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La buena enseñanza y el aprendizaje profundo, una alianza memorable

Mahon Clarke, Ana Inés

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

ISSN: 1668-1673

Año XX , Vol. 37, Febrero 2019, Buenos Aires, Argentina | 198 páginas

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Resumen: Desde la perspectiva teórica de la Didáctica, se propone en este trabajo una breve reflexión acerca de la práctica docente en el ámbito universitario y lo que es considerado una buena enseñanza en términos de ayudar al otro a pensar, para aprender.

Con este propósito, se analizarán los distintos tipos de aprendizaje haciendo hincapié en el llamado aprendizaje profundo y su vinculación con la buena enseñanza, y lo considerado prácticas memorables. En este sentido, se reflexionará acerca de lo que se puede concebir como una buena clase, desde el punto de vista de especialistas en educación. En esta propuesta, una buena clase es concebida como ese espacio donde se estimula a los alumnos a pensar, a preguntar, a reflexionar sobre un tema donde la teoría se aborda como una herramienta epistemológica que permite construir y resolver un problema práctico; donde la teoría se articula con una práctica orientada a la formación profesional del estudiante universitario.

Palabras clave: Buena enseñanza – aprendizaje profundo – clase – error [Resúmenes en inglés y portugués en la página 83]

Introducción 

Según Camilloni (1995, p. 2) “La Didáctica es una ciencia social que construye teorías de la enseñanza. El conocimiento didáctico tiene un carácter explicativo y normativo”. El sujeto del discurso es el docente, en cuanto sujeto responsable de la enseñanza es el productor efectivo de la clase como acontecimiento, por lo que adquieren relevancia sus capacidades interpretativas y explicativas para que en cada caso individual el aprendizaje, suceda.

En el contexto de la Didáctica para la Educación Superior, el carácter problemático de la enseñanza aparece como su objeto de estudio. Desde el abordaje de una Didáctica donde la crítica define al espíritu científico, es posible reformular y cuestionar cualquier concepción dogmática o pre-científica.

De esta manera, desde la perspectiva de una Didáctica científica, que hace hincapié en un pensamiento crítico, se hace posible una buena enseñanza generadora de un conocimiento profundo, en el marco de una clase donde las prácticas de enseñanza pueden considerarse memorables porque ese día, ayudaron al estudiante a pensar y a construir un aprendizaje duradero.

Acerca de las prácticas memorables, o poderosas El aula es el espacio donde todo sucede, donde un diálogo se inicia entre dos interlocutores, el docente como sujeto responsable del acto de enunciación; y el estudiante como enunciatario, que también se convertirá en enunciador y productor de su propio discurso.

Como en toda relación dialógica el rol del proponente y el del oponente aparecen en el intercambio, donde el cuestionamiento y la pregunta son formadores de conocimiento.

Todo esto ocurre en el marco de una clase concebida como una invitación a pensar.

Según los especialistas, la buena enseñanza o enseñanza poderosa, es la que se expande en el seno de una clase y perdura en el recuerdo, dando cuenta de un abordaje teórico actual, formulada en tiempo presente y que conmueve.

De acuerdo a Maggio (2012), la reinterpretación de una clase pasada, volver sobre lo hecho permite que ese pasado memorable adquiera nuevos significados en la formulación de la clase para mañana.

Una práctica de enseñanza es memorable en un tiempo y lugar específico, es ese momento en que la propuesta del docente cobró un significado especial para el alumno y le generó algún tipo de incomodidad que lo llevó de un lugar de no conocimiento a un lugar de conocimiento nuevo, para explorar.

De acuerdo a la propuesta de Camilloni (2007) “Una clase que invita a pensar a los alumnos es una buena clase”.

Según esta autora, no hay un formato ideal para planificar una clase ya que es cada contexto de enseñanza-aprendizaje donde las condiciones lo determinan. Es decir, donde el estudiante es percibido como un otro cultural distinto al docente, y respetado. En una clase como parte de una unidad didáctica, es muy importante la coherencia entre fines, objetivos y metas de aprendizaje; y los medios, estrategias de enseñanza, actividades de aprendizaje y tiempos planificados para su cumplimiento. Desde esta perspectiva, una clase sería un acontecimiento que sucede en un lapso de tiempo, en el marco de un currículo y horario escolar, que abarca una sucesión de actividades y prácticas docentes donde el objetivo es lograr mediante la buena enseñanza, buenos aprendizajes.

La buena enseñanza se podría vincular con la figura de un docente que se vuelve memorable cuando lo dicho en el marco de una clase, sigue resonando a través del tiempo. Cuando esa clase deja una huella en el alumno, de algún modo se materializa una metodología exitosa en términos de la construcción de un nuevo conocimiento, que perdura.

Acerca de los buenos aprendizajes, o entendimiento profundo Para que los buenos aprendizajes sucedan, deben aparecer los buenos profesores, autores de clases memorables.

Para Bain (2007, p. 36) los mejores profesores tienen un conocimiento agudo de sus disciplinas, de modo que pueden articular los múltiples diálogos y controversias de su campo, logrando una reflexión profunda sobre su materia. Esta capacidad para pensar sobre su propio razonamiento “metacognición” les permite reflexionar acerca de cómo pueden aprender sus estudiantes, dar prioridad a los contenidos, simplificar lo complejo y formular preguntas estimulantes. De algún modo, ponerse en el lugar de otro, interpretar su realidad diferente a la propia, y ser capaz de involucrar a sus alumnos en esa construcción de conocimiento compartido.

En este sentido, el entendimiento profundo sería el resultado de un conocimiento construido, no recibido. La memoria, desde una perspectiva tradicional, era vista como el arcón donde todo se almacenaba. Los mejores profesores consideran que el sentido de la realidad se va construyendo a lo largo de la vida, a través de los sentidos, y se van configurando modelos mentales que permiten interpretar el mundo y seguir construyendo nuevos modelos a partir de lo conocido.

Otro elemento que aparece como fundamental es la pregunta como generadora de conocimiento y modificadora de los modelos mentales. Bain recuerda lo dicho por un profesor: “Cuando podemos estimular con éxito a nuestros estudiantes para que se formulen sus propias preguntas, estamos justo en la base del aprendizaje”.

(Bain, 2007, p. 42). De hecho, las preguntas hechas en una clase además de enriquecer el diálogo, exigen de una flexibilidad y adaptabilidad del docente para modificar o enfatizar el desarrollo de un determinado tema.

La clase es una hipótesis, se parte de un plan pero que se puede reformular en el camino, para no perder la oportunidad de un nuevo aprendizaje.

La pregunta que ayuda a construir conocimiento es aquella que genera en el otro interés en responder, al punto de modificar sus modelos mentales. En función de este interés suscitado en el otro, motivado a reemplazar sus preconceptos por nuevo conocimiento, se inicia un aprendizaje.

Un “aprendiz estratégico” (Bain, 2007, p.45) será aquel que se adapta a un entorno universitario para aprobar un curso pero sin modificar sus propios modelos; en cambio cuando el aprendizaje surge de un verdadero interés, se modifican los esquemas anteriores y se incorpora nuevo conocimiento. Este aprendizaje será duradero en cuanto se ha desarrollado una comprensión de un tema en profundidad.

Luego, para que haya un aprendizaje duradero será importante también que el error sea una parte fundamental de ese proceso. En el marco del constructivismo, el error ya no es considerado una falla o deficiencia del estudiante sino que se ubica en el centro mismo del aprendizaje. En una interacción donde “Tus errores me interesan” modifica la percepción del error como algo negativo y lo transforma en una nueva oportunidad de aprendizaje. (Astolfi, 1997, p. 132).

En una práctica de enseñanza-aprendizaje a partir del error, en un clima no punitivo donde el error sea parte del proceso de aprendizaje y donde el alumno tenga la oportunidad de la reescritura antes de ser calificado; lo aprendido tendrá más posibilidad de perdurar a lo largo del tiempo.

Conclusiones Finalmente, se podría pensar que una buena clase sería aquella de la que el alumno salga sintiendo que algo pasó, que no es el mismo que cuando entró. Con cierta sensación de incomodidad frente a lo nuevo que se despliega, aquello que no se conoce o que no se ajusta a sus propios modelos mentales; pero que lo motiva lo suficiente como para realizar ese gran esfuerzo que implica aprender.

Con un docente que tenga la capacidad a lo largo de un curso de invitar al alumno a pensar, con creatividad y consistencia, con la habilidad de motivarlo para que se integre activamente en un ejercicio teórico-práctico. Ejercicio cotidiano donde el error forme parte de un aprendizaje que le permita un desarrollo y una formación universitaria con herramientas idóneas según su orientación profesional. Y que esto sea algo visible para el alumno.

Entonces, una enseñanza memorable sería la que perdura en el tiempo porque algo se comprendió en profundidad; hubo una invitación a pensar que se aceptó, que derivó en un diálogo cuyo objetivo fue la construcción de conocimiento; con la pregunta y el error como aliados.

Referencias bibliográficas 

Astolfi J.P. (1997). Aprender en la escuela. Santiago de Chile: Dolmen Ediciones Bain, K. (2007). Lo que hacen los mejores profesores de universidad. (2º ed.) Valencia: Universitat de Valéncia.

Camilloni, A. (2007). Una buena clase. Revista 12ntes - Nº 16. (8), Año 2.

Camilloni, A. (1995). Reflexiones para la construcción de una Didáctica para la Educación Superior. Ponencia en: Primeras Jornadas Trasandinas sobre planeamiento, gestión y evaluación Didáctica de Nivel Superior Universitaria. Chile.

Maggio, M. (2012) Profesores ejemplares: prácticas memorables y perspectivas de futuro. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=0FI2JIy3wIw 

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a la Didáctica acargo de la profesora Karina Agadía en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica.


Abstract: From the theoretical perspective of Didactics, this paper proposes a brief reflection on the teaching practice in the university environment and what is considered a good teaching in terms of helping the other to think, to learn. For this purpose, the different types of learning will be analyzed, emphasizing the so-called deep learning and its link with good teaching, and what are considered memorable practices. In this sense, it will reflect on what can be conceived as a good class, from the point of view of specialists in education. In this proposal, a good class is conceived as that space where students are encouraged to think, to ask, to reflect on a topic where the theory is approached as an epistemological tool that allows to build and solve a practical problem; where the theory is articulated with a practice oriented to the professional training of the university student.

Keywords: Good teaching - deep learning - class – error 

Resumo: Desde a perspectiva teórica da Didática, propõe-se neste trabalho uma breve reflexão a respeito da prática docente no âmbito universitário e o que é considerado um bom ensino em termos de ajudar ao outro a pensar, para aprender. Com este propósito, analisar-se-ão os diferentes tipos de aprendizagem fazendo finca-pé na chamada aprendizagem profunda e sua vinculação com o bom ensino, e o conceituado práticas memorável.

Neste sentido, reflexionar-se-á a respeito do que se pode conceber como uma boa classe, desde o ponto de vista de especialistas em educação. Nesta proposta, uma boa classe é concebida como esse espaço onde se estimula aos alunos a pensar, a perguntar, arefletir sobre um tema onde a teoria se aborda como uma ferramenta epistemológica que permite construir e resolver um problema prático; onde a teoria se articula com uma prática orientada à formação profissional do estudante universitário.

Palavras chave: Bom ensino - aprendizagem profundo - classe - erro


Ana Inés Mahon Clarke. Licenciada en Publicidad (UCES, 2003). Magíster en Análisis del Discurso (Facultad de Filosofía y Letras - UBA, 2014). Profesora de la Universidad de Palermo en el Área de Investigación y Expresión de la Facultad de Diseño y Comunicación.


La buena enseñanza y el aprendizaje profundo, una alianza memorable fue publicado de la página 81 a página83 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

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