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La cámara oscura en el aprendizaje de la fotografía

Álvarez Gramuglia, Javier [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

ISSN: 1668-1673

XXV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XVIII, Vol. 30, Febrero 2017, Buenos Aires, Argentina | 195 páginas

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Resumen:

En la sociedad actual la virtualidad nos instala como espectadores y productores de imágenes, incluida la propia. Esta familiaridad con el mundo de lo visual junto con el incesante desarrollo tecnológico, donde la fotografía ocupa un lugar central, tiende a opacar el hecho de que la fotografía es un fenómeno complejo, cuyo aprendizaje requiere una adecuada planificación de estrategias y herramientas pedagógicas. 

Palabras clave: aprendizaje - estrategia pedagógica - fotografía - cámara oscura – aula taller

Los abordajes conductistas plantean una pedagogía de la caja negra abandonando la pregunta por los procesos. En contraposición, el concepto de cámara oscura se propone como un dispositivo imprescindible para introducir a los alumnos al estudio de la técnica fotográfica. Mediante un abordaje en tres niveles, la acción (aprender en el hacer), la imagen, y el símbolo (nivel conceptual) es posible crear las condiciones que posibiliten el acceso de los estudiantes a un aprendizaje profundo. El aula taller y una pedagogía de la pregunta permiten transformar la experiencia de la cámara oscura en una herramienta a través de la cual el alumno, no sólo entra en contacto con la historia de la disciplina, sino con los antecedentes milenarios del método científico en sí mismo. La experiencia es pedagógicamente motivadora y las imágenes producidas por la cámara oscura, que en un primer momento son percibidas con un aura mágica, facilitan el acceso al aprendizaje de la fotografía como un medio de expresión y comunicación. 

La fotografía es una disciplina que se apresta a cumplir 200 años de existencia. Es una técnica y puede ser considerada arte. Es una forma de mirar, una manera de apropiarse de la realidad, de otorgar significado y de resignificar. A pesar de su edad, no ha envejecido. La fotografía ha mutado adaptándose. Y en su versión digital, ha resurgido junto al desarrollo de Internet, revitalizada desde los teléfonos móviles inteligentes, acompañando la proliferación de las redes sociales. Con sus múltiples formas, no debería sorprendernos que el aprendizaje de la fotografía implique cierto grado de dificultad, y que la comprensión profunda de su técnica y su lenguaje requiera tiempo y dedicación. En contraposición a esta idea nos encontramos con que los estudiantes de fotografía comparten un mundo saturado de imágenes fotográficas que junto con otros estímulos visuales configuran su modo de ver y verse. Esta familiaridad con la fotografía proviene del hecho de que no solo somos espectadores en un mundo de imágenes, sino que nos hemos transformado a nosotros mismos en productores. “Hoy, todo el mundo está sujeto a una evaluación estética, todo el mundo tiene que asumir una responsabilidad estética por su apariencia frente al mundo, por el diseño de sí”, afirma Groys (2014, p.39). La imagen pública que nos instala como autores en el campo virtual generalmente toma a la fotografía como recurso. Al mismo tiempo, la sujeción a los requerimientos del mercado y el afán de maximizar ganancias comerciales ha llevado a muchas instituciones que se dedican a la enseñanza a reducir considerablemente el tiempo de duración de los cursos de formación en fotografía. Así, en el contexto de una cultura prominentemente visual, acompañada por los vertiginosos desarrollos tecnológicos en el campo de la fotografía, se afianza la idea de una fotografía express, en la que a diferencia de otras manifestaciones visuales como la pintura y el dibujo, la fotografía puede aprenderse de forma fácil y rápida. El resultado de este cóctel no puede ser otro que la frustración de gran parte de los alumnos. Por lo contrario, desde un abordaje científico, nuestra tarea como docentes consiste en planificar las estrategias y desarrollar las herramientas que nos permitan superar las múltiples dificultades que se plantean al aprender fotografía. 

La corriente conductista en psicología explica los comportamientos humanos en términos de estímulo y respuesta pero no se pregunta acerca de lo que ocurre entre ambos. En medio, entre el estímulo y la respuesta, hay solo una caja negra, un lugar inaccesible del que no deberíamos preguntarnos nada. La metáfora también se ha usado para designar un modelo educativo centrado en los resultados que se explican en términos de entrada y salida de información. La caja negra es el aula e incluso puede ser la escuela. Afortunadamente otras corrientes psicológicas y sociológicas han estudiado el tema descubriendo que esta supuesta caja negra está repleta de fenómenos riquísimos, pasibles de ser descriptos, estudiados y comprendidos. 

El principio de funcionamiento de toda cámara fotográ- fica se denomina cámara oscura. Caja negra y cámara oscura son términos que pueden parecer próximos. De hecho, algunas cámaras fotográficas, como por ejemplo las llamadas Brownie, son verdaderas cajas negras en su diseño. En la historia de la fotografía la cámara oscura es fundamento y antecedente tecnológico de la cámara de fotos. Al igual que la caja negra del conductismo, la cámara oscura puede ser estudiada y comprendida. Pero la cámara oscura que funciona en el interior de toda cámara fotográfica no es, ciertamente, una caja negra. Incluso, es el punto de partida que permite que la fotografía no sea una caja negra para quien pretende estudiarla. No se puede aprender fotografía sin comprender de forma cabal el concepto de cámara oscura. 

La intención de este ensayo es destacar la importancia de utilizar la cámara oscura en el aprendizaje de la fotografía. Su enseñanza puede abordarse desde tres aspectos diferentes que derivan de los modos de conocimiento característicos planteados por Bruner: la acción, la imagen y el símbolo. (1997, p.32). 

El lugar de la acción, se basa en utilizar la cámara oscura como una herramienta imprescindible en la estrategia para introducir a los estudiantes al aprendizaje de la fotografía. Al desplazar al alumno de la cotidianeidad de la pantalla digital, la cámara oscura es una experiencia insustituible para explicar el proceso de formación de la imagen fotográfica ya que cumple con una premisa fundamental: su funcionamiento plantea un conflicto sociocognitivo (Roselli, 1999) y desafía a los esquemas mentales de los estudiantes. En segundo lugar, se trabaja a través de la imagen, donde poseemos múltiples recursos, desde los diagramas renacentistas que describen y explican su forma de funcionamiento, hasta las fotografías de Abelardo Morell. Finalmente, se accede al nivel simbólico que consiste en rescatar a la cámara oscura como un concepto central en el aprendizaje de la fotografía ya que pone en contacto al alumno con el fundamento del proceso fotográfico, y permite explicar la teoría de la luz en tanto radiación electromagnética. Según Bain (2007) una de las condiciones para el éxito de una estrategia de aprendizaje es que el docente pueda utilizar la metacognición, es decir, la posibilidad del razonamiento para volverse sobre sí mismo. El objetivo es desarrollar un conocimiento crítico e inusualmente agudo de la historia de la disciplina y sus controversias, y de esa manera intentar comprender cuál es la mejor forma en que los estudiantes pueden aprender sobre la materia. Pero, como se planteó inicialmente, no es suficiente con presentar a los estudiantes el concepto de la cámara oscura, ya que en ese caso nos estaríamos manteniendo en el plano de la transmisión de la clase magistral. Para que realmente se produzca un aprendizaje profundo que perdure en el tiempo, es necesario realizar la experiencia en “un contexto rico en problemas, cuestiones y preguntas”. (Bain, 2007, p.40). El aula se configura entonces como aula-taller donde “a partir del trabajo y de la reflexión que implica la realización de un proyecto se va a aprender a conocer, aprendiendo a hacer”. (Ander-Egg, 1999, p.36). En este sentido, resulta fundamental para el éxito del proceso explicitar a los estudiantes de forma clara cuál es la postura del profesor acerca del aprendizaje y por consiguiente cómo se desarrollará la clase. Se debe dejar en claro tal como afirma Bain que “el conocimiento es construido, no recibido”. (2007, p.37). En segundo lugar, se deben crear las condiciones necesarias para permitir que la construcción del conocimiento sea posible, lo cual es impensable si no se logra revalorizar el espacio de la clase como un lugar de libertad, de experimentación, de desafíos en un espacio descontextualizado donde “los procesos de intercambio cognitivo son el fundamento de la acción educativa escolar” (Rosselli, 1999) no solo en la relación de los estudiantes con el docente sino también de los estudiantes con sus pares. 

Los estudiantes realizan la construcción de la cámara oscura como un recinto estanco a la luz. Se abre un orificio al exterior. A través de dicho orificio, denominado estenopo, ingresa la luz proyectando al interior de la cá- mara la imagen proveniente del exterior, sobre el plano opuesto y de forma invertida. Esta configuración remite a los orígenes de las primeras experimentaciones con la física de luz de las que se tiene noticia según Aristóteles en el siglo IV a. C. (Johnson, Rice, Williams, 2012). Al recrear un experimento milenario el alumno entra en contacto con la historia de la disciplina y los antecedentes del método científico. La experiencia es pedagógicamente motivadora, las imágenes son percibidas en un primer momento como algo mágico. De alguna manera, a pesar de estar adaptados a la tecnología moderna nos sentimos asombrados de la misma forma que lo hicieron los antiguos griegos y árabes en una cultura y contexto completamente distantes. La experiencia es al mismo tiempo una experiencia filosófica. Sontag (2006) plantea que la cámara fotográfica nos confina a la caverna de Platón (con una ética y una gramática propias de su código visual). Cuando estamos dentro de la cámara oscura podemos sentirnos parte de esa alegoría platónica viendo pasar ante nuestra vista una representación del mundo y deleitándonos con ella. Mediante una pedagogía de la pregunta se intenta motivar al alumno a superar este primer estadio de deslumbramiento sensorial. Al confluir las tres instancias de acción, imagen y símbolo, el docente intenta promover lo que Bain denomina una modificación de los modelos mentales, para lo cual ha sido necesario que el estudiante pueda:

Enfrentarse a una situación en la que el modelo mental no funcionará (es decir, no les ayudará a explicar o hacer alguna cosa); asegurarse de que funciona lo suficientemente mal como para tener que detenerse y necesitar esforzarse en el asunto en cuestión (2007, p.39).

Si la experiencia es exitosa se sientan las bases no sólo para una comprensión profunda de la técnica fotográ- fica, sino también se abren las puertas hacia la tarea más general de facilitar a los estudiantes un conjunto de herramientas simbólicas que les posibilite el acceso a la fotografía como un medio de expresión y comunicación, que les permita resignificar la realidad y en un mismo movimiento dialéctico transformar su propia subjetividad. 

Referencias bibliográficas 

Ander-Egg, E. (1999) El Taller: una alternativa de renovación pedagógica. Buenos Aires: Magisterio Río de la Plata. 

Bain, K. (2007). Lo que hacen los mejores profesores de universidad. Barcelona: Universitat de Valencia. 

Bruner, J. (1997) La educación puerta de la cultura. Madrid: Aprendizaje visor. 

Groys, B. (2014). Volverse público: las transformaciones del arte en el ágora contemporánea. Buenos Aires: Caja Negra Editora. 

Johnson, W., Rice, M. y Williams, C. (2012) Historia de la fotografía. De 1839 a la actualidad. Könl: Taschen. 

Roselli, N. (1999) La construcción sociocognitiva entre iguales. Rosario: Irice. 

Sontag, S. (2006) Sobre la fotografía. Buenos Aires: Alfaguara.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a las Estrategias de Enseñanza a cargo del profesor Carlos Caram en el marco del Programa de Capacitación Docente.

Abstract: In today’s society virtuality installs us as spectators and producers of images, including our own. This familiarity with the world of the visual along with the incessant technological development, where photography occupies a central place, tends to obscure the fact that photography is a complex phenomenon, whose learning requires an adequate planning of strategies and pedagogical tools. 

Key words: learning - pedagogical strategy - photography - darkroom - classroom workshop 

Resumo: Na sociedade atual a virtualidade instala-nos como espectadores e produtores de imagens, incluída a própria. Esta familiaridade com o mundo do visual junto com o incessante desenvolvimento tecnológico, onde a fotografia ocupa um lugar central, tende a obscurecer o facto de que a fotografia é um fenómeno complexo, cuja aprendizagem requer um adequado planejamento de estratégias e ferramentas pedagógicas. 

Palavras chave: aprendizagem - estratégia pedagógica - fotografia - Camera obscura - sala de aula-workshop 

(*) Javier Álvarez Gramuglia. Fotógrafo profesional (Escuela Argentina de Fotografía). Profesor de la Universidad de Palermo en el Área Audiovisual de la Facultad de Diseño y Comunicación.


La cámara oscura en el aprendizaje de la fotografía fue publicado de la página 93 a página95 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

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