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Una aproximación hacia la Evaluación Diagnóstica

Fermepín, Carlos H.

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

ISSN: 1668-1673

XXV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XVIII, Vol. 30, Febrero 2017, Buenos Aires, Argentina | 195 páginas

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Resumen:

Preguntarse cuáles podrían ser los motivos para realizar una evaluación diagnóstica o predictiva, actuaría como suficiente disparador para investigar el alcance de su aplicación, y a su vez evaluar la importancia de su implementación para comenzar entre otras variables por indagar sobre el estado de los estudiantes al comienzo de un determinado ciclo y hallar un punto de encuentro con los saberes previos. En consecuencia sería considerarla como el comienzo de un camino crítico hacia el aprendizaje, conocer desde dónde se parte, cuál es el objetivo y determinar con la mayor precisión posible, cuál podría ser el mejor trayecto para alcanzarlo en forma efectiva 

Palabras clave: evaluación – diagnóstico – agenda – estrategia – recurso – temática – lenguaje – construcción – potencialidad - formación

La evaluación diagnóstica se podría reconocer como un punto de partida, ubicándose al comienzo de una determinada asignatura o al momento de incorporación a un nuevo ciclo lectivo, o cursada, en donde se termine una temática y se de comienzo a otra diferente que necesite de la base de lo enseñando previamente. La investigación sobre otras variables que marcadamente establezcan el comienzo de una situación de aprendizaje nueva, entre otras posibilidades, y hacer necesaria una ubicación por parte del docente para encontrar un punto que se podría llamar inicial. Se podría inferir que es punto de inicio de una actividad de aprendizaje a partir de la evaluación realizada por el docente sobre la base de los saberes previos. Cómo se instrumenta y en qué momento, son acciones complejas a tener en cuenta por el docente en relación estrecha con una institución, quienes cumplen un papel fundamental en la organización y desarrollo de este tipo de evaluación que podría tener dos objetivos bien definidos: situar al estudiante mediante una regulación individual de los aprendizajes y a la vez contribuir a luchar contra el fracaso escolar. 

Punto de partida 

Tomar en consideración cuáles serían las situaciones socioculturales que atraviesan los estudiantes en una primera valoración del potencial en base a su propia experiencia docente, le permitiría ubicarse en situación y ayudarlo a encontrar métodos, alternativas y metas válidas para transmitir lo que se pretende de una manera más efectiva. 

Desde ese punto de partida podría establecerse las decisiones y preguntas que podría formularse en base a su propia visión sobre cuál es el significado de enseñar, su valoración sobre qué es aprender, cuáles son los conocimientos que se pretenden transmitir: ¿cuál es el contexto?, ¿existe una nivelación razonable entre los participantes?, ¿qué evaluar? 

Para Perrenoud:

La regulación fundamental sería la de renunciar a hacer como si todo el mundo estuviera a igual distancia del objetivo, y en partir, por el contrario, de las adquisiciones efectivas de cada uno y los recursos que puede movilizar, para invertirlos en función del camino que le falta recorrer, los obstáculos que se encontrará, su adhesión al proyecto de formación, etc. Luego hay lugar para una evaluación formativa proactiva. (2008, p.125).

En relación con lo anterior la evaluación diagnóstica se podría utilizar como base para determinar cuál es la meta, que se desempeñe como una guía para establecer cuál sería el camino más eficiente para que los estudiantes aprendan los contenidos seleccionados para cada materia, ubicar cuáles son los puntos de encuentro en la construcción de la relación entre la enseñanza y el aprendizaje. 

De esta manera, la búsqueda podría dirigirse a su vez, al camino de conocer a sus estudiantes con más detalle, en particular con respecto a su formación o habilidades intelectuales, y así poder elaborar una agenda que ayude a mejorar la construcción de sus aprendizajes en base a la planificación. 

Para Celman:

Las decisiones de los profesores, previamente razonadas o tomadas al correr de los acontecimientos, implican analizar, criticar alternativas, juzgar sobre la base de ciertos criterios y, por último optar. Pero paralelamente, los alumnos también realizan estas acciones evaluativas. Ellos también analizan, critican, discuten, discriminan, juzgan. (2010, p. 39).

Qué y cómo evaluar quedará liberado y dependerá en consecuencia a la formación y capacidad de cada docente. 

Las herramientas a utilizar podrían basarse en preguntas en el transcurso de las primeras clases, ejercicios, exámenes de nivelación, una actividad programada, que puedan arrojar luz sobre la situación real que están atravesando. 

De esta forma se buscarían identificar pautas que puedan ayudar a tomar decisiones con la información que el docente recibe para ubicar en qué momento del proceso de aprendizaje se encuentran sus estudiantes. Compararla con los objetivos pretendidos por la materia o módulo, de acuerdo a las exigencias de los planes de estudio preestablecidos en cada caso, e identificar dónde está y hacia dónde tiene que avanzar para poder elaborar una estrategia y generar una agenda clara en base a la realidad para que los estudiantes mejoren en la producción de sus tareas y aprendizajes, en un período de tiempo acotado. Es en este lugar que la palabra desafío se impone enérgicamente, desafío a la adversidad, a crear las condiciones necesarias para que desaten el interés por aprender, a la capacidad, a la formación y experiencia previas, evitar la deserción, el fracaso escolar, entre otras problemáticas. 

Para Camilloni: 

Los instrumentos de evaluación que se emplean en la escuela deben tener validez predictiva escolar y extraescolar y deben contribuir a pronosticar los éxitos y dificultades de los sujetos del aprendizaje tanto en los aprendizajes posteriores de las asignaturas escolares cuanto en sus desempeños ocupacionales o en su actuación social en general. 

Un nivel significativo en la validez predictiva es una condición para un buen instrumento de evaluación. Y esto es así por cuanto no hay aprendizaje escolar cuyo fin consista en procurar una única ejecución exitosa en un espacio escolar y un tiempo muy limitados. (2010 p. 80).

La evaluación no es una tarea sencilla, es un proceso y no un acto aislado que acompañe al aprendizaje y es por esta razón que debería estar contextualizada y tener en cuenta las condiciones en que se produce la formación, es decir que no es un fenómeno ajeno, sobrepuesto, añadido o descontextualizado. Se requiere de mucho compromiso por parte del docente, depende en gran medida de las tareas de programación, dedicación que casi siempre exceden las horas de clase, la capacidad de revisar y realizar a tiempo los ajustes necesarios que determinen un proceso de aprendizaje más calificado y efectivo, que se desarrolla a medida que la formación avanza, en suma requiere de mucha dedicación por parte del docente. En base a lo anterior es importante recordar que una clase es un proceso de construcción que comienza mucho antes que los estudiantes lleguen al aula y termina habitualmente mucho después. 

La evaluación diagnóstica debería ser una plataforma desde donde se impulse a mejorar las capacidades de aprendizaje infiriendo en consecuencia que es un proceso que debería ser necesariamente participativo. Esto supone una actitud interrogativa que pone en cuestión la práctica y una actitud de diálogo constante que conduce al debate sobre su sentido y mejora. 

Poner en tela de juicio la práctica, reflexionar sobre ella y llegar a comprenderla es pretender transitar por el camino de la superación. Si la evaluación se plantea como una actividad ciega, no servirá para aprender, es decir, señalando solamente qué es lo que se hace mal, sin decir la razón, solo contribuirá a seguir haciéndolo mal. Se podría arriesgar que una dinámica que permita evaluar y diagnosticar a medida que la formación avanza sería el camino más permeable para que el proceso del conocimiento sea eficiente. 

Para Camillioni:

La evaluación tiene un estado inicial que puede construirse a partir de dos tipos de operación: una modalidad se constituye sobre la base de recoger datos a través de la observación sistemática o asistemática o de algún otro medio no diferenciado del proceso de enseñanza volcados en la elaboración de sus respectivos registros y, la otra, con características bien diferenciadas de la anterior, consiste en obtener datos en situaciones especialmente diseñadas para recoger una información que se considera relevante como indicadora del estado de situación de los aprendizajes que se quieren evaluar. (2010 p. 69).

En síntesis se pretende que la evaluación diagnóstica se convierta en una práctica habitual que forme parte de un clima de trabajo, que mejore la calidad, que no sea rendir cuentas, que sea democrática, que sus prácticas sean abiertas y pasibles de ser discutidas y reelaboradas. La cuestión fundamental es lograr plantear cómo garantizar que la evaluación y el conocimiento que de ella deriven lleguen a mejorar la formación y no sea un simple medio de producir información. La enseñanza es un quehacer que exige adaptación a una realidad concreta, siempre dinámica, llena de expectativas y valores. La actuación del docente estaría demandando en consecuencia una constante revisión y adaptación a un contexto singular y cambiante. Los procesos evaluativos deberían tener en cuenta a la evaluación diagnóstica, dentro de la práctica pedagógica habitual, para tomar decisiones que orienten y posibiliten un cambio, para mejorar la calidad de la enseñanza y poder contribuir de esta manera a crear en forma constante y sostenida una cultura de innovación y transformación.

Referencias bibliográficas 

Camillioni A. (2010). La calidad de los programas de evaluación y de los instrumentos que los integran. En Camilloni, A., Celman, S., Litwin, E. y Palou de Maté, M. (2010). La evaluación de los aprendizajes en el debate didáctico contemporáneo. Buenos Aires: Editorial Paidós. 

Celman S. (2010). ¿Es posible mejorar la evaluación y transformarla en herramienta de conocimiento? En Camilloni, A., Celman, S., Litwin, E. y Palou de Maté, M. (2010). La evaluación de los aprendizajes en el debate didáctico contemporáneo. Buenos Aires: Editorial Paidós. 

Perrenoud P. (2008). La Evaluación de los Alumnos. De la Producción de la Excelencia a la Regulación de los Aprendizaje Entre dos Lógicas. Buenos Aires: Ediciones Colihue.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Evaluación a cargo del profesor Matías Panaccio en el marco del Programa de Capacitación Docente.

Abstract: Wondering what could be the reasons for conducting a diagnostic or predictive assessment, would act as a sufficient trigger to investigate the scope of its application, and in turn assess the importance of their implementation to begin among other variables by inquiring about the status of students at the beginning of a given cycle and find a meeting point with previous knowledge. Consequently it would be considered as the beginning of a critical path to learning, knowing from where you start, what is the objective and determine as accurately as possible, what might be the best way to achieve it effectively. 

Key words: Evaluation - Diagnostic - Calendar - strategy - action - subject - language - construction - potential - training 

Resumo: Perguntar-se quais poderiam ser os motivos para realizar uma avaliação diagnóstica ou predictiva, poderia atuar como suficiente gatilho para pesquisar o alcance de seu aplicativo, e a sua vez avaliar a importância de sua implementação para começar entre outras variáveis por indagar sobre o estado dos estudantes ao começo de um determinado ciclo e achar um ponto de encontro com os saberes prévios. Em consequência considerá-la como o começo de um caminho crítico para a aprendizagem, conhecer desde onde se parte, qual é o objetivo e determinar com a maior precisão possível, qual poderia ser o melhor trajeto para o atingir em forma efetiva. 

Palavras chave: avaliação – diagnóstico – agenda – estratégia – recurso – temática – linguagem – construção – potencialidade - formação 

(*) Carlos H. Fermepín. Licenciado en Fotografía (Universidad de Palermo)


Una aproximación hacia la Evaluación Diagnóstica fue publicado de la página 89 a página91 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

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