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Los nervios en la evaluación

Benedetti, Luciana Romina

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

ISSN: 1668-1673

XXV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XVIII, Vol. 30, Febrero 2017, Buenos Aires, Argentina | 195 páginas

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Resumen:

El escrito pretende examinar el tema de los nervios y ansiedad que genera la situación de evaluación. Se abordan posibles causas que conducen a los estudiantes a ese estado, con el objetivo de analizar el rol docente en cada una de ellas. 

Palabras clave: evaluación – rol docente - oportunidad

Desarrollo 

Se considera que la evaluación es una oportunidad más para trabajar el contenido. Si es parte de un proceso de aprendizaje, cabe preguntarse entonces, ¿por qué la situación de evaluación genera tanto nerviosismo y ansiedad entre los estudiantes? ¿Por qué el recorrido previo transitado no es suficiente para que los estudiantes se sientan confiados y preparados para atravesar ese momento? Seguramente una pequeña dosis de ansiedad puede ser positiva, ya que ayuda a mantener cierta concentración en la tarea. Sin embargo, con frecuencia, los síntomas son tan intensos al punto que no le permiten al estudiante concentrarse. La ansiedad es un estado de alerta ante un peligro potencial, una sensación que experimenta una persona cuando espera que ocurra algo malo o peligroso. (Goleman, 1996). El interrogante que se desprende de esta afirmación es, ¿qué puede ser tan peligroso cuando se está aprendiendo? En los siguientes párrafos se abordarán posibles causas de esta situación que permitirá realizar una reflexión acerca del rol docente en la misma. 

Una posible causa podría ser que, en muchas ocasiones, los docentes evalúan meramente la habilidad memorística de los estudiantes, puesto que resulta más fácil evaluar conocimientos aislados que procesos. “El sistema clásico de evaluación favorece una relación utilitarista, incluso cínica con el saber”. (Perrenoud, 2008, p. 90). Los estudiantes no estudian por el simple placer de saber, sino sólo con vistas de obtener una nota favorable que les permita seguir en camino. Para lograr esto, utilizan como método primordial la memorización. Este proceso, se traduce en situaciones de examen con estudiantes nerviosos, repitiendo de memoria lo que llegaron a grabar en sus mentes para acreditar que entendieron el contenido de la materia. Al implementar evaluaciones de estas características el docente no aporta al desarrollo de un pensamiento auténtico por parte del estudiante, por el contrario, fomenta esta relación mecánica con el conocimiento. 

No puede haber conocimiento pues los educandos nos son llamados a conocer sino a memorizar el contenido narrado por el educador. No realizan ningún acto cognoscitivo, una vez que el objeto que debiera ser puesto como incidencia de su acto cognoscente es posesión del educador y no mediador de la reflexión crítica de ambos. (Freire, 2008, p.85). 

Es responsabilidad del docente elegir un método de evaluación que fomente el pensamiento crítico para que los estudiantes sean capaces de pensar y reflexionar de forma autónoma. 

La falta de información puede ser otra causa de esta preocupación exacerbada de los estudiantes frente a la situación de evaluación. En tal sentido resulta clave que el docente comunique de forma clara las pautas por las cuales los estudiantes serán evaluados y actúe en consecuencia. Asimismo, es importante que exista una correlación entre lo trabajado en el aula y lo evaluado. Esta comunicación transparente entre docentes y estudiantes no debe darse únicamente antes de la evaluación. Luego de ésta, se deben retomar estas pautas para entender los errores y dar una devolución constructiva a los estudiantes. Tener una visión clara de los aciertos y los desaciertos es clave para el proceso de aprendizaje. Anijovich (2011) afirma que “los alumnos necesitan saber dónde se encuentran, qué han aprendido y, sobre ese conocimiento, ejercer alguna acción”. 

Por último, otra posible causa, puede ser que en la situación de evaluación queda develada una relación de poder entre el docente y el estudiante. Esta tensión tiene su sustento en el vacío que existe respecto al procedimiento de evaluación. Es decir, se deja muy ampliamente a criterio del docente la decisión de qué evaluar y los niveles de exigencia. Algunos docentes, antes de la evaluación, ya saben cómo le va a ir al estudiante. Si éste va a desaprobar o no. Quizás contemos con docentes con capacidad de predecir el futuro, o simplemente sean el reflejo de esta arbitrariedad que existe a la hora de evaluar. 

A veces una profesora sólo se considera competente en la medida que reprueba 30% de sus alumnos. … hay en Brasil profesores, por ejemplo, que miran en el primer día de clases y dicen ‘ya sé cuántos pasan’ Esto es una irresponsabilidad, es una amenaza. Porque los niños escuchan y ¿qué van a preguntar?, ‘¿soy yo el que no pasa?’. (Freire y Quiroga, 1995). 

El docente tiene una gran oportunidad para hacer de la evaluación algo más que un momento angustiante para el estudiante. Se le presenta el desafío de preparar evaluaciones que maximicen la probabilidad de aprendizaje. El camino para lograrlo no puede ser otro que la reflexión sobre su propia práctica. Una revisión de su trabajo para ser capaz de realizar ajustes en sus propuestas en caso que fuese necesario. Así como tener en cuenta a la evaluación a la hora de planificar, para que ésta tenga congruencia con el resto del diseño de clase.

Referencias bibliográficas 

Anijovich, R. y González, C., (2011). Evaluar para Aprender. Buenos Aires: Aique Grupo Editor 

Freire, P. (2008). Pedagogía del oprimido, Buenos Aires: Siglo XXI. 

Freire, P. y Quiroga, A. (1995). Interrogantes y propuestas en Educación. Ideales, Mitos y Utopías a fines del Siglo XXI. Buenos Aires: Ediciones Cinco. 

Goleman, D. (1996). Inteligencia emocional. Barcelona: Kairos. 

Perrenoud, P. (2008). La evaluación de los alumnos. Buenos Aires: Ediciones Colihue 

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Evaluación a cargo del profesor Matías Panaccio en el marco del Programa de Capacitación Docente

Abstract: The paper aims to examine the issue of nerves and anxiety generated by the evaluation situation. It addresses possible causes that lead students to that state, with the aim of analyzing the role of teachers in each one of them. 

Key words: evaluation – role teacher - opportunity 

Resumo: O escrito pretende examinar o tema dos nervos e ansiedade que gera a situação de avaliação. Abordam-se possíveis causas que conduzem aos estudantes a esse estado, com o objetivo de analisar o papel do professor na cada uma delas. 

Palavras chave: avaliação – papel do profesor - oportunidade 

(*) Luciana Romina Benedetti. Licenciada en Publicidad (Universidad Argentina de la Empresa)


Los nervios en la evaluación fue publicado de la página 146 a página147 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

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