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Por qué Taller de Redacción debe suceder en una sala con computadoras

Schroder, Milagros

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

ISSN: 1668-1673

XXV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XVIII, Vol. 30, Febrero 2017, Buenos Aires, Argentina | 195 páginas

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Resumen:

El taller de redacción es sobre todo un espacio de reflexión sobre la propia escritura. Ese proceso tiene que poder ser continuado. La tecnología (las computadoras, Internet, las aplicaciones) permite sostener el progreso de ese proceso que es único e intransferible en cada alumno. Como docentes debemos garantizar las herramientas que habiliten el mejor entorno de aprendizaje. Además, debemos comprometernos a facilitar consignas y trabajos pedagógicos que contemplen la realidad del campo de nuestra disciplina, para que los estudiantes aprendan a moverse en ellas con propiedad, criterio y eficacia. 

Palabras clave: redacción – Taller de Redacción – computadoras – Internet – periodismo

“La letra de molde era antiguamente una certidumbre irrefutable. Una verdad sacra ¿Antiguamente?”. (Mendelevich, 2014, p. 118).

El taller en la Universidad 

Las carreras de Moda en la Universidad de Palermo están organizadas para continuar un programa que incluye al menos un taller de redacción. Este taller contempla el aprendizaje del género periodístico, a través del cual los estudiantes podrán conocer, leer y escribir nuevos estilos de textos con estructuras y temáticas propias, siempre aplicado a su campo de acción. Es interesante pensar este taller como una práctica de redacción mediante la cual el docente interviene en los procesos de redacción de cada uno de los estudiantes y recorren juntos los obstáculos que cada texto puede presentar. Asimismo, es fundamental pensar el taller como un espacio de reflexión de la propia escritura y una oportunidad para acercarse a los textos desde una lectura nueva (la periodística). 

Los estudiantes de Diseño de Indumentaria, Producción de Moda y Comunicación de Moda suelen acceder a la materia con nociones básicas acerca del género y con muchos conceptos aprehendidos del sentido común. Para esto es importante acercar diferentes lecturas y desarrollar diversas consignas que les permitan alcanzar conocimientos más adecuados del género. Y es aquí donde la tecnología ocupa un lugar central: es imperativo que esas lecturas y esas consignas sucedan como suceden hoy en el ámbito periodístico y que no escapen de las prácticas propias del campo. Además, la tecnología habilita un entorno pedagógico adecuado para la reflexión necesaria para la transformación en la redacción propia de cada estudiante.

Las computadoras en la Universidad 

La resistencia al cambio (aulas tradicionales a aulas con computadoras) se observa en varios argumentos. 

Por un lado, en el temor de que la tecnología complique, distraiga, obstaculice el desarrollo del programa propuesto para el taller, Mariana Maggio destaca la importancia de comprender que hoy “nuestras mentes, sobre todo las de los niños y jóvenes, están atravesadas por entornos tecnológicos que soportan comunicaciones, relaciones, consumos culturales y entretenimientos”. (2005, p. 22). Esto es asumir que los estudiantes aprenden en este entorno y acercar los campos a la tecnología es facilitar el acceso a la información, tender un puente hacia lo que hoy se entiende que es la herramienta para las nuevas lecturas y escrituras. 

Además, Edith Litwin en Las nuevas tecnologías y las prácticas de la enseñanza en la universidad, acordará con que “reconocemos que las nuevas tecnologías potencian el acceso a información actualizada” (s.f., p. 2), factor más que principal en periodismo. 

Si asumimos que la tecnología es hoy un entorno de aprendizaje y sumamos que hoy las redacciones funcionan íntegramente relacionadas con la escritura en archivos digitales, es inexorable pensar el taller de redacción con el uso de computadoras. En ese único entorno puede darse la reflexión del aprender aprendiendo. Solo escribiendo en el contexto adecuado, los estudiantes podrán repensar su técnica, su estrategia y su actitud para comunicar mediante la redacción. 

Por otra parte, algunos temen que la escritura en la era digital afecte al propio sistema lingüístico. Será el presidente de la Academia Argentina de Letras, Pedro Luis Barcia, quien nos explique que esto es imposible. Para modificar algo uno tiene que conocerlo muy bien. En sus palabras en “La Lengua y la generación del pulgar”, en Nuevos desafíos del Periodismo, dirá: “Demonizar una técnica por el indebido manejo de que ella se hace es, por decir lo menos, irracional”. (2014, p.99). Y agrega más adelante: “El más perfecto sistema de comunicación inventado por el hombre es la lengua. Los nuevos medios potencian y dan nuevas vías de transmisión al sistema lingüístico. No han sido creados para restringirlo, sino para ampliarlo y enriquecerlo”. (2014, p. 99). 

Sobre este mismo argumento, Daniel Cassany, en La cocina de la escritura, dirá que, por el contrario a lo que se cree, “estas máquinas liberan al autor de las tareas más pesadas de la escritura: copiar, corregir o borrar, y le permiten concentrarse mejor en las más creativas de buscar ideas, construir significado y redactar”. (2009, p. 44). 

Darles el máximo espacio para la creación y la innovación de textos originales es, sin dudas, uno de los principales objetivos que como docentes de Taller de Redacción debemos perseguir. Las computadoras con Internet nos regalan la intertextualidad, la inmediatez del acceso a la información, la consulta en tiempo real de dudas, datos e inquietudes de la lengua o de la materia de estudio (Moda, en este caso). 

Por último, otro argumento se halla en que el taller debe ocuparse de la capacitación en el ejercicio periodístico. Pablo Mendelevich, director de la carrera de Periodismo en la Universidad de Palermo, hará eco de la irrupción de los medios en la vida del periodista y dirá en “Formar periodistas en tiempos vertiginosos”, en Nuevos desafíos del Periodismo: “Junto con lo esencial, el entrenamiento en una mentalidad periodística, es necesaria la capacitación en medios integrados. Se requiere dominar el mundo de Internet y las redes sociales con mayor solvencia que la de un usuario promedio”. (2014, p. 121). Esto es una clara invitación a integrar la tecnología en el currículo de la materia y a promover el desarrollo de actividades que garanticen el uso de Internet y que le enseñen al estudiante cómo clasificar la información, cómo editarla, cómo leerla.

El taller con computadoras 

Será Umberto Eco el que nos devuelva una de las principales razones para introducir las computadoras en el aula: “Por primera vez en la historia de la escritura, se puede escribir casi a la misma velocidad con la que se piensa: sin preocuparse por las faltas. … Con el ordenador transcribes en la pantalla al mismo tiempo todas tus ideas sobre un tema”. (1991, p. 1408). Este poder que brinda la simultaneidad habilita un espacio de reflexión adecuado para poder debatir acerca de las ideas, de los mensajes comunicativos, de las estructuras del género. Y sobre esa reflexión, es ineludible la pregunta sobre la propia redacción. Y este es el fin primero de Taller: reflexionar sobre la acción. 

Paula Carlino y Manuela Valencia serán quienes se ocupen de guiarnos en cómo introducir las computadoras al taller y no fracasar en el intento. 

Por su parte, Carlino insiste, en Escribir, leer y aprender en la universidad, en la importancia de que cada docente enseñe cómo se escribe y se lee en su propia materia. Esto significa pensar que los estudiantes no tienen por qué conocer cómo se lee una pirámide invertida, una crónica o un perfil. Desde aquí es interesante pensar el programa con actividades que den cuenta de cómo es el campo: hoy la investigación sucede en su mayoría a través de Internet (sitios Web, blog, redes sociales), por la rapidez de la obtención de la información y del chequeo de datos, dos atributos fundacionales del periodismo. De este modo es coherente plantear un taller con computadoras conectadas a Internet, que permita la investigación y el chequeo de datos de manera inmediata, y contar con los recursos apropiados para escribir los diferentes textos con información real. Sobre esto, la autora dirá: 

Para que los alumnos consigan aprender la disciplina —y por tanto, aprender estos usos—, han de haber participado en prácticas sociales que los ponen en juego, conjuntamente con quienes ya los dominan, de modo de recibir guía y retroalimentación de ellos (2005, p. 157). 

Esto supone invitar a la lectura de medios reales, a recrear situaciones de la redacción de un medio, a acompañarlos en la edición de sus notas, entre otros. 

Valencia (2013), por su lado, nos dirá qué no hacer y nos aconsejará no quitar la tecnología del aula porque provoca distracción, sino generar políticas y estrategias que la incluyan para aprovechar las herramientas de información. Esto puede ser, por ejemplo, incluir en las consignas la verificación de la información en las redes sociales o la visualización de un video con una entrevista determinada. 

Más allá de la información que nos acerca la tecnología, nos habilita un espacio para una continuidad. Esto significa que, si como docentes nos proponemos acompañar un proceso de redacción, la tecnología nos habilita un acompañamiento cotidiano. Un estudiante desarrolla su escritura en clase, pero la continúa en otros ámbitos fuera de la clase. En ese momento, el estudiante puede acceder al docente con un correo o un mensaje que le permita no interrumpir su proceso durante una semana hasta tanto vuelve a encontrarse con el docente. Tener el texto digitalizado le agiliza la consulta. Asimismo, herramientas como Google Drive garantizan un seguimiento de los textos con un estricto control de cambios que le permite observar al estudiante su progreso en la creación de una narración determinada.

El taller con computadoras en la Universidad 

Este ensayo acerca una nueva mirada sobre cómo acompañar un proceso de escritura aplicando todas las garantías de un entorno que resuelve problemáticas con las que hoy el campo periodístico no convive. Tiene otras, sin dudas, pero es importante acercar y validar los modos en los que se reproduce hoy el medio. 

El periodístico es un género que se destaca por la edición de información que presenta en determinadas estructuras en función del público que lo reciba. La tecnología permite acceder a una infinita cantidad de datos en crudo que solventan el ejercicio de edición necesario para comprender la tarea del redactor del género. Las lecturas de los teóricos de la disciplina deben acompañar el proceso práctico, pero no pueden de ningún modo sustituir la discusión. 

Es necesario que el estudiante ejercite la edición, la redacción, la investigación. Y ese ejercicio no puede hacerlo solo ni en compañía de teóricos que hablan en abstracto sobre pirámides, preguntas abiertas o crónicas opinativas. Es inherente a nuestra profesión como docentes acompañarlos y guiarlos en un proceso que les es nuevo: editar información, parafrasear datos, ordenar declaraciones, seleccionar fotografías y reconocer los epígrafes, leer los diversos estilos en cada medio, comprender la definición de un cuestionario determinado, entre tantas otras prácticas propias del periodista. Y no deben hacerlo solos, además, porque el periodismo es un campo adicional que se abre a sus carreras, pero no es la base de ellas. Las computadoras con Internet nos garantizan la realización de consignas coherentes con un plan didáctico abocado a demostrar que el periodismo es una técnica necesaria para las sociedades democráticas. Reflexionar con ellos acerca del trabajo diario que significa la redacción de un medio les habilitará un nuevo lenguaje y una nueva relación con el periodismo que los acompañará como profesionales, pero también como ciudadanos que habitan una sociedad en común. 

Todas estas reflexiones, bien guiadas, habilitarán una segunda línea de reflexión que tendrá que ver con su propia redacción, más allá de la estructura presentada. Esta línea profunda de discusión es la que les permitirá resolver en el futuro nuevas hojas en blanco. La técnica de lectura crítica, investigación de fuentes, recopilación de datos es la que abre la perspectiva del estudiante. No importa cómo sea el medio en el 2030, como reflexiona Gumersindo Lafuente (2014), en Nuevos desafíos del Periodismo, mientras los estudiantes hayan encontrado en el taller la humildad y la rebeldía que les garantice animarse a la comunicación en cualquier ámbito con la certeza de tener la reflexión sobre su propio discurso, en este caso, escrito.

Referencias bibliográficas 

Barcia, P. L. (2014). La lengua y la generación del pulgar. En Dessein, D. y Roitberg, G. (Comp.) Nuevos desafíos del Periodismo (p. 97 – 101). Buenos Aires: Ariel ADEPA. 

Carlino, P. (2005). Escribir, leer y aprender en la universidad. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica. 

Cassany, D. (2009). La cocina de la escritura. Barcelona: Anagrama. 

Eco, U. (1991) La revancha de l´écrit. En Le nouvelobservateur, p. 1408. Citado en Cassany, D. (2009). La cocina de la escritura. Barcelona: Anagrama. 

Lafuente, G. (2014). ¿Habrá medios en 2014? En Dessein, D. y Roitberg, G. (Comp.) Nuevos desafíos del Periodismo (p. 15 - 26). Buenos Aires: Ariel ADEPA. 

Litwin, E. (s. f.). Las nuevas tecnologías y las prácticas de la enseñanza en la universidad. Recuperado en 2013 de http://www.litwin.com.ar/site/Articulos2.asp. 

Maggio, M. (2012). Enriquecer la enseñanza. Los ambientes con alta disposición tecnológica como oportunidad. Buenos Aires: Editorial Paidós. 

Mendelevich, P. (2014). Formar periodistas en tiempos vertiginosos. En Dessein, D. y Roitberg, G. (Comps.) Nuevos desafíos del Periodismo (p. 117 - 121). Buenos Aires: Ariel ADEPA. 

Valencia, R. M. (2013). Malos usos de la tecnología en la pedagogía. Las herramientas tecnológicas deben adaptarse a la enseñanza, no la enseñanza a las herramientas tecnológicas. Escritos en la Facultad 84, Reflexión Pedagógica. Edición I. p. 17 - 19. Facultad de Diseño y Comunicación. Universidad de Palermo. Disponible en: http://fido.palermo.edu/servicios_ dyc/publicacionesdc/vista/detalle_articulo.php?id_ libro=443&id_articulo=9132

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a la Tecnología Educativa a cargo de la profesora Natalia Lescano en el marco del Programa de Capacitación Docente

Abstract: The writing workshop is primarily a space for reflection on own writing. That process must be able to be continued. Technology (computers, Internet, applications) can sustain the progress of this process that is unique and non-transferable in each student. As teachers we must ensure the tools that enable the best learning environment. In addition, we must commit to facilitate slogans and pedagogical works that address the reality of the field of our discipline, so that students learn to move them properly, criteria and effectiveness. 

Key words: writing - writing workshop - computers - Internet - journalism 

Resumo: O workshop de redação é sobretudo um espaço de reflexão sobre a própria escritura. Esse processo tem que poder ser continuado. A tecnologia (os computadores, Internet, os aplicativos) permite sustentar o progresso desse processo que é único e intransferível na cada aluno. Como professores devemos garantir as ferramentas que habilitem o melhor meio de aprendizagem. Ademais, devemos comprometer-nos a facilitar consigna e trabalhos pedagógicos que contemplem a realidade do campo de nossa disciplina, para que os estudantes aprendam a se mover nelas com propriedade, critério e eficácia. 

Palavras chave: redação - workshop de redação – computadores – Internet - jornalismo 

(*) Milagros Schroder. Correctora de textos, especializada en textos literarios. Profesora de la Universidad de Palermo en el Área de Moda y Tendencias de la Facultad de Diseño y Comunicación.


Por qué Taller de Redacción debe suceder en una sala con computadoras fue publicado de la página 76 a página78 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

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