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La evaluación como evolución. La evaluación como herramienta de aprendizaje en el aula taller

Buriasco, Lucas Nehuén

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

ISSN: 1668-1673

Año XX , Vol. 37, Febrero 2019, Buenos Aires, Argentina | 198 páginas

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Según la Real Academia Española (2014), evaluar significa estimar los conocimientos, aptitudes y rendimiento de los alumnos. Muchas veces se hace referencia a la actividad bajo el concepto de corrección. Un término que parece tener el acento posicionado únicamente en un resultado. ¿Es competente esta concepción a la evaluación proyectual, entendiendo al proyecto de diseño como un proceso? ¿Es posible formular la evaluación como una instancia de aprendizaje? ¿Puede la evaluación ser el fruto de la interacción social entre docente y alumno?

Gran parte del diseño correcto pasa por una evolución: el diseño se somete a prueba, se descubren aspectos problemáticos y se modifican, y después se siguen sometiendo a pruebas y a modificaciones constantes hasta que se agotan el tiempo, la energía y los recursos. (Norman, 2011, p. 169)

Es ilusorio pensar que se deben evaluar solo los procesos y no los resultados, pero en las disciplinas proyectuales el resultado es consecuencia de un procedimiento. La evaluación, junto al evaluando y al evaluador, debe transformar la conducción del proceso a través del proyecto, convirtiéndose al mismo tiempo en materia de aprendizaje. Podríamos decir que evaluación significa evolución. El encadenamiento de evaluaciones logrará el perfeccionamiento del resultado y la construcción del conocimiento proyectual.

Es necesario alejarse del concepto de la misma como mera corrección, sin reducir las instancias puramente a instrumentos y registros. Se debe formular una evaluación que inicie en el alumno una adquisición de habilidades y saberes destinados a la práctica profesional, a la autorreflexión de los procesos mentales y al razonamiento crítico e intrínseco de la práctica proyectual.

El saber proyectual se construye bajo el marco del hacer.

El aula taller indica, en palabras de Ander-Egg (1999), un lugar donde se trabaja, se elabora y se transforma algo para ser utilizado. Resulta un aprender haciendo, donde la construcción cognitiva nace principalmente de la relación docente alumno en torno a la realización de un objetivo concreto. El sociólogo expone además, los siguientes supuestos y principios pedagógicos del taller: la metodología participativa; la pedagogía de la pregunta; la tendencia al trabajo interdisciplinario y al enfoque sistémico; la relación docente alumno en torno a una tarea común; la existencia del trabajo grupal; y la capacidad de la integración de la docencia, la investigación y la práctica en un solo proceso.

El educador participará como acompañante en los procesos de aprendizaje y observador de los niveles de comprensión, en pos de lograr un desarrollo de la interacción enseñanza aprendizaje cuasi autónoma. Lejos de desligarlo de toda responsabilidad, es en esta relación dual donde el evaluador se comprometerá con cada indicación dada al evaluando e interpretará las búsquedas del alumno sin imponer su convicción por sobre la búsqueda del mismo. Deberá provocar interrogantes y brindar herramientas, disponiendo y coordinando las circunstancias para la producción del aprendizaje y la conducción de la mente del estudiante por el camino del proceso proyectual.

El alumno, por su parte, es quien aprende de sus propias acciones, quien se educa a si mismo. Es por eso que se debe propiciar una participación activa del mismo en su propio proyecto, corresponsabilizándose con el proceso de aprendizaje, aunque sin renunciar el docente a su rol de mediador.

Los momentos de evaluación deben volverse una consecuencia de las interacciones sociales docente alumno. Este vínculo, digno de la cotidianeidad del marco pedagógico del aula taller, sugiere una reflexión en la acción, fruto del camino a recorrer en el ámbito del proceso proyectual, simulando con ciertas semejanzas y diferencias la realidad profesional. Mazzeo (2007) afirma que el diálogo en la enseñanza está lejos de ser una mera conversación amistosa, cumpliendo una función didáctica, exploratoria, interrogativa, intencionalmente planificada y con objetivos claros. De esta manera, la interacción se transformará en la fuente del progreso intelectual, fomentando en el alumno el desarrollo del juicio y la adopción de valores. “Sin una reflexión seria sobre los principios en los cuales se basa, se pierden los rumbos, la emoción, el vigor de los pasos que permiten mejorar el proceso.” (Hoffmann, 2010, p. 79). Es en esta reflexión en la acción donde surge la observación como una constante, logrando fortalecer el trabajo educativo.

El acuerdo pedagógico sugiere condiciones básicas para su correcto desarrollo. La disposición y responsabilidad de ambas partes para el trabajo cooperativo, tanto en el proceso como en su resultado y la existencia de una red de comunicación en el vínculo pedagógico. Este lazo requiere un enfoque no autoritario, donde los integrantes deben disponerse de tal manera que las opiniones sean respetadas, creando una interrelación capaz de ampliar las fronteras de la enseñanza y el aprendizaje. La situación le propondrá al docente lograr una armonización de las herramientas; en palabras de Bain (2007), crear un entorno seguro en el que los estudiantes puedan probar, quedarse cortos, realimentarse y volver a intentarlo.

De la práctica guiada y la interrelación entre docente y alumno nace la construcción cognitiva en un modo colectivo. Por un lado, se acudirá a la modelización, creando el educador un andamiaje para permitir al educando el acceso al conocimiento, y por el lado de éste, la posibilidad de apropiación de una construcción mental que podrá ser aplicada a una multiplicidad de situaciones. Una vez adquirido el saber, el docente podrá retirar el andamiaje, obteniendo el alumno un conocimiento como diseño y escapando a la obsolescencia del saber como información. Como expone Munari (2013), si se aprende a afrontar pequeños problemas, más tarde será posible resolver problemas mayores.

La evaluación en la pedagogía proyectual tiene como objetivo instaurar un sistema de pensamiento, una herramienta cognitiva perteneciente a un plan mental propio de la tarea proyectual, donde una visión crítica de las decisiones modelará un resultado. Consecuentemente a la evolución intrínseca del proceso y a la interacción social propia del aula taller, la evaluación se transformará en objeto de conocimiento, transfiriendo el docente al alumno mecanismos de apropiación y promoviendo una construcción mental, desarrollando en el mismo la capacidad de aprender a aprender.

Referencias bibliográficas 

Ander-Egg, E. (1999). El taller: una alternativa de renovación pedagógica. Buenos Aires: Magisterio del Río de La Plata.

Anijovich, R. (Comp.). (2010). La evaluación significativa. Buenos Aires: Paidós. 

Bain, K. (2007). Lo que hacen los mejores profesores universitarios. Barcelona: Universitatde València. 

Mazzeo, C. (2007). La enseñanza de las disciplinas proyectuales: hacia la construcción deuna didáctica para la enseñanza superior. Buenos Aires: Nobuko. 

Munari, B. (2013). ¿Cómo nacen los objetos? Apuntes para una metodología proyectual. Barcelona: Editorial Gustavo Gili.

Norman, D. (2011). La psicología de los objetos cotidianos. San Sebastián: Editorial Nerea. 

Real Academia Española. (2014). Diccionario de la lengua española (23. ª ed.). Recuperado de http://dle.rae.es/?id=H8KIdC6.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Evaluación a cargo del profesor Matías Panaccio en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica.


Abstract: Pedagogically, the term evaluation seems to be positioned only in one result. Contrarily, in the project disciplines, it seeks to position itself on a process, transforming itself into an optimization tool for solving a problem. The evaluation must become in this way an object of learning, a consequence of the student teacher interrelation, and be conceived as a cognitive mental structure adaptable to multiple contexts.

Keywords: Pedagogy - design - evaluation - classroom workshop 

Resumo: Pedagogicamente, o termo avaliação parece posicionar-se unicamente num resultado. Contrariamente, nas disciplinas proyectuales, procura posicionar sobre um processo, transformando-se em ferramenta de optimização para a resolução de um problema. A avaliação deverá converter desta maneira em objeto de aprendizagem, consequência da interrelação docente aluno, e ser concebida como estrutura mental cognitiva adaptável a múltiplos contextos.

Palavras chave: Pedagogia - design - avaliação - oficina de sala de aula


Lucas Nehuen Buriasco. Diseñador Gráfico (Universidad de Palermo, 2015). 


La evaluación como evolución. La evaluación como herramienta de aprendizaje en el aula taller fue publicado de la página 160 a página162 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

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