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El rol docente en la evaluación formativa. Hacer fuego con cualquiera madera

Solari Solla, Marcela Denise

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

ISSN: 1668-1673

Año XX , Vol. 37, Febrero 2019, Buenos Aires, Argentina | 198 páginas

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Resumen: El ensayo realizado expone el planteo y reflexión sobre el sistema de evaluación a partir de la necesidad de reformularlo empezando por el cambio en los modelos mentales de los docentes para que se animen al desafío de ser guías de los alumnos ayudándolos a construir conocimiento siendo la evaluación una recolección de efectos para seguir y no una instancia final del aprendizaje.

Palabras clave: Andamiaje – aprendizaje – capacidades – devolución – estudiantes - evaluación formativa – observación – proceso


La manera de ejercer la educación, debido a los cambios sociales, culturales y políticos ha tenido en estas últimas décadas transformaciones que llevaron a adaptarla al mundo de hoy contemporáneo. Se trata particularmente de dejar en el pasado la educación convencional ligada al conductismo que se basa en la transmisión del conocimiento por parte del docente como eje único de aprendizaje quedando el alumno en un rol pasivo, para llevar a cabo un modelo constructivista fundamentado en la teoría de que el conocimiento se construye y debe dársele a los estudiantes oportunidades para que, con compromiso, esto suceda. Papert definía que “el mejor aprendizaje no derivará de encontrar mejores formas de instrucción, sino de ofrecer al educando oportunidades para construir”. (1987, p.20). Dentro de este contexto hacia una transformación significativa de la educación, es importante considerar a la evaluación como una de las herramientas a trabajar para mejorar. Evaluar forma parte de la acción común que realizan los individuos a lo largo de su vida con distintos objetivos y está relacionada con el proceso evolutivo como seres humanos.

Por esto mismo, si bien existen diferencias significativas con esta idea de evaluación, no está mal y de hecho es inevitable que dentro del sistema educativo exista el momento de evaluación; pero es necesario plantear cómo se ejerce hoy en día y hacia quiénes está orientada para poder profundizar sobre ella y entender que, vista desde el constructivismo, la evaluación no es la meta, como la considera el método tradicional, sino que es parte de un proceso didáctico que busca mejorar el aprendizaje de los estudiantes. Desde una perspectiva antigua, que vale resaltar que todavía se sigue utilizando en gran parte de las instituciones educativas, la evaluación es sinónimo de exponer al alumno a una situación de presión, donde en tiempo breve debe demostrar la acumulación de conocimientos con la que cuenta dando como resultado un valor numérico que se relaciona con el éxito o fracaso al compararse con sus compañeros, emitiendo de esta forma un juicio sobre el aprendizaje. Medir y evaluar son sinónimos dentro del sistema tradicional educativo, por lo menos hasta mediados del siglo XX. En cambio, la evaluación bajo la mirada constructivista está orientada al proceso, dándole relevancia a la compresión y no así a la acumulación.

Bajo este nuevo paradigma el rol docente se ve, sin dudas, modificado. No es tarea sencilla que esto suceda y por eso todavía la evaluación formativa busca su camino en el presente, ya que quienes ejercen la educación del hoy fueron educados por docentes del ayer, que lejos estaban de ser guías en el aprendizaje. Cambiar sus modelos mentales es hacia donde hay que apuntar si realmente se quieren llevar adelante la aplicación de evaluación de procesos en las instituciones. Esta, como define Popham “es una herramienta potencialmente transformadora de la enseñanza que, si se la ha entendido con claridad y se emplea adecuadamente, puede beneficiar tanto a los profesores como a los alumnos”.

(2013, p. 12). Hay que dejar atrás lo normativo que busca solamente iluminar las desigualdades destacando fracasos y éxitos que sólo generan angustia y frustración en los estudiantes para dar paso a una mediación eficiente del docente con el fin de formar estudiantes autónomos que vayan más allá de la escuela. Construir conocimiento y acompañarlos en este proceso servirá para que adquieran herramientas que luego podrán aplicar en el campo profesional y en sus vidas cotidianas.

Este cambio en su rol no significa que el docente pierda autoridad ni responsabilidad en su trabajo sino todo lo contrario. Su labor se incrementa requiriendo un trabajo extra porque deberá puntualizar en la observación individual, recolección de datos y devolución significativa e intencionada de aplicación próxima, entendiendo que ningún grupo clase es homogéneo porque no a todos los estudiantes los motivan las mismas cosas, ni se implican de igual manera en los debates y charlas que puedan surgir en el aula. Buscar las fortalezas y conocer las debilidades ayudará a crear oportunidades que servirán para reorientar las acciones didácticas y pedagógicas garantizando progreso en el aprendizaje de cada alumno.

Si el docente logra centrar más su atención en tratar de comprender qué y cómo están aprendiendo sus alumnos, en lugar de concentrarse en lo que él les enseña, se abre la posibilidad de que la evaluación deje de ser un modo de constatar el grado en que los estudiantes han captado la enseñanza, para pasar a ser una herramienta que permita comprender y aportar a un proceso. (Celman, 1998, p. 47).

Por otro lado, en esta toma de conciencia que hacen tanto los estudiantes del proceso de aprendizaje que están realizando como los docentes en su ejercicio, es primordial que exista la comunicación. En primera instancia el docente debe comunicar con claridad cuáles son los objetivos y las expectativas de logro para que ellos aprendan a entender lo que están haciendo y cómo lo están haciendo. Es de gran importancia que exista una retroalimentación dentro del nexo docente-estudiante donde además se construyan de manera conjunta los criterios que serán evaluados todo esto en vista de ser conscientes del camino educativo que están forjando.

“La planificación del sistema de evaluación requiere que todos los implicados comprendan los argumentos que la sustentan y tomen parte en las decisiones, determinándose para ello los indicadores, vías, momentos y formas de evaluación”. (Mendoza y Olivera, 2011, p.8).

Esta comunicación sirve también al momento de la devolución la cual tiene un efecto de inmediatez; es decir no tiene sentido que se la dé meses después sino que el alumno necesita saber dónde está parado para poder enfocarse en lo que debe mejorar. No se trata simplemente de escuchar sino que además comprenda lo que debe corregir por lo que entonces deberá detallarse lo que está bien y también lo que está mal indicando el camino hacia donde debe ir, ayudándolo de esta manera a mejorar.

Por lo tanto, se trata de “proveer retrocomunicación continua tanto al maestro como al estudiante sobre sus logros y errores a fin de orientar el aprendizaje hacia los resultados esperados”. (Medina y Verdejo, 2001, p. 26).

Desde esta perspectiva, la evaluación es un ciclo que va pasando varias veces; por sí sola no sirve de nada ni tiene sentido sino que con ella se busca ir perfeccionando el recorrido y pasando una y otra vez hasta alcanzar los objetivos previamente fijados.

Vista la evaluación formativa desde el rol docente y a partir de lo analizado anteriormente, se puede entonces vincular a la misma con el proceso de andamiaje donde el docente tiene un rol de guía, facilitador y también motivador ayudando en la construcción del conocimiento, quien al principio dependerá más del sostén de esta figura que regulará sus actividades fijándole metas y luego, de manera paulatina, irá generando autonomía.

Para poder alcanzar todo esto, el docente debe diseñar e implementar espacios de aprendizaje efectivo donde también se genere el diálogo entre los alumnos fomentando el debate continuo logrando comprender que evaluar es el ejercicio de reflexionar y promover el desarrollo del ser, la sociabilidad y lo cognitivo. Bajo este enfoque, la evaluación es una recolección de efectos que busca y ayuda a entablar una relación diferente del docente con el alumno alejada de una actitud verificadora de conocimientos adquiridos y más cercana a una de acompañante en la construcción.

Se puede concluir que es fundamental dejar atrás el concepto de evaluación enfocado en los resultados y empezar a considerarla como un instrumento que incide en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Modificar la manera de evaluar es modificar también el trabajo docente, que deberá actualizar constantemente su planificación y perfeccionar su didáctica con base en lo que suceda en el aula. Es probable que su trabajo pase a ser más intenso al tener que llevar adelante una continua recolección de información y elaboración de estrategias sin las cuales habría un vacío en la construcción del aprendizaje pero también es probable que al ver los resultados sientan que valió la pena el esfuerzo. Se trata de darle al alumno un ambiente de recursos para que los conocimientos sean significativos para, proponer y que surjan cuestionamientos es lo más rico que puede suceder en un aula que busca sacar lo mejor de cada uno de los estudiantes. Perrenoud define a la evaluación formativa como “hacer fuego con cualquier madera” (2008, p.26) significando que todos los estudiantes tienen potencial para construir el conocimiento; pero para alcanzar esto, es fundamental que los docentes crean, confíen en sus capacidades y los consideren posibles de que su paso por la educación los hará salir mejores de lo que eran antes de pasar por ella. De esta manera los estudiantes mejorarán su camino como aprendices llegando a ser ciudadanos responsables y críticos, y los docentes enriquecerán su trabajo dejando atrás los exámenes y calificaciones y acercándose más a charlar de los alumnos sobre sus experiencias.

Referencias bibliográficas 

Celman, S. (1998) ¿Es posible mejorar la evaluación y transformarla en herramienta de conocimiento? en Camillioni, A, Celman, S., Litwin, E. y Palou de Maté, M. (1998) La evaluación de los aprendizajes en el debate didáctico contemporáneo. Buenos Aires: Paidós.

Medina, M. y Verdejo, A. (2001) Evaluación del aprendizaje estudiantil. (3ra. Ed.). Puerto Rico: Isla Negra.

Papert, S. (1987) Desafío a la mente: computadoras y educación. Buenos Aires: Galápagos.

Perrenoud, P. (2008) La evaluación de los alumnos: De la producción de la excelencia a la regulación de los aprendizajes entre dos lógicas. Buenos aires: Colihué.

Popham, J. (2013) La evaluación trans-formativa: El poder transformador de la evaluación formativa. Madrid: Narcea.

Bibliografía Bain, K. (2007). Lo que hacen los mejores profesores universitarios. Barcelona: Universitat de València Celman, S. (1998) ¿Es posible mejorar la evaluación y transformarla en herramienta de conocimiento? en Camillioni, A, Celman, S., Litwin, E. y Palou de Maté, M. (1998) La evaluación de los aprendizajes en el debate didáctico contemporáneo. Buenos Aires: Paidós.

Litwin, E. (1998) El campo de la didáctica: La búsqueda de una nueva agenda. En Corrientes didácticas contemporáneas. Argentina. Buenos Aires: Paidós.

Lucea, J. (2005) La evaluación formativa como instrumento de aprendizaje en la educación física. Barcelona: Inde.

Medina, M. y Verdejo, A. (2001) Evaluación del aprendizaje estudiantil. (3ra. Ed.). Puerto Rico: Isla Negra.

Papert, S. (1987) Desafío a la mente: computadoras y educación. Buenos Aires: Galápagos.

Perrenoud, P. (2008) La evaluación de los alumnos: De la producción de la excelencia a la regulación de los aprendizajes entre dos lógicas. Buenos aires: Colihué.

Popham, J. (2013) La evaluación trans-formativa: El poder transformador de la evaluación formativa. Madrid: Narcea.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Evaluación a cargo del profesor Matías Panaccio en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica.


Abstract: The essay made exposes the approach and reflection on the evaluation system from the need to reformulate it starting with the change in the mental models of the teachers so that they are encouraged to be the guides of the students helping them to build knowledge being the evaluation a collection of effects to follow and not a final instance of learning.

Keywords: Scaffolding - learning - abilities - feedback - students - formative evaluation - observation - process

Resumo: O ensaio realizado expõe o proponho e reflexão sobre o sistema de avaliação a partir da necessidade de reformulá-lo começando pela mudança nos modelos mentais dos docentes para que se animem ao desafio de ser guias dos alunos os ajudando a construir conhecimento sendo a avaliação uma coleta de efeitos para seguir e não uma instância final da aprendizagem.

Palavras chave: Andaimes - aprendizagem - capacidades - feedback - alunos - avaliação formativa - observação - processo 


Marcela Denise Solari Solla. Diseñadora de imagen empresaria (Universidad de Palermo)


El rol docente en la evaluación formativa. Hacer fuego con cualquiera madera fue publicado de la página 65 a página68 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

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