Estudiantes Internacionales Estudiantes Internacionales en la Universidad de Palermo Reuniones informativas MyUP
Universidad de Palermo - Buenos Aires, Argentina

Facultad de Diseño y Comunicación Inscripción Solicitud de información

  1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII >
  4. Diálogo, reflexión y acción: ejes de la educación actual

Diálogo, reflexión y acción: ejes de la educación actual

Durandeu, María Soledad

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

ISSN: 1668-1673

Año XX , Vol. 37, Febrero 2019, Buenos Aires, Argentina | 198 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Introducción

A lo largo de la historia primó lo que Jorge Steiman, Graciela Misirlis y Mónica Montero denominaron como paradigma tradicional de la educación. Una de las características principales de este modelo es ubicar a la figura del docente como ser poderoso en términos foucaultianos, cargado de saberes, de conocimientos, que lo colocan en una posición de superioridad frente al estudiante. Por otro lado, la clase se desarrolla de manera tal que esta figura de autoridad, este educador todopoderoso, carga con la responsabilidad, nada más ni nada menos, de transmitir los conocimientos que él considera más relevantes para educando. Por último, el lugar del estudiante, dentro de este sistema, es poco relevante. Se lo entiende como “alumno solo – solo, aislado – que escucha a su maestro”. (Steiman, Misirlis y Montero, 2004, p. 5).

Hoy en día, y tomando como antecedente lo anteriormente dicho, se puede observar que el sistema educativo se encuentra en crisis. La primacía del paradigma tradicional, oculto bajo modelos que trataron de oponérsele pero que no hicieron otra cosa que profundizarlo, está llegando a su fin.

En la sociedad actual argentina está emergiendo un nuevo paradigma educativo. Está surgiendo un verdadero cambio. El viejo modelo que ubicaba la relación docente – estudiante de manera dispar, jerárquica y asimétrica resulta obsoleto ante los ojos de los reformadores, acompañantes del cambio. Por el contrario, este nuevo modelo postula una serie de modificaciones, entre ellos la resignificación de los roles del educador y el educando. El docente se transforma en un guía, un acompañante, una figura cuyo poder no se centra en la cantidad de conocimiento acumulado que posea y logre transmitir, cual tubo shannoniano. Sino, por el contrario, radica en su capacidad de acompañar a los estudiantes en el proceso reflexivo, de brindarles las herramientas necesarias para que estos puedan generar nuevo conocimiento.

Una de las herramientas más importantes para que esto suceda es mantener con ellos un buen diálogo en palabras de Paulo Freire. Un intercambio, constante y fluido, de ideas y pensamientos, estableciendo límites, pero no limitaciones. El siguiente trabajo se propone analizar la importancia del diálogo, para la construcción de conocimiento, en la actualidad. Particularmente se abordará esta relación entre los estudiantes y docente, vinculando el proceso reflexivo con la acción. Se seleccionan estos tópicos debido a que resultarán relevantes para establecer un verdadero cambio de paradigma.

Desarrollo

Paulo Freire define al diálogo como: Una exigencia existencia. Y siendo el encuentro que solidariza la reflexión con la acción de sus sujetos encauzados hacia el mundo que debe ser transformado y humanizado, no puede reducirse a un mero acto de depositar ideas de un sujeto en otro, ni convertirse tampoco en un simple cambio de ideas consumadas por sus permutantes (1968, p. 71).

Siguiendo los supuestos de Freire, no es posible considerar al diálogo de manera unilateral, como lo entienden los defensores del paradigma tradicional de la educación. Un mero acto donde el estudiante se limitaba a asentir todo aquello que el educador expone, ya sea por miedo a cuestionar a una figura de autoridad, o simplemente porque este último no brinda el lugar, al educando, para cuestionarlo. Muy por el contrario, el diálogo debe ser considerado como un proceso que involucra a dos partes, como dice Freire: “La educación auténtica (…) no se hace de A para B o de A sobre B, sino de A con B, con la mediación del mundo”. (1968, p. 76).

Además, debe entenderse al diálogo como un acto que requiere la toma de consciencia de ambos (docente – estudiante) para su correcto accionar. El docente debe estar lo suficientemente capacitado y preparado para ubicarse en un lugar de guía. No debe limitar al educando, sino que tiene que ser capaz de generar interés en este para que se produzca un intercambio fluido de ideas, conocimientos, pensamientos, en otras palabras, de apreciaciones sobre el mundo. Por su parte el estudiante debe involucrarse, no limitarse a sí mismo a acatar lo dado. Debe investigar, indagar, cuestionar. Constituirse como ser pensante, cargado con saberes previos, y saberes latentes. En palabras de Freire: “no hay diálogo verdadero si no existe en sus sujetos un pensar verdadero”. (1968, p. 75).

Ahora bien, si afortunadamente se produce entre estudiantes y docentes un diálogo, entendido a partir de todo lo mencionado anteriormente, se está frente a lo que se llama “un acto creador”. (Freire, 1968, p. 72). Es decir, se establece un escenario áulico favorable para la reflexión, para la producción de conocimiento. Es imposible que se genere un verdadero pensar crítico, en palabras de Freire, sin que se establezca de antemano una relación dialógica donde ambas partes estén involucradas realmente en el proceso. Una vez que se entabla un diálogo fluido, y se establece un escenario áulico favorable para la producción de conocimiento, el proceso reflexivo puede darse de varias maneras.

Puede que se genere la reflexión previa a la acción/ ejecución, donde en principio se realiza la puesta en común, un intercambio de ideas y a posteriori la ejecución de lo establecido. O por el contrario que se proceda al revés. El pensar crítico también puede darse en la “reflexión sobre la acción”. (Schön, 1992, p. 36). Esta manera de hacer, este aprender haciendo y reflexionar sobre lo ya hecho es cada vez más común. Se puede realizar de dos maneras según Schön: “una vez que el acto se produce, ya tranquilamente, o podemos realizar una pausa en el medio de la acción para hacer lo que Hanna Arendt (1971) denomina un pararse a pensar”. (1992, pp. 36-37).

De todas formas, sin importar cuál se da primero, es en la relación que se establece entre ambas, reflexión y acción, donde está la semilla del cambio. Es en el vínculo entre los dos actos donde está la verdadera transformación y ruptura de la percepción que hasta ese momento se tenía sobre la realidad. No importa tanto si primero se da uno y después el otro, o viceversa, sino por el contrario, es la relación dialéctica que se da entre ambos lo que resulta trascendental.

Conclusión

Si bien las condiciones necesarias para que efectivamente se produzca un cambio de paradigma educativo están dadas, aún se está lejos de romper definitivamente con el modelo tradicional que dominó la escena por tantos años. Para que realmente se establezca un cambio es necesario quitarse el velo, desnaturalizar los procesos que hasta hoy se presentan como dados. Dejar de creer que se está dialogando, que se está educando, cuando realmente no se dan las condiciones áulicas, ni se establece un ambiente propicio para que esto suceda.

Hay que empezar a pensar en la educación como proceso dialógico que se da entre educador y educando, y no desde el docente al, mal llamado, alumno. Es preciso que ambos tomen consciencia del lugar que ocupan en el proceso educativo para así realmente transformar esta realidad. Reflexionar sobre ella, criticarla, problematizarla, deconstruirla y resignificarla. Esta es la tarea que hoy debe ocupar a ambos. De lo contrario estaremos frente a la continuidad de un monólogo unilateral antidialógico que poco ayuda a establecer las bases para la producción de conocimiento.

Referencias bibliográficas

Foucault, M. (2008). Historia de la Sexualidad Vol 1. Buenos Aires: Siglo XXI Editores.

Freire, P. (1968). Pedagogía del Oprimido. Montevideo: Tierra Nueva.

Shannon, C. y Weaver, W. (1964). Teoría Matemática de la Comunicación. Universidad de Illinois. Press.

Schön, D. (1992). La formación de profesionales reflexivos. Barcelona: Paidós.

Steiman, J., Misirlis, G., Montero, M. (2004). Didáctica General, Didácticas específicas y Contextos socio históricos en las aulas de la Argentina. Buenos Aires. 

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a la Didáctica a cargo de la profesora Silvia Meza en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica.


Abstract: The aim of the work is to reflect on the importance of dialogue for the generation of knowledge within the classroom. It seeks to develop the points that connect the dialogue with the reflective process, and in turn with the action, emphasizing the importance of the three components for the construction of knowledge nowadays.

Keywords: Dialogue – reflection – action - education 

Resumo: O trabalho tem como objetivo refletir sobre a importância do diálogo para a geração de conhecimento dentro da sala de aula. Procura-se desenvolver os pontos que ligam ao diálogo com o processo pensativo, e a sua vez com a acção, fazendo finca-pé na importância dos três componentes para a construção de conhecimento na atualidade.

Palavras chave: Diálogo - reflexão - ação - educação


María Soledad Durandeu. Licenciada en Ciencias de la Comunicación (Universidad de Buenos Aires). 


Diálogo, reflexión y acción: ejes de la educación actual fue publicado de la página 38 a página41 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

ver detalle e índice del libro