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Docente: Andrea De Felice

De Felice, Andrea [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº79

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº79

ISSN: 1668-5229

Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Introducción a la Investigación. Proyectos Ganadores Primer Cuatrimestre 2017 Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita. Proyectos Ganadores Primer

Año XIV, Vol. 79, Octubre 2017, Buenos Aires, Argentina | 182 páginas

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Abstract del docente 

Uno de los objetivos fundamentales de COE es que los estudiantes mejoren la redacción y logren un estilo personal de escritura. En este aspecto, el Trabajo Práctico Final propone elaborar un relato familiar, con una historia interesante para contar y que, desde el punto de vista de la investigación, genere motivación en el alumno para recuperar la memoria e indagar en el pasado. Se pretende que este relato sirva para “bucear” en las propias raíces y para conectarse con la familia, acercándose a un determinado acontecimiento, a un personaje singular o a esa historia que parece tan lejana pero es tan significativa afectivamente. Es una manera también de indagar sobre determinados vínculos, de tematizar los afectos desde la mirada del investigador, de tomar conciencia de su historia como individuos, de la cadena de vínculos que transitaron ese andar antropológico tan particular, donde intervienen prácticas, formas de actuar y de comunicarse, experiencias, costumbres, valores, elecciones de vida, en fin, trayectorias muy ligadas a la identidad. Estos discursos, que suelen ser polifónicos, permiten revalorizar las voces del pasado, abrir el abanico de la participación en un círculo cercano y propician una escucha atenta al otro, bajo una perspectiva sociológica. Invitan además, a capitalizar las experiencias de las generaciones pasadas que, de alguna manera, tienen incidencia en el ser de hoy de cada individuo, en la construcción de su subjetividad. Así es como este Trabajo Práctico Final propone (re)descubrir un relato familiar que, de este modo, pueda transformarse en “viaje de descubrimiento” individual. Es en la construcción de un relato familiar que se inicia una búsqueda, no solo para reconstruir la identidad personal, sino para indagar en el origen de uno mismo y hasta en la propia vocación.

Producción de los estudiantes

Un sueño que no es para cualquiera  Ioli, Agostina Rocío

Cuando uno es chico y le preguntan ¿Qué querés ser de grande? Uno siempre sueña. En mi caso decía querer ser Susana Giménez, otros amigos querían ser bomberos, médicos, pero Marta Rueda, sin embargo, quería ser mamá. Tuvo una infancia complicada, sufrió el abandono de su madre cuando ella y su hermana eran chicas, y quedó solo a cargo de su padre, quien trabajaba de camionero y de acomodador en un cine. Se crió con sus abuelos y nunca le faltó nada. Creció y realizó sus primeros estudios en Salta, de donde es oriunda y con el respaldo de su pequeña familia, viajó hasta Buenos Aires donde pudo terminar el secundario, con sacrificio y largos viajes de por medio. En su vida adulta ya estaba lista para tener su primer trabajo, que le dejó huellas imborrables. En ese lugar conoció a un hombre y ese era el indicado. El amor creció, floreció, ella pudo cumplir su sueño y hoy puedo llamarla mamá.

Lo real sobre lo mágico  Mira, Milton Gabriel 

¿Qué se puede decir de un pariente que te cuenta todo, pero que ese todo podría ser mentira? Esta es la historia de Martín Otero, abuelo, un familiar cercano, una persona de la cual todos conocen una historia pero esa historia podría ser falsa. La idea es develar cuánto existe de cierto y cuánto de falso acerca de alguien que estaba en el ejército mientras militaba en partidos comunistas, que tomó la comunión con el Papa pero no era católico o quien compraba y vendía autos de alta gama pero no trabajó ni formal ni informalmente. Conocemos su historia pública, estuvo en pareja con Mirta Vázquez con quien formó una familia que luego abandonó, fue padre de dos niñas hoy convertidas en madres, Laura Otero y Silvia Otero. Y fueron ellas quienes se acercaron a él ya en su vida adulta para recuperar la relación. Luego su última mujer, Silvia Grisafi, lo acompaño hasta sus últimos días. Muchas incógnitas y un relato que promete revelar la verdadera identidad de Martín Otero.  (Ver introducción y conclusión del trabajo en p. 116)

Un gran encuentro  Muñoz Baquerizo, Guillermo Armando

Corría 1977 cuando Guillermo Muñoz Robles conoció a una chica hermosa, Verónica, con una sonrisa grande y una personalidad impresionante. Esta joven, de 20 años, de familia médica muy reconocida y bastante adinerada, con quien compartiría sentimientos y objetivos, contrastaba con la procedencia humilde de Guillermo. La familia de ella, tenía otras pretensiones para su hija. La nueva pareja debió sortear los más difíciles obstáculos que interpuso el padre de Verónica. Guillermo se mantuvo firme con sus ideas y decidió luchar por esa mujer que tanto amaba. En el camino hubo de todo, momentos mágicos y otros caóticos. Entre peleas, separaciones, gritos y disgustos la pareja logró formar una familia con cuatro hijos. Fueron encontrando, sin recetas, un balance entre el amor y la responsabilidad y, pese a todo, siguen unidos en el apasionante camino de la vida.

El niño pintor  Gómez Pérez, María Camila

En la ciudad de Cartagena, en Colombia, donde la brisa del mar abraza a todos los nativos y turistas de la zona, nació Andrés Amador, el niño pintor, como lo bautizaron sus amigos y familiares. Fue el primer hijo de Leonardo y Cecilia. Desde pequeño sabía lo que quería hacer para toda la vida: plasmar sus ideas y sentimientos en un lienzo. Al pasar los años fue aprendiendo diferentes técnicas para perfeccionar su arte, pero, lo que él no sabía es que había nacido en una ciudad machista donde los verdaderos hombres no se dedican al arte. Según su padre: “eso era para mujeres”, situación que acarreó varios problemas. Sin embargo, eso no lo detuvo y continuó con su pasión y con el apoyo de su abuela y su madre, quienes, desde el principio, vieron su talento. Con el correr de los años se convirtió en un gran artista, gracias a sus obras ha podido viajar a diferentes partes del mundo y obtener algunos escenarios en la costa del caribe colombiano para dar a conocer su talento. 

Martina, una luchadora de la vida  Calvo, Micaela 

Esta es la historia de Martina, un ser amable, dulce, simpática, pero, sobre todo, una luchadora. Hoy tiene 84 años. Un día frío y gris de julio de 2014, decidió contarle a su nieta, Claudia, su gran historia de vida. Ella, que la desconocía, se sintió intrigada y feliz por conocer la historia de su abuela. Una reconfortante taza de té en la mano dio pie al relato. “En agosto de 1932, luego de un parto complicado, llegaba al mundo tu abuela. En ese entonces vivíamos en Mercedes, provincia de Corrientes, una casa humilde y precaria, pero acogedora. Mi padre trabajaba en una fábrica y mi madre era ama de casa, los dos se desvivían para salir adelante. El tiempo pasó, fui creciendo y hasta que un día en la secundaria conocí a tu abuelo, un hombre más grande, de quién me enamoré”. Claudia emocionada y con lágrimas en los ojos, sonríe y le pide a su abuela que siga con esa historia que tanto le apasiona, mientras se preparan otra taza de té.

A corazón abierto  Brandi, Catalina

Una tarde de otoño, mientras el abuelo Bernardo tomaba mate en su balcón, un infortunio cambió el rumbo de su vida. Fue testigo de un accidente, en el que un hombre fue atropellado por un colectivo. No era la primera vez que la muerte lo acechaba, con tan sólo diez años, su padre falleció de un infarto, razón por la cual decidió estudiar medicina. Nació y creció en el campo, estuvo pupilo en un colegio de Ramos Mejía y allí se quedó hasta graduarse en la Universidad de Buenos Aires. Rápidamente se convirtió no sólo en el orgullo de la familia sino también del barrio. Años más tarde conoció a María, una docente con una conmovedora historia de vida, de quién se enamoró y formaron una familia. Desde anécdotas cómicas, hasta las más conmovedoras historias de salvación son algunos de los relatos que se escuchaban en las noches de domingos, junto al hogar. Esas mismas historias son las que aún se escuchan susurrar entre los aledaños del barrio que lo recuerdan con mucho amor.

Luces de ciudad  Valera Cabrera, Patricia Carolina

Recuerdo los sonidos, la naturaleza, la noche cómplice de una historia que acompaña mi vida. Parado junto al auto, en medio de la nada y con la vista en el pasado, Juan, mi padre, inicio un viaje a su niñez. ¿Qué ves en aquellas luces? preguntó. Para él, cada una de ellas era una casa, una familia, muchas personas, innumerables sueños y proyectos. Mirando a la distancia el pequeño pueblo donde nació, sonriendo al recordar los mil oficios de su padre, no pudo dejar de pensar en el regalo más valioso que le brindó: la libertad. Y fue esa visión de crecimiento constante la que supo compartir con su familia. Él jamás le impuso una carrera o sus gustos. Siempre le preguntaba qué quería hacer, dónde quería estudiar, cuáles eras sus metas o las mejores opciones. Le trasmitió, como quien encuentra el sentido a tanto esfuerzo, que tenía una gama de posibilidades para pintar su mundo y sus sueños. Esto es lo que mi padre recibió y hoy entrega a su familia.

La experiencia de ser madre  Baque Rivera, Jonathan Vikmar

Mercedes siempre recuerda cuando aún llevaba el primer hijo en su vientre, cuando sentía sus movimientos. Estaba asustada, quizás porque era su primera experiencia, pero a su vez estaba emocionada. Una tarde, el 7 de octubre de 1986, tras fuertes dolores de parto, nació un lindo niño. A partir de ese momento todo iba a cambiar para los dos. La emoción fue tan intensa que se desmayó. Al verlo, lloró, colmada de alegría. El pequeño de piel blanca, mejillas rosadas, cabello rizado y una sonrisa llena de luz, crecía. Parecía saludable, sin embrago, un día se enfermó y todo cambió de repente. Tenía cuatro años y su vida se acortaba. Su madre luchaba para que viera la luz del sol cada día, permanecía a su lado y lo intentó todo, hasta lo último. Los doctores decían que ya no había nada que hacer. Y ella tuvo que tomar la decisión más difícil dejarlo ir. Y aquella sonrisa se apagó el 18 de octubre de 1991. Para Mercedes, su recuerdo permanece vivo.

Un tigre en la ciudad  Sánchez, Martina 

Alberto fue padre de dos hijos y abuelo de seis nietos, era un hombre querido en el barrio y en la escuela donde trabajaba. Le gustaba salir a caminar y en el trayecto, cruzarse con vecinos porque siempre tenía anécdotas para contar. Se casó de joven con Nélida, con quien se las ingeniaba para fusionarse y sobrellevar juntos toda situación. Se levantaba temprano para ir a trabajar como seguridad en un jardín de infantes. Era jubilado de Prefectura, pero trabajar era su pasión, para él no era opción quedarse en casa y disfrutar del tiempo libre. Un día, el dolor lo sorprendió en su rutina. Empezó a costarle un poco más levantarse, caminar, comer o recordar cosas. Le diagnosticaron cáncer, de esos que te roban la vida en un instante. Pasó por varios tratamientos paliativos para pelear y conservar su calidad de vida. Tras varias internaciones en los hospitales y hasta una domiciliaria, un día decidió dejar de pelear. El 16 de mayo de 2013, se fue sin saber por qué. 

Travesura adolescente  Bathiche, Maira Iliana

Jessica Nahir Sosa, nació el 30 de enero de 1990, actualmente es una estudiante de música y vive en Villa Mercedes, San Luis. Vive con sus padres y su hermano menor en un barrio llamado Jardín del sur. Desde chica fue una persona con muchos amigos y con muchas actividades, le gustaba salir y compartir actividades con sus amigos y sus primas, quienes también forman parte de su historia. Siempre hizo todo lo que quiso, en su adolescencia se caracterizó por ser muy impulsiva. Descubrirán en este relato las aventuras de Jessica y sus experiencias. Una noche fue diferente. Ella se sentía aturdida, abrumada por sus pensamientos e impulsivamente se fue de su casa por varias horas. Esta situación puso a toda la familia en alerta, pasaron la noche buscándola y sin saber qué le había ocurrido. Afortunadamente esta historia termina bien y con Jessica a salvo. Sin embargo, solo ella sabe lo que paso esa noche.


Docente: Andrea De Felice fue publicado de la página 83 a página85 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº79

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