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Búsqueda inquieta para una buena enseñanza

Oreiro, Carolina Silvia

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

ISSN: 1668-1673

XXV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XVIII, Vol. 30, Febrero 2017, Buenos Aires, Argentina | 195 páginas

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Resumen:

Cómo a través de una buena enseñanza podemos generar un aprendizaje más efectivo y activo en los estudiantes. De qué manera llevar a cabo una buena enseñanza para lograr una participación activa en la clase, generando un ambiente óptimo para el aprendizaje, aportando estrategias de trabajo que permitan la reflexión y discusión de los estudiantes. Colaborando en la generación de puntos de vista propios, obteniendo como resultado una transformación en lo individual y colectivo, no solo en lo académico sino en lo social. 

Palabras clave: enseñanza poderosa – aprendizaje efectivo – participación activa – transformación individual – enseñanza motivadora

“Solo existe saber en la invención, en la reinvención, en la búsqueda inquieta, impaciente, permanente que los hombres realizan en el mundo, con el mundo y con los otros. Búsqueda que también es esperanzada”. (Freire, 1968, p. 73)

Introducción 

La propuesta de este ensayo es hacer foco en la buena enseñanza como puntapié inicial en el proceso de aprendizaje real/efectivo y lograr una actitud más activa en los estudiantes. La necesidad de plantear este tema se basa en cómo generar en el estudiante una actitud inquieta y motivadora en su propia educación, formando parte activa de su aprendizaje ¿De qué depende que la enseñanza sea buena? No solamente del saber académico sobre la materia, sino de la forma en que es transmitida, compartida y enseñada. No abarca la mera ilustración sobre un tema sino en la transformación que logremos de los estudiantes en el transcurso del cuatrimestre. Involucra algo más que el desarrollo profesional, involucra lo personal y lo social del mismo.

Desarrollo 

Una buena enseñanza busca generar en el estudiante una acción, no solamente la recepción de los conocimientos y memorizarlos, sino que puedan incorporarlos a su vida mediante la reflexión, la mirada crítica y la participación tanto del docente como del resto de la clase. En el planteo que realiza el docente es donde debe estar la mirada de lo que realmente importa para llevar a la clase. Paulo Freire dice que “el pensamiento del educador solo gana autenticidad en la autenticidad de pensar de los educandos, mediatizados en la realidad y, por ende, en la intercomunicación”. (1968, p. 80). Esto plantea un paso más allá de lo que se conoce como la visión bancaria de la enseñanza, proponiendo en su lugar una del tipo problematizadora. La concepción bancaria plantea una postura unidireccional a la hora del aprendizaje, ya que el docente es el único que imparte el conocimiento, considerando a los estudiantes como si fueran vasijas que hay que llenar con conocimientos, dejándolos en una actitud pasiva y dependiente exclusivamente de lo que el profesor, que cobra un rol protagónico, puede brindarles o no para salir de su ignorancia, ya que al considerarlos un mero recipiente se deberá ir rellenándolo de saberes; nos da a entender que anteriormente estaba vacío de conocimiento. El único habilitado es el profesor convirtiéndolo en sujeto y el que no sabe y aguarda ser enseñado es el estudiante tratado como un objeto en esta relación educador-educando. En esta situación no hay espacio para poner en duda, ni generar un pensamiento distinto al que se le es dado, se toma lo enseñado sin cuestionamiento de ningún tipo, brindando una visión estática y alienante. Para poder cambiar esta concepción, Freire (1968) propone una educación problematizada, una clase donde docente y estudiantes crean un espacio de aprendizaje mutuo, con lo que cada uno puede aportar a la clase. Es en este intercambio donde se construye un aprendizaje en conjunto, donde hay lugar para una opinión antes no escuchada, es valorada y requerida, se deja lugar para la participación activa con su propio punto de vista. Dando lugar a la creatividad y transformación en el estudiante, que deja de ser un objeto para convertirse en un sujeto que a través del diálogo y la reflexión puede interpretar la realidad del mundo. Generando un ambiente propicio mediante la escucha y propuestas innovadoras, se ponen en juego los saberes previos de los estudiantes, que les permiten hacer su aporte a la clase, es importante que sientan que son parte y que su participación por más mínima que sea, es significativa no solo para su propio aprendizaje sino también para el del grupo. Es estimulante la idea de que todos tenemos algo para compartir en la clase, que ya traemos conocimientos anteriores y de ellos debemos partir para seguir sumando a los nuevos que se incorporarán dentro de la clase. Es importante el papel que juega el error, donde está permitido y no se sanciona su manifestación, sino que se corrige para aprender, visión que nos trae el constructivismo: 

El error ya no es considerado aquí una deficiencia de parte del alumno, ni tampoco una falla del programa. Se le reconoce el derecho de estar en el centro de aprendizaje. El maestro aparece, en el mejor de los casos, como un facilitador del aprendizaje. (Astolfi, 2002, p.132). 

Es el error el que permite revisar lo enseñado desde la perspectiva del docente, si un tema fue entendido correctamente, si hace falta hacer un nuevo abordaje u otra explicación para su mejor comprensión. Mediante el error se puede reconocer si lo enseñado fue entendido, si hiciera falta volver sobre ese punto para una nueva forma de enseñarlo. Ofrecer un ambiente cómodo colabora en la manifestación del estudiante, habilitándolo a expresarse libremente, sin temor a equivocarse, ya que lo importante es el intercambio que se genera en el espacio de la clase, donde aprenderá no solo los conocimientos de la materia sino a desarrollar su pensamiento crítico y llegar a la comprensión de manera grupal, no simplemente porque el docente enseña los contenidos que se deben aprender sino porque para llegar a ellos, hubo una participación grupal para la incorporación y entendimiento. Lo menciona Astolfi en otra característica del proyecto constructivista: “aprender a aprender, en la renovación prioritaria de la actitud frente al saber, en la importancia de saber ser…, a partir de lo cual cada niño puede rehacer el camino del descubrimiento intelectual”. (2002, p.132). 

Retomando el interrogante sobre qué es una buena enseñanza, habría que plantearse lo que significa enseñar: uno enseña a un otro, saber que hay otro, tomar conciencia que hay un destinatario, tenerlo presente en el momento de la planificación de las clases, ofrecerle actividades con propuestas que le generen interés y desafíos. Tomando el concepto de Mariana Maggio (2013) sobre enseñanza poderosa, ella plantea que hay ciertos rasgos que la describen, como por ejemplo permitir pensar al modo de la disciplina, enseñando a cambiar de puntos de vista, que sea original a partir de la búsqueda de propuestas creativas y lograr que conmueva para que perdure dejando huellas que nos acompañarán a lo largo de la vida. (p. 66). Estos conceptos amplían y mejoran la concepción de enseñanza para darle un valor aún mayor, y desafiando al docente en su tarea en el aula, en donde debe replantearse la forma de llevar adelante la clase para lograr la participación de todos los integrantes. Ya comentamos que el espacio debe tornarse abierto para que cada uno pueda intervenir, sin temor a la equivocación, donde sea requerida su participación, puede ser de forma individual o planteando actividades en grupo, pero que de alguna manera pueda tener un rol más activo, sintiéndose parte del grupo, compartiendo sus resultados como trayendo nuevos elementos que contribuyan al debate y enriquecimiento de la mirada que cada uno tenía hasta ese momento sobre un determinado tema, para sumar a su experiencia algo nuevo o distinto con lo que poder seguir avanzando en su carrera. 

Hay dos estrategias que trae Edith Litwin (2007) que colaboran en el quehacer de la buena enseñanza, que son inspiradoras a la hora de pensar en el proceso de aprendizaje y son: la integración y la pregunta del docente. En la primera plantea la necesidad que exista una relación en cuanto a los temas o conceptos a enseñar, para poder vincularlos unos con otros, poder reconocer lo principal de lo secundario. Esto contribuye en la actualización de los temas dados en clase, un tema tiene relación con el siguiente y el anterior, brindando una continuidad en el aprendizaje, no encasillándolo y cerrándolo una vez incorporado. En cuanto a la pregunta del docente, la utiliza como herramienta para evaluar lo comprendido en los estudiantes, generando reflexión en ellos, tienen que ser preguntas pensadas por parte del docente donde pueda testear qué se entiende y qué no sobre lo enseñado. “La buena pregunta ayuda y no entorpece, entusiasma y no inhibe, estimula y no atemoriza. Se basa en la confianza y el deseo por parte de los docentes de que sus alumnos aprendan y comprendan”. (Litwin, 2007, p. 10). A estas estrategias también le suma el tema del entusiasmo o pasión que debe estar como un ingrediente infaltable a la hora de enseñar, para poder llegar a los estudiantes y transmitir junto con los conocimientos un aprendizaje real logrando ese poder transformador que tienen la educación en sus vidas y el rol que desempeñarán en la sociedad que construirán mediante la profesión que hayan elegido.

Conclusión 

Para concluir vemos la importancia de una buena enseñanza, en la forma en que se enseña la materia, en un espacio que estimula la manifestación libre, que haya un lugar para la reflexión, generando propuestas de trabajo que permitan la participación de los estudiantes como factores que colaboran en un aprendizaje real de ellos, para lograr una transformación en sus vidas no solo desde lo académico sino en lo personal, ayudándolos a convertirse en mejores profesionales e integrantes de la sociedad en la que viven. 

Referencias bibliográficas 

Astolfi, J. P. (2002). Aprender en la escuela. Chile: Dolmen Estudio 

Freire, P. (1968). Pedagogía del oprimido. Buenos Aires: Siglo XXI. 

Maggio, M. (2013). Enriquecer la enseñanza superior: búsquedas, construcciones y proyecciones. InterCambios, N°1, marzo. Litwin, E. (2004-2007). La clase inaugural y la clase ilustrada: nuevas perspectivas para el análisis de las configuraciones didácticas del aula universitaria. Secretaría de Ciencia y Técnica, UBA. 

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a la Didáctica a cargo de la profesora Karina Agadía en el marco del Programa de Capacitación Docente.

Abstract: How through good teaching we can generate a more effective and active student learning. How to conduct a good education for active participation in class, creating an optimal environment for learning, providing work strategies that allow reflection and discussion of students. Collaborate in generating own views, resulting in a transformation in individual and collective, not only academically but socially. 

Key words: powerful teaching - effective learning - active participation - individual transformation - motivating teaching 

Resumo: Como através de um bom ensino podemos gerar uma aprendizagem mais eficaz e ativa dos alunos. De que maneira levar a cabo um bom ensino para conseguir uma participação ativa na classe, gerando um ambiente ótimo para a aprendizagem, contribuindo estratégias de trabalho que permitam a reflexão e discussão dos estudantes. Colaborando na geração de pontos de vista próprios, obtendo como resultado uma transformação individual e coletiva, não apenas academicamente, mas socialmente. 

Palavras chave: Ensino poderoso - aprendizagem efetiva - participação ativa - transformação individual - ensino motivadora 

(*) Carolina Silvia Oreiro: Diseño Gráfico (Universidad de Buenos Aires)


Búsqueda inquieta para una buena enseñanza fue publicado de la página 43 a página45 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

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