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A favor de los inmigrantes digitales

Pérez, Sofía

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

ISSN: 1668-1673

XXV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XVIII, Vol. 30, Febrero 2017, Buenos Aires, Argentina | 195 páginas

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Resumen:

El docente, aún siendo considerado un inmigrante digital, ofrece un bagaje inestimable en sus conocimientos y experiencia que siguen revalidando su lugar frente a las nuevas generaciones, quienes ven en su guía y su consejo, el andamiaje seguro por el que escalar información en Internet y transformarla en conocimientos y aprendizaje.

Palabras clave: estudiante - nativo digital - docente - inmigrante digital – Internet - TIC - herramientas informáticas

En el filme The Terminal, protagonizado por Tom Hanks (Victor Navorsky), un ciudadano de un país ficticio llamado Krakozia, queda atrapado en el aeropuerto norteamericano J. F. Kennedy, cuando al arribar y pretender hacer su visado, se entera que, mientras viajaba, su nación ha sido invadida y ya no existe, por lo tanto, sus documentos carecen de validez tanto para entrar como para salir de los EE.UU. 

Como no hay jurisprudencia internacional para su caso, la suerte de este ciudadano de ningún lugar cae en un proceso burocrático, Navorsky es obligado a permanecer dentro de los límites del aeropuerto hasta que alguna autoridad resuelva qué será de él y comienza a vivir de la caridad de los transeúntes y pasajeros, de la paciente ayuda de los trabajadores aeroportuarios y de las pocas posibilidades que tiene de verse presentable con el equipaje de su valija y de comunicarse con su rudimentario manejo del idioma local. 

Esta apretada síntesis de la trama del film pretende hacer una alegoría de la situación que enfrentan profesores y estudiantes ante la difícil tarea de enseñar y aprender utilizando recursos TIC, terreno en el que los nativos expertos son los jóvenes, mientras que los docentes, como inmigrantes digitales, padecemos las mismas vicisitudes que Victor Navorsky esperando atravesar un territorio que no se nos muestra amigable si no contamos con las autorizaciones necesarias.  

Oportunidades para todos en la sociedad digital 

Muchos docentes aún seguramente continúen tomando apuntes con lápiz y papel y para muchos de ellos transportar el peso de un libro aunque se trate de un ensayo de 500 páginas no sea molestia, eludiendo de esta forma el cambio tecnológico, impidiendo ser atravesado por él ¿Acaso no es considerado un conocimiento? 

Nuestra educación como formadores contó con herramientas esenciales: tales como birome, anotador y unos apuntes fotocopiados; el hecho de haber logrado tanto con tan poco, nos hace sentir la autosuficiencia propia del artesano que con un cincel y un martillo cree poder tallar una figura en el hielo, antes que el hielo se derrita. Pero frente a nosotros están los nativos digitales que nos juzgan en forma inflexible como Frank Dixon al protagonista del filme. Los jóvenes actúan como aquel jefe de seguridad cuya misión es acechar y controlar a los que no hablan su mismo idioma y provienen de tierras diferentes a la suya. Ante ellos, los docentes evidenciamos un atraso tecnológico propio. 

Los chicos que hoy tienen entre cinco y quince años son la primera generación mundial que ha crecido inmersa en estas nuevas tecnologías. Han pasado toda su vida rodeados de computadoras, juegos en línea y el resto de los gadgets digitales. (Educ.ar, 2005).

Los estudiantes ponen en duda nuestra identidad docente y conocimientos porque llevamos un celular viejo, titubeamos ante la nueva versión de un entorno con el que no estamos familiarizados, no tenemos página web y somos indiferentes a las redes sociales. Esa actitud los perturba, no les simpatiza, les genera sospecha ese ser que manda correo electrónico y que fue incapaz de abrir un trabajo práctico para su corrección hasta tenerlo impreso. 

Con las actitudes y conductas de este estilo en el aula, se nos niega la visa para ingresar al territorio de los nativos digitales, ergo, no tenemos posibilidad de avanzar y lo que es peor, tampoco podemos volver hacia ese adorado país nuestro, de apuntes fotocopiados, marcados con resaltador y portaminas ya que no existe, y nos refugiamos como Viktor, en el sector por el que se nos permite circular, llevamos algo en nuestra valijita para vernos presentables, pero nuestros alumnos cuentan con una tecnología en su celular que a nosotros nos costaría operar sin ayuda. Mientras nos resistimos a hacer el cruce a otra patria, esos Dixons quieren saber la cantidad de gigas con los que trabajamos, nos cuentan una característica especial de una aplicación o nos mencionan una herramienta disponible online y nos quedamos en blanco. Ese es su territorio. 

Un simple combate con un pendrive que no funciona pone en evidencia nuestra inestable situación tecnoló- gica, con silenciosa indulgencia miran la vieja presentación en PowerPoint que traemos y hasta alguna vez, pasando de un cuadro a otro, se nos escapa un siguiente slide frase que nos catapulta al parque jurásico de la tecnología de los 80. 

¿Se puede enseñar así? Obvio que sí, todavía se puede usar lápiz, papel, tiza, como también es posible escuchar discos de pasta en un fonógrafo si logramos que la música se escuche sin distorsiones pero, esto ¿a cuántos jóvenes puede resultarle atractivo, frente a un dispositivo de bolsillo con audio de máxima calidad? 

De un tiempo a esta parte, los chicos no traen con qué tomar notas del pizarrón (no estoy hablando de la escuela primaria, donde la maestra no lo permitiría) ¿para qué van a hacerlo? Sacan una foto y se llevan la información en su teléfono, así de simple. Los adeptos a la idea de que todo tiempo pasado fue mejor practican lo que David Rodrigues llama retropía, concepto que pone a la utopía siempre detrás de ellos y son quienes afirman sentenciosos que la educación antes era buena. 

Cierta vez, a un profesor que le reprochaba a un estudiante nunca haberlo visto tomar ni un apunte en clase, le pregunté si acaso el chico no habría fotografiado sus notas como hacían mis alumnos conmigo a lo que respondió que en la toma de apuntes hay un proceso mental simultáneo de escritura y resumen que ayuda a fijar conocimientos. 

Seguramente alguien dirá que los discípulos de Sócrates, sin otro recurso que su memoria, inmortalizaron las palabras de su maestro por más de 25 siglos, y quien lo diga no hará otra cosa que reafirmar la retropía. 

Pero qué sentido tendría alimentar la retropía cuando lo justo sería acomodar nuestros saberes y modalidad de enseñanza a esos nativos digitales que buscan el conocimiento, pero que aman la velocidad de respuesta del recurso tecnológico, que tienen una predisposición innata a tomar información del texto y del diseño gráfico con que está dispuesta dicha información en la pantalla a un sólo golpe de vista y además, en su evidente competencia en el manejo de plataformas ubicuas densas de información, cuentan con la preparación intelectual y cognitiva para trabajar en varios planos, abriendo pestañas en su pantalla y en sus cabezas, lo que les permite jugar en línea, comunicarse en las redes sociales y obtener los datos que necesitan para hacer un trabajo práctico, todo en simultáneo, es decir, ponen en práctica un modo multitarea de trabajar y de vivir, dentro de un entorno tecnológico y fuera de él. 

No podemos negar esta realidad: es tanto lo que la tecnología les facilita que ellos tampoco pueden volver atrás ¿qué les estamos pidiendo al fomentar la retropía?

Nativos por opción 

Estamos limitados como inmigrantes digitales, allí seremos ciudadanos nativos por opción si hacemos el cruce tecnológico y de todas maneras, nuestras capacidades mantienen su valor. Sabemos que ni en la última versión de Windows, ni en muchas otras versiones futuras, se podrá garantizar la calidad de la información de una red que se nutre del aporte de todos, incluso de aquellos que nos harían un gran favor no aportando nada a Internet. 

Utilizar per sé Internet en forma indiscriminada como una plataforma de exploración e investigación donde todo dato es válido, o lo que es peor, es válido porque está ahí, proyecta la figura del docente y su aporte, a otro lugar. Somos los trabajadores que anónimamente le damos sentido a la construcción cotidiana de aquello que los miembros más jóvenes de esta sociedad están haciendo con la información, permanecemos en el marco pedagógico porque estamos capacitados para preparar el terreno a sembrar y para sacar el mayor rendimiento de un potencial aprendizaje. Sin nuestra intervención, la web, como afirma Noam Chomsky, lejos de ser útil, podría resultar hasta dañina. 

No se puede esperar que alguien se vuelva biólogo con tan sólo darle acceso a la Biblioteca de Biología de la Universidad de Harvard y decirle que realice una búsqueda. Sucede algo similar con Internet sólo que amplificado, si no se sabe qué se busca, ni se cuenta con la mínima idea de qué es relevante, navegar por Internet no sería más que recopilar al azar datos que no significan nada. 

Frente a los nativos digitales, somos seres de un pasado reciente, desdibujados ante los ojos de las nuevas generaciones por las novedades de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) que los abruman y no les dejan tiempo para conocer e indagar cómo era la vida predigital, esa parte de la información está en nuestras manos. 

Tenemos en las aulas jóvenes tan tecnologizados que, antes de nacer, ya habían sido vistos por sus padres con una ecografía 3D, un instrumento impensable en nuestro imaginario colectivo de años atrás, alimentado por una ciencia ficción que anticipándonos el futuro, nos hablaba de guerras intergalácticas, de experiencias científicas rimbombantes y de viajes a través del espacio, pero no nos pudo anticipar este mundo hiperconectado e hiperinformatizado. 

Como señala Alejandro Spiegel, la brecha que nos separa a nativos e inmigrantes digitales con nativos e inmigrantes de la vida es amplia. Apostemos a integrarnos reconociendo la obsolescencia de ciertas metodologías de enseñanza que van a contrapelo de lo que esta generación tecnologizada va a ofrecerle al mundo que estará en sus manos, en pocos años. 

Son ellos quienes con sus herramientas digitales de altas prestaciones, con juegos de realidad aumentada, con redes que universalizan sus comunicaciones, están configurando otro escenario para el desarrollo de sus sueños y proyectos, y para los sueños y proyectos de los que aún no nacieron. 

Son ellos quienes darán sentido como protagonistas y partícipes al momento que nos tocará vivir y quienes abrirán paso a un manejo diferente del tiempo discriminado para el ocio, el trabajo y el desarrollo intelectual. 

Y si nos bajamos del caballo y subimos a su autopista estaremos ahí para verlo. 

Referencias bibliográficas 

Chomsky, N. El impacto de la tecnología en la educación. Disponible en: www.youtube.com/watch?v=uf9ipS-KHs 

Educ.ar (2005) Inmigrantes digitales vs. Nativos digitales. Nuevos alfabetismos, Disponible en: //portal. educ.ar/debates/educacionytic/nuevos-alfabetismos/inmigrantes-digitales-vs-nativos-digitales.php 

Rodrigues, D. [TEDx Talks] (2014, enero 11) Pensar utó- picamente a educação [archivo de video]. Recuperado de: www.youtube.com/ /watch?v=0kDL5kxDg_A 

Spiegel A. (2009) Nativos e Inmigrantes digitales, algunas reflexiones. Revista Novedades Educativas, N° 219, Páginas 30, 31 y 32, Buenos Aires. 

Spielberg, S. (2004), The Terminal [DVD]. Los Angeles: Universal.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a la Tecnología Educativa a cargo de la profesora Natalia Lescano en el marco del Programa de Capacitación Docente.

Abstract: The teacher, still considered a digital immigrant, offers an invaluable background in his knowledge and experience that continues to revalidate his place in front of the new generations, who see in his guide and his advice, the safe scaffold by which to scale information on the Internet and Transform it into knowledge and learning. 

Key words: student - digital native - teacher - digital immigrant - Internet - ICT - computer tools 

Resumo: O professor, ainda sendo considerado um imigrante digital, oferece um bagagem inestimável em seus conhecimentos e experiência que seguem revalidando seu lugar em frente às novas gerações, quem vêem em sua guia e seu conselho, o arcabouço seguro pelo que escalar informação em Internet e a transformar em conhecimentos e aprendizagem.

Palavras chave: estudante - nativo digital - professor - imigrantes digitais - Internet - TIC – ferramentas informáticas 

(*) Myriam Sandra Contreras. Técnica Superior Publicitaria (UCA). Directora Cinematográfica (ESC). Animación Cinematográfica (Escuela de Artes Visuales, Avellaneda). Profesora de la Universidad de Palermo en el Área de Comunicación y Creatividad Publicitaria de la Facultad de Diseño y Comunicación.  


A favor de los inmigrantes digitales fue publicado de la página 110 a página112 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

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