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En busca de la idea perdida: sobre la reconstrucción dramatúrgica y el arte de la transposición en la escena

Sorrivas, Nicolás [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXI

ISSN: 1668-1673

Tercera Edición Congreso Tendencias Escénicas [Presente y futuro del Espectáculo] XXV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XVIII, Vol. 31, Agosto 2017, Buenos Aires, Argentina | 252 páginas

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Comisión: Poéticas. Reconstrucción. Transposición.

- Catalina Artesi. Un poema dramático lorquiano.

- María Inés Grimoldi. Curlew River de Benjamin Britten. Un acontecimiento de Lírica Lado B.

- Claudia León. La influencia de la subversión compositiva escénica de Pina Bausch en la escena contemporánea.

- Loreto Burgueño. Medea: crisis migratoria.

- Daniela Ponte. Reconstrucción dramatúrgica: Omar Serra reescribe Layo de Sófocles.

- Hans Garrino. Adaptación cinematográfica. Una tensión productiva.

- Lydia Di Lello de Lesser. Shakespeare en clave de clown. Othelo según Gabriel Chamé Buendía.

- Nicolás Sorrivas. Shakespeare: entre la fuerza y el lado oscuro.

Dicen que los argumentos son finitos. Que hay una determinada cantidad de historias y que, desde La Ilíada y La Odisea, los autores y directores solo han puesto en escena nuevas versiones de esas mismas narraciones. Como si toda historia de amor tuviera un parentesco con Romeo y Julieta, como si todo relato sobre los celos encontrara su identidad a partir de Otelo, como si toda leyenda sobre la duda profunda sobre el ser y la existencia descendiera de Hamlet. En la Comisión: Poéticas, Reconstrucción y Transposición, los presentes expusieron acerca de sus múltiples proyectos, de diferentes ramas del teatro y el espectáculo, que están fundamentados en el arte de la adaptación, que construyen una obra nueva a partir de otra preexistente. ¿Falta de ideas? O muy por el contrario, en la búsqueda de nuevas formas.

La primera en exponer sus ideas fue Catalina Artesi, Profesora y Licenciada en Letras, quien analizó el espectáculo Abanico de soltera, textos deshojados para una Rosa granadina, proyecto dirigido por Horacio Medrano, donde realiza un paralelismo entre la vida del personaje central de Doña Rosita la soltera de Federico García Lorca y la trágica vida del gran poeta español.  

El trabajo de Medrano fue transponer la poesía de Lorca a unipersonal ayudándose con la dramaturgia de los objetos. Su obra es un texto performativo donde el montaje escénico finaliza en la mente del espectador. Medrano prefiere un espectador activo. En el proceso creativo es importante el espectador. Además, Medrano innova en la forma de actuar, reflexionando sobre la dramaturgia del actor, casi como si Andrea Juliá, actriz del unipersonal, se transformara en coautora, dándole una mirada propia a la metáfora poética y escénica de Lorca. Dijo Artesi.

Por su parte, María Inés Grimoldi, Profesora y Lic. en Letras, expuso acerca de Lírica Lado B, una agrupación alternativa o periférica del panorama lírico, que toma el texto Curlew River de Benjamin Britten (1964) y lo traspola del convento o la iglesia a una fábrica recuperada por sus trabajadores. Sobre este proyecto, aclaró Grimoldi

A través de la utilización de espacios no tradicionales como el IMPA (Centro Cultural que funciona en una fábrica recuperada) se logra quitarle a la ópera lo burgués dándole la voz a los reinos invisibles. A su vez, se produce una operación metafórica desdoblada. La fábula de reparación espiritual del texto de Britten se expande hacia una reparación histórica y social reconocible por el espectador.

Claudia León, Lic. en Artes Escénicas del Ecuador, llevó adelante una ponencia que tuvo como objetivo analizar la influencia de la subversión compositiva escénica de Pina Bausch en la escena contemporánea. Aquí la transposición no nace de una narración sino de una forma de arte, la danza, acaso el arte burgués por excelencia, y la expositora narró el viaje que llevó a Pina Bausch hacia la concepción de una nueva danza vista no solamente como un ejercicio de movimiento.

Pina fue una artista subversiva. El arte siempre está en una constante construcción. Pina transformó a la danza en una nueva forma de teatro donde expresar los sentimientos a través del cuerpo, a través de los movimientos. El arte es un proceso que nunca llega a concluir. Y Bausch elimina la jerarquía. Nos obliga a mirar hacia la sociedad, sus quiebres y a construir a partir de ello. Hacer visible lo invisible. A sacar a la danza del lugar consagrado.

A continuación, Loreto Burgueño, Lic. en Artes Escénicas y Magíster en Artes del Ecuador, habló acerca de la investigación que la tuvo como protagonista donde analiza los hechos consumados por Medea como una remanente de los procesos migratorios. 

La idea era partir de la tragedia griega para llegar a la realidad contemporánea. Hoy, la distancia de los hechos le quita lo trágico a Medea. Y el psicoanálisis lleva a un discurso reductivo donde Medea es la única culpable. Sucede una institucionalización de la historia, casi como un teorema. Todas las obras juzgan al personaje de Medea como asesina pero nunca como víctima. Pero no se tiene en cuenta que, entre los griegos, las mujeres no eran consideradas ciudadanos. Dijo Burgueño.

Entonces, Loreto Burgueño, hace una posible transpolación de la tragedia griega a la realidad latinoamericana actual. “La mirada clasicista hacia el teatro griego fomenta la violencia de género. El teatro no se hace cargo de su opinión política. Estamos obligados a replantearnos la tragedia clásica desde una perspectiva contemporánea”. Una nueva mirada sobre la tragedia griega, vino de la mano de Daniela Ponte, Lic. en Artes Escénicas, quien expuso acerca del curioso y osado trabajo del actor y director rosarino Omar Serra en la escritura y puesta en escena de Layo de Sófocles, una posible precuela de Edipo Rey. 

Serra llega a reescribir Layo a través de su recorrido por la contracultura, oponiéndose a lo social, sacando la sala teatral de la zona céntrica y llevándola al barrio, acortando la distancia entre los actores y el pú- blico. Layo es una pieza perdida de Sófocles que Serra completa, reconstruye, utilizando textos de otras obras, tomándose todas las licencias posibles. Su obra es un puzzle, un ready made surrealista teatral.

Más adelante, Hans Garrino, guionista y docente argentino, habló sobre la adaptación cinematográfica tomando como ejemplo el caso de Los pájaros, clásico llevado a la pantalla por Alfred Hitchcock (1963).

Lo importante es no mantener in vitro a los materiales. No importa que una adaptación no se parezca al original. Es otra cosa. Cuanto mayor sea la tensión estética, mejor será el resultado. El gran problema del cine es el de la fidelidad con el texto original. Primero hay que reverenciar el material, después ser irreverente. Convertir una percepción en un comportamiento dinámico. El problema es la esclavitud a la obra original. El guionista debe ser más un cineasta que un lector fan.

Finalmente, Lydia Di Lello de Lesses, investigadora teatral, expuso su análisis sobre el Otelo (2013) de Gabriel Chamé Buendía, donde la obra de William Shakespeare se propone a través del humor. Gabriel Chamé Buendía, asegura Di Lello.

Es un poeta de la risa. Desde El club del clown, Buendía hace política desde el humor, y con Otelo revela la tragedia desde una nueva forma, haciendo reir al espectador. Lo trágico está siempre sostenido en la carcajada. La poesía del payaso está en su simplicidad. La risa es resistencia. En Otelo, se produce un efecto de distanciamiento y profundización que nos permite visualizar un lienzo en blanco, donde el espectador es esencial para el acabado de la obra. Lejos de desarticular la pieza canónica, el universo poético de Shakespeare está rigurosamente presente. Aquí la farsa potencia la tragedia. Es una tragedia bufa atravesada por una lógica otra, donde corren paralelamente estremecimiento e hilaridad, horror y carcajada.

Conclusiones 

¿Puede seguirse reinventando el teatro? ¿Cuál es el futuro de la escena? ¿Hacia adónde apuntan las construcciones y reconstrucciones del teatro que viene? ¿Seguirán teniendo vigencia las tragedias griegas? ¿Y las obras de Shakespeare? El teatro es, por excelencia, la forma de arte antiguo que mejor lee al ser humano. Porque su materia prima es el hombre (y la mujer), son sus movimientos, sus gestos, sus palabras. Más allá del paso del tiempo, más allá de la incorporación de nuevas tecnologías, el teatro es y ha sido siempre, esa forma de arte que nace y muere, se transforma y vuelve a nacer, dentro del alma humana. Por eso, a pesar de que se acaben las ideas, a pesar de que Sófocles o Shakespeare lleven años desaparecidos, sus textos, revisionados por los creadores contemporáneos, reviven revitalizados. Eso sí, hay que comprometerse a mirarlos desde la actualidad. Porque si el hombre es el ser político por excelencia, no hay otra forma de hacer teatro que desde la política. 


En busca de la idea perdida: sobre la reconstrucción dramatúrgica y el arte de la transposición en la escena fue publicado de la página 62 a página63 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXI

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