestigio de quien lo usa, ese es el motivo de la aplicación de detalles como bordados, galones, charreteras, insignias, condecoraciones o el uso de determinados colores, todos ellos con la finalidad de servir como signos distintivos que permitan identificar rangos o escalafones internos.

Del mismo modo que el uniforme militar, el hábito eclesiástico permite diferenciación de rangos, a través del uso de determinados detalles y del uso del color.

Más allá de estar desempeñando alguna actividad específica que requiera del uso de algún uniforme distintivo o de protección, cada día el individuo selecciona su vestimenta; sobre esta selección influyen criterios psicológicos internos y mecanismos de evaluación de factores externos, como factores climáticos, ocasión de uso específica, practicidad y comodidad para realizar dicha actividad, etc.

La libertad con la que cada uno selecciona como vestirse está limitada por un universo de significaciones tácitas que transmitirá a partir de lo que usa.

Socialmente existen diferentes características aceptadas para cada grupo, éstas se relacionan con su personalidad grupal y distintiva, es decir que el estilo de vestimenta que cada integrante de dicho grupo selecciona le permite reconocerse como parte del mismo y a la vez genera diferenciación de los demás grupos sociales.

Entonces la elección personal de cómo vestirse está estrechamente vinculada a lo que el individuo es, a cómo quiere ser visto por los demás y también se vincula a cómo los demás esperan que ese individuo se vea de acuerdo a su rol dentro de la sociedad. Es decir que la mirada del otro se convierte en un factor condicionante de las elecciones individuales, como lo es también la situación particular de uso; según Irving Goffman el concepto de ropa apropiada está sujeto a la situación donde se usará, de modo que el individuo que no se ajuste a la vestimenta adecuada será mal visto o hasta excluido por los demás.

A partir de la mirada del otro frente a la propia elección de cómo vestirse es que, de manera consciente o inconsciente, se define qué sistema de combinaciones realizar de acuerdo a la ocasión de uso, a la imagen que se quiere dar y a las expectativas que los demás depositan sobre uno como miembro de un grupo determinado.

Es por eso que dentro del ámbito laboral, la manera en que un empleado se viste está regulada, en muchos casos, por la empresa a la que pertenece; generando por este medio una imagen empresarial coherente con los principios que dicha empresa quiere transmitir a la sociedad de sí misma, de modo que la imagen que el empleado da no se relaciona en primera instancia con su propia persona sino con la empresa a la que representa; de modo que si ésta quiere transmitir seriedad, prestigio, confiabilidad y eficacia, el personal que está en contacto directo con el público es el que a través de su vestimenta, aspecto y postura deben transmitirlos.

Como expresó Honoré de Balzac

Antes de llevar a cabo cualquier actividad, antes de hablar, antes de caminar o de comer, el hombre tiende a acicalarse. Las actividades que forman parte de la moda, el porte, la conversación, etc. Son consecuencia de nuestro arreglo personal…Una mujer es totalmente diferente en bata que en traje de fiesta, ¡dirías que son dos mujeres distintas!...El vestido es, por lo tanto, la mayor modificación experimentada por el hombre social, y pesa sobre toda su existencia.

Referencias bibliográficas Balzac, Honoré de. (1830) Trattato della vita elegante.

Crocci Paula, V. A. (2000) (compiladoras). Los cuerpos dóciles. Hacia un tratado sobre la moda. Buenos Aires. La marca.

Flügel J. C. (1964) Psicología del vestido. Buenos Aires. Paidós.

Squillace, F. (1912) La moda. Milano, Palermo, Napoli (Remo Sandron).

Abstract: The suit is a social sign, a visual code that communicates; it is a sign of recognition. Dress is an external factor to the individual, but expresses issues pertaining to his personality and his inner universe. Why and what we wear are issues that have motivated numerous investigations and analyzes from different disciplines.

This paper reflects on issues that motivated the man to dress and, from this, the consequences that occur in its own individuality as well as their role within their social group membership.

Keywords: Vestiture - functionality - Fashion Design

Resumo: O terno é um signo social, um código visual que comunica; é um sinal de reconhecimento.

A vestimenta é um factor externo ao indivíduo, mas manifesta questões referentes a sua personalidade e seu universo mais íntimo. Por que e para que nos vestimos são questões que têm motivado inumeráveis investigações e análises desde diferentes disciplinas. Esta conferência reflete sobre as questões que motivaram ao homem a se vestir e, a partir deste facto, as consequências que se produzem em sua própria individualidade como também em seu papel dentro de seu grupo social.

Palavras chave: indumento – funcionalidade – Design de Indumentaria

(*) Yanina Moscoso Barcia. Diseñadora de Indumentaria (Universidad de Buenos Aires, 1995). Diseñadora Textil (Universidad de Buenos Aires, 1996). Profesora en Disciplinas Industriales (Postgrado Universidad Tecnológica Nacional, 2006). Profesora de la Universidad de Palermo en el Área de Modas de la Facultad de Diseño y Comunicación.


Causas y consecuencias del indumento fue publicado de la página 158 a página159 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVII

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