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La formación pedagógica: más que un valor agregado para los docentes universitarios

Pérez Rech, Romina

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

ISSN: 1668-1673

Año XX , Vol. 37, Febrero 2019, Buenos Aires, Argentina | 198 páginas

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Resumen: Este ensayo se propone reflexionar sobre la necesidad de formación pedagógica de los docentes universitarios en pos de mejorar la calidad educativa. Comprender que la didáctica tiene aportes significativos, como herramientas para el diseño de buenas clases y para la programación curricular académica, que enmarca y regula la enseñanza. Asumir que el conocimiento pedagógico es indispensable para encarar los desafíos del escenario universitario actual.

Palabras clave: Universidad - formación pedagógica - programación curricular académica 


Introducción 

Durante mucho tiempo ha bastado poseer un título de grado de alguna carrera para ejercer la docencia en el nivel superior. Si bien en la actualidad en Argentina, no se ha reglamentado aún el requisito de titulación para enseñar en nivel superior, encontramos cada vez más oferta académica en distintas casas de estudios en lo que refiere a formación docente, desde capacitaciones internas, formación pedagógica para profesionales, profesorados de nivel medio superior, profesorados universitarios, y a estas se le suman las carreras de postgrado orientadas a la educación como las especializaciones y maestrías.

Si pensamos en el panorama actual, económico, político, social, incluso tecnológico, podemos apreciar una gran versatilidad. Se impone la necesidad de adaptarnos, de estar actualizados, constantemente adquiriendo nuevas habilidades y destrezas. Es lógico entonces entender que el docente actual, en tanto profesional, tiene y debe capacitarse constantemente para ejercer su rol de manera competente, lo que nos lleva a considerar que la formación pedagógica debería ser una condición sine equa non para cualquiera que desee impartir una clase.

Este ensayo pretende reflexionar acerca de esta necesidad.

En una primera parte procurará dilucidar algunos de los aportes de la didáctica a la formación de un docente universitario. Seguido se reflexionará sobre el valor del conocimiento didáctico en la planificación curricular de un curso, como marco de todo proceso de aprendizaje. En consonancia con el tema de la panificación curricular académica, la tercera parte ahondará en el desarrollo de una buena clase. Finalizando, concluiremos el ensayo con los puntos más relevantes abordados brindando una perspectiva global del planteamiento inicial.

Docente ¿se nace o se hace? Parecería muy obvia la respuesta a esta pregunta. Sin embargo si observamos el escenario actual universitario podemos notar que no todos quienes ejercen la función docente están titulados como tal. Esto se debe a que “en la Argentina no se ha regulado aún el requisito de una titulación que habilite para el ejercicio de la tarea de enseñar en este nivel educativo” (Vincenzi, 2011, p.4), igualmente comparte la autora “se advierte una mayor preocupación por incorporar programas de formación pedagógica para docentes de nivel universitario en la oferta académica de las universidades” (2011, p.4).

Entonces, docente ¿se nace o se hace? La vocación se puede tener desde edad temprana pero bastaría leer a varios especialistas en didáctica para darnos cuenta que realmente un docente se hace. Como cualquier otra profesión, el ejercicio laboral de entrar a un aula e impartir clases tiene que realizarse enmarcado a una disciplina que le dé las herramientas necesarias.

Y ¿por qué algunos profesionales sienten seguridad para dar una clase sin tener el conocimiento didáctico pertinente? De cierta forma todos tenemos una idea de lo que es dar una clase, y lo que entendemos por buena clase.

Esto se debe a las experiencias previas que adquirimos siendo estudiantes. Todos tenemos un profesor que nos marcó en algún punto por su manera de dar clases, por alguna anécdota. Son profesores memorables y de ellos tomamos muchas de nuestras estrategias, consciente o inconscientemente, para enseñar. Según Maggio “Lo memorable marca las prácticas y su sentido a lo largo de generaciones, y también renace para seguir siendo digno de recordarse” (2012, p.41).

De todos modos, estos modelos de buena enseñanza no bastarían por sí solos para dar una clase. Podemos asimismo caer en el vicio de ser meros trasmisores de conocimientos. Freire (2008) expone los modelos tradicionales de enseñanza que han de caducar, el de la educación bancaria que toma las mentes de los estudiantes como depósitos de información. Debe caducar, ya que el rol del docente es el de transformador. La didáctica de la educación superior como disciplina propone una transformación en el pensamiento y una crítica docente en su labor (Camilloni, 1995, p.8). Es por ello que consideramos fundamental su estudio para el ejercicio del rol docente.

El valor del conocimiento didáctico en la programación curricular académica.

(…) el profesor universitario ya no es hoy solamente una figura académica. Al igual que en otros niveles, necesita una creciente capacidad pedagógica para resolver problemas relacionados con cuestiones como la diversidad, la definición del contenido, el acortamiento de las carreras tradicionales, la modificación de los perfiles de entrada, la superposición de tradiciones de formación universitaria, la sofisticación del currículum, la distancia con los campos prácticos. (Feldman y Palamidessi, 2000, p.2).

Anteriormente destacábamos algunos de los motivos por los cuales todo profesor debería seguir una formación pedagógica. Da herramientas para que pueda dictar clases desde un rol consciente y transformador. Si profundizamos en los beneficios del conocimiento didáctico no podemos dejar de mencionar uno de los temas centrales al eje de la profesión docente: la planificación curricular académica. Ya que la actividad docente no solo se relaciona con el armado de una clase sino con algo que la excede y enmarca, la elaboración del programa de la materia a dar.

Dicho programa es una guía que plasma los objetivos y propósitos de la cursada de antemano, así como los contenidos mínimos obligatorios. Su conocimiento en profundidad es vital puesto que las estrategias para dar clases deben seleccionarse a partir de los propósitos de la cursada. Resulta incoherente realizar una clase desentendida de la programación curricular que la precede.

Volviendo a la idea del rol transformador del docente podemos afirmar, a partir de debates que han surgido y aún persisten respecto a la programación curricular, la exigencia de un cambio, una sofisticación, como mencionan Feldman y Palamidessi, que requiere de una formación pedagógica (2000, p.2). En lo que concierne a este tema, Edith Litwin rescata la idea de algunos autores de constituir una planificación curricular flexible que atienda a las necesidades sociales, tecnológicas, de la ciencia y de la comunidad (2006, p.29). Por lo que entendemos resulta vital que el docente se involucre, desde su rol de formador, en la elaboración de planificaciones académicas adaptadas a la realidad y a las exigencias propias de los estudiantes así como su entorno.

Reforzamos aquí la idea de que el conocimiento didáctico resulta imprescindible para lograrlo.

De la planificación del curso a la noción de buena clase Observamos recientemente como los aportes de la didáctica permiten repensar los modos en que estamos planificando los cursos y las clases. Curso y clases entendidos como elementos que se vinculan, considerando a las clases como unidades pertenecientes a una unidad mayor o módulo que se insertan en el programa de la materia.

Según Camilloni “los rasgos de una buena clase surgirán, en primer lugar, de las cualidades didácticas de la programación de la unidad a la que pertenece” (2007, p.2). Es decir, la programación requerirá de una previa reflexión docente acerca de cómo enseñar los contenidos que desea que los estudiantes aprendan. La elección de las estrategias las hará en base a su experiencia como docente, el conocimiento del grupo de trabajo, los objetivos y metas, así como los tiempos que dispone para llevar a cabo las actividades.

En lo referido a una buena clase la autora también señala que no existe un único formato para lograrla, pero asegura que sustancialmente una buena clase será aquella que promueva el pensamiento del estudiante por sí mismo, que lo estimule a través de problemas a resolver y desafíe sus habilidades y conocimientos. Bain coincide con esto y aporta: Los mejores profesores de universidad crean lo que podríamos llamar un entorno para el aprendizaje crítico natural, en el que incluyen destrezas e información que ellos quieren enseñar mediante trabajos (preguntas y tareas) que los estudiantes encontrarán fascinantes - auténticas tareas que les provocarán curiosidad, que les motivarán a repensar sus supuestos y a examinar sus modelos mentales de la realidad (2007, p.58).

Con estas características, una buena clase sería entonces para el autor aquel escenario posibilitador de aprendizajes profundos, totalmente opuesto a los modelos enciclopedistas de enseñanza. Con énfasis en este punto De Vincenzi propone “revisar el modelo de enseñanza basado en la transmisión y la formación técnica a favor de un modelo basado en la resolución de problemas y la formación estratégica”(2011, p.6). En este contexto consideramos de gran valor a la formación pedagógica, ya que ella es la que provee de herramientas al docente para poder llevar a cabo una transformación en y desde el aula. El aporte de la didáctica nos permite repensar las relaciones existentes entre enseñanza, aprendizaje y planificación curricular académica; y el rol del docente desde una posición reflexiva y constructiva.

Conclusiones A través del escrito pudimos rescatar la necesidad de formación pedagógica de los docentes universitarios de cara a los retos que día a día han de enfrentar, tanto en el ámbito universitario como en el entorno que lo rodea.

Pudimos apreciar la contribución de la formación pedagógica en materia de didáctica, y los beneficios de conocer esta disciplinaa la hora de programar una cursada, planificar las estrategias de enseñanza y desarrollar una buena clase.

Nos ha permitido reflexionar sobre los modelos de enseñanza que existen, los que hemos de transformar, en los que debemos involucrarnos y aportar nuestro granito de arena día a día si queremos que la universidad sea ese espacio de aprendizaje profundo para nuestros estudiantes.

Referencias bibliográficas 

Bain, K. (2007). Lo que hacen los mejores profesores universitarios. (2º ed.)Valencia: Universitat de València.

Camilloni, A. (1995). Reflexiones para la construcción de una Didáctica para la Educación Superior. Ponencia en: Primeras Jornadas Trasandinas sobre planeamiento, gestión y evaluación Didáctica de Nivel Superior Universitaria. Chile.

Camilloni, A. (2007). Una buena clase. Revista 12ntes - Nº 16. (8), Año 2.

De Vincenzi, A. (2011). La Formación Pedagógica del profesor Universitario: Un desafío para la reflexión y revisión de la práctica docente en el nivel superior. Universidad Abierta Interamericana. Argentina.

Feldman, D. y Palamidessi, M. (2001). Programación de la enseñanza en la universidad: Problemas y enfoques.

Secretaría Académica - UNGS Freire, P. (2008). Pedagogía del Oprimido. Buenos Aires: Siglo XXI.

Litwin, E. (2006). El currículo universitario: perspectivas teóricas y metodológicas para el análisis y el cambio. Revista Educación y Pedagogía. Medellín: Universidad de Antioquia, Facultad de Educación.

Maggio, M. (2012). Enriquecer la enseñanza. Los ambientes con alta disposición tecnológica como oportunidad. Buenos Aires: Editorial Paidos.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a la Didáctica acargo de la profesora Karina Agadía en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica.


Abstract: This essay aims to reflect on the need for pedagogical training of university teachers in order to improve the quality of education. Understand that teaching has significant contributions, as tools for the design of good classes and academic curricular programming, which frames and regulates teaching.

Assume that pedagogical knowledge is essential to face the challenges of the current university scenario.

Keywords: University - pedagogical training - academic curricular programming

Resumo: Este ensaio propõe-se reflexionar sobre a necessidade de formação pedagógica dos docentes universitários em pos de melhorar a qualidade educativa. Compreender que a didática tem contribuas significativos, como ferramentas para o design de boas classes e para a programação curricular académica, que enmarca e regula o ensino. Assumir que o conhecimento pedagógico é indispensável para encarar os desafios do palco universitário atual.

Palavras chave: Universidade - formação pedagógica - programação curricular acadêmica 


Romina Pérez Rech. Licenciada en Relaciones Públicas (Universidad Nacional de La Matanza)


La formación pedagógica: más que un valor agregado para los docentes universitarios fue publicado de la página 83 a página86 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

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