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La quinta dimensión del aula taller

Pérez, Sofía

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

ISSN: 1668-1673

XXV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XVIII, Vol. 30, Febrero 2017, Buenos Aires, Argentina | 195 páginas

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Resumen:

Durante mucho tiempo se subestimó en la educación la importancia de la práctica en el aula. Se priorizó el contenido antes que el alumno y por ende se usaban métodos conductistas en las aulas. El constructivismo entra a romper con esas estructuras y como estrategia principal surge el aula taller. Un espacio que le da la oportunidad al alumno de aprender sobre su práctica. En este análisis se profundizan las dimensiones del aula taller y sus ventajas en el ámbito educativo, sobre todo en materia de diseño y las artes. 

Palabras clave: aprendizaje – comunicación – reflexión

“Le parecía que sólo ahora, en que empezaba a poder formular sus propios pensamientos, era cuando habían dado su paso definitivo”. (Orwell, 1949,)

Aunque parece una obviedad retomar el tema del aula taller como una de las estrategias dentro del ámbito educativo, sobre todo después de su uso indiscriminado hace algunos años, hoy no es tan imprudente retomar este concepto para intentar implementarlo dentro del aula con mucha más cordura. El aula taller es un término que define un lugar en donde se trabaja una idea desde un nivel teórico y práctico. El alumno en este tipo de aulas tiene la posibilidad de desarrollar y formar su propio conocimiento a través de su experiencia en el aula, ya que la modalidad de esta estrategia permite que el estudiante trabaje sobre el contenido. Esta conciencia sobre la práctica hace que el alumno establezca otro tipo de vínculo no solo con el contenido enseñado, sino con sus pares. Es importante recordar que dentro del aula conviven un grupo de jóvenes y que estos son heterogéneos, es decir llegan al aula con diferentes puntos de vista, objetivos y conocimientos previos. Cada uno de ellos difiere en la manera que accede al conocimiento y es por ello que el aula taller puede resultar una estrategia muy efectiva para hacer que los alumnos se apropien del nuevo conocimiento, ya que da lugar a que la relación que el estudiante establezca con el contenido sea personal y a su propio ritmo. El autor Ander-Egg define al taller como “una forma de enseñar y, sobre todo, de aprender mediante la realización de ‘algo’ que se lleva a cabo conjuntamente. Es un aprender haciendo en grupo”. (1999, p.14). 

En este aprender haciendo en grupo, los alumnos tienen la oportunidad de desarrollar no solo conocimiento, sino también habilidades y aptitudes sociales que los ayuden a desenvolverse mejor como personas y futuros profesionales. Los alumnos dentro del aula sufren de procesos de intercambio cognitivos, ya que la escuela es una comunidad educativa en la cual todos los que la integran comparten de cierta forma el mismo objetivo, el aprendizaje. Y como bien explica Roselli “cualquiera sea la situación empírica, se está aludiendo a intercambios sociales que implican comunicación, ayuda, colaboración, coordinación, ajuste y control recíproco”. (1999, p.16). Es decir que dentro del aula ocurren todos estos intercambios que facilitan el aprendizaje, es gracias a estas estrategias y mecanismos que se pueden llegar a negociar significados de los contenidos, trabajos y normas para que la convivencia y el clima de la clase permitan su fácil desarrollo a lo largo del ciclo lectivo. El aula taller está conforme por unas dimensiones, como explica Vicenzi (2009), las cuales conforman lo que es el proceso de aprendizaje dentro del aula, estas son la teoría, la investigación y la acción. Delimitando estas dimensiones se puede entender cómo funciona la estrategia dentro del aula taller. Primero el maestro realiza una bajada teórica, la cual puede ser simplemente la transmisión de un contenido básico para que el alumno luego pueda seguir desarrollando en base a ese eje, puede ser una actividad, un análisis de caso o cualquier otra estrategia que le sirva al profesor que guíe al estudiante a aventurarse en un tema dado. Luego, con las herramientas y pistas que le fueron dadas el estudiante debe empezar un proceso de investigación, de prueba y error, que le permita plantearse algunas hipótesis y que le sirvan para luego poder corroborar su planteamiento mediante la acción. Esta tiene que ver con la puesta en práctica de lo aprendido. Schön (1992) a este conocimiento sobre la acción lo denomina prácticum, que consiste en “una situación pensada y dispuesta para la tarea de aprender una práctica. En un contexto que se aproxima al mundo de la práctica, los estudiantes aprenden haciendo”. (p.45). Es más fácil que los alumnos aprendan contenidos que estén relacionados con su realidad y el contexto que los rodea, al poder situar esos contenidos, trasladarlos a su mundo circundante y poderlos resignificar; las probabilidades de que retenga ese conocimiento por más tiempo son mayores, entonces este conocimiento tiene un enfoque profundo, como lo denomina Biggs (2005). El cual explica que este surge de la necesidad del alumno por asumir la tarea con responsabilidad y de forma correcta de manera que su desarrollo le permita realizar las actividades cognitivas necesarias. Por otro lado Bain (2007) denomina a estos estudiantes como sabedores conectados, ya que estos logran volverse pensadores independientes, creativos y críticos. 

Todo este análisis permite ahora plantearse si existen dos dimensiones más del aula taller que hasta ahora no han sido tomadas en cuenta ¿No es posible pensar que la zona de desarrollo próximo y la crítica, mejor conocida como la enchinchada, son parte del proceso de desarrollo del aprendizaje en el aula taller? Después de todo no resulta imposible pensar que dentro de esta instancia el profesor pueda alentar a los alumnos a que trabajen en grupos pequeños para que así los estudiantes que más saben potencien el aprendizaje de otro al que todavía le falten algunas estructuras cognitivas. El desarrollo cognitivo que surge de la interacción entre pares, en algunos casos como por ejemplo el del aula taller, puede ser significativo para ampliar los modelos mentales de los alumnos. Como bien lo explica Roselli, “los procesos de intercambio cognitivo son el fundamento de la acción educativa escolar, y esto porque la escuela organiza el aprendizaje de manera colectiva. No se trata sólo de la sociedad docente-alumnos, sino también de la comunidad de aprendices”. (1999, p.12). Trasladándolo al nivel universitario, este tipo de estrategias potencian mucho más el desarrollo del estudiante, ya que inevitablemente al entrar al mundo laboral es probable que tenga que formar parte de un equipo de trabajo y producir a la par con ellos, si ya tiene estas costumbres arraigadas la transición será casi imperceptible. 

La zona de desarrollo próximo es un concepto desarrollado por Vygostky (2008) que consiste en

Un plano interpsicológico, en el cual el niño utiliza de hecho signos cuyo control voluntario aún no puede ejercer, pero que, gracias a la propia colaboración, pronto podrá internalizar, apropiándose de ellos y transformando su propio funcionamiento intrapsicológico en el proceso. (2008, p.46). 

Este proceso no sólo se puede dar en el ámbito educativo, sino en cualquier entorno en el cual el sujeto pueda aprender algo. 

Por ello la importancia del aula taller, ya que favorece estos espacios de crecimiento con el otro, en el cual todas las partes se ven involucradas y beneficiadas. En las carreras de diseño es especialmente necesario que el estudiante pueda contar con este tipo de procesos de aprendizaje, ya que como bien explica Vicenzi “es un contexto de alto nivel de intercambios socioculturales lo que enriquece las propuestas de trabajo diseñadas por cada estudiante”. (2009, p.45). Asimismo se piensa en integrar la crítica o enchinchada, como es mejor conocida, para fomentar en el aula taller una comprensión holística sobre el trabajo que se está llevando a cabo. Las críticas o enchinchadas son un espacio en “donde los estudiantes de arte presentan su trabajo para una crítica colectiva”. (Thornton, 2009, p.55). En las aulas cuando surge esta especie de exhibición de trabajos de todos los alumnos, tanto el profesor como los estudiantes tienen la oportunidad de observar el proceso por el cual cada alumno está transitando en la resolución de su trabajo. Esta instancia no es menor, y debería ser un requisito exigido en todas las aulas donde se enseñe diseño o artes, ya que permite a los alumnos desde sus propios conocimientos entender, reflexionar y apreciar el proceso del otro y su trabajo. En las enchinchadas ocurren intercambios entre docente y alumno, pero también entre alumno y alumno, y a la vez aprenden a expresar sus ideas claramente. En estos espacios el docente pierde su rol central para permitir que otros compañeros pueda comentar, asesorar, sugerir y proponer sobre el trabajo de otro, desde sus conocimientos previos y sobre los que ha ido desarrollando a lo largo de la cursada en la práctica. Este clima de aprendizaje en el contexto de la práctica, es mucho más probable que transcienda y se convierta en conocimiento profundo, ya que cada alumno tiene la oportunidad de participar y también de formar su propio criterio estético. Este tipo de prácticas no solo le van a servir al estudiante en el entorno educativo, sino a lo largo de su vida profesional. Ya que el alumno desarrolla la “capacidad de cotejar, evaluar, criticar y sugerir en relación con las producciones realizadas por otros estudiantes, en un contexto de coevaluación”. (Vicenzi, 2009, p.45). 

A modo de cierre, es necesario que las instituciones educativas y sobre todo los profesores revean sus prácticas y estrategias educativas de manera tal que las mismas puedan facilitar y potenciar el aprendizaje. Y que éste no sólo sea parte del ámbito educativo, sino que el estudiante pueda trasladar estos procesos aprendidos a cualquier entorno que lo rodee. Formar estudiantes que sean capaces de trabajar en equipo, reflexionar sobre sus prácticas y desarrollar un pensamiento crítico es una tarea compleja, pero gratificante. Es formar personas que sean apasionadas, curiosas, analíticas y capaces de encontrar una oportunidad de aprendizaje en cualquier contexto. Ya que como argumenta Freire (2004) “el mundo no es. El mundo está siendo”. El ser humano es un sujeto que se va transformando durante toda su vida, tiene la oportunidad de aprender, desaprender y volver a aprender. Una vez que se vuelve consciente de estos procesos mentales y usando estas oportunidades a su favor puede ampliar sus estructuras mentales tantas veces como le sea posible, y es ahí, donde el resultado del trabajo del docente realmente puede ser apreciado.

Referencias bibliográficas 

Ander-Egg, E. (1999). El aula taller. Una alternativa de renovación pedagógica. Argentina: Ed. Magisterio Río de la Plata. 

Bain, K. (2007). Lo que hacen los mejores profesores universitarios. Barcelona: Universitat de Valencia. 

Biggs, J. (2006). Calidad del aprendizaje universitario. Madrid: Ed Narcea. 

Freire, P. (2008). Pedagogía de la autonomía: saberes necesarios para la práctica educativa. Buenos Aires: Siglo XXI. 

Rosas, R. y Sebastián, C. (2008). Piaget, Vigotsky y Maturana. Constructivismo a tres voces. Buenos Aires: Aique Grupo Editor. 

Rosselli, N. (1999). La construcción sociocognitiva entre iguales. Buenos Aires: Irice. 

Schön, D. (1992). La formación de profesionales reflexivos. Buenos Aires: Paidós. 

Thornton, S. (2009). Siete días en el mundo del arte. Buenos Aires: Edhasa. 

Vicenzi, A. (2009). La práctica educativa en el marco del aula taller. Revista de educación y desarrollo. Argentina: Secretaría pedagógica de la Universidad Abierta Interamericana.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a la Didáctica a cargo de la profesora Silvia Meza en el marco del Programa de Capacitación Docente.

Abstract: The importance of classroom practice has long been underestimated in education. The content was prioritized before the student and therefore behavioral methods were used in classrooms. Constructivism comes to break with these structures and as main strategy arises the workshop classroom, a space that gives the student the opportunity to learn about his practice. In this analysis the dimensions of the workshop classroom and its advantages in the educational field, especially in the field of design and the arts, are deepened. 

Key words: learning - communication - reflection 

Resumo: Durante muito tempo subestimou-se na educação a importância da prática na sala de aula. Se priorizó o conteúdo dantes que o aluno e portanto se usavam métodos conductistas nas salas de aulas. O construtivismo vem para quebrar essas estruturas e como estratégia principal surge a sala de aula-workshop. Um espaço que lhe dá a oportunidade ao aluno de aprender sobre sua prática. Nesta análise aprofundam-se as dimensões da sala de aula-workshop e suas vantagens no âmbito educativo, sobretudo em matéria de design e as artes. 

Palavras chave: aprendizagem - comunicação - reflexão 

(*) Sofía Pérez. Lic. en Dirección de Arte, Creativo Publicitario (Universidad de Palermo).


La quinta dimensión del aula taller fue publicado de la página 126 a página128 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

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