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El difícil oficio de evaluar

Incorvaia, Mónica [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Escritos en la Facultad Nº134

Escritos en la Facultad Nº134

ISSN: 1669-2306

Calidad del Programa de Graduación (Innovación, Contribución disciplinar, Integración, Evaluación) Jornada Académica 18 de octubre de 2017 - Edición I

Año XIII, Vol. 134, Octubre 2017, Buenos Aires, Argentina | 82 páginas

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Introducción 

El concepto evaluación se refiere a la acción y a la consecuencia de evaluar, un verbo cuya etimología se remonta al francés évaluer y que permite indicar, valorar, establecer, apreciar o calcular la importancia de una determinada cosa o asunto. (de la Orden, 1989) 
En el panorama educativo, uno de los principales conflictos con los cuales se presenta el profesor es el de evaluar. Porque ¿Qué criterio es el más adecuado? ¿De qué manera se puede establecer una evaluación acorde con el proyecto presentado? Los caminos disciplinares son muchos y variados, y a lo largo de la historia de la educación sistemática se han venido desarrollando propuestas y recursos para que esto no resulte supuestamente traumático. 
El pedagogo Pedro Lafourcade (1969) hablaba de la etapa del proceso educativo como medio para alcanzar la finalidad de los objetivos propuestos, dándole a la educación un rango de proceso evolutivo para conseguir cambios que pudieran ser duraderos. Esto da por sentado que si bien es un tema que está desde siempre en la agenda educativa, en la actualidad ha adquirido un mayor protagonismo debido, quizá, a los cambios experimentados en la educación. 
El tema en cuestión puede abarcarse tanto desde lo macro a partir de la propuesta planteada, como desde el recorte propuesto. Definir, entender y atender los riesgos que conlleva la evaluación en un proyecto académico. 
Hoy, la evaluación debe adaptarse a los programas educativos, considerando los cambios vertiginosos que se han dado en este siglo, debido quizás a la revolución tecnológica surgida. Sin dejar de considerar los aspectos más frágiles en los alumnos para de este modo poder mejorar la metodología de trabajo. En el marco de los Proyectos de Graduación que corresponden a esta facultad, la variedad multidisciplinar le da una característica particular, que debe ser tenida en cuenta, en función de las diferentes carreras que componen este espacio a la hora de evaluar. 

Propuesta vs. Objetivos 
Sin duda, el alumno cuasi-profesional que se enfrenta a este desafío, lleva consigo la ansiedad de alcanzar la meta y el propósito de encarar un proyecto que pueda ser visibilizado y aplicable a su formación académica. 
El resultado es desde ya la evaluación que certifique y afirme su planteo inicial. Por esa razón es que se busca una ecuanimidad que no siempre se logra. 
Para de la Orden (1989) la actividad educativa tanto de los alumnos como de los profesores está canalizada en alguna medida por la evaluación, de manera consciente o inconsciente. Considerando en sus aspectos esenciales que se trata de un proceso que busca información para la valoración inmediata. El método empleado en la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo, transita por tres momentos específicos que refieren al 25, 50 y 75 % de la producción académica que se elabora durante la cursada de Seminario de Integración II. 
Si bien la calificación numérica puede no ser la más adecuada, le da al alumno un panorama de en qué punto de su propuesta se encuentra ubicado. No para generar conflicto sino para entender qué camino puede seguir en cuanto a la mejora de su trabajo. Y muchas veces para generar una toma de conocimiento que, en algunos casos, no queda clara, aún en la devolución escrita que cada profesor realiza. 
A veces puede resultar un tanto acotado en cuanto a su producción, pues no se pueden llegar a observar ciertos aspectos que resultan fundamentales para el resultado final. Pero no deja de ser menos importante el papel que cumple el equipo académico que se encarga de evaluar en profundidad la totalidad del Proyecto en sí. 
Por consiguiente, ¿cómo cuánto esos objetivos iniciales se cumplen efectivamente? Será entonces este aspecto que deberá tenerse en cuenta durante todo el proceso que demanda la realización del Proyecto en cuestión, ya sea desde la primera etapa (Seminario de Integración I) como de la que se plantea en la segunda instancia.  

La evaluación como proceso 
En palabras de la Orden (1989) la evaluación en la educación determina, en gran medida, lo que los alumnos aprenden y cómo lo aprenden, lo que los profesores enseñan y cómo lo enseñan, junto con los contenidos y los métodos; en otras palabras, el producto y el proceso de la educación. 
Si se toma este eje desde el área de la comunicación audiovisual, el planteo pasa por aspectos esenciales que tienen que ver de manera concreta con la imagen, ya sea tanto fija como en movimiento. En este punto el análisis de este escrito tomará la fotografía como análisis prioritario. 
Ya que por tratarse de un medio que refiere a la identidad y con una gran carga emotiva, permite transitar diversos aspectos que van desde la condición humana, pasando por la evolución tecnológica, hasta cualquiera de los acontecimientos cotidianos que hacen a las sociedades de cualquier rincón de la tierra. 

Un retrato fotográfico es una imagen de alguien que sabe que está siendo fotografiado, y lo que hace con este conocimiento forma parte de la fotografía en la misma medida que la ropa que lleva puesta o su mirada. Está implicado en lo que ha ocurrido y tiene un cierto poder real sobre el resultado. (Avedon, 2010, p. 712).

Por analogía, quien realice un Proyecto basado en la fotografía debe estar, como afirma el fotógrafo norteamericano Richard Avedon, implicado en lo que concierne al tema elegido. Por lo tanto, es prioritario plantearse el conjunto de conocimientos que puede demostrar en cualquiera de las categorías elegidas, se trate de un ensayo, una investigación, una propuesta creativa o un proyecto profesional.
A la hora de evaluar, cualquiera de estas elecciones tienen el mismo peso y valor porque ellas deberán contener ese universo infinito que constituye la fotografía, ya que según palabras de Max Kozloff

Usar una fotografía como máquina dispensadora de información resulta legítimo y necesario. No obstante, también ofrece una experiencia imaginativa más delicada -algo que contemplar- que invita a la participación del observador. Por sí mismos, los hechos visuales refieren la realidad de su época, su composición y encuadre reflejan un deseo narrativo de su tiempo. (Kozloff, 2011, p. 7).

De este modo, la narrativa puede estar planteada tanto desde la producción fotográfica como de un análisis o investigación adecuados al tema elegido. Y no menos importante resulta el campo de la aplicación profesional que hoy tiene numerosos aspectos por desarrollar. Es allí donde se debe considerar hasta qué punto se puede ser creativo en un espacio con tantas posibilidades para efectuar un relato acorde con las expectativas generadas. 
En este punto, resulta necesario entender que los caminos que llevan a la evaluación deberían tener en cuenta tanto aspectos formales (los que refieren a la normativa impuesta) como disciplinares evidenciados en la profundidad del tema, la capacidad narrativa y el conocimiento empírico sobre el tema. Un punto por demás fundamental debería ser la originalidad al momento de plantear y presentar el tema. Siendo éste quizás, el más complicado de sopesar. Ya que muchas veces por comodidad, practicidad o falta de motivación se cae en aquellos que son más asequibles tanto por la recolección de datos como por la facilidad que genera la narrativa. 
Si bien la fotografía disciplinarmente es reciente, la cantidad de procesos, temas, fotógrafos y planteos, puede resultar infinita, ya que no existe un registro fehaciente que dé cuenta debidamente de cuántas producciones y actores la componen.

Saber elegir para confrontar 
Para poder llegar a una elección acorde, un punto de partida interesante podría ser sugerir propuestas de contenidos vistos en materias anteriores. O plantear ciertas características que muy bien posibiliten cruzarse con otras disciplinas. Porque si bien el eje, en este caso, refiere a la fotografía, la misma está integrada hoy con cualquier disciplina del diseño y obviamente con lo concerniente a las artes audiovisuales. De este modo, el campo investigativo se amplía considerablemente, dando pie a nuevas propuestas que logran innovar el espectro académico. 
De este modo, la evaluación permite no sólo sopesar el proyecto en cuestión, sino indagar sobre aspectos que posibiliten la presentación de nuevos conceptos en el área que se está trabajando. 
El incentivo, por lo tanto, debe ser mucho más que una simple propuesta creativa. Debe generar en quien realice su trabajo la seguridad de una interesante y renovadora puesta en marcha de dicho proyecto. 
El cambio tecnológico también trae aparejado innovadoras posibilidades que se podrían aprovechar, pero teniendo en cuenta que la fotografía digital ya lleva grosso modo más de veinte años y que en este acelerado derrotero, ciertos temas ya han sido sumamente tratados, conviene revisar con más detenimiento hasta qué punto lo que se hoy se considera innovador no tiene ya ejemplos ampliamente ratificados. 
Una manera interesante es revisar y confrontar los Proyectos ya realizados, no sólo en el área específica de cada carrera sino en otras disciplinas, donde se pueden encontrar datos y bibliografías muy útiles para el trabajo en cuestión. 
Hoy, numerosas instituciones se ocupan de difundir experiencias, autores, técnicas que muy bien podrían ser abordadas como temas académicos. También la manera cómo se encaran en la producción fotográfica determinados temas desde aspectos tales como lo ideológico, lo conceptual o lo temático. Por lo tanto, no existen temas que no puedan ser tratados ni tampoco aquellos que nunca se han tratado, simplemente puede haber asuntos que merecerían un espacio dentro del espectro del análisis, la investigación y la producción fotográfica. Y si como manifestó Joan Fontcuberta (2006) que se fotografía para salvaguardar la experiencia de la precaria fragilidad de la memoria, cuán útil sería poner en marcha esa memoria para encarar trabajos que sean dignos de la disciplina elegida. En las estrategias pedagógicas los objetivos, métodos, técnicas y materiales empleados son fundamentales para llegar a un buen fin. En este caso, entonces, aplicar una propuesta creativa puede dar un resultado por demás positivo. 
Tanto sea desde la innovación tecnológica, ya mencionada, como desde el punto de vista del análisis histórico, cada tema tiene su consecuente que transita por diversos aspectos. Y éste resulta un punto de interés que puede ser profundizado. En la última muestra de la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA), realizada entre julio y agosto de 2017 en el Palais de Glace, las imágenes expuestas no indicaban su soporte técnico específico, denotando así cuán importante es el contenido de lo que se quiere expresar desde la mirada sesgada del fotógrafo. 
Este punto lleva entonces a reflexionar acerca de las valoraciones que hoy se le da a la fotografía. Y sustenta esta posibilidad que permite la búsqueda de nuevos modos de encarar el mensaje a través del planteo analítico o sistémico del trabajo por llevar adelante. 
De este modo, resulta acertado el planteo que Erwitt (2015) hace acerca de la fotografía, calificándola como el arte de la observación que permite encontrar cosas interesantes en sitios ordinarios. Ése pues es un planteo que bien puede aplicarse a la elección que cada alumno debe realizar en función de sus propios intereses. 
Haciendo, por consiguiente que la valoración surja entonces de lo que cada profesor considere pertinente en función del trabajo realizado. 
Otro aspecto que puede resultar interesante para el fin propuesto es el de trabajar diversos campos experimentales que pueden transitar por ejemplo por la entrevista con algún profesional que aborde el tema. Lo cual le da una característica distintiva a su Proyecto haciendo visible lo invisible, como lo es el fin mismo de la imagen capturada. 
Y si de captura de un tema atrapante, se pueden tomar las palabras de Erich Salomon (2015) cuando consideró que así como el cazador vive obsesionado por su pasión de cazar, igual lo hace el fotógrafo por la única foto que ha de obtener. Interesante planteo para lograr cazar un proyecto que colme las aspiraciones de quien le ha dedicado tanto esfuerzo y preocupación. Como conclusión de este trabajo, se considera, entonces que una evaluación adecuada requiere de cierto rigor en varias áreas pero especialmente en lo concerniente a la originalidad basada en la búsqueda de nuevos aspectos, que los hay, en el apasionante mundo de la fotografía.

Referencias bibliográficas 
De la Orden, A. (2017). Evaluación. (Recuperado hhttp://. www.dcne. ugto.mx/tecnicasdidacticas.) 
Incorvaia et alt. (2006) Historia de la fotografía. Memoria del 9º Congreso de historia de la fotografía. Rosario: Sociedad Iberoamericana de Historia de la Fotografía. 
Incorvaia, M. (2015). Serie Grandes Fotos, Grandes fotógrafos. Buenos Aires: Diario La Nación. 
Jeffrey, I (2011). Cómo leer la fotografía. Entender y disfrutar los grandes fotógrafos, de Stieglitz a Doisneau. Barcelona: Electa Lafourcade, P. (1969). Evaluación de los Aprendizajes. Buenos Aires: Editorial Kapelusz. 
The George Eastman House Collection (2005). Historia de la Fotografía. Londres: Taschen. Bibliotheca Universalis


El difícil oficio de evaluar fue publicado de la página 35 a página37 en Escritos en la Facultad Nº134

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