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¿Somos lo que vestimos?

Pérez, Sofía

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

ISSN: 1668-1673

XXV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XVIII, Vol. 30, Febrero 2017, Buenos Aires, Argentina | 195 páginas

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Resumen:

Existen instrumentos o mecanismos que los sistemas educativos implementan para poder solapar la brecha que existe entre el modelo cultural que reproduce la escuela y las condiciones reales en las cuales muchos de sus alumnos se encuentran, uno de estos mecanismos reguladores es el uniforme. Si bien tiene algunos beneficios bastante obvios, es justo dedicarle un espacio para un análisis sobre su correcta implementación en el ámbito educativo y así poder entender qué es lo que convierte a esta pieza en un elemento tan recurrido por las instituciones educativas. 

Palabras clave: pedagogía - condición social - origen social - uniformes - igualdad social

Cae la cabeza del rey, y la tiranía se vuelve libertad. El cambio parece abismal. Luego, pedazo a pedazo, la cara de la libertad se endurece, y poco a poco se vuelve la misma vieja cara de la tiranía. Después, otro ciclo, y luego otro más. Pero bajo el juego de todos estos opuestos hay algo fundamental y permanente: la ilusión básica de que el hombre puede ser gobernado y al mismo tiempo ser libre. (Mencken, 2014).

En sus inicios, la humanidad tenía como principales objetivos alimentarse y protegerse contra los peligros de la naturaleza. Para ello fueron desarrollando técnicas y herramientas que ayudaran a satisfacer estas necesidades. El hombre aprendió a cazar y a pescar para poder alimentarse, también desarrolló herramientas que le facilitaran su supervivencia. Para protegerse de las adversidades del clima comenzó a utilizar como vestimenta las pieles de los animales que cazaba. Con el pasar de los años estas prendas abandonaron sus fines prácticos y obtuvieron un valor simbólico. Los primeros diseños de vestimenta satisfacían la necesidad de diferenciar clases sociales y roles. De esta manera nace el uniforme. ¿Son los uniformes escolares un símbolo de igualdad o destructores de la personalidad? ¿Acaso son los culpables de la homogeneización escolar que los estudiantes sufren? ¿Es posible una educación en la que los estudiantes puedan vestirse a su manera? ¿Serán los uniformes opresores de la creatividad? ¿Es su uso nocivo para el desarrollo de un individuo creativo? ¿Es posible concebir la institución educativa sin uniforme? ¿Han sido éstos los culpables de la tendencia conductista en las instituciones educativas? Estas son algunas de las preguntas que surgen en torno a la polémica del uniforme estudiantil. 

Existen razones obvias para su uso tales como rentabilidad, al utilizarlo no hace falta comprar ropa para asistir al ciclo lectivo. Además ayuda a los estudiantes a distinguir entre su vida social y vida académica. Otro beneficio es que predispone a la generación del entorno de la clase. Hay que recordar que en la niñez el sujeto aún no tiene concepto de sí mismo, su personalidad se construye dentro del ámbito educativo. Bruner (1987) explica que la infancia de los seres humanos es más extensa que la de cualquier otro antropoide. El momento en el que el niño se incorpora a la escuela se está formando, y este nuevo entorno que lo rodea va a ser el responsable de insertarlo en la sociedad. 

Durante este proceso que le lleva dominar la invariabilidad, el niño construye modelos del mundo cada vez más estables y más amplios, capaces de reducir la complejidad superficial del mundo a los límites de su capacidad para utilizar esta información. A su debido tiempo, y siempre con ayuda de la cultura, el niño desarrolla modelos o modos de representación que tienen una naturaleza mucho más simbólica o lingüística. (Bruner, 1987, p.27). 

Estas construcciones simbólicas en la polémica del uniforme pueden contribuir con la formación del sentido de pertenencia, ya que en la escuela el niño empieza a conocer el concepto de grupo. Roselli (1999, p.2) argumenta de la misma manera que “el sujeto se constituye como tal en un marco de relaciones sociales”. Es así como el niño desarrolla un sentido de identidad siendo miembro de una comunidad escolar y conociendo el concepto de la unificación. Pero el uso de uniforme trae consigo cierta carga de homogeneización que priva al estudiante posibilidad de expresión. Mientras el niño crece y hasta que llega a la mayoría de edad, las decisiones que puede tomar son bastante escasas. En la elección de indumentaria tiene oportunidad para comenzar a formar un criterio estético propio y personalidad. Inhibir al joven de poder tomar esta decisión significa privar arbitrariamente la creatividad que todavía está en una fase de pleno desarrollo y ello puede afectar el proceso de formación como sujeto a largo plazo. En este sentido el uniforme puede obstaculizar su crecimiento creativo y hacerlo formar parte de la masa, perdiendo el sujeto toda su impronta. Bruner en ese aspecto habla de un “equilibrio entre la individualidad y la efectividad del grupo”. (p.100). El joven tiene que poder ser un individuo dentro del grupo, que el sentido de pertenencia no sea mayor que el de querer ser alguien por sí mismo. Es necesario que el sujeto aprenda en comunidad, colectivamente, ya que todos los caminos que transite de ahora en adelante difícilmente serán emprendidos en soledad. Pero siempre consciente de que él por sí solo es un sujeto, que puede tomar sus propias decisiones, vestirse como quiere, elegir la carrera que quiere, etc. 

Pero puede que exista una razón mucho más poderosa por la cual las instituciones educativas priorizan el uso del uniforme escolar: éste sirve como un mecanismo o ecualizador económico, ya que disimula o tapa la brecha entre diferentes clases sociales. Pero en un sistema educativo en donde la construcción social del éxito o del fracaso está basado en la condiciones socio históricas de la clase media, es imposible que este objetivo se cumpla, por muy honesto que sea. En una realidad en donde las diferencias entre clases sociales se ven tan profundamente arraigadas el uso del uniforme escolar ya no solo se convierte en una barrera en contra de la individualidad, sino como un mecanismo de dominación en la cual los estudiantes están de alguna manera clasificados y dentro de un sistema que ya previamente ha elegido aquellos quienes tendrán éxito en las siguientes instancias educativas y a aquellos a los que la escolaridad preparará para ser simples obreros. Entonces el uniforme no pasa a ser más que un mecanismo regulador establecido por las instituciones educativas para sosegar las ilusiones de aquellos menos privilegiados, haciéndolos creer que pueden ser parte de la construcción de éxito que previamente la clase media estableció y de la cual ellos, claramente, no son parte a pesar de haber compartido la misma homogeneización de la escuela primaria y secundaria. Como explica Bourdieu “la paradoja quiere que los más desfavorecidos culturalmente sufran más su desventaja allí mismo donde son relegados como consecuencia de sus desventajas” (2013, p.22). Ya en sí misma, la escuela funciona como una fábrica reproductora de desigualdades, debido a que más allá de la aparente igualdad simbólica que el uniforme sustenta, los alumnos ya están predestinados a un futuro casi seguro, en donde los más acordes con las enseñanzas de la escuela y la cultura podrán desenvolverse con toda seguridad dentro del sistema, y el resto, por estas diferencias, posiblemente se convertirá en desertores, el mismo sistema hará que no se sientan parte de esa idea del éxito previamente establecida o no tendrán la oportunidad de llegar más lejos, ya sea por fines económicos o filtros para entrar en universidades. Bien lo expresa Bourdieu, “el origen social es, de todos los determinantes, el único que extiende su influencia a todos los dominios y a todos los niveles de la experiencia de los estudiantes”. (2013, p.26). 

Es por ello que el uniforme puede contar como un mecanismo que previene a los profesores de etiquetar o categorizar alumnos basados en prejuicios que puedan elaborar guiándose en la apariencia del alumno. El uso de éste puede hacerlo concentrarse en lo puramente intrínseco del sujeto, lo que aporta a la clase y lo que se lleva de ella. Kaplan así explica “algunas tentaciones que tenemos los docentes de ‘hacer cargo’ a variables ‘externas’, del tipo histórico-político-ideológicas, de nuestros logros como enseñantes y del de nuestro alumnos”. (1992, p.24). Muy a pesar de que sí puedan afectar estas variables el desempeño del alumno, los docentes no deberían encontrar éstas como la única respuesta. 

Haciendo ello, se encargan de quitarle la debida cuota de responsabilidad que tiene el sistema educativo en la formación de estudiantes menos privilegiados. 

Según parece, el uniforme entonces solo ha sido una solución temporal a un problema permanente y mucho mayor. Los esfuerzos de las instituciones educativas y de los maestros tienen que ir dirigidos hacia otras variables como por ejemplo mejores estrategias en el aula, una mejor planificación de la cursada, buscar generar instancias teórico-prácticas que realmente orienten al estudiante a un mejor aprendizaje significativo o una verdadera reforma en el sistema educativo que permita la integración de estas distintas culturas ¿Si sirve o no el uniforme por los muchos otros beneficios que se comentaron anteriormente? Esa respuesta quedará por responder para cuando se vean aplicados los otros cambios. 

El uniforme o mejor conocido en Argentina como guardapolvo, es una evidencia material de una carencia abstracta. Es una evidencia del fracaso del sistema, no solo educativo. El desafío de la escuela es ampliar el número de herederos, que incluso todos puedan ser herederos, que estar en la escuela signifique verdaderamente tener la oportunidad de lograr una movilidad social.

Referencias bibliográficas 

Bourdieu, P. y Passeron, J. (2013). Los herederos, los estudiantes y la cultura. Argentina: Siglo XXI. 

Bruner, J. (1997). La educación puerta de la cultura. Madrid: Aprendizaje Visor. 

Kaplan, K. (1992). Buenos y malos alumnos descripciones que predicen. Buenos Aires: Aique Didáctica. 

Mencken, H. (2014). Vete a la mierda: Manual de la estupidez y los prejuicios humanos. Londres: Innisfree 

Rosselli, N. (1999). La construcción sociocognitiva entre iguales. Argentina: Irice

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a las Estrategias de Enseñanza a cargo del profesor Carlos Caram en el marco del Programa de Capacitación Docente.

Abstract: There are instruments or mechanisms that educational systems implement to overcome the gap between the cultural model that reproduces the school and the real conditions in which many of its students meet, one of these regulatory mechanisms is the uniform. Although it has some fairly obvious benefits, it is fair to dedicate a space for an analysis about its correct implementation in the educational field and thus to be able to understand what is what makes this piece an element so resorted by educational institutions. 

Key words: pedagogy - social condition - social origin - uniforms - social equality 

Resumo: Existem instrumentos ou mecanismos que os sistemas educativos implementam para poder sobrepor a brecha que existe entre o modelo cultural que reproduz a escola e as condições reais nas quais muitos de seus alunos se encontram, um destes mecanismos reguladores é o uniforme. Conquanto tem alguns benefícios bastante óbvios, é justo dedicar-lhe um espaço para uma análise sobre sua correta implementação no âmbito educativo e assim poder entender que é o que converte a esta peça num elemento tão recorrido pelas instituições educativas. 

Palavras chave: pedagogia - condição social - origem social - uniformes - igualdade social 

(*) Sofía Pérez. Lic. en Dirección de Arte, Creativo Publicitario (Universidad de Palermo).


¿Somos lo que vestimos? fue publicado de la página 108 a página110 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

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