Estudiantes Internacionales Estudiantes Internacionales en la Universidad de Palermo Reuniones informativas MyUP
Universidad de Palermo - Buenos Aires, Argentina

Facultad de Diseño y Comunicación Inscripción Solicitud de información

  1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX >
  4. La atención en la clase

La atención en la clase

Distéfano, Leonardo Dante

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

ISSN: 1668-1673

XXV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XVIII, Vol. 30, Febrero 2017, Buenos Aires, Argentina | 195 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Resumen:

El presente paper desarrolla diferentes puntos de vista sobre la atención en clase, de cómo el afecto y el rol del docente colaboran en hacer la diferencia. 

Palabras clave: atención – afectividad – aprendizaje – selectividad – planificación - rol docente

La palabra atención tiene su origen etimológico (Definición de 2008) en el término latino attentio, se compone del prefijo ad (hacia, proximidad), el verbo tendere (tensar, estirar, dirigirse a) y el sufijo -ción (acción y efecto). Comparte su raíz ten- con otro verbo latino tenere (sujetar, dominar, poseer). Podemos interpretar la atención como esa tensión dirigida hacia un objetivo o sujeto. Una acción que guarda cierto sentido de posesión o intención de dominio. Según la psicología, se trata de un filtro sobre los estímulos ambientales que enfoca la cualidad de la percepción evaluando la relevancia y determinando prioridades para realizar un procesamiento profundo. En este sentido, avanzamos hacia la interpretación de su participación afectando los procesos cognitivos; por lo tanto, el camino nos lleva a una relación directa con el aprendizaje. Entonces, ¿es la atención un componente con relación directa hacia un aprendizaje significativo? 

Si se considerara a la atención como un producto del interés, dice Piaget (2001, p. 54) sobre este último: “ni el objeto ni la necesidad del sujeto alcanzan para determinar el comportamiento: hay que hacer intervenir un tercer término, que es su relación”. Es esta relación el punto de sustento para el interés y la atención. Según Piaget (2001, p. 19): “no hay mecanismo cognitivo sin elementos afectivos”. En línea con este pensamiento podemos decir que no hay mecanismo cognitivo si no hay algo que nos importe, algo que nos movilice, nos llame la atención o nos afecte. 

La afectividad cumpliría pues el rol de una fuente energética de la cual dependería el funcionamiento de la inteligencia, pero no sus estructuras, de la misma forma que el funcionamiento de un automóvil depende de la gasolina, que acciona el motor pero no modifica la estructura de la máquina. (Piaget, 2001, p. 22). 

Es la afectividad también la raíz de la importancia del clima en la clase (algo que puede considerarse como parte del entorno), pero enfocándonos en la atención como un producto de ese medio ambiente que debe ser propicio, y como el punto a profundizar en este análisis, cabe destacar la importancia de despertar y mantener activa la curiosidad epistémica, el interés y la emotividad límbica para conseguir la apertura hacia una asimilación y acomodación frente a lo nuevo. 

Mora (2013) expresa que “sólo se puede enseñar a través de la alegría” y resalta además que “sólo se puede aprender lo que se ama”. La alegría con la que un docente se relaciona con sus saberes (y que evidentemente puede percibirse en una clase), es tal vez una de las más eficaces herramientas para derrotar a la apatía y generar atención. La intervención de la pasión en relación con lo nuevo genera una apertura que facilita el aprendizaje. Como agrega Mora, “la atención, ventana del conocimiento, despierta cuando hay algo nuevo en el entorno”, pero ese algo tiene que ser percibido como un objeto que se relaciona directamente con el sujeto porque “la atención nace de algo que tiene que ver con nuestra propia vida”. Y tal vez no exista un lazo más profundo que el afecto y la emoción, por eso resume Mora: “sin emoción no hay curiosidad, no hay atención, no hay aprendizaje”. (2013). 

En otro análisis, Aldana (2015) aborda la temática de la atención desde la mirada biológica del cerebro y sus ritmos. Afirma que “ningún cerebro se somete pasivamente a una clase”. Determina tres instancias a las que denomina: aferente sensitivo, proceso y eferente como mecánicas para evitar la intromisión y por consiguiente la pérdida de la atención. Según estudios que expone la atención continua de un estudiante universitario, promedia de 15 a 18 minutos. Por lo tanto, ¿cómo hacer para sostener la atención a lo largo de una clase que puede extenderse por varias horas? En este punto, lo expresado primeramente retorna como respuesta en relación a este análisis. Lo que resulta interesante, lo que moviliza desde la emoción, lo que puede despertar sorpresa o curiosidad, facilita la posibilidad de llamar nuevamente a la atención para enfocar la percepción, permitir la instancia aferente, dar lugar al proceso cognitivo, abrir la ventana y acercarnos a un destino de acomodación. 

Otros mecanismos que contrarrestan la intromisión parten desde el juego. Dice Mora (2013): “jugar es el disfraz con que la naturaleza ha vestido los procesos de aprendizaje y memoria”. Es de este modo, desde lo lúdico, desde la exploración, desde la interactividad con pares, desde la participación grupal, entre otras, en donde deben estar presentes las acciones operatorias que deben ser consideradas como metodologías y herramientas para la utilización en la propuesta docente y en la planificación de la clase, como dispositivos de ruptura de la monotonía, planteo y modificación de escenarios que faciliten el abordaje hacia el conocimiento nuevo. 

La valoración que el estudiante perciba por el docente también es un factor que permite la apertura, la participación y una ruptura ante el temor a la exposición o duda. Asimismo, la indagación, la consulta y el cuestionamiento frente a lo nuevo, como también el reconocimiento de los tiempos para llevar adelante los procesos y la asimilación, deben ser considerados para evitar la frustración. Cuando un estudiante percibe que está frente a un tema que no puede interpretar se cierra a la posibilidad de su abordaje, se apaga su interés, se despierta un sentimiento de rechazo, se favorece la ocasión de la distracción, pierde su atención y por consiguiente se cierra la ventana hacia el aprendizaje. 

No puede dejar de destacarse que ciertas investigaciones que profundizan conceptos como el aprendizaje ubicuo muchas veces se las confunde como posiciones que defienden el uso de las tecnologías en paralelo a la atención de la propia clase. Los ejemplos presentados por Mora (2015), sobre imágenes ambiguas descartan esta idea, dado que demuestran que la atención solamente puede hacer real foco en una sola cosa por vez. Bruner (1971, p. 18) dice: “en un mundo que genera constantemente estímulos que superan nuestra capacidad para ordenarlos, el dominio cognitivo depende de estrategias que reduzcan la complejidad y la confusión. Pero la reducción debe ser selectiva, según las cosas que importan”. Esto es una advertencia ante un mundo sobresaturado de estímulos y para valorar la selectividad en los contenidos. Simplificar complejidades y reducir la confusión en función del aprendizaje. Vale destacar que la selectividad de la atención provoca la desatención de situaciones que el cerebro puede considerar secundario o descartable. Algunos la denominan ceguera por desatención. Así se demuestra en algunas situaciones expuestas en Juegos Mentales (2001) donde la ilusión se apoya en estas características para generar engaños o distracciones. 

En otro estudio realizado y expuesto en el mismo capí- tulo, se indagó acerca de la comparación de respuestas de un ejecutivo que supuestamente estaba entrenado en la resolución simultánea de situaciones, al uso del celular y a la repartición de su atención de diferentes exigencias de modo alternativo. Para la prueba, en un escenario controlado, se midió su capacidad de respuesta mientras manejaba un vehículo y contestaba simultáneamente a diferentes preguntas que se le exigían por un intercomunicador. Los resultados fueron muy diferentes (y deficientes) cuando (durante el recorrido que debía transitar con el vehículo que dirigía), decidieron lanzar aleatoriamente desde otra unidad grandes balones que debían esquivarse transformándose en un foco de atención inesperado. Ante este nuevo escenario su atención debió centrarse en el manejo y los balones que debería sortear y esquivar afectando directamente en detrimento de su posibilidad de atención a las preguntas que se le exigían por el intercomunicador. 

Para ser claro, esto último no es un argumento en contra del uso de las tecnologías, el aprendizaje ubicuo o la posibilidad del aprendizaje en cualquier momento y lugar, es un llamado a tener presentes que la atención puede ser enfocada a una sola cosa por vez. Que el cerebro puede tener la propensión a alternar su foco de atención. Que incluso fundamentado en los ritmos biológicos, la atención puede requerir nuevas posiciones y objetivos que deben ser considerados en los ritmos y actividades planificados para una clase y de este modo sostener la percepción de los estudiantes enfocada, las ventanas plásticas abiertas y los esquemas de acción operacionales para transformar la estructura cognitiva en función de lograr la asimilación y acomodación necesaria para el aprendizaje. 

Camilloni (2007) dice: “una clase tiene un ritmo propio, marcado por las actividades, las participaciones del docente y los alumnos y por los intercambios que entre ellos se establecen”. Esto no puede ser algo dejado al azar y la atención para que la experiencia de esa clase resulte grata y exitosa debe reacomodarse continuamente. Es parte del rol docente. 

La clase debe ser concebida desde un ambiente propicio, alegre, apasionado y afectivo. Debe despertar la curiosidad, atando los nuevos conocimientos a una relación relevante para el estudiante, alternar los momentos y valorar los tiempos individuales de aprendizaje. Permitir la indagación, favorecer la apertura de pensamiento, ser tolerante ante el error. Porque la atención (tan valiosa como efímera) debe cultivarse y preservarse desde todos los flancos, es primordial considerar las herramientas que favorecen la posibilidad de mantenerla presente porque sólo mediante su intervención selectiva puede el estudiante adentrarse a transitar un camino hacia el aprendizaje significativo.

Referencias bibliográficas 

Aldana, H. (2015), Conferencia en evento Protagonistas de la educación. Educ.ar. Disponible en: https://www.facebook.com/portaleducar/videos/1015413927483124 

Bruner, J. (1971). La importancia de la educación. Buenos Aires: Ed. Paidós. 

Camilloni, A. (2007). Una buena clase. Revista 12 (ntes). Buenos Aires.

Definición de. (2008). Disponible en: http://www.definicion.de 

Kolber, J. y Margol, B. (2001). Cap.1: ¡Presta atención! Juegos Mentales. National Geographic. 

Mora, F. (2013). Neuroeducación. Madrid: Alianza Editorial. 

Mora, F. (2013). Conferencia en Parque de las Ciencias. Univ. Complutense de Madrid. 

Piaget, J. (2001), Inteligencia y afectividad. Buenos Aires. Aique.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a la Didáctica a cargo de la profesora Karina Agadía en el marco del Programa de Capacitación Docente.

Abstract: This paper develops different points of view about care in class, how affect and the role of the teacher collaborate in making the difference. 

Key words: attention - affectivity - learning - selectivity - planning - role teacher. 

Resumo: O presente paper desenvolve diferentes pontos de vista sobre a atenção em classe, de como o afecto e o papel do docente colaboram em fazer a diferença. 

Palavras chave: atenção - afetividade - aprendizagem – seletividade - planificação - papel do docente 

(*) Leonardo Dante Distéfano. Creativo publicitario. Director de arte. Profesor en la Asociación Argentina de Publicidad (AAP).


La atención en la clase fue publicado de la página 131 a página133 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

ver detalle e índice del libro