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La programación de la clase como puente de conexión entre profesores y estudiantes

Faguagaz Musumeci, Milena

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

ISSN: 1668-1673

XXV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XVIII, Vol. 30, Febrero 2017, Buenos Aires, Argentina | 195 páginas

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Resumen:

La programación de la clase establece las pautas del docente y brinda herramientas didácticas para la construcción del aprendizaje de los estudiantes. Dentro del cronograma del aula surgen situaciones, cuestionamientos y necesidades de los estudiantes, que el docente debe saber cómo articular dentro de lo programado y brindar un espacio a los alumnos para esclarecer consultas, construir conjuntamente significados y entablar un diálogo fluido entre todos. 

Palabras clave: estudiante - docente - aprendizaje - programación - didáctica

“Enseñar es, desde nuestra perspectiva, aprender. Aprender antes, aprender durante, aprender después y aprender con el otro”. (Litwin, 1997).

La clase, ese espacio de comunión entre estudiantes y docentes, es el momento en el cual se evidencian las estrategias empleadas por los profesores para desarrollar y compartir los contenidos teóricos y prácticos que abordarán durante el fragmento de tiempo que dura la misma. Es dentro de este espacio que se llevan a cabo los procesos de aprendizaje de los estudiantes y, los métodos seleccionados para impartir los contenidos, afectan de manera directa la experiencia dentro del aula, al igual que a las siguientes clases de las asignaturas que cursen a lo largo su formación académica. 

Como Agadía expresa, el modo en el cual el docente estructura y planifica la clase, está directamente ligado a su propia biografía educativa, es decir, sus experiencias, recuerdos, y percepciones de su recorrido estudiantil que “configuran un punto de vista particular que orientan sus decisiones y criterios pedagógicos, constituyendo configuraciones didácticas peculiares” (s.f). Es así, como basados en sus características particulares, cada docente hará de su clase una experiencia única, considerando además, la estructura interna del grupo de estudiantes ante el cual se presente. 

La formación personal del docente, dará como resultado una planificación de sus clases según sus propias percepciones de organización de tiempos y contenidos impartidos. La programación de las clases cumple un rol central dentro de la educación y, según el modo de abordarla, el docente estará propiciando, en mayor o menor medida, el terreno para que los estudiantes puedan responder y actuar de manera activa ante los contenidos y se sientan estimulados a presentar sus dudas y expresar opiniones sobre los temas abordados. De esta manera, como Agadía expone que programar una clase “requiere de un proceso continuo de reflexión por parte del docente sobre los distintos componentes de las situaciones de enseñanza y aprendizaje”. (s.f). 

Una programación adecuada de la clase, traerá consigo resultados diferentes a los generados dentro del marco de una clase improvisada, sin ninguna guía, tanto para el docente como para los alumnos. Una clase desestructurada puede afectar el lineamiento temático de los contenidos, además de transmitir una falta de compromiso del docente ante los estudiantes. Es por ello que la organización de las estructuras de la clase, conlleva tener consciencia de que la práctica docente está limitada por un contexto social, cultural e institucional, y que por lo tanto, la planificación debe ser abordada como una herramienta flexible, adaptada a una realidad estudiantil en particular. 

Sin embargo, pese a la existencia de una clase planificada, la realidad dentro del aula presenta imprevistos difíciles de predecir con anticipación. Durante el desarrollo de la clase, existe un espacio reservado para las dudas, preguntas y consultas que los estudiantes exponen ante los docentes, y que éstos deben ser capaces de utilizar a favor de todo el grupo para continuar desarrollando los contenidos planificados. 

Considerando que la planificación de la clase es una hipótesis de trabajo, y que como tal, puede presentar los imprevistos previamente mencionados, el docente debe contar con la habilidad suficiente y con la ética necesaria para otorgar a sus alumnos ese espacio de cuestionamientos, ya que en torno a estas preguntas, puede detectarse si la comprensión ha sido frágil o profunda. Dando lugar a una reflexión del docente sobre la manera en que los contenidos están siendo asimilados por los estudiantes. Es por ello que la programación, como sostiene Cols, define un espacio transicional, de articulación entre las intenciones y valores pedagógicos del profesor y las condiciones particulares de la tarea, entre la reflexión y la acción. (2004, p.5). 

Ante esta realidad se presenta un interrogante: ¿qué sucede cuando el docente anula la oportunidad de los estudiantes de expresar sus dudas y aportes? En ciertas ocasiones, esto puede ser resultado de un miedo o negación a salirse de la guía planificada de la clase, y en situaciones así, se anulan los posibles procesos de negociación entre el docente y lo alumnos. Estos procesos no se llevan a cabo cuando, según Litwin, el docente “no acepta la interpretación o la reflexión del alumno, por considerarla errónea”. (1997, p. 106). Siendo el error visto como un acto punible y no como una vía de acceso a las inquietudes de los estudiantes, se evita otorgar un espacio para reflexionar sobre los mecanismos de enseñanza en clase. Además, existen casos en los cuales, el docente considera que solamente él es encargado de transmitir conocimientos a sus alumnos, evitando que éstos expresen sus dudas, por considerar la presencia de una incapacidad de su parte para desarrollar cuestionamientos pertinentes. Es lo que Rancière considera una doble trampa por parte del docente “es él quien decreta el comienzo absoluto: sólo ahora va a comenzar el acto de aprender. … 

Sobre todas las cosas que deben aprenderse, es él quien lanza ese velo de la ignorancia que luego se encargará de levantar”. (2003, p.8). 

Es para evitar situaciones como estas, que el docente debe interpretar las inquietudes de los estudiantes como un espacio de posible desarrollo y profundización de contenidos que no han sido comprendidos o construidos correctamente. Debe comprender que estos momentos imprevistos, no deben ser considerados amenazas o trabas al desarrollo de la clase, de acuerdo a cómo ésta se encontraba planificada inicialmente, sino más bien, debe poseer la flexibilidad suficiente para encontrar un equilibrio entre las necesidades de los estudiantes y la organización previamente establecidos de los tiempos académicos. 

Reconocer que los contenidos pueden ser explicados y desarrollados desde otro punto de vista diferente al cual se encontraban planificados en la programación de la clase, permitirá abordarlos desde un enfoque distinto que, posiblemente, pueda cumplir su objetivo de un modo más adecuado que el previamente propuesto. 

Sobre el tema, Litwin (1997) toma la opinión de Gardner al exponer que: 

Un docente habilidoso es una persona que puede abrir un número importante de diferentes entradas al mismo concepto. Dado que cada individuo tiene también un área de fortaleza, es conveniente reconocerla en el docente y en los alumnos, no para actuar en consecuencia sino para reconocer riquezas de enfoques, entender incomprensiones y tratar de construir puentes entre estilos y posibilidades. (Gardner, 1993).

Este espacio brindando por el docente, promoverá el compromiso de los estudiantes por intentar construir un conocimiento real, obteniendo respuestas satisfactorias a sus dudas, y siendo reconocidos por los aportes que puedan ser utilizados como herramientas de trabajo para beneficio del grupo en clase. Promover el espacio para generar preguntas, significa dejar de lado el ego docente para hacer uso del pensamiento crítico, queriendo decir de esta manera que “implica enjuiciar las opciones o respuestas, en un contexto… requiere, además, tolerancia, para comprender posiciones disímiles, y creatividad para encontrarlas. Desde lo personal implica el desarrollo de la capacidad de dialogar, cuestionar y autocuestionarse”. (Litwin, 1997, p.110). Expresando así, que el aprendizaje es una construcción grupal y que como tal, el docente debe emplear a beneficio de toda la clase, estos espacios imprevistos fuera de la planificación. 

El docente constructivista, verá en estas experiencias, un campo propicio para la construcción del saber a partir del error, el cual no será visto como una acción evitable, sino como herramienta de trabajo para comprender los mecanismos internos de aprendizaje por parte de la clase a su cargo. Propiciar el espacio de la clase como un lugar de reflexión constante de los contenidos impartidos, optimizará, posiblemente, la dinámica de trabajo de los estudiantes entre sus pares y con los docentes; incrementando la motivación de cada uno y permitiendo, a su vez, reconocer las propias capacidades para su continuo mejoramiento. 

Referencias bibliográficas 

Agadía, K. (s.f). La construcción del saber didáctico del docente de la carrera de Diseño y Comunicación, en la Universidad de Palermo. Ficha de cátedra. Buenos Aires: Universidad de Palermo. 

Cols, E. (2004). Programación de la enseñanza. Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires. 

Gardner, H. (1993). La mente no escolarizada. Barcelona: Paidós. 

Litwin, E. (1997). El campo de la didáctica: La búsqueda de una nueva agenda. En Corrientes didácticas contemporáneas. Buenos Aires: Paidós. 

Rancière, J. (2003). El maestro ignorante. Barcelona: Laertes. 

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a la Didáctica a cargo de la profesora Silvia Meza en el marco del Programa de Capacitación Docente.

Abstract: Classroom programming sets teacher guidelines and provides didactic tools for building student learning. Within the classroom timetable arise situations, questions and needs of students, that the teacher must know how to articulate within the programmed and provide a space for students to clarify queries, jointly build meanings and establish a fluid dialogue between all. 

Key words: student - teacher - learning - programming - didactic 

Resumo: A programação da classe estabelece as pautas do professor e brinda ferramentas didáticas para a construção da aprendizagem dos estudantes. Dentro do cronograma da sala de aula surgem situações, questionamentos e necessidades dos estudantes, que o professor deve saber como articular dentro do cronograma e brindar um espaço aos alunos para esclarecer consultas, construir conjuntamente significados e entablar um diálogo fluí- do entre todos. 

Palavras chave: estudante – professor - aprendizagem - programação - didática 

(*) Milena Edith Faguagaz Musumeci. Directora de Arte (Universidad de Palermo)


La programación de la clase como puente de conexión entre profesores y estudiantes fue publicado de la página 121 a página123 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

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