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Docente: Andrea De Felice

[ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº77

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº77

ISSN: 1668-5229

Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Introducción a la Investigación. Proyectos Ganadores Segundo Cuatrimestre 2016 Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita. Proyectos Ganadores Segun

Año XIII, Vol. 77, Mayo 2017, Buenos Aires, Argentina | 208 páginas

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Abstract del docente 

El proyecto Final de COE aborda un relato familiar, donde se presenta una historia publicable e interesante que indaga el mundo privado con una metodología de investigación cualitativa. Se busca generar motivación en el alumno para narrar esa historia de familia, donde la elección del tema será clave para promover la propia reflexión. Se plantea así un desafío donde se ejercitan habilidades cognitivas y de expresión escrita para lograr un estilo de escritura. En este sentido, se pretende recuperar la memoria, indagar sobre el pasado y las raíces y conectarse con la familia para profundizar sobre un hecho o personaje significativo para el estudiante. Estos textos, que estimulan la construcción discursiva de historias familiares, simulan un viaje a otros tiempos y son una invitación a conectarse con el pasado más o menos cercano. Es una mirada comprometida con la propia historia y con la de sus antepasados, para encontrar quizás, algún tesoro familiar escondido o recuperar algún acontecimiento memorable. Es una manera también de indagar sobre determinados vínculos, de tomar conciencia de su historia como individuos, de la cadena de vínculos que transitaron ese andar antropológico tan particular, donde intervienen prácticas, formas de actuar y de comunicarse, experiencias, costumbres, valores, elecciones de vida, en fin, trayectorias muy ligadas a la identidad. Este trabajo permite revalorizar distintos testimonios, darles “voz” y participación en el relato. Implica escuchar al otro y capitalizar las experiencias de las generaciones pasadas que han repercutido de alguna manera en su ser de hoy, en la construcción de la subjetividad. Así es como este Trabajo Práctico Final propone (re)descubrir un relato familiar que, de este modo, pueda transformarse en “viaje de descubrimiento” individual. Es en la construcción de un relato familiar que se inicia una búsqueda, no solo para reconstruir la identidad personal, sino para indagar en el origen de uno mismo y hasta en la propia vocación.

Producción de los estudiantes

El viaje sin retorno  Seery Mateo Rodríguez Vera 

Cada uno tiene su viaje, ese viaje que es únicamente de ida. No tiene retorno. Nacemos, crecemos, envejecemos y morimos. Esta aventura vital, la podemos definir como nuestra historia. Ésa que es relatada y escrita sólo por nosotros, con errores y virtudes. Diariamente nos encontramos trazando letras cursivas imaginarias en nuestra mente, que nos quedan grabadas como marcas en la piel, a partir de amores fallidos y sucesos imborrables. A ritmo lento o acelerado, lo seguimos haciendo. La infancia, la escolaridad, los familiares y los amigos nos ayudan a redactar lo nuestro. Es parte de nuestro ciclo vital, la confrontación y superación de problemas y obstáculos. Éste no es un caso anormal ni atípico. Muchas personas atraviesan el mismo flagelo, pero muy pocos lo pueden superar, y hacerlo de la manera que lo hizo esta madre. Lorna tiene hoy 49 años, nació en San Francisco, Estados Unidos. Es una mujer luchadora por cuestiones de la vida, a quien nunca le faltó pero tampoco le sobró nada.

El guerrero de las mil batallas  Agustina Espíndola

Dios le da sus peores batallas a sus mejores guerreros. La vida tiene un pilar fundamental que es el esfuerzo para la constante superación de metas y objetivos. También las vivencias del día a día nos hacen fuertes y nos muestran cómo encarar de cierta manera los obstáculos de la cotidianeidad. La pasión es un sentimiento que en cada acto que Gustavo realiza, está notablemente presente a tal punto que contagia. 

Hincha fanático de Racing, otra de sus pasiones inexplicables, como lo dice el tatuaje de su brazo.

Esta historia narra la historia de vida de Gustavo Espíndola que nació en 1969. Es un guerrero enviado a la tierra para nunca dejar de luchar por su felicidad y la de su entorno. Es padre de dos hijos y dueño de su empresa transportista. Nunca dejó de perseguir sus sueños y, con mucho sacrificio diario, pudo llevar a cabo su emprendimiento. Bombero voluntario por vocación, jamás dejo su humildad de lado, y aún teniéndolo todo, supo recordar sus raíces, aquellas que lo llevaron al éxito personal y laboral.

Te regalo amor para tiempos de olvido  Brenda Aylén Soulé

Dicen que cada familia es un mundo y en uno de esos, uno humilde y acogedor prosperó Hugo Marcatelli, primogénito, quien llevó el mismo nombre de su padre y fue apodado “Tato”. Era el más grande de siete hermanos y, con una carga no menor, comenzó su viaje hacia una vida llena de valores el 19 de octubre de 1967. Al crecer fue incorporando hábitos de su padre, pero uno de ellos, la mecánica, se convirtió en la vocación familiar. A lo largo de los años fue ejerciendo a la par de su tocayo, alimentando su sabiduría e incorporando conocimientos que luego pasó a sus tres hermanos y a sus hijos. Generó un apego ciego y protector con su hermano Diego.
Cerca de su segunda década conoció al amor de su vida, con quién formó una familia de cinco y compartió todo, o casi, porque en la vida no todo es color rosa. Se desenvolvió como una persona carismática, cariñosa y sin olvidar su afán por la crítica. Pero si algo hay que resaltar de esta historia, es que a Tato le quedó mucho por andar. 

Una vida en el amor  Máximo Díaz Arévalo

Una carrera exitosa, una casa de ensueño, la familia ideal. La sociedad en la que estamos inmersos nos muestra todas estas cosas aspiracionales, nos dice que ahí está la verdadera felicidad. Muchos años de mi vida creía en eso, la perfección era mi estándar de felicidad; después de todo eso es lo que dicen los medios, las películas, esas historias que tanto nos gusta leer, ¿no? ¿Y si te digo que puede ser que haya algo más? María Alejandra Arévalo es mi mamá, esa persona que estuvo siempre, la que me obliga a abrigarme en invierno, la que siempre me espera con un mate a la vuelta del trabajo. Pero, aunque lo ignoraba, también es una persona con una hermosa y fuerte historia de vida que me ayudó (y quizás también te ayude a vos) a entender que muchas veces el “Vivieron felices para siempre” no contempla algunas dificultades de la vida en el amor. Dicen que el amor incomoda, pero dudo que haya una mejor forma de vivir la vida. ¿Te animás a continuar con este relato? 

Su vida a otra vida  Florencia Camila De los Santos Moraes

Raquel Rodríguez es la tercera hermana de seis hermanos, quien cuidó de los más chicos durante toda su infancia. Sin embargo y a pesar de que en su niñez reemplazó muchos juegos por cuidarlos, tuvo una infancia feliz. Fue creciendo como cualquier niña entre juegos, los que se jugaban antes, como saltar la soga y correr al aire libre… todo era menos peligrosa. Terminó la primaria y la secundaria, se dispuso a estudiar enfermería pero la muerte de su padre, a los 18 años, le cambió la vida para siempre. Nunca pudo ejercer como enfermera a pesar de estar recibida, ya que no era lo que le gustaba realmente. Soñaba con tener cuatro hijos (dos nenas y dos varones) pero pudo tener dos (una mujer y un hombre). Cuando tuvo a Mauricio, a sus tres años se mudó de Uruguay para la Argentina ya que se separó de su pareja. Acá conoció a Humberto, mi papá. La vida la llevó a ser asistente social de un hogar de niños pero luego de muchos años de ejercer, dejó de trabajar porque así lo sintió en ese momento: dedicó su vida a otra vida. 

Valores e ideales  Iván Ortíz

Mi bisabuelo, Francisco Jose Bugatto, es un ejemplo de convicción, militancia y lealtad a los principios y a la doctrina peronista. En sus años de juventud fue Secretario General del gremio del papel. Al caer Perón, en 1955, formó parte de la resistencia. Fue perseguido por el gobierno de Onganía, siendo Concejal por el Partido Justicialista. En 1962 fue electo intendente de su pueblo, pero no pudo ejercer por el golpe militar. En 1973 fue nuevamente elegido Intendente hasta el 24 de marzo de 1976 cuando otro golpe genocida impidió que continuara su mandato. Como tantos miles de hombres, mujeres y niños, fue secuestrado y torturado por la dictadura de Videla, Massera y Agosti, siendo trasladado a diferentes cárceles durante tres años y medio. Ese fue el precio que pagó por ser un peronista leal , por cumplir con sus deberes de militante y ciudadano y por ser leal al General Perón. Este es el relato de un hombre con valores e ideales firmes, un peronista de base, que siempre luchó por una Patria justa, libre y soberana.

Un amor en épocas de Twist  Tomás Gambini Borras

Hace aproximadamente 50 años atrás, el pueblo vestía un aroma carnavalesco, llegaba la tan deseada temporada primavera-verano y Canals se convertía en una población joven. Abundaban los días hermosos para que eventos, tanto festivales como shows o encuentros recreativos sean protagonistas de esta maravillosa etapa, que se vivía año tras año en la localidad. La historia de amor de Yayi y Gogó (como todos sus nietos apodan) arranca justamente aquí donde los dos tenían 17 años. Dicho relato comenzó aquella noche donde en el baile de la calle, realizada cada 1 de enero a las 00:00 hs. en la famosa calle Buenos Aires del pueblo, entre la plaza San Martín y la Municipalidad. En ese entonces los bailes eran muy distintos a los que actualmente conocemos, desde sus estilos, la forma de bailar y de pasarla bien. El abuelo Gogó, esa noche se perdió en la mirada de una bella mujer sentada en un banco de la plaza, y fue allí donde comienza esta linda historia de amor.

Una aguja diferente  Gala Agustina Todero

Un viaje diferente de otros, con risas, llantos y con un destino inesperado, así llegó una de las mujeres más importante de mi vida a la Argentina. Partió desde Galicia, España, despidiéndose de todo lo que más amaba. En 1942, en un barco repleto de inmigrantes, viajó Alicia, con tan solo seis años, junto a su madre, durante 22 días, sin dinero ni sospechas de lo que sucedería en este alejado país. Con su llegada surgieron nuevas amistades, amores, problemas, pero lo más importante fue el conocimiento nuevo que adquirió y en el que se basó toda su vida y trasmitió hasta el día de su muerte: la costura. Todo comenzó en su primer trabajo, a los 15 años, en una de las tiendas más importantes de ropa de Buenos Aires, en la cual conservó su puesto y dedicación hasta el día en que cerró sus puertas para siempre. Así comienza la historia de María Alicia Meis y deja entrever su gran gran pasión, esa que la consumía por completo y que despertó problemas, aventuras y un abanico de emociones.

El Rey Mago  >Federico Alberdi

En toda familia común hay un preferido. Este preferido lo es, por el aprecio que le tiene alguien y, en esta historia, este personaje es mi abuelo. Aunque el preferido de mi abuelo, no era un nieto ni un hijo o mi abuela. Quien tenía el honor de serlo era un animal, un caballo, pero no uno cualquiera, era “el caballo de carreras”. Así es, el orgullo de Valerio, mi abuelo, era “El Rey Mago”, un autentico campeón, de renombre en las pistas zonales, y hasta en las provinciales. ¿Pero qué le queda a la familia? No se puede competir con los dulces recuerdos que dejó en el corazón de mi abuelo un animal que aún vive en su memoria. Porque gracias a ese animal terminó de construir su casa, el hogar que siempre quiso y donde hace las reuniones familiares de los domingos. Allí se sienta en la cabecera de la mesa, donde cae la mejor sombra de la pérgola y con una mirada avisa que es hora de servir la comida. Son momentos de encuentro y él tiene la virtud de traer alegría a la familia entera.

Vivir sin temor a vivir  Jerónimo Tomás Biecher 

El protagonista de esta historia es Daniel Biecher, mi papá. En su vida pasó por momentos tristes, lindos y, sobre todo, inesperados como lo es la iniciación de su negocio, con un despliegue de anécdotas cómicas para compartir, basadas en su experiencia en contacto con el público. Mi papa tiene 56 años y tuvo momentos difíciles que son muy importantes remarcarlos, ya que estas situaciones lo fortalecieron y superarlas, sin dudas, fue algo que marcó su vida. Daniel es un hombre simpático y con ganas de vivir, un rasgo destacado de su personalidad. Tiene carácter fuerte. Sus vivencias y sus principios, son lo que rescato como hijo. Esta historia tiene un poco de todo y en eso reside su interés, probablemente te sientas identificado con alguna situación o vivencia. Y por qué no rescatar alguna enseñanza a través de una persona experimentada y con una trayectoria especial en su camino. 

Los viajes con papá  Ian Mainieri

Mi historia no abarca temas que tocan las más fuertes emociones, incluso pueden llegar a provocar varias sonrisas ya que son situaciones comunes, ensalzadas con comentarios que hacen revivir el momento incontables veces, en los que varios lectores se pueden llegar a ver incluidos. ¿Quién no tuvo algún percance en algún viaje? O ¿ Quién no pasó por alguna situación en la que, sin un poco de sentido del humor y buenas intenciones, “ese” recuerdo marcó el tema principal cada vez que se nombra ese viaje?. A veces, a las malas situaciones se puede darlas vuelta convirtiéndolas en una oportunidad para hacer un viaje y así, cambiar una tragedia por un ramo de recuerdos y nuevas experiencias. Cuando se quiere hacer un cambio en los habituales viajes ¿Por qué no pasar de unas vacaciones clásicas en familia a armar un grupo de 20 personas y cuatro autos dando vueltas por todo el sur? Este relato es un diario de viaje con un protagonista que generó todos estos momentos: mi papá, Sergio Mainieri.

La sombra  Camila Sena

La familia es lo primero dicen, sin embargo, para un hombre como Isabelino, mi abuelo, esta frase puede cuestionarse. Era padre de cuatro hijos y esposo de Blanca, una mujer luchadora y extrovertida. Todos tenemos un pequeño lado obscuro y él no fue la excepción: sus vicios del alcohol y el tabaco, los usaba tal vez para desconectarse de la vida o de los pensamientos que lo agobiaban. Correntino y albañil, era un hombre obsesionado por su trabajo. Se encargó incluso de construir la casa donde vivo hoy. Su fuerte no eran las palabras, sino su instinto, no hablaba demasiado, pero actuaba sin pensarlo dos veces, ¡Quien pudiera saber que rarezas y locuras rondaban por su cabeza! El protagonista de esta historia lúgubre y trágica es una persona muy reservada, pero con sentimientos muy a flor de piel, tanto, que sin decir una sola palabra, pudo expresar todo lo que sentía con una simple acción. No pude conocerlo, pero creo que hasta el día que murió, ni su esposa, ni sus hijos, tampoco pudieron hacerlo…

Abu, recuerdos de una vida compartida  María Belén Bogdanovich

Siempre disfruté mirar el atardecer entre los árboles. Observar los haces de luz que se filtran entre ramas y hojas y los colores de ese sol de primavera, que ahora se cuela por las ventanas y choca en movimiento con mis párpados cerrados. Es la tarde de un día de semana y me estoy quedando dormida, si ya no lo hice, en un sillón mientras planeo ver Casablanca con mi abuela, quien se encuentra en su cama. Es un plan que había esperado con ansias, ya había visto la película, pero quería hacerlo con mi abuela de nuevo, ya que a ella también le encantaba. Sin embargo, la tarde es tan calma, tan suave es el movimiento de la brisa y tan en paz y protegida me siento allí acompañada de ella que el sueño me gana de a ratos. Esta es una de las tantas memorias que atesoro en mi corazón en la que comparto tiempo con mi abuelita, como le gustaba que le diga. La persona a la que yo hice abuela por primera vez y, sin dudas, gracias a la cual me convertí, orgullosamente, en nieta. (Ver introducción y conclusión del trabajo en p. 116)

Un ejemplo de vida  Priscilla Gallo

El abuelo Arturo, oriundo de España, tuvo una infancia difícil. Fue hijo de madre soltera, quien falleció cuando él tenía tres años. Por este suceso, lo llevaron a vivir con unos tíos y sus primos mellizos, de la misma edad. Le tocó vivir en el gallinero y comía las sobras, para Navidad le daban como regalo una naranja y se comía primero la cascara para que le durara más. Para que lo “mantengan” trabajaba en el mismo gallinero donde vivía. A los 17 años, su tío había ahorrado un poco de dinero y le compró un pasaje en barco con destino Buenos Aires, en busca de una vida mejor. En Argentina podría vivir con sus primas, a quienes no conocía. Sin saber adónde iba, con quiénes se iba a encontrar, ni remotamente lo que implicaba un viaje en barco se subió. La travesía fue dura, fueron cuarenta y siete agonizantes días, vomitando sin cesar. Al llegar a la ciudad tuvo que rebuscárselas para encontrar a sus primas y conseguir un trabajo para subsistir.

Una noche en altamar  Carola Fernández

El protagonista de esta historia es Jorge, mi abuelo paterno, una persona solidaria como ninguna otra, que dedicó su vida a cuidar a los demás. Sobrevivió numerosas situaciones que lo llevaron al borde de la muerte. A lo largo de los años se sobrepuso a un infarto, una operación del corazón, dos paros cardíacos, tumores varios en diferentes partes del cuerpo, de los cuales algunos eran cancerígenos y el más grande, del tamaño de una naranja, lo tenía en la cabeza. Ninguna de esas fueron causas válidas para mí abuelo de dejar este mundo. Luchó por su vida. Aunque, en realidad, por la de los demás. Luchó por sus pacientes. Luchó por su hermana que necesitaba de su ayuda. Luchó por su familia. Por sus sobrinas. Luchó por su mujer. Su última lucha fue la enfermedad de ella. Un cáncer de páncreas. Cáncer del cual ella nunca se enteró. Mucho le costó aceptarlo y dejarla ir. Y ahí fue cuando dejó de luchar. Ella se fue y, a los dos meses, él enfermó y la acompañó. Ya no tenía más razones para quedarse. 

Sigue rodando  María Elena Iezzi

Bruno Iezzi nació en Villa Crespo, un argentino con sangre italiana, y desde niño dio a luz su gran pasión futbolera. Las jugadas iniciales comenzaron en la calle Humboldt allá por la década de 1940. A pocos metros de esa cancha improvisada, descubrió luego a su tan querido Club Atlanta. Y casi como un amor a primera vista, se enamoró de sus colores y de su gente. Los primeros pasos fueron como hincha, luego como organizador de eventos y más tarde como creador de programa radial dedicado a su club.

Pero la vida le tenía aún una gran sorpresa y fue el día en que Don León Kolbowski, presidente del club por esos tiempos, lo llamó y le ofreció hacerse cargo del equipo. Allí comenzó su carrera como director técnico. Años más tarde, una llamada telefónica cambió nuevamente el rumbo de su vida. Desde Salta le ofrecieron dirigir un equipo, en principio solo por una temporada, sin embargo, fue más larga de su historia, con la que llegó su segundo gran amor.

Fuertes lazos  Luisa Vargas Aguirre

Mi nombre es Marí Aguirre, nací en un pueblo del Valle del Cauca llamado Tuluá. Crecí en un hogar lleno de amor al lado de mis padres adoptivos, Antonio Aguirre y Olivia Ocampo, tras ser dada en adopción por mi madre biológica, de tan solo 14 años. No muy lejos de repetir la misma historia, quedé embaraza a mis 15, creyendo tener el hombre perfecto con quien compartir el resto de mi vida. 

Una mañana desperté y me encontraba en medio de una red de mentiras y engaños que dieron fin a todo ese amor que sentía. Decidida a olvidar y dejar atrás tanto dolor, intenté conocer nuevas personas pero sin darme cuenta estaba envuelta en una aventura. 

Por miedo al rechazo de la sociedad y al qué dirán, estuve a punto de tomar una decisión de la que pude haberme arrepentido por el resto de mi vida. Pero el fuerte e inexplicable lazo que une a una madre con su hija me hizo cambiar de opinión, dando así paso a una nueva historia de amor en mi vida. 

Desde Alemania hasta San Luis  Melanie Fontana

“… Waldemar Vonn Busrztini usted ha sido seleccionado para pertenecer al honorable ejército de Wehrmatch…”. Todavía recuerdo el frío estremecedor que recorrió mi cuerpo. Lo que tanto había temido tocó la puerta de mi hogar. Decidí guardar silencio hasta la mañana siguiente para no atormentar a mi hermano menor. Sin embargo, no había sido el único con tal desdicha. Sigfrido también había recibido la misma noticia. Él, en cambio, corrió hacia mí para contármelo. Perplejos ante la noticia, le anuncié que mi destino era igual al suyo: el combate. El color de su piel se volvió blanco como una nube. Creí que iba a perder el conocimiento. Así fue como decidimos ir en búsqueda de un poco de vodka para desahogar nuestras penas. No había tabernas abiertas antes del mediodía, por ello, nos dirigimos al antro del pueblo. No obstante, para ese entonces, yo ya había pensado un plan que cambiaría nuestras vidas. Estaríamos entregados a la suerte. ¿La recompensa? Escapar de la guerra.

El valor de la vida  Tali Glaszmit 

Buongiorno, guten morgen, buenos días, fueron las primeras palabras que escuchó Mamfredo Grossmann el 12 de abril de 1938, tras su primera noche en la Argentina. Sentado sobre un camastro enclenque del Hotel de Inmigrantes, que no era ni la sombra del fino mobiliario de su casona de Regen, desconocía que desde ese día el curso de su vida cambiaría para siempre. 

Fredy, como le decían cariñosamente sus padres, era solo un niño de cuatro años e ignoraba que nunca más volvería a la casa donde nació y que junto a su pequeña familia pasaría años recorriendo pueblos perdidos de la provincia de Santa Fe –La Algarroba, Las Palmeras, Moises Ville– hasta finalmente asentarse en la ciudad portuaria que lo vio llegar. Tampoco sabía que Alemania le había dado la espalda, aún cuando su padre había sido condecorado por sus servicios en la Primera Guerra Mundial ni que sorteó por muy poco el fatal destino que le esperaba en aquel país por el solo hecho de ser judío.  (Ver introducción y conclusión del trabajo en p. 113)

Mi papá  Luis Marcos Petcoff Naidenoff

Una vida llena de experiencias y superaciones es razón suficiente para ser la historia que elegí contar. Impulsado por sus sueños llegó a donde solo unos pocos imaginaron, poniéndose a prueba al emprender diversos caminos llenos de desafíos, siempre con la mirada en alto. Hubo algunas caídas, pero ninguna derrota. Solo impulsos para un nuevo vuelo.

En cada paso que da deja huellas y buenos momentos en cada una de las personas que tienen el placer de conocerlo. Un hombre lleno de sabiduría e historias, dispuesto a seguir adelante sin importar la situación en la que se encuentre. Con su gran corazón llegó a ser un ejemplo para los que lo rodean. Ayuda, sin ningún problema, a todo aquel que necesite una solución a sus conflictos.

Mucho queda por recorrer, sería un riesgo predecir el futuro de una persona tan versátil y soñadora, que puede cambiar de planes y dar un giro impensable cuando lo necesite. Siempre con la mirada en alto... La historia continúa.

Dios es “mi viejo”  Esteban Paz

Manucho, Manu, Don Paz, Dani, Hector Daniel Paz, así lo conocen a mi papá. Nació en Santa Rosa, La Pampa, en 1940. Creció en una familia numerosa, con diez hermanos. Era el menor y no tenía voz ni voto. Siempre fue un hombre de perfil bajo, creyente, de trabajo duro, que supo hacerse respetar. Se formó desde lo más humilde. En su universitaria conoció a Delia Xenia Herrero, con quien formó una familia y tuvo tres hijos. Su vocación desde joven fue la medicina. Por su carrera dejó el negocio familiar y, como la situación económica era difícil, recibió apoyo de su hermana mayor, quien trabajó de más para financiarle su carrera. Tras varios años de estudios en la Universidad Nacional de Córdoba y de servicio militar como médico, finalmente consiguió su título y especialización como Ginecólogo para volver a su ciudad natal a trabajar. Allí es hoy uno de los médicos más posicionados y de mejor reputación. Pero, sobre todo, es mi héroe, un visionario a quien le estoy eternamente agradecido.


Docente: Andrea De Felice fue publicado de la página 50 a página54 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº77

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