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Docente: Dardo Dozo

Dozo, Dardo [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº79

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº79

ISSN: 1668-5229

Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Introducción a la Investigación. Proyectos Ganadores Primer Cuatrimestre 2017 Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita. Proyectos Ganadores Primer

Año XIV, Vol. 79, Octubre 2017, Buenos Aires, Argentina | 182 páginas

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Producción de los estudiantes

Inmigración italiana  Demasi, Oriana Rossella

La inmigración italiana es un tema de historia muy hablado y contextualizado en todo el mundo ya que es el movimiento migratorio más numeroso e importante que recibió históricamente la República Argentina, por lo tanto me parece que seria muy interesante contar la historia desde el punto de vista de una persona italiana que lo vivió, mi abuela. Ella fue una de las muchas personas que tuvieron que abandonar su país natal porque la Italia Unida inicialmente no tuvo una infraestructura estatal capaz de resolver los problemas locales de los ciudadanos y fue dominada por la corrupción, el desempleo y la desigualdad entre las clases sociales; así fue que decidieron buscar oportunidades en otros países. Mi elección de esta historia fue para entender y saber más acerca de este hecho tan importante de mi país y para acercarme a lo que vivieron mis familiares más cercanos, en este caso mi abuela materna. 

Historia de mi familia  Ontaneda Zimmermann, Paula

La historia que contaré es una de mi familia directa, mi familia de cuatro personas. Todo comenzó en el año 2012 cuando Daniela, mi hermana, fue diagnosticada con anorexia. Elegí esta historia por el inmenso impacto que tuvo en mi vida y en la de toda mi familia, por ver a mi hermana pasar por lo que serían los años más tormentosos de su vida hasta el día de hoy. Siendo tan solo una niña de doce años, se enfrentó a una horrible realidad la cual la cambió por completo. No era un tema ligero, fue algo sumamente serio e intenso que la obligó a madurar y le cambió su forma de ver el mundo y la sociedad. De pronto, todos los problemas insignificantes de los que hablaban varias de sus amigas o los chismes diarios le resultaban mínimos e irrelevantes. Estaba consciente de que la sociedad que la rodeaba consistía de gente muy curiosa que busca estar al tanto de todo y juzga sin conocer la historia completa, por lo cual su enfermedad se volvió un secreto del cual nadie se podía enterar, era un secreto que guardábamos en la familia. Nadie sabía, con la excepción de algunos familiares cercanos y profesores, por lo cual surgieron las incontables excusas que le tenía que dar a sus amigas para evadir la explicación de su triste situación. El camino que recorrió con el pasar del tiempo la formó en la persona que es hoy en día y sin duda fue la historia que sentí que más merecía ser contada.

Historia de mi familia  Mandel, Florencia Sofía

A lo largo de los años, mis padres me han contado e informado acerca de dos historias familiares muy recientes: mi madre sobre cómo mi abuela escapó de la guerra civil espa- ñola y mi padre sobre cómo su familia sobrevivió al genocidio nazi. Pero siempre sentí más afinidad y empatía por las que me contaba él, nunca entendí por qué. Entonces la historia que decidí compartir en este trabajo es el relato de cómo mis bisabuelos paternos escaparon de la invasión de los Zares rusos a principios del siglo XX. Mi bisabuela Guinda y su esposo Chanin, ambos nacidos en el año 1891 en un pueblo ruso llamado Volochisk (que luego de tantas guerras hoy es territorio ucraniano), fueron sobrevivientes de la trágica invasión Zar, donde millones de judíos fueron secuestrados, capturados y asesinados en campos de concentración. 

En este trabajo se relatará la historia de cómo ellos fueron separados por estos poderosos y cómo se encontraron luego de un largo recorrido.

Historia de mi familia  Zorraquin, Juan 

Elvira se casó con Max a los 25 años. Con él tuvo tres hijos, dos mujeres y un varón. Cuando la mayor tenía 9 años, el varón 7 y la menor 6, Max se fue de la casa y nunca volvió. Peleas de matrimonio, como tantas otras. ¿El motivo real? No se habla al respecto. Max desapareció, Vira y las dos hijas mujeres nunca más lo vieron y el varón se lo cruzó cuando ya era grande y sólo por unos meses. Una noche Vira fue a un casamiento y conoció a Teodoro. Sería su próximo marido pero ella todavía no lo sabía. Teo, que sí lo sabía, le dijo esa misma noche a su mejor amigo: “hoy conocí a la mujer con la que me voy a casar”. Teo era un solterón de casi 40 años, tercer hijo de una familia de 12 hermanos de Buenos Aires con costumbres católicas. Tenía tres hermanas solteras y una hermana monja y sólo dos de sus hermanos se habían casado y formado familia. Teo era abogado, muy formal pero bastante salidor en la noche porteña, y con gran afición por las carreras de caballos. La relación entre Teo y Vira fue creciendo, aunque ambos teniendo claro que no podían avanzar demasiado hasta que Vira fuera “libre” con su anulación matrimonial por Iglesia y por Estado, lo que finalmente ocurrió. Para Teo fue un desafío presentar su novia a su familia, una mujer divorciada con hijos en esa época no era considerada un buen partido. Pero Vira, con su gran simpatía y don de gentes, los cautivó a todos y se casaron. La historia de amor y de vida de mis abuelos, Elvira y Teodoro o Ba y Bu, como les decíamos, es de esas que por su antigüedad ha quedado un tanto teñida de misterios y que por más que uno busque la “verdad” habrá partes que quedarán indescifrables. (Ver introducción y conclusión del trabajo en p. 119)

Historia de mi familia  Zazzali, Talia

Comenzaré contando de quién voy a hablar, su nombre es Alejandro Miró Quesada Garland, mi bis abuelo. Nació en Lima el 27 de octubre de 1915. Mi bis bis, como le decía yo y todos sus otros bis nietos, fue un destacado periodista peruano y a su vez docente y abogado. Realizó una serie de estudios tanto en Lima como en Paris, Madrid y Nueva York. Es reconocido como el director general del diario El Comercio, el más prestigioso de Lima. La historia de mi familia comienza a partir de este gran hombre, a quien tuve la suerte de conocer por muchos años y es por eso que ahora tengo el honor de hablar de él. Alejandro no solo dejó el importante legado su prosa periodística, también dejó en cada uno de mis familiares un poco de su esencia y sentido común. Él siempre decía “facite omnia sapienter”, es decir, “has todo con sentido común”. Era el hombre más centrado que alguien podía conocer, tenía habilidades para prácticamente todo, desde ser el primer peruano en esquiar en agua hasta escribir el ensayo más complejo. Nunca paró de sorprendernos y todo esto no solo se los cuento por que lo viví mientras él estuvo vivo, sino también porque viví todas las galas en honor a él y pude escuchar las increíbles descripciones que lo mencionaban. Elegí esta historia porque, a pesar de tener mucho que contar, creo que esta es la más interesante y la menos íntima. Aparte de que si hay alguien de mi familia que merece que hablen de él es mi bis abuelo, no sólo fue un gran padre, hermano e hijo sino también uno de los hombres más reconocidos en la historia del periodismo peruano y me emociona saber que tengo la oportunidad de contar su historia. 

Sacrificio y amor  Sansiñena, Nur

En este texto se contará la historia de vida de Abdo Rachid Menem, nacido en Siria en el año 1920. Eran tres hermanos y fueron abandonados por su madre mientras que su padre formó una nueva familia, viéndose su hermana mayor en la obligación de criarlos. A los 30 años de edad, las cosas estaban muy complicadas en su país de origen debido a la guerra con Israel y tuvo que escapar, decidiendo venir a la Argentina ya que acá contaba con gente amiga que podía ayudarlo. Al poco tiempo de acomodarse y aprender una cultura nueva, conoce por medio de un amigo a Amina Amud, con quien decide casarse. Con mucho trabajo y sacrificio pudieron comprar su casa propia donde más tarde tuvieron dos hijos y la pérdida de un embarazo. En el año 2010 queda viudo y meses después, debido a que necesitaba distraerse, decidió anotarse en un club de jubilados donde conoció a Leonor. Con 90 años de edad decidió volver a apostar al amor y ya llevan 7 años de convivencia y siendo compañero uno del otro.

Un amor que no fue... ¿Y será?  Pernigotti, Juana 

En esta historia que contaré en breve voy a hablar del desencuentro del amor, de dos personas que se amaron y no volvieron a verse. Si es triste o no depende de cada persona pero lo que puedo afirmar es que por lo menos a mi abuela, una de las protagonistas de esta historia, le quedó grabado para siempre ¿Cómo lo se? Porque pudo contárselo a la generación de sus nietos con lujo de detalles como algo que fue parte de su vida y que aún recuerda. Pudo hacer su vida a pesar de tener un gran amor: amó y ama al padre de sus 5 hijos, mi querido abuelo José, pero según sus palabras su gran amor fue otro. De más está decir que mi abuelo no sabe de esta historia, y quizá nunca la sepa, pero quisiera dejar documentada esta historia tan linda que me contó Alicia, mi abuela.

Más allá de los límites  Bardin, Martina 

Juan José Bardin, mi abuelo paterno, nació un cinco de junio de 1940, el primer hombre pero el tercer hijo. Al fallecer su padre, cuando él tan solo tenía diez años, pasó a ser el hombre de la casa. Esto implicaba ayudar en la casa econó- micamente sosteniendo a una familia de cuatro mujeres y un niño, su hermano. Debido a sus experiencias vividas desde tan pequeño se lo puede definir como todo un nómade. Viajar fue su misión en esta vida, ya sea por motivos familiares o de trabajo. Todo comenzó cuando él tenía apenas doce años, cuando dejó la casa en que vivía con su madre y hermano para poder buscar trabajo en Quemú Quemú, donde se encontraban sus hermanas. Luego de un par de meses logró llevarse a su madre y a su hermano con él. Aunque la familia unida no duró mucho ya que al poco tiempo lo trasladaron a General Pico, donde se construiría una pequeña casa para poder unirse con su familia nuevamente. En ese entonces conoció a María Rosa, su mujer, con quien tuvo cuatro hijos y quien lo acompañó en su recorrido por Argentina y por otros países limítrofes como Chile y Uruguay. Elegí contar la historia de mi abuelo porque me siento muy conectada con él y de cierta forma le da un sentido a las acciones y elecciones que se toman en mi familia, las cuales no comprendía hasta que escuche su historia.

Historia de mi familia  Paredes, María 

Él trabajaba muy poco y nada, el sostén de la familia era ella, quien se tuvo que poner la familia al hombro y quien, con sus escasos 45 kilos, trabajaba, me llevaba a la guardería de jornada completa y venía corriendo a buscarme por la tarde; que era la última niña en retirarse del jardín y que hasta 5° grado siempre fue así. A veces me daba vergüenza quedarme hasta tan tarde y cuando llegaba ella era la gloria, se disculpaba con el personal de la escuela y nos íbamos juntas. Su única preocupación era trabajar y llevarme y recogerme de la escuela. A veces, de premio, por haberla esperado mucho, me invitaba un café con leche y tres medias lunas en la estación de Retiro. Ella no gastaba plata en darse gustos sino que prefería ahorrar para la casa como siempre decía. Yo sabía que no podía pedirle plata para pavadas. Me ponía una bolsa con unas cuantas galletitas de agua para ir a la escuela y para lo único que me daba era para un alfajor Guaymallén, por la tarde, en el kiosco de la estación; nunca le pedí para otra cosa, no estaba en mi hacerla sentir mal pidiéndole algo que ella no pudiera darme dado que ya bastante tenía en mi casa con él. Ella aparentaba estar bien, aunque yo sabía que no lo estaba, y seguía porque tenía el firme propósito tener su propia casa y lo logró. La construyó desde los cimientos. Pasaron unos 17 años y por fin tomaron la triste pero acertada decisión separarse. Él se fue a su pueblo y ella siguió trabajando pero cambió mucho nuestra relación: nos sentíamos en paz las dos solas, más felices, y ahora ella comenzaba a darme gustos que nunca antes me había dado. Era como si ella fuera otra persona y yo también. Mamá, a pesar de todo lo que vivimos, siempre fuiste una madre amorosa y a tu lado me sentía protegida, doy gracias a Dios por haberme dado el ser más hermoso y por saber que darías tu vida por mí. Es por eso que cada día que pasa me acuerdo de vos y te extraño muchísimo.

Historia de mi familia  Caronello, Luisina 

Se va a relatar la historia del emprendimiento familiar, comenzando por mi bisabuelo y su llegada a Argentina. En sus comienzos él tenía el oficio de construir cosas en mimbre, como sillas, canastos, etc. Esto fue mutando lentamente con el tiempo y, ya con la colaboración de mi abuelo y su hermano, lo que comenzó como algo muy pequeño terminó convirtiéndose en una fábrica de pisos de parquet que llego a emplear casi 100 personas. El haberme criado tan cercana a la fábrica hizo que se despertara en mí una gran curiosidad por las industrias y por los procesos productivos, lo que me influyó mucho al momento de decidir qué carrera estudiar. Hoy decido relatar esta historia de mi familia porque gracias a esto estoy hoy estudiando Diseño Industrial.

Volviendo a casa  Passo, Camila Sofía

En toda familia existen esas historias que se cuentan por generaciones, que se repiten y que de tantas veces de ser escuchadas ganan un aire místico e irreal. Así era esta historia para mí. Me resulta imposible recordar cuándo la escuché por primera vez, ya que siempre fue parte de mi memoria, pero lo que sí puedo recordar es la voz de mi abuela diciéndome que nuestra sangre era azul, hablándome de la baronesa y del castillo, contándome de los cubiertos de plata con el sello real y de las traiciones y los pleitos familiares. De pequeña estaba cautivada por estas historias y creía fervientemente en ellas. La idea de ser una princesa real a esa edad era asombrosa porque toda niña juega a ser princesa pero ¿y si realmente pudieras ser una? La simple idea era capaz de sacarme una sonrisa y llevar mi imaginación a un mundo de fantasías, lleno de carruajes, bailes y magia. Sin embargo, conforme crecía, la magia de la inocencia y la ingenuidad de la niñez se alejaban y ese mundo de los relatos de mi abuela parecía cada vez más un cuento para niños. Entendí lo imposible que era, aunque una pequeña parte mía se mantenía aferrada a la esperanza de que fuese real, aferrada a ese mundo fantástico, aferrada a esa pizca de niña que todavía vive en mí.  (Ver introducción y conclusión del trabajo en p. 129)

Historia de mi familia  Stanek, Agustina Belén 

Mi mamá, Nilda Martínez Ruiz, y mi papá, Rodolfo Stanek, decidieron casarse en el año 1989. Ella no recuerda exactamente las palabras utilizadas en ese momento de ninguno de los dos para pedirse matrimonio y afirma que tampoco existió la formalidad de los anillos ni nada por el estilo. Habían pasado ya mucho tiempo juntos (dos años y medio como novios aproximadamente) en el que no dejaban de mandarse cartas y extrañarse día a día, viviendo en hogares diferentes. Utilizaban máquinas de escribir eléctricas, que eran una novedad en ese entonces, para escribirse cartas de amor, así como también a mano. No soportaban más el hecho de estar una hora o más hablando por teléfono por las noches cuando lo que más querían era tenerse cerca así que decidieron casarse. Eran una pareja de jóvenes que no contaban con un trabajo fijo ni con un gran dineral en los bolsillos por lo que vivían constantemente preocupados por llegar a cubrir sus necesidades básicas como tener una heladera, un microondas, muebles, etc. Por suerte, el resto de la familia de cada uno de ellos les regaló el pequeño departamento y algunos utensilios de cocina, mesa y sillas como para poder vivir con lo básico. “¿Alguna vez dudaste en aceptar la propuesta de casamiento de papá?” le pregunté a mi mamá durante la entrevista, a lo que ella me contestó que no fue él quien le propuso matrimonio sino ella.  (Ver introducción y conclusión del trabajo en p. 120)

El momento en que mi vida y la de mi familia cambiaron  Herrera Yazbeck, Esteban Sebastián

Para contar qué fue lo que cambió para siempre en mi familia y en mí tengo que empezar contando cómo fue que llegué hasta ese día en el que todo cambió en mi vida. Recuerdo muy poco de mi niñez y la verdad es que muchas de las cosas que voy a contar en este momento puede que las esté exagerando; recuerdo que era un niño con demasiada imaginación y que por lo general parecía un niño loco que se imagina universos que no existen, también recuerdo que mi madre detestaba que juegue en el piso o que juegue en la calle: en general mi madre me protegía demasiado, provocando que yo me fuera perdiendo momentos de locura y de diversión en el barrio. A los ocho o nueve años ya había dejado todo tipo de niñerías, ya ni jugaba con juguetes sino solo con mi hermana. Lo que sí recuerdo con claridad es lo malo que era en el colegio ya que jamás me interesó lo que me enseñaban a menos que fuera algo relacionado con algún tipo de arte. Lo que más detestaba eran los exámenes y luego las calificaciones que tenía que indicarle a mi familia; les tenía odio a los profesores porque parecía que disfrutaban ponerme un cero bien redondo. Pocas veces me iba bien y cada vez que me iba mal sufría al llegar a mi casa porque sabía que me iban a hablar y a castigar y, si estaban demasiado estresados, quizás hasta una paliza me llevaba; técnicamente los años de colegio, si no hubiera sido por mis amigos, no los hubiera soportado. No quiero decir que mis familiares eran unos demonios porque pasaba buenos y hasta increíbles momentos con ellos ya que todos los fines de semanas nos íbamos de paseo o hacíamos algo interesante pero mi perspectiva era totalmente diferente a la que tengo ahora, la verdad, no sé… es cómo fuera si no me hubiera sucedido lo que me terminó sucediendo.

Historia de mi familia Opazo Saavedra, Florencia 

Esta anécdota paso en el año 2015. Todo comenzó el día en que mi Tía Pamela estaba en su oficina, se desmayó y la llevaron a la Clínica Alemana de urgencias porque no despertaba, lo cual término en un muy triste final para todos ya que había tenido un derrame cerebral. La razón por la que elegí esta historia es porque, en la vida de mi tía, su marido y sus hijos, significó un ante y un después. Mis tíos toda la vida fueron personas de mucha plata y a mis primos les daban todo lo que ellos quisieran, lo cual hacía que fueran niños malcriados y que no valoraran las cosas. Desde el momento en que le ocurrió eso a mí tía, en mis primos hubo un cambio maravillosamente hermoso ya que empezaron a ser más cariñosos, respetuosos y no tan materialistas como eran antes. Mi tía un día dijo con mucha pena “yo creo que a mí me pasó esto para que mis hijos aprendieran a valorar la vida y yo aprendiera como mamá que con las cosas simples de la vida se puede ser feliz”. Es por esto que elegí la historia de mi tía, que a pesar de su enfermedad día a día se levanta para seguir mejorando e intentar dejar el pasado atrás.

Érase una vez  Girón Ordoñez, Ana Gabriela

Mi anécdota da cuenta del momento en que mi papá conoció a mi mamá en la Ciudad de Panamá, Panamá. Ricardo Girón, trabajaba como co-pastor en la Iglesia Catedral de Vida, ubicada en la famosa Avenida Transistmica; Silvia Ordoñez, que vivía en Aguadulce, Coclé, Provincia de Panamá, decidió irse a vivir a la Capital a buscar nuevas oportunidades. Un día ordinario de Noviembre de 1977, Silvia llegó a la Catedral de Vida por medio de su prima. Ella estaba subiendo las escaleras dirigiéndose al baño cuando accidentalmente se tropieza con Ricardo, quien se enamoró a primera vista (sí, como en las películas). Él, ya que era bastante mandado, lo primero que le dijo era que le gustaban sus manos; Silvia, ya que era una chica de pueblo, le dio las gracias nerviosamente y se fue caminando rápidamente. Ricardo luchó por Silvia un año entero hasta que ella finalmente cayó bajo sus encantos y comenzaron su noviazgo.

Marta  Schiavone, Marianela Sol 

La historia de mi familia que decidí narrar es sobre Marta, una mujer luchadora, perseverante, trabajadora e incansable, una mujer que resistió a pesar de las dificultades que debió atravesar como víctima de la desigualdad social, aunque eso no evitó el dolor de un esfuerzo que, por momentos, parecía no alcanzar. Entre tantas bajadas, Marta tuvo la alegría de ser madre tres veces: fueron tres alegrías sanadoras que compartió junto a Pedro, su compañero de vida desde los dieciséis años. La suya fue una niñez compleja, teñida por represiones y violencia, fue una vida entera de lucha, fue una historia que terminó cuando una enfermedad llegó por segunda vez a su cuerpo y ganó. Una mujer a quien admiro y amo profundamente: mi abuela.  (Ver introducción y conclusión del trabajo en p. 127) 

El monstruo  Román, Camila

El hecho familiar que decidí contar se trata de algo feliz en vez de triste: el nacimiento de mi hermano, que marcó un antes y un después en mi vida, no por ser un hecho trágico ni mucho menos, sino por haber sido hija única nueve años y haber sido la reina de mi familia durante tanto tiempo. 

Historia de mi familia  Yoon, Natalia 

La abuela se encontraba acostada en la camilla del hospital esperando la llegada de su visita. Entró su hijo por la puerta, acompañado por una de sus hijas, criatura que visitaba la habitación por primera vez. Mientras que la anciana y el padre se habían puesto a conversar, la hija empezó a mirar los alrededores, desde el tamaño y forma de la camilla hasta la decoración del baño, todo era nuevo a su vista y al mismo tiempo sofocante pues le era incómodo el ambiente del hospital. Entonces la abuela observó a su nieta con ternura y le pidió al padre que le haga un favor.  Una vez que el hombre se retiró de la habitación, la abuela enderezó su camilla y llamó a su nieta a que la acompañe sentada. Acariciando suavemente la cabeza de la pequeña, comenzó a contarle una historia. 

–Estas aburrida ¿cierto? –preguntó la anciana–. Te voy a contar un cuento que me encantaba escuchar de joven. 

–Pero no me gustan los cuentos muy viejos, abuela –respondió. A su respuesta la mujer se ríe y comienza a contar 

–Hace mucho tiempo, un hombre nació en una familia pobre que se dedicaba al cuidado de una granja, donde tenían gallinas, vacas, pavos y ovejas. En ese momento, era difícil conseguir estos animales e incluso era difícil mantenerlos, por lo que muchos del pueblo querían robárselos y venderlos a muy alto precio. Esta familia sufrió constantes amenazas y problemas económicos pero eran felices y se querían mucho entre ellos. El hombre se llamaba Yoon Dae Jin y era coreano. En esos momentos se buscaban hombres fuertes para preparar una guerra y él fue uno de aquellos a los que le pidieron que fuesen a la pelea. Entonces este joven decidió proteger a sus amados y a su tierra así que salió al campo de batalla. Pocos días después, la granja tuvo que cerrar porque un ladrón que quería uno de sus animales terminó quemando la casa completamente. La familia se mudó al pueblo sin enterarse que a la granja quemada llegaría una carta, la cual comentaba que su hijo, Dae Jin, fue tomado como rehén.  Elegí esta historia dado que me la contaron a los diez años aproximadamente y me sorprendió tanto que me quedó en la cabeza. Quise darle un contexto histórico y un toque de mi imaginación para hacerlo más interesante. 

Historia de mi familia  Ross, María Gracia 

La guerra de Vietnam fue una guerra de intervención estadounidense en Vietnam que se extendió desde el año 1954 hasta 1975. La guerra no solo se llevó las vidas de casi 4 millones de personas sino que también encendió una revolución social en EEUU tan poderosa que acabó con la guerra y creó un cambio socio-cultural que alteró el país para siempre. Mi padre, William Ross, nació el 18 de mayo de 1936 en California. Desde su inicio llegó a un país empapado en guerra, violencia e incertidumbre. Creció en un pueblo tranquilo y pequeño de Oregon haciendo, como era común en su época, su labor como americano. Se reclutó voluntariamente a la armada en 1954 pero, a pesar de haberse entrenado y preparado, nunca vio combate. Durante este tiempo, la guerra seguía a total potencia y el país completamente dividido. En 1969, año en que Nixon declaró que acabaría con la guerra, mi padre fue enviado a Vietnam como Auditor de la USAID (Agencia para el Desarrollo Internacional de los EEUU) a realizar trabajos de empleado civil. Allí permaneció hasta 1971, pocos años antes del fin de la guerra. 

A pesar de no haber tenido que experimentar el horror del campo de batalla, mi padre estuvo presente en un país destrozado por la guerra trabajando bajo lluvias de bombas. Haber crecido en los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y haber vivido en Vietnam en la era de la guerra marcaron a mi padre y lo convirtieron en la persona que es ahora, consecuentemente marcándome a mí y al resto de su familia. 

Lim Xiang  García Lam, Astrid Ximena 

Esta es la historia de Arturo Lam Leu, un joven de veinte años que decidió emprender un viaje solo por primera vez a Guatemala en 1919 huyendo de la dictadura de la Era de los Señores de la Guerra, período durante el cual la República de China se encontraba dividida entre camarillas militares durante el gobierno nacionalista. Ese año fue esclarecedor para muchos jóvenes debido a la falta de cumplimiento de los tratados con Alemania al final de la Primera Guerra Mundial, lo que tuvo como resultado la Revolución del Cuatro de Mayo, tanto cultural como social, durante la cual aquellos lograron demostrar su frustración y desacuerdo con la China tradicional en la que vivían. Junto a sus aspiraciones y a su corazón revolucionario, el aventurero Arturo tomó la decisión de viajar a otro continente. Sin tener en claro a dónde se dirigía realmente, fue en busca de nuevas oportunidades para salir adelante, prometiéndole un regreso a su familia, especialmente a sus hermanos, quienes quizás por miedo no se dejaron llevar por ese sentimiento de superación y se quedaron solo con la esperanza de volverlo a ver. Así que con una maleta en la mano y todas sus esperanzas en el corazón emprendió un viaje que cambiaría su destino para siempre y que, sin saberlo, daría comienzo a la formación de una familia que hoy sigue creciendo y que lleva en su memoria historias de viajes peligrosos, de traslados y de emprendimientos, además de la sangre que corría por sus venas y del orgullo de poder llevar su apellido.

Historia de mi familia  Leoz, Constanza 

Nos encontramos en el año 1940 en el norte de Escocia, más específicamente en un pueblo llamado Thurso; Charlotte, una alta y hermosa mujer, se encuentra en conflicto consigo misma y debe tomar una decisión que le cambiara la vida por completo. Ella es empleada de una panadería y vive con sus padres, Isabela y Edward, y sus cuatro hermanos, Margaret, Fiona, Maggie y Ben.

Charlotte hace 6 meses que había conocido a un muchacho que le robó el corazón: Alejandro. Él siempre iba a esta panadería, no se sabe si por el buen pan o por la hermosa mujer que lo atendía, y después de muchas idas y vueltas la invitó a salir y así comenzó esta relación.

Mis cinco caos o cincos mascotas  Lino Barcia, Wilmer Fernando

Ellos, mis mascotas, mi familia, mis acompañantes y hasta mis guías, ellos que con tan solo verlos alegraban mis días más oscuros. Ellos son Lady D, Luke, Odie, Cookie y Thasha; son mis cinco familiares, son mis cinco mascotas y amigos ¿Cómo son ellos? Son una locura los cinco, hasta en sus momentos de pelea ¿Cómo definirlos? Un caos. Cabe decir que no todos los caos son malos sino que es muy diferente por la locura que transmite cada uno de ellos y es ese caos lo que los hace únicos a los cinco ¿Por qué? Porque cada uno de ellos se identifica con algo o alguien de mi familia y porque para mí son y serán mis cinco caos.

Condicionado a cosas de mi familia  Gilitchensky, Valentín Uriel

El tema del texto es la vida de María, mi abuela, ya que su historia engloba un poco la historia de toda su familia. Ella siempre fue muy reticente a hablar sobre su vida, por lo que investigarla para realizar este trabajo es muy interesante y genera nuevos conocimientos sobre mis antepasados. María Sapoznik, nacida el 5 de noviembre de 1937 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en la maternidad Ramón Serdá, tiene su nombre en honor a la Vírgen María. Pero ¿cómo es esto posible, si ella y toda su familia son judías? Al repasar su historia comprenderemos este hecho como otro ejemplo de la interesante mixtura que generó la inmigración en nuestro país. Golda London, madre de María, dio a luz al poco tiempo de llegar a la Argentina. Escapando de las precarias condiciones de vida en Polonia, vino con su pequeño hijo León, de 8 años, al encuentro de su marido Ezra, quien estaba ya hacía tres años en nuestro suelo.  Ezra se dedicaba a vender productos variados con una pequeña camioneta a los peones de campo. Fue así como un día, estando su marido trabajando, Golda tuvo que ir de urgencia al hospital: la bebé estaba por nacer. Ella no sabía el idioma ni las costumbres del país. Por eso fue que las monjas enfermeras de la maternidad, sin poder comunicarse correctamente con la polaca, eligieron el nombre María como el correcto para la criatura. María se crió en el barrio de Villa Crespo, en la calle Gurruchaga, donde pasó su infancia y adolescencia. La escuela primaria Remedios de Escalada le dio sus primeros conocimientos pues allí aprendió a leer y escribir y matemática básica. Como era normal en la época, en vez de empezar la secundaria tuvo que forzadamente abandonarla para trabajar y ayudar a la familia. 

Maldición  Cores Moglia, Demian 

La historia se remonta al año 1880. Se trata de la mamá de mi bisabuela que se llamaba Ageda. Su prometido viaja a la Argentina desde Italia para conseguir una tierra próspera y feliz, alejada de las guerras europeas. Así es como llega y se instala. Luego de unos años la manda a llamar para que se casen a su llegada. Como ella era menor de edad para realizar dicho viaje en barco sola, la acompañó el hermano del novio. Llegó a la Argentina y disolvió el compromiso para casarse con el hermano. Ante semejante escándalo la familia del novio quedó horrorizada y enojada con el nuevo novio, que era el hermano del prometido, y una hermana monja del nuevo novio le lanza una maldición a Ageda y a su descendencia mujer hasta la sexta generación. Fue una historia familiar que trascendería con los años y que se contaba en las reuniones.

La esperanza es lo último que se pierde  Janin, Florencia

Flora, así la conocían todos aunque su nombre completo era Florinda Naccas. Una mujer luchadora, fuerte, pero sobre todo perseverante. Pero eso viene al final, vayamos a donde empezó todo. Eran ocho hermanos, de los cuales ella era la más chica, sus padres eran inmigrantes, ambos de Siria, específicamente de Damasco, y llegaron a argentina luego de escaparse del hambre que pasaban en su país. Luego de tener una vida de clase baja, Flora se casó con Samuel, un hombre muy trabajador dedicado al rubro textil proveniente de una clase muy humilde. Juntos tuvieron 2 hijos, Gabriela y Carlos, y siempre se esforzaron por darles la mejor vida posible, aunque a veces no alcanzaba para comer. Toda la vida Flora se daba mucha manía con las cosas manuales, como el bordado, el tejido y, por sobre todo, la costura, pero en ese momento su trabajo era el comercio; hasta que un día perdió todo y, ante la necesidad de llevar comida a su casa, su hermano José, el mayor, le ofreció empezar a confeccionar ropa interior de mujer, específicamente bombachas. Y así empezó, de a poco, a meterse en el rubro textil. Gabriela, la hija mayor, se había casado con Fabián, un hombre del mismo barrio, que trabajaba en el comercio de su padre vendiendo lanas y que estaba cómodo en su posición social, pero al ver que sus suegros necesitaban ayuda decidió colaborar con ellos. Empezó por colaborar en sus tiempos libres, saliendo a vender las bombachas que su suegra confeccionaba, pero no le alcanzó solo con esos y comenzaron a buscar nuevos horizontes.

Alina  Schuchner, Valentina

Hace setenta y un días Walter Brites perdió a su tercera hija, una joven de 18 años. Alina Brites se llamaba. Se pegó un tiro –aún no se sabe ni se sabrá– yacía su cuerpo en el patio de su casa. Agarró la pistola de la policía y se mató. Vómitos, mareos, súplicas y muerte, esa fue la secuencia. “Ella era… yo no sé qué le pasaba” dice Patricia, su tía de 69 años y rostro triste. El suceso es nuevo en su familia. En la casa de los Brites las historias de suicidios no se cuentan. Cansada ya, por último, agarró una pistola y se disparó. “¡Ayyy!” pegó el grito. Una de sus nietas, Valentina, interrumpe la historia y habla volteando a ver a su mamá: “Abuela, pero no entiendo ¿Y sus padres?” dice. Isa mantiene el cuarto de su hija intacto. Ahora, que ya no trabaja sabe que la luz del día entra directo en la habitación de su hija, rastrea cada detalle de su vida para tratar de encontrar el momento exacto en que su hija tomó un camino sin salida y soporta en silencio los años que le quedan. Vive con su esposo, a quien culpa, en parte, de su desgracia y corre, corre mucho, tratando de entender las razones que le impidieron celebrar una Navidad, invitar a sus amigos a la casa, tantas cosas. “Después del suicidio es como si se abriera un telón. Ahora vivir... ¿como para qué? No sé si lo haga”, dice.

Triunfos  Rua, Milagros 

Decidí contar la historia de mi madre porque me parece interesante mostrar que, a pesar de las adversidades que tuvo durante su vida, nunca se olvidó de sus raíces y que con esfuerzo y dedicación todo se puede alcanzar. Elegí a mi madre, Nélida Beatriz Lescano, porque es un claro ejemplo de esfuerzo y dedicación, ya que tuvo que valerse por sí sola desde muy temprana edad, hasta que el Estado la instaló en un colegio de pupilas donde se formó como persona. Y, por más desarrollo personal y económico que obtuvo a lo largo del tiempo, siempre se encuentra agradecida de tener un plato sobre la mesa, una casa donde vivir y una familia en la cual apoyarse.

En busca de nuevas oportunidades  Ferlat, Giuliana

Mis abuelos maternos, Filomena y Carlo, tenían mucha valentía. Partieron de Italia, el país que los vio crecer, hacia la Argentina en busca de nuevas oportunidades. En el presente trabajo se contará la historia de Filomena y Carlo desde su infancia en el pueblo Sant’Andrea Apostolo, donde mi abuela formó parte de la crianza de sus hermanos, al fallecer sus padres siendo ella aún muy pequeña, y donde se conocieron con mi abuelo y decidieron formar una familia, hasta su llegada a la Argentina y los desafíos que eso implicó para la joven pareja que dejó a su familia y sus raíces para emprender una aventura en un país con un idioma desconocido. Me resulta de sumo interés investigar y relatar las experiencias de mis abuelos ya que la decisión que tomaron resultó eventualmente en mi existencia en este mundo. A su vez, ellos tuvieron un papel muy importante en mi crianza y ya no se encuentran con nosotros, por lo que me gustaría hacer honor a su memoria contando su historia. (Ver introducción y conclusión del trabajo en p. 123)

La vida de Myrddyn Evans  Tagliarini, Lucas Martín

La historia que se va a tratar a lo largo del trabajo es la vida de Myrddyn Evans, quién falleció en el transcurso del último golpe militar en la Argentina. Se eligió el tema para poder investigar acerca de la vida de Myrddyn y averiguar qué clase de persona era, que experiencias les dejó a su familia y cómo es recordado al día de hoy.

(Ver introducción y conclusión del trabajo en p. 126)

Amor en soledad  Mantilla, Cynthia 

Siempre estuvo sola. Sus padres casi nunca se encontraban en casa por temas de trabajo y, cuando por fin lograba verlos, no le prestaban atención. Ser hija única fue muy triste y solitario. La única cara que veía seguido era la de su vecina, que siempre estaba para cuidarla. Prácticamente era lo mismo que estar sin nadie pues tampoco le hacía caso. En una esquina de la sala comedor se encontraba un viejo piano que nadie utilizaba, con polvo y sin afinar. María Carmen a menudo se sentaba por horas a tocar cada tecla como si supiera lo que estaba haciendo. Eso hacía que se distrajera de la soledad que constantemente vivía ya que tampoco le permitían salir ni tener mascotas. Todas sus vacaciones eran monótonas y aburridas. Con ansias esperaba el regreso a clases; para ella era preferible pasar su día a día en la escuela que en su propia casa. Pero a sus nueve años por primera vez pudo sentir lo que es divertirse como cualquier niño de su edad. Como de costumbre, María esperaba a su vecina, quien cumplía desde hacía años el rol de niñera. Ese día, sin razón aparente, había llegado en compañía de alguien más. La señora le explicó que se trataba de su hijo Matías, que asistía a unas clases de mú- sica pero que ese día no había tenido clases. No tardaron en hacerse amigos. Él sabía tocar el piano y María le pidió que le enseñara también ya que sus padres no quisieron pagar un curso que veían inservible en la vida. Como niña que era también le gustaba correr y jugar, es por eso que, junto a su nuevo amigo, la diversión se hizo presente y las risas que emitía eran verdaderas y contagiosas. Desde entonces, Matías venía seguido a la casa por petición de la pequeña, quien le rogó a su niñera que lo trajese cada vez que estuviese sin ningún compromiso. Los años transcurrieron, siete para ser exactos, y María Carmen ya era una adolescente, a unos pasos de cumplir sus dieciséis años. Para ese entonces, a ella ya no le importaba que sus padres no le hicieran caso. Ahora contaba con la presencia de su abuela, que dos años atrás había llegado a la casa. Además, un nuevo miembro se había unido a la familia, su pequeña hermana menor, de tan solo un año de edad, a la cual prometió proteger y cuidar. Las cosas sí que habían cambiado, en especial la relación que tenía con cierto amigo de la infancia. A unos días de su cumpleaños, Matías se le declaró. Ella había esperado con ansias ese momento y su felicidad lo demostraba. Creyó que todo iba a salir bien, que a sus padres les daría igual con quién estuviese saliendo, y que podría ser feliz junto a él, pero las cosas no fueron así… Jamás iban a hacer así.


Docente: Dardo Dozo fue publicado de la página 85 a página92 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº79

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