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El contenido presente como trampolín hacia futuros aprendizajes

Curcio, Agostina

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

ISSN: 1668-1673

Año XX , Vol. 37, Febrero 2019, Buenos Aires, Argentina | 198 páginas

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Resumen: La tríada didáctica se encuentra formada por el estudiante, el profesor y el contenido. Si bien la relación entre dichoscomponentes es asimétrica, la importancia de ellos se encuentra equilibrada.

Resumen: A pesar de que el alumno sea el protagonista del proceso, hecho que resulta indiscutible, es al mismo tiempo real que el qué, el cómo y el para qué del proceso condicionan enormemente los resultados del aprendizaje. El contenido que el estudiante aprende hoy es inútil si este no puede transformarlo, aplicarlo y reconstruirlo.

El saber no es inerte, y no debe quedar de esa manera en la mente de los alumnos. El conocimiento muta, se transforma y tiene la capacidad de abrir y correr los límites mentales de quien aprende. El saber realmente aprendido es aquel que genera nuevas preguntas y motiva al estudiante a otros conocimientos, es estructura y motor.

Palabras clave: Contenido - aprendizaje significativo – conocimiento inerte – aprendizaje

Introducción

A lo largo de la historia, numerosos profesionales de la educación y académicos se han cuestionado acerca de cómo aprende el sujeto, de qué manera tanto lo cultural como lo biológico influyen en dicho proceso. Es posible afirmar que existen etapas evolutivas que condicionan la posibilidad de aprender determinado concepto, según si la estructura mental se encuentra o no preparada (Piaget, 1978).

Sin embargo, el valor del qué, el cómo y el para qué en el proceso de enseñanza impacta directamente en la probabilidad de un aprendizaje perdurable y significativo. Es entonces que resulta de suma importancia reflexionar acerca del rol docente como agente de transformación y facilitador del proceso, a la vez que repensar el papel del contenido como conocimiento instrumental y motivador en contraposición a conceptos inertes y circunstanciales.

Saber inerte versus contenido como construcción permanente La triada didáctica, conformada por el estudiante, el profesor y el contenido se encuentra completamente equilibrada, más allá de que la relación entre estos no sea simétrica. Sin embargo, el peso de los tres componentes es la misma. Es por esta razón que, a pesar de que el alumno sea el protagonista del aula, resulta importante no olvidar el valor del contenido y la manera en que el profesor lo aborda.

El proceso de aprendizaje varía para cada sujeto, no existe una sola manera de aprender. Sin embargo, es posible hallar herramientas que permitan abordarlo desde diferentes ópticas, facilitando que cada estudiante, según sus fortalezas, saberes previos e intereses, pueda encontrar el que le sea más eficiente. De todas maneras, resulta necesario establecer que, el hecho de que el modo de aprender a partir de las estrategias planteadas por el profesor, sea el más adecuado y/o eficaz para el alumno, no lo vuelve menos doloroso.

En otras palabras, y tal como describe Piaget, el proceso de aprendizaje implica una adaptación del esquema mental a un nuevo contexto. Dicho cambio obliga al sujeto a transitar, en algún momento, por un período de incomodidad que culminará cuando el saber se encuentre aprendido.

En consecuencia, es posible afirmar que el esquema mental se modifica cuando el saber está aprendido; para que esto suceda los conocimientos deben ser asimilados y acomodados, es decir, incorporados y establecidos en la estructura en relación a conocimientos anteriores y situacionales, respectivamente.

El profesor tiene que ser consciente del proceso, no solo para dar el tiempo adecuado y necesario entre la asimilación y la acomodación, sino también para acompañar y guiar al estudiante durante el período de perturbación. Asimismo, también es el encargado de desafiar al alumno, llevándolo a la ruptura de su esquema. Generar preguntas que impliquen reflexión, trabajos que fomenten el compromiso como motivación intrínseca, alumnos que indaguen y pregunten; eso es lo que separa a aquellos que podrán tener un aprendizaje significativo de un estudiante bulímico (Bain, 2007, p. 52). Para Bain, dicha categorización recae sobre aquellos alumnos cuyo aprendizaje es memorístico, ficcionado y ritual. Sin embargo, el profesor es el mayor responsable de dicha situación, ya que como fue mencionado anteriormente, es este quien debe poner el foco no en las respuestas sino en las preguntas, y las preguntas correctas.

En la misma línea Freire (2008) define a la educación tradicional como bancaria, calificándola de memorística y opresiva. Al mismo tiempo la diferencia de aquella que es liberadora, que les permite ir más allá del conocimiento en sí mismo:

El papel del educador problematizador es el de proporcionar, junto con los educandos, las condiciones para que se dé la superación del conocimiento al nivel de la “doxa” por el conocimiento verdadero, el que se da a nivel del “logos”. (p.86)

Ausubel se centra en la importancia de los saberes previos como andamiaje para poder otorgarle sentido a nuevos contenidos. Estos permiten al estudiante vincular aquellos conocimientos a incorporar con la estructura preexistente. Sin embargo, y vinculando la teoría de Ausubel con Bain (2007), si el saber previo no fue un aprendizaje significativo, se convierte en un obstáculo epistemológico. En otras palabras, aquellos conceptos aprendidos de manera incorrecta o estandarizada, sin contextualizar, ateóricos e imposibles de justificar, implican un proceso de desaprendizaje para poder avanzar hacia nuevos conocimientos.

Es por ello que el aprendizaje siempre debe ser problematizado, es decir debe haber una pregunta que contestar a partir de la aplicación del conocimiento. Asimismo, el hecho de que exista un problema a resolver o una pregunta a contestar con la puesta en práctica del conocimiento implica también que este último no se encuentra aislado. Retomando a Ausubel y la teoría del aprendizaje significativo, es necesario señalar que el saber debe tener un sentido y el estudiante debe ser capaz de dárselo; solo a partir de su aplicación es posible realmente aprender un concepto.

La importancia de enseñar problematizando el conocimiento radica no meramente en el saber actual, sino en generar un hábito en el que alumno sea capaz de entender que para realmente aprender debe darle sentido al saber y para ello debe aplicar lo aprendido. Es en este escenario en el que el concepto per sei vuelve una excusa para que el estudiante aprenda a aprender, a generar estructuras aún más grandes que le permitirán seguir aprendiendo. De la misma manera, el rol del profesor muta de quien imparte el conocimiento a quien lidera el proceso de construcción del saber generando, a la vez, entornos que lo faciliten. (Bain, 2007)

Brunner (1997) postula también el concepto del conocimiento como peldaño hacia algo más grande, haciendo hincapié en aquellos saberes que no se aprenden por una importancia intrínseca sino como necesarios para llegar a otro concepto. Vincula esta idea con el desarrollo de la flora: el primer conocimiento es la semilla, esta desaparece cuando la planta crece – el segundo concepto - pero es indispensable para poder llegar a ella. En la misma línea se encuentra Vygotsky, quien señala que aquel estudiante que aprende una tarea en una situación específica, aprende un principio mucho más amplio en el mismo proceso.

El objetivo inmediato del buen profesor es que el estudiante aprenda, sin embargo el objetivo a largo plazo es no solo que ese aprendizaje siga latente sino haber guiado al sujeto en la construcción de un saber aprender. En otras palabras, que el estudiante pueda seguir aprendiendo incluso después de haber concluido determinado nivel educativo demuestra que lo aprendido le permitió generar el hábito del proceso de aprendizaje. Dicho sujeto, puede transpolar el proceso a cualquier situación o conocimiento necesario, siendo consciente de que aquello que necesita para realmente incorporar el saber es ponerlo en práctica pero a la vez, y quizás más importante, siempre seguir cuestionándose para así problematizar y desafiar el conocimiento.

Conclusiones

Es a partir de lo recabado que es posible puntualizar el valor del contenido, no como un mero concepto en el aquí y ahora, sino a partir de su importancia para el futuro del estudiante. Tanto los conceptos a tratar como el modo de abordarlos, así como también la actitud y voluntad de cada uno de los sujetos involucrados en el proceso, condicionan el resultado del proceso de aprendizaje. Aquellos profesores que puedan no solo darle sentido al saber, a partir de problematizarlo y ayudar a reconstruirlo, sino también entender la importancia de este como escalón vital hacia los próximos aprendizajes, podrán aplicar estrategias acordes a su perspectiva. El saber significativo permite al estudiante generar una estructura en la que quepan nuevos saberes, una estructura que le permita cuestionar lo conocido y a partir de sus respuestas continuar modificando la estructura para luego volverse a cuestionar.

Referencias bibliográficas

Bain, K. (2007). Lo que hacen los mejores profesores universitarios. (2º ed.).Valencia: Universitat de Valéncia.

Brunner, J. (1997). La educación puerta de la cultura. Madrid: Aprendizaje Visor.

Freire, P. (2008). Pedagogía del oprimido. Buenos Aires: Siglo Veintiuno.

Maggio, M. (2014). Enriquecer la enseñanza superior: búsquedas, construcciones y proyecciones. InterCambios, 1 (1), 65-71.

Piaget. J. (1978). La equilibración de las estructuras cognitivas. España: Siglo XXI Editores.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a las Estrategias de la Enseñanza a cargo del profesor Carlos Caram en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica.

 

Abstract: The didactic triad is formed by the student, the teacher and the content. Although the relationship between these components is asymmetric, the importance of them is balanced. Although the student is the protagonist of the process, a fact that is indisputable, it is at the same time real that the what, the how and what of the process greatly condition the results of learning. The content that the student learns today is useless if it can not be transformed, applied and reconstructed.

Knowledge is not inert, and should not remain that way in the minds of students. Knowledge mutates, is transformed and has the ability to open and run the mental limits of the learner. The knowledge really learned is one that generates new questions and motivates the student to other knowledge, it is structure and motor.

Keywords: Content - meaningful learning - inert knowledge – learning

Resumo: A tríade didática encontra-se formada pelo estudante, o professor e o conteúdo. Conquanto a relação entre ditos componentes é asimétrica, a importância deles se encontra equilibrada. Apesar de que o aluno seja o protagonista do processo, facto que resulta indisputável, é ao mesmo tempo real que o que, o como e o pára que do processo condicionam enormemente os resultados da aprendizagem. O conteúdo que o estudante aprende hoje é inútil se este não pode o transformar, o aplicar e o reconstruir. O saber não é inerte, e não deve ficar dessa maneira na mente dos alunos. O conhecimento muta, transforma-se e tem a capacidade de abrir e correr os limites mentais de quem aprende. O saber realmente aprendido é aquele que gera novas perguntas e motiva ao estudante a outros conhecimentos, é estrutura e motor.

Palavras chave: Conteúdo - aprendizagem significativa - conhecimento inerte - aprendizagem


Agostina Curcio. Diseñadora de Indumentaria y Textil (Universidad de Palermo). Productora de Modas (UP). Profesora de la Universidad de Palermo en el Área de Moda y Tendencias de la Facultad de Diseño y Comunicación.


El contenido presente como trampolín hacia futuros aprendizajes fue publicado de la página 96 a página97 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

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