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La docencia y la convivencia con la actividad laboral

Firszt, Alejandro [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºI

VIII Jornadas de Reflexión Académica: "El Rol docente frente a los nuevos escenarios profesionales"

Año I, Vol. 1, Febrero 2000, Buenos Aires, Argentina | 76 páginas

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La docencia como única actividad profesional, es un fenómeno que si bien est teniendo una frecuencia muy marcada en estos últimos años, no deja de presentar cierto llamado de atención respecto de los contenidos y metodología aplicadas al mismo aprendizaje.

Los juicios emitidos en estas líneas son por cierto personales y subjetivos, como consecuencia susceptibles de críticas, apoyo o discrepancia, pero que en definitiva puedan servir para llegar a algún tipo de conclusión que exceda este marco verbal.

El diseño es una disciplina que exige una constante revisión de los procesos en los que se involucra, como así también una búsqueda permanente de actualización teórico - práctica y tecnológico - funcional.

Desde lo personal creo que es clave que independientemente de las metodológicas de enseñanza, manejo de grupo, etc. si estos no se apuntalan con la experiencia propia desde la actividad laboral, los riesgos con los cuales nos enfrentamos son evidentes. Dichos riesgos son a mi entender básicamente tres: 1) El progresivo estancamiento del saber cuyo único refugio, precario por cierto, es el que puede brindar el archivo bibliográfico.

2) Un alejamiento igualmente escalonado de los lenguajes de comunicación quizás innovadores en algunos casos y erráticos en otros, que los alumnos vierten en los talleres 3) Un aislamiento del mercado al que se haría cada vez más arduo comprender en su totalidad.

El Taller reclama no sólo contenidos académicos sino interiorizarse cada vez mas de lo que pasa en el ámbito laboral. Después de todo la etapa universitaria es entre otras cosas una transición a la generación de la propia capacidad productiva y esta esto estrechamente ligada a la vocación personal de los alumnos.

A partir de aquí se plantea el interrogante que podemos aportar nosotros como docentes para atenuar estas ansiedades y generar algunas certidumbres siendo nosotros mismos los que también vivimos con inseguridades? Por desgracia la realidad golpea más fuerte de lo que se quiere soportar. No siempre se enseña a partir de la experiencia, a veces no se puede. Es cierto también que no todas las materias exigen el equivalente en el área laboral.

Pero, ¿cómo enseñar Diseño Editorial sin siquiera haber proyectado sobre una retícula? ¿cómo preparar al alumno para desarrollar un sistema de Identidad Corporativa sin haber bocetado alguna vez aunque sea una marca? Estos ingenuos ejemplos nos obligan a ensayar respuestas de mayor altura frente a estas premisas. Yo dije, no se puede, aclaro; dije.

Charlando con colegas y confrontando a mi propia actitud inquisitorial, me encontró con una respuesta posible que permitía entreabrir una puerta. Yo no concebía la docencia como una labor profesional autónoma, ahora con muchas dudas pienso que es posible, tal vez equivocadamente.

No obstante ello, sigo creyendo en la actividad laboral como una fuente inagotable de conocimiento y de aporte a las enseñanza.

Pero frente a lo incontrastable de los hechos, ¿Cómo se puede hacer? ¿De que manera se pueden llenar esos vacíos?. En lo personal he vivido ambas instancias; en una, el volcar las propias vivencias han sido de enorme riqueza tanto para m’ y creo y espero para los alumnos.

En la otra, la etapa investigativa, el abrir la mente a propuestas que quebraban ciertos códigos enciclopedistas permiten llegar a resultados si bien no óptimos por lo menos satisfactorios. El riesgo más grande que se corre es enquistarse en recetas bibliográficas que terminan por moldear a cada alumno de manera similar cortando cierto vuelo creativo.

El dejar hacer puede ser sorprendente, supongo que hay tantas respuestas ah’ como en los libros de cabecera.

Sosteniendo esto con una constante actualización (llámese cursos de capacitación, charlas, exposiciones, lectura de publicaciones recientes y básicamente iniciativa), se podría sobrellevar como contrapartida esa falta de contacto directo con la realidad laboral que, a pesar de todo es importante experimentar como una de nuestras mayores satisfacciones como profesionales.

No quiero extenderme innecesariamente, las preguntas están planteadas y alguna posible respuesta. El aporte conjunto nos dará seguramente un marco mayor para conclusiones más consistentes.


La docencia y la convivencia con la actividad laboral fue publicado de la página 31 a página32 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºI

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