1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºI >
  4. La sociedad civil en la agenda de los comunicadores

La sociedad civil en la agenda de los comunicadores

Pagani, Estela

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºI

VIII Jornadas de Reflexión Académica: "El Rol docente frente a los nuevos escenarios profesionales"

Año I, Vol. 1, Febrero 2000, Buenos Aires, Argentina | 76 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Tras la crisis de los años setenta, un nuevo modelo de organización de la economía mundial fue imponiendo los ritmos de reemplazo de las actividades económicas, organizadas en torno de los mercados internos hacia la centralización en los mercados externos, es decir del comercio exterior.

El impacto tecnológico, centrado fundamentalmente en la informática, generó procesos de desagregación social .

La reestructuración de las formas de producción, de organización del trabajo, de la empresa, inauguraron una nueva era denominada “post fordismo”, cuya principal característica se centró en los procesos de regulación y anulación del lazo social organizado a través del trabajo .

La era del “fin del trabajo” trajo consigo “ la era del fin del asalariado”, y la aparición - como bien apunta Hanna Arenth - de un ejército de inútiles occidentales, que impotentes asisten al espectáculo del ingreso de mano de obra a muy bajo costo, aportada por los procesos de reconversión al capitalismo del comunismo chino .

La competitividad organizó las demandas y los requerimientos, generando una urgente reforma o nuevo comportamiento del Estado, en principio su propio desmantelamiento.

La reestructuración del Estado Benefactor fue para sorpresa de los propios demandantes de urgentes reformas, el mismo pliego donde la sociedad se anulaba a sí misma .

Este proceso global, planetario, posibilitó a su vez la universalización de nuevas formas de comportamiento de los mercados, en especial los financieros. El capital se desterritorializó, los capitales financieros cumplieron cada vez más su papel de gendarmes de las economías desnacionalizadas. Como consecuencia se fue generando un doble proceso de desmaterialización de las principales fuerzas productivas: el trabajo, la construcción social en torno de él y el capital fijo.

Esto implica una consecuencia riesgosa, que tiende a la insatisfacción de grandes sectores que no encuentran en la política respuestas a los crecientes procesos de exclusión.

Sin base social ni constitución política, el nuevo mercado organizó su poder sin sociedad. La consecuencia fue la aparición de sociedades sin poder y, oviamente, la crisis de los Estados y del ejercicio de la política .

El Estado Benefactor se diluyó y aún no se ha rediseñado el que debe ocupar su lugar. Indudablemente, una de sus funciones claves deberá ser equilibrar las reglas del juego de una sociedad lastimada y afectada por las asimetrías que genera el mercado. La reformulación del Estado es inevitable. A lo largo del tiempo el capitalismo ha ido reciclando su relación estructural Mercado- Estado, la aparición del Estado Benefactor fue consecuencia de una crisis recesiva que impedía sostener los ritmos de producción y circulación, su extinción – que viene a corregir el efecto no deseado, la industrialización de los países periféricos - no implica la desaparición del Estado en sí mismo; la cuestión es indagar de qué forma la sociedad civil procura fortalecerse en el Estado, de qué forma, en síntesis, no se renuncia a la política.

La economía de mercado privado de la que hablan Smith y Ricardo contiene la tendencia a la homogeneización estructural, es decir la generalización de la relación salarial. El Estado Benefactor organizó y asimiló, en cierto sentido, la cuestión del salariado, con las cuestiones de orden político y la sociedad civil en sí misma se fusionó en ambos conceptos. Las solidadaridades estaban en y a través del Estado.

El Estado presentaba una imagen anticipada de la sociedad, apriorística, en donde el conflicto se organizaba excluyentemente a partir del trabajo. La sociedad civil tenía en el Estado su esfera pública. Tal vez esta sea la clave para poder entender la escasa reacción frente al desmantelamiento del Estado. Confundida ella en el otro, no pudo diferenciar sus propios intereses y defenderlos.

La cuestión es refocalizar a la sociedad civil, repensar los mecanismos a través de los cuales se recupera la capacidad consensual que la sociedad civil da a la sociedad política, de qué forma la sociedad relacional se representa desde la esfera pública. Es decir, de qué forma en virtud de la exclusión generada por el fin del empleo se reconstruye la organización colectiva y la solidadridad social en especial en torno del rol del Estado.

Este es el punto de partida, aceptar la existencia de la deshomegenización que implica, aceptar la fragmentación para impedir la profundización dolorosa de la fractura social. Aparece entonces en el escenario la cuestión de la identidades y particularidades que, devienen en procesos de nuevos aglutinamientos sociales capaces de demandar al Estado politicamente. Desde la construcción de un lazo propio, específico, inmediato que aglutina a la sociedad en comunidades. Comunidades que, desde lo público, son capaces de construir otro escenario democrático.

Libertad de asociación y expresión que liguen la necesidad con el aglutinamiento y den paso a la expresión identitaria, particular pero colectiva. Los estigmados, las amas de casa, los travestis, los accidentados, las etnias diferentes, abandonan claro está, al obrero como ejecutor de la política, pero se reorientan hacia una cultura democrática que, inminentemente construye o debería construir el rol del Estado de una manera diferente, como camino para eludir el apocalipsis.


La sociedad civil en la agenda de los comunicadores fue publicado de la página 49 a página50 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºI

ver detalle e índice del libro