Estudiantes Internacionales Estudiantes Internacionales en la Universidad de Palermo Reuniones informativas MyUP
Universidad de Palermo - Buenos Aires, Argentina

Facultad de Diseño y Comunicación Inscripción Solicitud de información

  1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII >
  4. El smartphone como herramienta pedagógica

El smartphone como herramienta pedagógica

Harari, Alberto

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

ISSN: 1668-1673

Año XX , Vol. 37, Febrero 2019, Buenos Aires, Argentina | 198 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Resumen: Los docentes deben empezar, de a poco, a redefinir sus metodologías pedagógicas, no solo para conseguir el interés de los estudiantes por fuera de la micro-pantalla, sino para establecer un nuevo modo de practicar la enseñanza, acorde a los actuales y futuros educandos. Hay profesores que, cuando ven a un alumno mirando su celular en clase, le solicitan que desista; otros, hacen que los jóvenes dejen sus dispositivos en su escritorio al entrar al aula, para que puedan dar el cien por ciento de su atención a la asignatura.

¿Es el modo para generar un mejor aprendizaje? ¿Habrá maneras pedagógicas de incorporar el tan mentado aparato a la clase? 

Palabras clave: Herramienta pedagógica –práctica de enseñanza -aprendizaje


Es indiscutible: los teléfonos celulares inteligentes, smartphones, han monopolizado la curiosidad de los humanos: en la calle, en los bares, en los medios de transporte, en los centros educativos… ¡en cualquier lugar! Actualmente, un teléfono celular va ganando día a día más funcionalidades: ya no sólo se usa para hablar, sino que con él se puede desde pedir una pizza o consultar el saldo del banco, hasta escribir un artículo periodístico o armar un balance, por mencionar unos pocos ejemplos. Sus diversos usos y cómo se ha incorporado a la vida diaria ya casi no sorprende: prácticamente está supliendo a tablets y notebooks.

En consecuencia, y llevándolo al ámbito académico, los docentes deben empezar, de a poco, a redefinir sus metodologías pedagógicas, no solo para conseguir el interés de los estudiantes por fuera de la micro-pantalla, sino para establecer un nuevo modo de practicar la enseñanza, acorde a los actuales y futuros educandos. Hay profesores que, cuando ven a un alumno mirando su celular en clase, le solicitan que desista; otros, hacen que los jóvenes dejen sus dispositivos en su escritorio al entrar al aula, para que puedan dar el cien por ciento de su atención a la asignatura. ¿Es el modo para generar un mejor aprendizaje? ¿Habrá maneras pedagógicas de incorporar el tan mentado aparato a la clase? Dejando de lado los cursos a distancia y la docencia exclusivamente no presencial, resulta casi imperativa la inclusión de cierta tecnología en la planificación global de una asignatura y en el uso específico dentro y fuera del aula. La profesora Ana Inés Sadaba sostiene: Los cambios más importantes causados por las tecnologías en nuestra sociedad, no se producen por las tecnologías mismas, sino por el cambio en las ideas y prácticas sociales que las acompañan: los modos de producción, los modos de circulación y la materialidad de los objetos portadores de las marcas escritas. Nos ofrecen nuevos modos de producción escrita, nuevas herramientas y soportes para la escritura que impactan en nuestras maneras de leer y escribir en diferentes situaciones y teniendo en cuenta diferentes propósitos.

Pareciéramos estar ante un cambio paradigmático en lo que refiere al uso de la tecnología, y no sólo socialmente, sino en todos los órdenes de la vida. ¿Cómo hacer para incorporar, dentro de la clase, estas nuevas herramientas, estas nuevas prácticas, estos nuevos modos de producción? ¿Están preparadas las instituciones educativas para hacerle frente a esta nueva demanda? ¿Acaso hay que incorporar tecnología en la enseñanza, porque si no, de otro modo, ya los estudiantes aprenden poco, o no aprenden? (…) ¿Qué papel cumple la presencia de recursos tecnológicos en las instituciones educativas?, ¿su mera presencia garantiza que los procesos de enseñanza y los procesos de aprendizaje se enriquezcan? ¿Cuánto tiene que ver aquí el rol del docente…? (Sadaba, op. Cit) En este aspecto, la actuación docente es fundamental; es él quien debe reorganizar los recursos, los contenidos, las actividades: renovar su práctica general.

- ¿Contamos con computadora en el aula? - Sí, contamos con ella.

- ¿Hay conexión a Internet? - Sí, hay.

-¿Todos tienen smartphone y computadora? - Sí, tenemos.

- … ¿Y ahora cómo se sigue? Como bien afirma la profesora Sadaba: El acceso está dejando de ser problema, el problema es qué se hace con esas herramientas tecnológicas para enseñar algo.

Algunos profesores incorporan estas nuevas herramientas sólo como resolución inmediata para consultas concretas; es decir, ante una pregunta específica sobre el tema que se está explicando en clase, se utiliza un buscador web para saciar dudas informativas sobre el mismo. De este modo, el docente utiliza la computadora del aula para esa búsqueda, o bien les pide a sus alumnos que utilicen sus dispositivos. También se pueden enunciar actividades en clase que requieran poner en práctica este tipo de operaciones; por ejemplo, en un taller de escritura, solicitar la confección de un ensayo expositivo-argumentativo breve para entregar en clase, que demande la consulta de fuentes web a través del celular. Además, ante las dudas ortográficas, se puede sumar la consulta online sobre cómo se escribe determinada palabra.

Otra actividad interesante es un juego virtual de preguntas y respuestas, llamado Kahoot! ¿Qué es este juego? (…) Es una aplicación móvil gratuita que permite la creación de cuestionarios de evaluación. Es una herramienta por la que el profesor crea concursos en el aula donde los alumnos son los concursantes (…) y contestan a una serie de preguntas por medio de un dispositivo móvil. Finalmente gana quien obtiene más puntuación.

(…) La idea es que el alumno aprenda jugando dentro del aula para que la experiencia de aprendizaje sea más motivadora.

El cuestionario se puede llevar adelante en tiempo real durante la clase. Los estudiantes se meten virtualmente en el juego a través de un código y se da inicio; en la pantalla se presenta la pregunta y cuatro posibles respuestas. El alumno, con su celular en mano, elige la respuesta que cree correcta. Ante cada pregunta respondida, todos pueden ver en pantalla los resultados (cuántos han respondido bien y cuántos mal). De este modo, si hay muchos desaciertos, el profesor puede detenerse unos minutos y explicar el tema al que aludió la pregunta, antes de pasar a la próxima. Resulta una actividad divertida y educativa, ideal para la clase anterior al parcial escrito o para la última clase del curso, como actividad integradora de los contenidos conceptuales.

Al finalizar el juego, la plataforma permite guardar los resultados, como qué porcentaje de aciertos hubo y otro tipo de estadísticas.

Otros docentes utilizan los grupos que ofrecen las redes sociales (como Facebook) en modo de aulas virtuales, en las que se pueden compartir documentos, videos, fotos, archivos y enlaces, abriendo un espacio que excede las cuatro paredes del aula, pudiendo acceder a ellas en cualquier momento del día y desde cualquier lugar. Esto conecta aún más a los integrantes del curso, y a estos con su profesor, generando entre todos un contacto más fluido e informal que propicia las relaciones estudianteestudiante y docente-estudiante; en gran parte, la relación enseñanza-aprendizaje también se ve modernizada y, por qué no, optimizada. Y, si bien el profesor se constituye como administrador de ese espacio virtual, la posibilidad de subir información al grupo debe abrirse a todos los integrantes del curso. Y si ningún estudiante rompe el hielo, para alimentar ese espíritu colaborativo se puede generar una agenda de uploads, y hacer que semanalmente, determinado estudiante comparta algo en el grupo, relacionado con las temáticas discutidas o expuestas en la materia.

Una actividad que puede integrar el smartphone y el grupo de Facebook en una clase es realizar una tarea de relevamiento visual, utilizando la cámara que trae el dispositivo. Por ejemplo, en una clase de fotografía, se puede solicitar a los alumnos que pongan en práctica lo aprendido acerca de la composición del encuadre, para lo cual deben sacar fotos, analizarlas con los conceptos vistos y luego subir ese registro al grupo, compartiéndolo con todos los integrantes. De este modo se constituye una especie de “enchinchada virtual” instantánea que favorece el aprendizaje cooperativo y una forma de entrega digital, sin necesidad de imprimir el trabajo.

Además, en este caso puntual, para lograr un mejor trabajo fotográfico, el smartphone permite bajar una aplicación de cámara de fotos profesional para dispositivos móviles con los controles manuales típicos de una cámara profesional, que la cámara del teléfono, por sí sola, no tiene.

Cada vez son más los profesores que prefieren incorporar la tecnología del celular a la dinámica del aula, en vez de luchar contra él. A propósito de ello, Ana María Sánchez, una docente de Arte y Plástica Visual en el Colegio Nuestra Señora de Luján, de Lomas de Zamora, en Buenos Aires, entrevistada por un diario local, afirma: Los chicos tienen otras formas de socializarse, utilizan los celulares para comunicarse o jugar. ¿Por qué no aprovechar entonces esta herramienta para que descubran que pueden hacer otras cosas con ella? Por ejemplo, entrevistas, fotografías, edición de videos educativos, afiches, diseño gráfico, animación, filmar el proceso de aprendizaje en un laboratorio durante la clase de Biología, etcétera. Son muchas las aplicaciones que pueden utilizar con la orientación de un docente, y los chicos desconocen ese potencial.

Como se expuso al comienzo, hay docentes que ven la incorporación del teléfono móvil como un elemento distractor de la clase y no como una oportunidad de aplicarlo a la enseñanza. Es cierto que, con el teléfono a mano, los alumnos podrán consultar sus correos electrónicos, enviar mensajes, chatear con sus amigos o jugar… Pero ¿podemos evitar que eso suceda? ¿Quitarle al estudiante su teléfono es la mejor salida para que aprenda la materia? Combatir la distracción en clase no es un problema actual, es el mismo de siempre. La atención se puede obtener con clases y actividades interesantes y significativas.

El desafío, para el docente, es generar la atención necesaria, “compitiéndole” a la distracción, que hoy es un celular, y antes era un jueguito electrónico; y antes, un discman; y en los 70s, la radio portátil con un auricular.

Por otro lado, hoy por hoy, ver a un estudiante en clase tipeando en su teléfono, no indica que lo esté usando para actividades extra-curriculares; cada vez son más las anécdotas en las que un profesor le pide al alumno que deje de usar el celular y éste le demuestre que, con su aparato, está tomando apuntes o bien usando un buscador web para encontrar más información sobre el tema que se está exponiendo.

Mientras los adultos mayores se sorprenden con los cambios, los resisten, los temen o los veneran y los terminan adoptando con trabajo y esfuerzo, los jóvenes los ven como parte de su mundo, como algo que está ahí, ya instalado y funcionando, algo que no exige mayor esfuerzo ni tribulación que la prueba y el error.

Prohibir el celular en clase no sería la salida más inteligente ni efectiva. Sí se pueden plantear ciertas “normas de convivencia” en el aula respecto del uso del smartphone, como no usarlo en determinados momentos, por ejemplo, cuando el profesor o un compañero exponen oralmente, cuando se hace una charla grupal sobre un tema en discusión, cuando se realiza un examen escrito, etcétera. Por lo demás, su inclusión debería resultar beneficiosa, tanto para quien enseña como para quien aprende.

Referencias bibliográficas 

Dillon, A. (24 de julio de 2013) Reflexiones sobre el uso del celular en clase. Clarín. Recuperado el 30/06/17 de:https://www.clarin.com/suplemento-educacion/ debaten-uso-celular-clase_0_H1bBGgLiP7x.html 

Kahoot (s.f.) En Wikipedia. Recuperado el 29/06/17 de: https://es.wikipedia.org/wiki/Kahoot! Maggio, M. (2012) “Enriquecer la Enseñanza. Los ambientes con alta disposición tecnológica como oportunidad” , Paidós, Argentina.

Rada, J. (17 de mayo de 2016) Las nuevas tecnologías y la universidad del futuro. 20 minutos, editora. Recuperado el 19/06/17 de: http://www.20minutos.es/ noticia/2748612/0/nuevas-tecnologias-universidadfuturo/ 

Sadaba, A. I. (11 de febrero de 2012) Nuevas tareas, nuevos roles docentes en relación a las TIC. Cátedras Telefónica: Educación y TIC.Recuperado el 20/06/17 de: http://www.ead.unlp.edu.ar/blog/?p=119 

Urresti, M. et. al. (2015) Conexión total: Los jóvenes y la experiencia social en la era de la comunicación digital. Buenos aires, Grupo editor universitario.

Urresti, M. et. al., “Conexión total: Los jóvenes y la experiencia social en la era de la comunicación digital” (2015) Grupo editor universitario, Buenos Aires.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a la Tecnología Educativa a cargo de la profesora Natalia Lescano en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica.

Abstract: Teachers must start, little by little, to redefine their pedagogical methodologies, not only to get the interest of students outside the micro-screen, but to establish a new way of practicing teaching, according to current and future learners.

There are teachers who, when they see a student looking at his cell phone in class, ask him to give up; others, make young people leave their devices on their desk when entering the classroom, so they can give one hundred percent of their attention to the subject. Is it the way to generate better learning? Will there be pedagogical ways to incorporate the much mentioned device into the classroom? 

Keywords: Pedagogical tool - teaching practice - learning 

Resumo: Os docentes devem começar, da pouco, a redefinir suas metodologias pedagógicas, não só para conseguir o interesse dos estudantes por fora da micro-tela para estabelecer um novo modo de praticar o ensino, conforme aos atuais e futuros educandos. Há professores que, quando vêem a um aluno olhando seu celular em classe, é solicitado a desistir; outros, fazem que os jovens deixem seus dispositivos em seu escritório ao entrar na sala de aula, para que possam dar o cem por cento de sua atenção à matéria. ¿É o modo para gerar uma melhor aprendizagem? ¿Terá maneiras pedagógicas de incorporar o tão mentado aparelho à classe? 

Palavras chave: Ferramenta pedagógica - prática de ensino - aprendizagem 


Alberto Harari. Diseñador Audiovisual (Universidad de Palermo. Recibido con Honores: Medalla Categoría Cum Laude 2004). Crítico de Cine. Profesor de la Universidad de Palermo en el Área Audiovisual y en Investigación y Producción de la Facultad de Diseño y Comunicación.


El smartphone como herramienta pedagógica fue publicado de la página 51 a página54 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

ver detalle e índice del libro