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Viviendo sobre ruedas (Segundo premio)

Castagnino Rossi, Lucrecia

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº75

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº75

ISSN: 1668-5229

Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Introducción a la Investigación. Proyectos Ganadores Primer Cuatrimestre 2016 Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita. Proyectos Ganadores Primer

Año XIII, Vol. 75, Septiembre 2016, Buenos Aires, Argentina | 170 páginas

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Introducción

El primer jueves de noviembre del 1990, a los 24 años de edad, Claudia y Jorge contrajeron matrimonio.

Claudia acababa de recibirse de farmacéutica en la Universidad de Buenos Aires, y Jorge había terminado de realizar los dos años de residencia como médico. Mientras que estudiaban, ambos fueron teniendo distintos trabajos, lo que les facilitó reunir dinero para comenzar su vida juntos como pareja. Para aquel entonces se vivía en Argentina un período de recesión e hiperinflación por falta de actividad económica y trabajo. Esto fue un problema para la pareja de recién casados, por lo que empezaron a ver las alternativas que tenían y qué medidas podrían tomar para que la falta de trabajo no les afectara tanto. Finalmente decidieron realizar un viaje por Europa con el dinero que estaban ahorrando y además los padres de ambos colaborarían para que su aventura se hiciera posible. Comenzaron a averiguar vuelos desde Argentina a Europa, necesitaban algún boleto que les sea barato, y luego se arreglarían al llegar allá. El vuelo que menos costaba era desde Buenos Aires a Moscú.

Lo único que les importaba era comenzar el viaje, fue tan espontáneo que no pudieron arreglar un recorrido, ni averiguaron estadías, no tenían una fecha límite para regresar a Argentina. Llegado el día, los familiares de ambos los fueron despedir al aeropuerto. Y así es como su aventura comienza.

Desarrollo

Viajaron con la empresa comunista rusa, AeroFlot. El vuelo duró un día entero, ya que hicieron varias escalas en distintas islas de Cabo Verde, una zona de conjunto de islas ubicada en el océano Atlántico. Entre ellas está la Isla de Sal, llamada así por sus tierras ricas en sal, aquella isla no tuvo agua potable hasta el siglo XIX y se dedica exclusivamente al turismo, es por eso que realizan escalas allí. Luego también descendieron en las islas Santo Antao y Boa Vista, que pertenecen a Portugal. En el avión la comida que les ofrecían era muy fea. Para el almuerzo y la cena les daban un sándwich y una manzana. Finalmente llegaron a destino, aterrizaron en Moscú capital de la Unión Soviética, para ese entonces, 1990, gobernaba el régimen comunista de la mano de Mijaíl Gorbachov. Las personas carecían de medicamentos, alimentos, vivienda, entre otras cosas.

Al llegar, la empresa con la que viajaron los envió a un hotel, de muy mala calidad, por dentro había feo olor por todos lados, hasta en su habitación. Como no les resultaba placentero quedarse allí decidieron ir a la recepción, donde pidieron que les dispongan de un taxi, debido que tomarse un taxi en la calle estaba prohibido para turistas, al igual que el subte. Esto se debía a que ellos no tenían visa para permanecer en Moscú, sólo tenían visa en tránsito, es decir de viajeros.

Pidieron al chofer que los lleve a recorrer la ciudad. Era la única forma que se les permitió para poder pasear por Moscú. Además la falta de recursos que abundaba en aquella época provocaba mayor inseguridad en las calles, sobre todo para los viajeros que no practicaban el idioma.

A pesar del frío recorrieron lugares muy característicos como el Kremlin, un conjunto de edificios civiles y religiosos situado en el corazón de Moscú; la Plaza Roja, la Catedral de San Basilio, la Galería Tetriakov, el Museo Lenin, entre otros lugares. También recorrieron calles que bordeaban el río Moscova, el cual estaba completamente congelado, y vieron personas que hacían agujeros en el hielo y se sentaban en un banco a pescar por el hueco.

Les llamó la atención que en la calle había muchos policías, quienes no permitían que las personas se detengan en la vereda, al menos no por un período largo de tiempo. Siempre estaban atentos a que fluyera constantemente el paso de las personas. Tampoco dejaban que se formen grupos de gente en una plaza, o en las veredas hablando. En aquellos casos los separaban y les advertían que debían seguir caminando. Varias veces Claudia y Jorge se detuvieron en la vereda para ver el mapa y así ubicarse, pero en menos de cinco minutos aparecía un policía haciéndoles señas con las manos de que debían continuar con el paso. No había mucha gente que supiera hablar en inglés, mucho menos en español. Y era evidente que los oficiales ni siquiera mostraban interés en entablar conversación con los turistas, simplemente querían mantener el orden.

Aquella ciudad les daba miedo y se sentían inseguros. Había personas del lugar que les ofrecían dinero por sus zapatillas, además les preguntaban si tenían remedios, o comida. A Claudia le llamaba mucho la atención que en las heladerías sólo vendían helado de vainilla y en las verdulerías vendían sólo zanahorias.

Cuando le dieron fin a su recorrido decidieron volver al hotel en subte. Porque a pesar de que estaba prohibido, no había ningún cartel en inglés que lo dijera, por lo tanto simplemente se dirigieron hacia la estación. Aquel fue un enorme error, porque a pesar de que las estaciones eran muy bonitas y estaban muy bien decoradas e impecables, los carteles de las indicaciones de las calles estaban escritos en ruso. No había ninguna indicación que pudieran comprender, y además no hallaban a nadie que hablara en inglés. Por lo tanto se perdieron. Sin entrar en pánico, Claudia y Jorge comenzaron a comparar las calles del mapa del subte con la dirección del hotel que tenían en un folleto. Lo que hacían era buscar que las letras sean iguales. Aquel método no les funcionó, por lo tanto decidieron bajar del subte en cualquier estación y tomarse un taxi en la calle. El recorrido fue muy largo, al parecer estaban muy lejos de su destino, o el taxista daba muchas vueltas para sacarles bastante dinero, aprovechándose de aquellos turistas perdidos.

Cuando llegaron al hotel ya estaban sirviendo la cena. Les ofrecían una lata de sopa y un vaso de agua. Durante ella hablaron de la experiencia que acababan de vivir. Nunca antes habían viajado fuera de Argentina, así que visitar un país con costumbres totalmente distintas les dejaba mucho de qué hablar. Solo estuvieron dos días en Moscú, pero la charla duró mucho tiempo, hasta que concluyó en cuál sería su siguiente destino, estaban con muchas ganas de seguir visitando otras partes de Europa y ver qué les esperaba.

Luego se dirigieron a Holanda. El viaje duró seis horas y lo realizaron en avión. Un matrimonio amigo de ellos, que ya había viajado a ese país, les había dado el dato de que había un hombre que vendía combis, camionetas y autos muy baratos. Tenían aquella dirección sumado a otra información sobre un par de departamentos baratos donde podrían hospedarse. La pareja arribó una mañana de lluvia en Haarlem, una ciudad de Holanda. Lo primero que hicieron al llegar fue tomarse un micro hasta Ámsterdam, donde se hallaban aquellos departamentos. Al llegar descubrieron que eran compartidos. Parecía una residencia, donde vivían familias, parejas, etc. El baño, la cocina, y todo lo demás era comunitario. A ellos les ofrecieron una cama matrimonial en un dormitorio que se podía cerrar con llave, por lo tanto estaban conformes.

Por la tarde, después de instalarse en su dormitorio, se dirigieron hacia donde vendían vehículos. El hombre que los recibió era muy amable, y los autos que vendía parecían de buena calidad. A Jorge le llamó mucho la atención una combi Volkswagen de color verde oscuro. Le parecía perfecta porque era espaciosa y grande, pero no era imposible de manejar, ya que tenía el tamaño de una camioneta común, compraron aquel vehículo a un bien precio.

La comenzaron a usar para pasear y poder trasladarse, pero luego de tres días se les ocurrió que además podrían vivir en ella. No era una idea imposible ya que tenían una bolsa de dormir matrimonial que se habían llevado desde Argentina, y les entraba perfecto en la parte de atrás. Antes de hacer por completo la mudanza, debían recolectar un par de cosas para que la camioneta les resulte acogedora.

Casualmente en todas las ciudades de Holanda se acostumbra a que un día de la semana las familias donan bienes que ya no usan como muebles, ropa, juguetes, cosas en buen estado pero que no les son útiles, las sacan de sus casas y las acomodan en la vereda. A Claudia y Jorge les llamó la atención que la ropa estaba acomodada en una pila de manera prolija. Sobre todo les sorprendió que se realice aquel acto en sí, debido a que es un enorme gesto de bondad. Gracias a eso pudieron recolectar una alfombra, con la que cubrieron en suelo de la camioneta; cortinas, para las ventanas y para separar los asientos delanteros con la parte de atrás; recolectaron un bidón de agua; telas, porque recorrerían lugares muy fríos; latas de comida; entre otras cosas.

A partir de aquel momento continuaron su viaje en aquella combi. Tanto cariño le tomaron que la nombraron como El Acorazado. A pesar de tener el vehículo para poder continuar viajando por Europa, estuvieron mucho tiempo más en Ámsterdam, ya que aquella ciudad los encandiló por la belleza de sus parques, los edificios, los museos, la amabilidad de las personas, la vida nocturna y la libertad que podían tener. Recorrieron parques como Vondelpark, donde veían puestos de peluquería. También había mucha gente caminando ya que era verano y se notaba que querían disfrutar al máximo ya que en invierno hace mucho frío. Una de las características que impactaba de la ciudad era la cantidad de puentes que había. Sobre todo la arquitectura de ellos.

Durante su estadía, Claudia copiaba en un cuaderno ideas de bolsos para fabricar con su hermana de regreso a Argentina. Ya que en aquel momento ella ganaba plata con ese pequeño negocio.

También pasaron por Róterdam, donde pudieron ir a la playa, la cual les recordó a la costa de Argentina, para Claudia era igual a Mar del Plata, sin embargo disfrutaron del mar a pesar de lo helada que estaba el agua. Entre Ámsterdam y Ró- terdam estuvieron un poco más de una semana recorriendo aquellas partes de Holanda. A partir de entonces continuaron recorriendo hacia el sur.

Su siguiente destino fue Bélgica. Llegaron a su capital Bruselas por la noche, por lo tanto lo primero que debían resolver era dónde iban a estacionar la camioneta. Finalmente estacionaron en el final de la calle Bons Secours frente un albergue estudiantil. Allí fue donde descubrieron que podían entrar a aquella residencia para bañarse. Y también aprovechar para lavar la ropa. A la mañana siguiente decidieron ir a pie a recorrer catedrales, plazas y barrios.

Estuvieron un par de días en aquella ciudad y luego se dirigieron a Brujas. Allí fueron a la plaza Brug a observar un concierto en el que cantaban personas de distintas nacionalidades: un portugués, un inglés, un ruso, etc. Aquella ciudad les pareció muy hermosa ya que está atravesada por ríos, los cuales podían recorrer caminando y cruzando puentes.

Luego de dos días continuaron viajando y frenaron en Gent, otra ciudad de Bélgica. A Claudia le fascinó aquel lugar porque tenía muchos bares pintorescos, donde pasaban tangos viejos y en algunos había bandas. Llamaba la atención que las mesas eran compartidas. La arquitectura de Gent les pareció sorprendente. Entre lo que visitaron está el castillo de los Condes de Flandes, que se haya en el corazón de la ciudad; la Ópera Gent, uno de los teatros con más valor arquitectónico en el mundo; entre otros lugares. Una tarde fueron a recorrer una plaza, donde había una carrera de autos locos, eran autos antiguos modificados, que competían en una pista que tenía un trayecto muy corto. Gent fue una ciudad que les gustó mucho ya que predominaban los universitarios. Había mucha gente joven con la que podían entablar conversaciones hablando en inglés en bares y plazas.

Luego de dos días de recorrer Gent, decidieron cambiar el rumbo hacia el norte. Por lo tanto se dirigieron a Calais, un puerto ubicado al norte de Francia, de donde se tomaban los ferris para ir a Inglaterra, llegando al puerto de Dover. Al llegar, en el puerto, la aduana inglesa les realizó una encuesta, como medida de control. Les preguntaron si tenían dinero para quedarse en Inglaterra, el propósito del viaje, el recorrido que harían, etc. Al finalizar el control se dirigieron a Londres, a donde llegaron a las cinco de la tarde, un día lluvioso.

Lo extraño de manejar allí es que el vehículo debe estar ubicado en el carril contrario. Es exactamente al revés que en Argentina. Estacionaron la combi en las afueras de la ciudad y viajaban a Londres en subterráneo todos los días. Una vez que llegaban se manejaban caminando, en subte y en colectivo.

Durante su estadía, recorrieron todos los lugares icónicos del lugar. Entre ellos: Tower Bridge, Picadilly Circus, la abadía de Westminster. Además fueron al teatro Apollo, donde pudieron ver la obra El fantasma de la Ópera. También, por la noche, recorrieron algunos bares, donde pudieron conversar en inglés con personas que vivían allá y ver bandas en vivo. Visitaron el British Museum, uno de los museos más importantes y visitados del mundo. En exposición se hallaban colecciones históricas, arqueológicas, etnográficas y artísticas. A su vez, recorrieron muchos negocios de ropa, donde Claudia extraía más ideas para llevar a cabo en su pequeño negocio. En total estuvieron ocho días en Londres, luego se dirigieron a Cambridge.

Allí se encuentra un muy importante conjunto de colegios y además está la Universidad de Cambridge. Aquellas instituciones tradicionales son muy importantes debido a su impresionante nivel académico. Pudieron recorrer el campus de la universidad y además algunos colegios, como el Kig’s College. Estuvieron allí dos días, luego se dirigieron a Oxford. Aquella era una ciudad con más movimiento estudiantil.

Hay 32 colegios que forman parte de la Universidad de Oxford. Entre ellos visitaron el Queen’s College. Como había muchas personas de su edad, notaron que todos eran bastante amistosos, por lo que pudieron conversar con algunos grupos de gente. Durante su estadía, tuvieron la oportunidad de probar pata de pavo a la cacerola, una comida típica de allí que proviene de las tradiciones del día de acción de gracias. Estuvieron en aquella universidad otros dos días.

Luego se dirigieron a Windsor, una ciudad muy tranquila. Visitaron el Castillo de Windsor, un lugar notable por su relación con la Familia Real Británica y por su imponente arquitectura. Allí no hicieron más que caminar por las plazas y recorrer la ciudad. En aquella ciudad estuvieron otros dos días.

La convivencia entre Claudia y Jorge era bastante buena. Solían discutir principalmente en los momentos de elegir el siguiente destino. No extrañaban ni a sus familiares ni amigos, ya que estaban constantemente ocupados recorriendo y visitando distintos lugares de Europa. Además era todo nuevo para ellos, podría decirse que se trataba de un mundo distinto y desconocido. Sin embargo un par de veces mandaban cartas por correo a sus casas para avisar que estaba todo bien, y así dejar tranquilos a sus padres.

Al finalizar su recorrido por aquellos últimos tres lugares, decidieron regresar al puerto de Dover por donde volvieron a cruzar a Calais, Francia. Desde allí se dirigieron a París.

La combi la estacionaron en el Boulevard Des Invalides donde se halla el Palacio Nacional de los Inválidos, dicho en español. Allí yace la tumba de Napoleón Bonaparte. Sin embargo antes de visitar aquel lugar icónico, Claudia y Jorge realizaron un recorrido al Cementerio Perlache, donde visitaron la tumba de Jim Morrison, cantante de The Doors. Porque a pesar de que ambos estaban familiarizados con lo importante que fue la figura de Napoleón, a aquellos jóvenes les resultaba aún más importante visitar la tumba de su ídolo.

Para el cumpleaños de Jorge, primero de septiembre, recorrieron una zona de arte callejero en la calle Arrondissement, ubicada en el barrio Montmarte. Por la noche fueron a cenar al pie de la Torre Eiffel, comieron baguettes y bebieron vino tinto. París también les encantó, por las personas, los paisajes y los lugares que recorrieron. Pudieron ver lugares como la Basílica del Sagrado Corazón, un importante templo religioso ubicado en lo alto de la colina de Montmarte; la Torre Eiffel, una estructura de hierro de 300 metros de alto, el ícono más conocido de París; la Catedral de Notre Dame; pasaron por la puerta del Moulin Rouge, un famoso cabaret parisino; visitaron el Museo del Louvre, uno de los más importantes del mundo; entre otros lugares. En París estuvieron 14 días, y ni un solo día movieron la combi de lugar, de esta forma ahorraban en nafta. Todos aquellos días se movilizaron en colectivos y subtes. Cuando dieron por finalizada su estadía en París se dirigieron a Versalles.

Aquella es una ciudad en las afueras de París, es un lugar muy importante a nivel histórico, ya que allí se encuentra el Palacio de Versalles. Aquella fue la vivienda de varios reyes. El auténtico creador del palacio fue Luis XIII en el año 1624. Además allí estuvieron Luis XIV, Luis XV, Luis XVI, Luis XVII, Luis XVIII y Carlos X. Estuvieron en aquel suburbio de gran importancia, en las afueras de París, dos días.

Luego se dirigieron a la campiña francesa. Es un lugar en donde se hallan muchos cultivos de tierra muy fértil y donde se plantan muchos viñedos. Allí se dirigieron a una ciudad llamada Épernay en la que se encuentra la Bodega del Champagne Chandon, donde realizaron una visita guiada. En el recorrido les mostraban el proceso de cómo se realiza, todos los tratamientos que se le hace a la uva, el método que se utiliza para hacer el champagne clásico, etc. Al final del recorrido, los guías les invitaron una copa para brindar de una bebida que se llama Brut Moet Chandon Imperial, que era el champagne que Napoleón había mandado a hacer cuando ocupaba el cargo de Emperador de Francia. Estuvieron allí un día, luego se dirigieron a Aachen, Alemania.

Fue un viaje de un día por la ruta. Al llegar estacionaron en la calle.

Lo primero que les llamó la atención fue que la ruta, las calles por las que pasaban, las veredas, todo, estaba impecable y prolijo. Observaban que los campos estaban muy cultivados, verdes y muy cuidados.

También estuvieron en Bonn, otra ciudad de aquel país, la que había sido la capital de Alemania Occidental.

Ellos viajaron en el año 1991, por lo tanto visitaron Alemania un año después de la caída del Muro de Berlín, la cual fue a fines de 1989.

También fue la ciudad en la que nació Beethoven. Claudia en aquel momento era profesora de piano, un instrumento que practicaba desde muy chica. Y estaba muy familiarizada con la obra de aquel compositor, por lo tanto aprovecharon aquella oportunidad única de visitar la casa donde vivió.

Durante su estadía en Bonn tuvieron que hacer un par de trámites para poder sacar la visa para viajar a Checoslovaquia, país que pertenecía a la Unión Soviética.

Desde allí iniciaron el recorrido por el Camino del Rin, se trata de una ruta que bordea todo el río Rin. Durante el camino pudieron detenerse en distintos pueblos, en algunos había castillos y fortalezas. Realizaron aquel trayecto hasta una ciudad llamada Fráncfort.

Allí comenzaron los problemas con su vehículo, debido a que el motor empezó a fallar porque quemaba mucho aceite. Fráncfort les llamó mucho la atención debido a que estaba lleno de drogadictos que consumían drogas en la calle, y también se veían muchas jeringas y agujas tiradas en las veredas. Parecía una ciudad repleta de indigentes por el aspecto de descuido de estas personas.

Aquel lugar no les gustó nada, por lo tanto solo estuvieron una noche y luego se marcharon.

Sin embargo Fráncfort es la ciudad más industrial de toda Alemania. Allí hay ubicadas muchas fábricas, y es la única que muestra mucha movilización urbana, a diferencia de los demás lugares que visitaron que eran muy tranquilos. Una particularidad de Fráncfort es la concentración de edificios de altura en el centro de la ciudad. Estos rascacielos son los edificios más altos de Europa.

Su siguiente destino fue Praga, capital de Checoslovaquia. Allí visitaron la Plaza de la Ciudad Vieja, es una plaza histórica muy grande, donde se encuentra El Reloj Astronómico de Praga, creado en la época medieval.

También cruzaron El puente de Carlos, creado en el año 1357, el cual atraviesa el río Moldava por donde se llega a la parte amurallada de Praga, donde se encuentra el Palacio Real, la Catedral de Praga, además hay galerías y pequeñas casas. Entre aquellas se encontraba el hogar del filósofo y escritor Kafka.

Estuvieron poco tiempo allí porque les daba miedo que constantemente se veía a la policía perseguir personas. Además se veían muchos militares.

En aquel entonces Checoslovaquia seguía siendo un país Comunista a pesar de la caída del Muro de Berlín. Por lo tanto continuaba la falta de recursos como medicamentos, alimentos, etc. Lo que provocaba una gran inseguridad en las calles. Se marcharon de allí una mañana, y continuaron su viaje por distintas ciudades hasta llegar la parte alemana de Suiza, Lucerna. Esta ciudad se halla en los Alpes Suizos.

Llegaron allí a tiempo para festejar su primer año de casados. Para aquella ocasión pasaron una noche en un hotel sencillo pero muy romántico. Aprovecharon para lavar su ropa y darse varias duchas.

Una característica de Suiza es que las personas eran muy respetuosas y tranquilas. No se veía movimiento juvenil por las noches.

Luego de festejar su aniversario regresaron a la combi. Hacía tanto frío que debieron calentar vino con azúcar para beber y entrar en calor. Pasaron una noche así y al despertarse, en el techo dentro de la combi, se habían formado estalactitas.

Luego de tres días en Lucerna decidieron continuar su rumbo hacia Italia. Durante el viaje comenzaron a empeorar los problemas de la combi, debido a que para cruzar los Alpes se forzaba mucho el motor.

Cruzaron a Italia por el paso San Bernardino, donde hay un túnel de siete kilómetros, es la parte más alta de Suiza.

Al llegar a Italia, recorrieron las ciudades más importantes, Milán, Perugia, Asisi, Venecia, Florencia, Roma. Durante su recorrido por toda Italia la combi fue largando humo.

Finalmente en Génova la combi se fundió. Lo que implicó que tuvieran que dejarla en un taller y reprogramar el fin del viaje. Decidieron ir en tren hasta Barcelona donde pasaron Navidad y fin de año.

El cinco de enero emprendieron el viaje de regreso a Argentina.

Conclusión

Durante la redacción de éste trabajo práctico me fui dando cuenta que es muy importante ir releyendo a medida que iba escribiendo. Sobre todo porque en la devolución por medio del correo electrónico me daba cuenta que siempre cometía el mismo error: repetir palabras en un mismo párrafo. Luego de la segunda devolución comencé a prestar más atención. También me di cuenta de que en mi mente todo lo que quiero tipear tiene sentido, sin embargo al releer me doy cuenta de que no es tan así.

Escribir es más difícil de lo que pensé

Éste trabajo me permitió averiguar sobre una parte de mis padres que yo no conocía, ni me imaginaba. Nunca me hubiese imaginado que mi madre y mi padre vivirían sobre una combi por seis meses, bañándose en residencias de estudiantes, haciendo pis en un frasco, lavando su ropa muy de vez en cuando, etc. Lo único que no me sorprende es que les apasione realizar aventuras, disfrutar de los paisajes, disfrutar de la naturaleza. Siempre tratan de que mis hermanos y yo nos interesemos en pasar tiempo afuera y no con aparatos electrónicos.

Fue muy lindo ver que leían juntos el cuaderno que escribieron durante el viaje y recordaban los momentos románticos que pasaron, lo momentos graciosos que compartieron. Colaboraron con muchas ganas, lo que produjo que se haga más entretenida la redacción.

Además me dieron muchas ganas de viajar y hacer algo similar. Quiero conservar el cuaderno para no olvidar todo lo que me produjo leer sobre aquellas aventuras.

A mis padres les gustó mucho recordar su primer año de casados, y me dijeron que esperan que cada uno de nosotros, sus hijos, pueda tener una oportunidad para recorrer el mundo como ellos hicieron.

Me pareció una linda consigna, y espero que se siga dando en los siguientes cursos.


Viviendo sobre ruedas (Segundo premio) fue publicado de la página 148 a página152 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº75

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