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Periodismo a toda costa

Garmendia, Martina

(Segundo premio)

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº77

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº77

ISSN: 1668-5229

Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Introducción a la Investigación. Proyectos Ganadores Segundo Cuatrimestre 2016 Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita. Proyectos Ganadores Segun

Año XIII, Vol. 77, Mayo 2017, Buenos Aires, Argentina | 208 páginas

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Introducción 

En el siguiente trabajo narraré la historia de la vida laboral de mi abuelo, Osiris Troiani, un devoto al periodismo, quien empezó desde abajo de todo, aprendiendo de los más grandes, hasta que él mismo se volvió uno de los más grandes. Después le enseñó a aquellos que también buscaban un futuro en el periodismo. Se verá como esta profesión tiene sus altibajos, como la honestidad a veces puede salir cara y como, a pesar de todo, una persona se puede mantener fiel a lo que cree.

Capítulo 1: De Italia a Argentina. De Osirides a Osiris 

Periodismo, la Real Academia Española lo define como la captación y tratamiento escrito, visual o gráfico de la información en cualquiera de sus formas y variedades. Osirides no sabía acerca del periodismo en 1925, a sus cinco años, cuando, cada mañana, caminaba por la playa de Pésaro, un pequeño pueblo costero de Italia, con su hermana Iris, para comprar su desayuno de todos los días, un cono de cornalitos fritos, en camino al colegio. Después de su sexto cumpleaños, Osirides, Iris y sus padres, Ida y Fernando, se trasladaron en barco a la Argentina para comenzar una nueva vida. Al llegar le preguntaron su nombre, pero debido a su acento no le entendieron, por lo que lo anotaron como Osiris Troiani, un nombre que luego, en el país, comenzaría resonar más.

Capítulo 2: Periodista no se nace, se hace. 

Argentina. Transcurría 1937, Osiris Troiani con ya diecisiete años decidió mudarse desde Córdoba a Buenos Aires con sus amigos, quienes soñaban, como él, una vida de éxito. Pero este no llegó tan fácilmente. Troiani y su grupo buscaban trabajo con desesperación, al ver que el hambre comenzaba a ser compañía de todos los días. Escribían. Buscaban trabajo y escribían. 

En esta época, el periodismo no se estudiaba. No había quién de clases, no era una carrera según las universidades. El periodista se hacía escribiendo, aprendiendo, trabajando y mirando el trabajo de los demás. No había título alguno que validara el conocimiento. Fueron tiempos duros para Osiris hasta que logró conseguir un trabajo, pero este le abrió las puertas a muchos más. Pasó de diario en diario, de revista en revista. La falta de trabajo ya no era un inconveniente para él. Para Osiris, expresar su opinión era algo clave en su trabajo. No tenía miedo en decir lo que pensaba, ni en ese momento, ni nunca en su vida. Sin embargo, a algunas personas no le gustaba esto, se veían un tanto amenazadas como ofendidas. Por esto fue que cuando trabajaba en el diario Crítica, lo despidieron por compartir sus pensamientos anti peronistas, durante la presidencia de Perón. Pero esto no lo cambió en lo más mínimo, ya que siguió siendo fiel a sus principios contando la verdad, y su opinión acerca de ésta. 

A pesar de ya no estar en el diario, Osiris, quien ya comenzaba a ser más reconocido, consiguió trabajo. Este constaba de escribir libros para Frondizi bajo un pseudónimo. Libros que no fueron los únicos que él escribió. También en estos años, se dedicó a ser corresponsal de guerra, por lo que viajó por todo el mundo. Conoció desde Alemania a Rusia, no había un país de Europa en el cual él no haya estado. 

Osiris, decidió en ese entonces irse a Colombia, donde residió por varios años en Bogotá. En este país, también, se introdujo en el periodismo, teniendo mucho éxito pero también tuvo sus problemas. Osiris no tenía problema alguno en expresar su desdén por el tango, opinión que a muchos le desagradó. Fue así como un día, en la calle, lo metieron en un auto para secuestrarlo. Le dieron de comer y le taparon los ojos. El secuestro constó de simplemente hacerlo escuchar tango todo el día, era una tortura específica para él. Al caer la noche, lo dejaron ir, siendo este el secuestro más peculiar que Osiris pudiese haber imaginado. 

Pero Colombia fue un buen país para él, trabajó en diarios, revistas e incluso en la radio. Todo marchaba bien para Osiris en Colombia. Parecía haber dejado a la Argentina atrás, ¿o no? 

Capítulo 3: El regreso. 

A pesar de todo, Osiris se dio cuenta de que la Argentina lo seguía llamando, por lo que decidió volver al país en el cual se formó. Este país lo recibió con los brazos abiertos y con grandes posibilidades de triunfo.

Al regresar, el trabajo fue abundante para él, desde trabajar en La Gaceta de Tucumán hasta en Primera Plana, trabajo por el cual fue más reconocido. Sin embargo, en los trabajos que conseguía, lo contrataban específicamente para hablar de la política internacional, ya que al hablar puramente de la Argentina, sus fuertes opiniones generaban problemas. Participaba en un programa de televisión en canal once llamado Las Dos Campanas, y también en un pequeño noticiero. Formó parte, a su vez, del equipo del diario La Opinión, escribiendo artí- culos en este. Sus logros lo llevaron incluso a entrevistar a Perón en Madrid, a pesar de que no compartían las mismas ideas políticas. 

Su inteligencia y éxito lo llevaron también a convertirse en profesor, enseñándole a aquellos que quisieran seguir el camino por el cual el optó. Así fue como también, un par de años antes de la década de 1970, Osiris abrió la primera Universidad de Periodismo, trabajando y dando clases allí, lugar en donde, años después, conocería a Norma Vitar, una egresada de sus clases que luego se convertiría en su esposa, y en la madre de dos de sus hijos, Fernando y Luciana.

Todo parecía bien en la vida de Osiris, quien tenía abundante trabajo, dos hijos y otro más en camino, pero esta tranquilidad no duró tanto como él esperaba.

Capítulo 4: Lealtad a los principios 

En el año 1976, no sólo nacía la tercer hija de Osiris, se desarrollaba la más fuerte de las dictaduras militares en la Argentina, al cual llamaron el Proceso de Reorganización Nacional. No sólo fue este un período de miedo y muertes, si no que también uno de secretos. Se manejaba tanta información que se le era ocultada al pueblo, quien prácticamente, no sabía nada. Pero los principios de Osiris no dejaron de ser fuertes y siguió fiel a lo que pensaba. De tal manera fue que en una fiesta en la Embajada Francesa, Osiris estuvo frente a frente con Jorge Rafael Videla, el militar a la cabeza de la dictadura, quien conocía al periodista y le tendió la mano en forma de saludo, pero Osiris no tenía intenciones de saludar a tal dictador, y lo ignoró completamente, siguiendo su camino y dejando a más de uno con la boca abierta. 

Este no fue el único conflicto que Osiris tuvo con los militares, ya que continuó expresando su opinión sin ningún filtro, ya que para él la honestidad era algo clave. Fue así como recibió varios llamados del General Viola, que en ese momento era Jefe del Estado Mayor, amenazándolo con que lo mataría a él y a toda su familia también. Por ende, Osiris formaba parte de las listas negras de los militares, en las cuales registraban a quienes iban a matar que estén en contra del Gobierno de Facto. Incluso se encontraba la fecha exacta en la cual él iba a ser asesinado. Otro mal momento por el cual el periodista tuvo que pasar, fue el haber sido raptado. Un día, mientras él estaba en la calle, un auto se detuvo y unos hombres le taparon la cabeza y lo metieron dentro de este, y arrancaron. Hacia dónde iba el auto, Osiris no lo sabía, pero lo que pudo distinguir fue un ruido que provenía del baúl del auto. Este parecía ser el sonido de unos metales chocándose, por lo que Osiris supuso que eran armas, pero nunca supo realmente que fue. Lo que le dijeron en este recorrido, nadie lo sabe excepto quienes estuvieron dentro de ese auto, ya que él nunca quiso decir qué fue lo que sucedió. 

La paciencia de Osiris se acabó y por esto decidió ir a Casa de Gobierno para decirle al General Videla que si algo le pasaba a él o a su familia, lo hacía total y completamente responsable a él. En cuanto a su trabajo, muchos lo despedían por lo mismo, por expresar su opinión en contra al Proceso. Como por ejemplo, el diario La Nueva Provincia, de Bahía Blanca, quienes estaban a favor de la dictadura por lo que no podían permitir que alguien que no opine así, formase parte de ese diario. También, en el momento en el que los militares iniciaron la guerra en Las Islas Malvinas, Osiris declaró públicamente que para él fue un error, dando sus argumentos. Debido a este golpe de honestidad, el COMFER (Comité Federal de Radiodifusión), provocó que lo echaran de los programas de radio en los cuales él participaba. 

El 10 de diciembre de 1983, finalmente, se acabó el Gobierno de Facto y volviendo la democracia, asumió el radical Raúl Alfonsín. Así, el país pudo dar un cierre a esta era de miedo y amenazas al igual que Osiris.

Capítulo 5: El después 

Con la dictadura atrás, la vida de Osiris pudo retomar su normalidad. Ya que la época de amenazas se había terminado, el periodista pudo ver a sus hijos crecer, disfrutando de la infancia con ellos mientras trabajaba en los diarios, continuando con sus artículos. 

Trabajaba aún en La Gaceta de Tucumán, ya estando grande, y fue este diario el último para el cual escribió hasta su retiro. Así fue como en 1994, después de una vida con altibajos y aplausos, Osiris Troiani, mi abuelo, falleció, habiendo inspirado a más de uno a entrar al mundo del periodismo. Dejó marcas en sus dos hijos más jóvenes, que estudiaron y se recibieron como periodistas, debido a la gran admiración que sentían por su padre. Osiris Troiani pudo haber sido un hombre tanto amado como odiado, pero sin dudas, fue un periodista con todas las letras.


Periodismo a toda costa fue publicado de la página 147 a página148 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº77

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