Estudiantes Internacionales Estudiantes Internacionales en la Universidad de Palermo Reuniones informativas MyUP
Universidad de Palermo - Buenos Aires, Argentina

Facultad de Diseño y Comunicación Inscripción Solicitud de información

  1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII >
  4. Fábrica de ciudadanos obedientes. El individuo domesticado

Fábrica de ciudadanos obedientes. El individuo domesticado

Rodríguez Paz, Nadia Stefanía

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

ISSN: 1668-1673

Año XX , Vol. 37, Febrero 2019, Buenos Aires, Argentina | 198 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

En el caso de los anormales primero hay que excluirlos– es decir, encerrarlos-, luego disciplinarlos. En el caso de los normales no hay exclusión, pero hay disciplina. A los primeros se los domestica, en el asilo y en la cárcel, a los segundos en el ejército, el colegio y el taller. (Díaz, 2014).


El individuo domesticado – la disciplina La mirada invisible, dirigida por Diego Lerman, se focaliza en el año 1982, en una Argentina en plena dictadura militar, a días de iniciar la guerra contra Inglaterra. La película, desde el formato de micro-historia, grafica aspectos de la vida escolar en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Si bien no se filmó en dicho establecimiento, hay una sensación arquitectónica y ambiental de cárcel que reina en todo el relato. Rituales patrióticos, la preocupación por el largo de los cabellos de los varones, la obligatoriedad del uso de medias azules, camisas bien planchadas y abrochadas, la vigilancia de la conducta y la obligatoria interpretación cantada de marchas como Aurora, son algunos de los muchos ejemplos que brinda la película, para demostrar que lo que se vivía en la dictadura militar dentro de la vida escolar, era el mismo ejercicio de poder , -pero en menor escala., que el llevado a cabo en los centros clan, destinos de detención. Disciplina extrema para garantizar temores y sumisiones para la condición humana, como método para lograr el silencio y la complicidad, fundados en la sospecha y el terror.

El examen combina las técnicas de la jerarquía que vigila y las de la sanción que normaliza. Es una mirada normalizadora, una vigilancia que permite calificar, clasificar y castigar. La superposición de las relaciones de poder y de las relaciones de saber adquiere en el examen toda su notoriedad visible. (Foucault, 2000, p.189). Foucault señala que el poder disciplinario tiene como función principal de la enderezar conductas y su éxito se debe al uso de instrumentos simples como la inspección jerárquica y la sanción normalizadora. Sinfonía para Ana, dirigida por Virna Molina y Ernesto Ardito, también centra su historia en el Nacional Buenos Aires, pero años antes, a partir de 1974, época de idealismo luego derrocada por el accionar de la Triple A y más tarde, por el Golpe Cívico Militar. Con el paso del tiempo, la situación se vuelve cada vez más represiva dentro y fuera del colegio. Su protagonista, Ana, con 14 años milita en la UES (Unión de Estudiantes Secundarios), y debe afrontar los miedos de sus padres al enterarse que su hija simpatiza con los Montoneros, y luchar por una derecha que busca apropiarse del colegio, para lograr mentes sometidas. Ya desde el comienzo de la película, la voz en off de Ana, nos remite a un colegio, donde hay miedo a besarse, mientras en las imágenes observamos cómo los hacen formar fila, impolutos en la ropa y prolijamente peinados. El rector es destituido ante el avance del control militar, prohibiendo la actividad política dentro del establecimiento, echando alumnos militantes o lo que es peor, haciéndolos desaparecer, buscando una sociedad disciplinada, incapaz de ser diferente al régimen militar, generando un individuo domesticado. Díaz (2014) expresa: “Lo normal es cumplir las leyes.

Si se las violara, se sufriría encierro, control, vigilancia, acecho”. En Sinfonía para Ana, el docente de historia, da cátedra sobre la violencia, refiriéndose a los militantes como violentos, generando miedo en los alumnos, y continuando su clase hablando de la presidencia de Yrigoyen. Con la llegada de los militares al gobierno, aparece la figura del celador en el colegio, especie de alcahuete, que persigue a los militantes, a los diferentes dentro de la norma. Esto se observa en el personaje de Camilo, militante de la juventud peronista, que es perseguido por un celador dentro del colegio, y luego fusilado previo a escapar a Uruguay.

El individuo anormal – El encierro Los 400 golpes, dirigida por Francois Truffaut, nos narra la vida de un niño de doce años llamado Antoine, quien no es comprendido por su familia y vive atormentado por el régimen disciplinario de la escuela a la que concurre. Como diría Foucault, en términos de la familia y la escuela, es un individuo a corregir, un anormal.

Foucault explica que la persona que hay que corregir se presenta en ese carácter en la medida en que fracasaron todas las técnicas, todos los procedimientos, todas las inversiones conocidas y familiares de domesticación mediante las cuales se pudo intentar corregirla. (1999, p.64). Entre las fatalidades que debe afrontar Antoine, está la de descubrir que su madre intentó abortar porque el embarazo no había sido deseado, y solo obtiene algo de amor de ella, cuando él debe ocultar un romance de su madre con otro hombre que no es su padre. Luego de que comete un robo, sus padres lo entregan a la policía y termina internado en un centro de rehabilitación para delincuentes.

Tanto La mirada invisible como Los 400 golpes se inscriben dentro del tipo de sociedades donde poder está asociado a la vigilancia y esto nos lleva a domesticar, normalizar y hablar de instituciones de encierro. No hay diferencia entre el colegio, la fábrica, la cárcel o peor, un centro clandestino de detención.

La aparición del incorregible es contemporánea de la introducción de las técnicas de disciplina, a la que se asiste entre los siglos XVII y XVIII –en el ejército, las escuelas, los talleres y, un poco más adelante, en las familias mismas-. Los nuevos procedimientos de domesticación del cuerpo, del comportamiento y de las aptitudes inauguran el problema de quienes escapan a esta normatividad que ya no es la soberanía de la ley. (Foucault, 1999, p.298).

Díaz (2014) nos dice que “El polo opuesto a la fuerza dominadora es la pasividad. Si el dominio encuentra resistencia, instrumenta los mecanismos necesarios para someterla”. El docente ejerce dominio sobre sus alumnos, desde ejemplos básicos como ponerse de pie ante la llegada del mismo o vigilar y castigar un beso en el recreo. La mirada invisible es la que observa a través del panóptico del colegio, como en las cárceles.

En Los 400 golpes no importa si Antoine está encerrado en su casa, en la escuela, en la cárcel o al final en una institución de menores para delincuentes. Todas se conducen de la misma manera: organizan su funcionamiento a partir de dispositivos y operaciones vinculadas a la vigilancia y a sanciones normalizadoras, como el examen. En ambos filmes, la escuela tiene un régimen militar, donde se prioriza el orden y no hay individualidades. Los criterios de evaluación son los acontecimientos a la norma. El centro de la escena, no es el estudiante, sino el contenido.

172 Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Año XX. Vol. 37. (2019). pp. 38-174. ISSN 1668-1673 Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Año XX. Vol. 37

Perspectivas sobre los estudiantes La ola, película alemana estrenada en nuestro país en el año 2009, se basa en el experimento sociológico La Tercer Ola, que tiene como finalidad demostrar que estando en democracia y por medio de ciertos elementos, una sociedad puede ser devorada por una dictadura. El lema es claro: “Fuerza mediante la disciplina, fuerza mediante la comunidad, fuerza a través de la acción, fuerza a través del orgullo”.

Hay una escena del film donde el profesor está de pie delante de sus alumnos y la cámara lo encuadra de espaldas. Delante de él, un centenar de alumnos vestidos de blanco, todos saludan a su profesor a la vez con un movimiento con el brazo como si fuera una ola. No hay diferencias. Todos son iguales y la similitud con una fuerza militar dictatorial es notoria, aun viviendo en democracia.

La película comienza con un docente que tiene un grupo enorme de estudiantes muy distintos, contentos por asistir a un taller de Autocracia dictado por él, que se lleva a cabo por el lapso de una semana. La autocracia es un sistema de gobierno que centraliza el poder supremo del Estado en una única persona, cuyas decisiones no pueden cuestionarse.

Al principio, los alumnos coinciden en que no sería posible en Alemania contemporánea al momento de los hechos, una dictadura. El docente decide entonces llevar a cabo su experimento. Cada día que pasa le suma algo: ropa uniformada, saludo igual, logo, Web, entre otras cosas. Los alumnos que no están de acuerdo o son distintos, son excluidos, como es el caso de Karol, quien por no aceptar vestirse de blanco, casi no le es permitido hablar y abandona la clase. Los alumnos con poca autoestima ganan confianza al sentirse iguales, pero en realidad, pierden individualidad. Son seres dóciles y domesticados. Como diría Foucault, un sujeto normal, incapaz de tener pensamiento crítico. Reina en el grupo de estudiantes, una necesidad de obedecer, como mecanismo de pertenencia y de accionar conjunto. Este ejercicio del poder da nacimiento a un cierto tipo de saber respecto de los sujetos vigilados… que se registra cuidadosamente en archivos y documentos. Este saber de poca gloria, que recoge la pequeña historia de vida de los individuos encerrados, no es un saber inocente sino que realimenta y hace más sutil el ejercicio del poder disciplinario. (Gigli; Casullo, 2000, p.2).

El poder disciplinario fabrica individuos, -en este caso alumnus-, que funcionan como una fuerza estricta ante la palabra del profesor, quien es su líder. Todo el que no responde a la norma, es tildado de anormal y es excluido, segregado como lo hacía el nazismo de Hitler, o cualquier régimen dictatorial. Primo Levi, sobreviviente de Auschwitz durante la Segunda Guerra Mundial, recuerda más todo lo relacionado a las órdenes disciplinarias que recibía, que las torturas y el hambre. Foucault (2000, p.184) dice “El castigo disciplinario tiene por función reducir las desviaciones. Debe, por lo tanto, ser esencialmente correctivo”.

Salvando las distancias, un judío, un homosexual, un gitano, o la propia Karol, en la película son los diferentes, los anormales, que tienen que ser excluidos del sistema o castigados. La sociedad se torna disciplinada. Los hospitales, las cárceles, las fábricas, los ejércitos y los colegios se disciplinan. El patrón de medida será la norma. Pero quien no la cumpla estará mucho más individualizado que el que la cumple. Lo normal es ser sano. (Díaz, 2014, p.142).

El documental La educación Prohibida del argentino Germán Doin, se estrenó en el año 2012 y lleva, a la fecha, más de quince millones de reproducciones en YouTube. La película reflexiona sobre cómo las instituciones educacionales actuales limitan y condicionan el aprendizaje, donde el fracaso no está en el estudiante sino en el sistema. La escuela, como institución, pasa a ser una herramienta para que la cultura sea siempre igual. Pero la realidad que se vive en la cotidianidad de la mayoría de las aulas es la de una única propuesta docente dirigida a un grupo homogéneo de alumnos, sin consideración de sus particularidades. (Katzkowicz, 2010, p.53).

La escuela tradicional – Métodos de evaluación La película comienza describiendo los orígenes de la escuela tradicional, que sigue estando hoy en día, que establece control a través de libros de textos, exámenes estandarizados y un currículum inamovible por años. El maestro pasa a ser una persona estática sin movimiento, que ejerce un poder dominador, por el que solo busca cumplir horario, desarrollar contenidos y no individualizar aprendizajes. Foucault se refiere a esta escuela tradicional como una estructura de poder que procura reprimir y domesticar el cuerpo social para obtener como objetivo primordial la introducción de sutiles mecanismos para mantener los grupos dominantes en el poder. Esta escuela tradicional de la democracia no es tan distinta, de la escuela que se vislumbra en la dictadura militar en las películas La mirada invisible y Sinfonía para Ana. Un sistema educativo llevado a cabo desde un dispositivo panóptico, es decir la escuela como una prisión. El docente ejerce el poder parado, los alumnos son una fábrica de ciudadanos obedientes y son números. Se dejan de lado aspectos como la creación, la diversión, los afectos, considerados obstáculos para desarrollar un currículum estricto y una educación que prioriza conocimiento.

Lamentablemente hoy día la competencia se propone como una camisa de fuerza, lamentablemente, y de manera muy fragmentada, muy descontextualizada, no integrada como un todo. Un programa debiera sugerir muy pocos tópicos, muy pocos, pero aquellos esenciales para que la persona pueda avanzar en el descubrimiento misterioso del mundo. (Calvo Muñoz,en La educación prohibida, 2012).

La escuela tradicional, en la actualidad, se constituye en un espacio de aburrimiento, donde se adiestra personas, deshumanizándolas. Mediante planes de estudio aislados de la realidad y sistemas de calificaciones de premios y castigos, se generan individuos con miedo a preguntar e indagar y que solo buscan memorizar datos para aprobar y terminar con el encierro. Hay un concepto equivocado que reina en la educación tradicional y que denuncia el documental, de que los alumnos están vacíos y que deben ser llenados con conocimiento. Este modelo de educación surge de la necesidad del capita-

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Año XX. Vol. 37. (2019). pp. 38-174. ISSN 1668-1673 173 Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Año XX. Vol. 37

lismo de tener mano de obra con un mínimo de educación necesaria para que se desempeñen en sus tareas, por ello la educación que se brinda no es para la vida sino para el trabajo.

En la actualidad, reina en el sistema educativo tradicional y el fracaso escolar se lo suele atribuir exclusivamente a los estudiantes. Como si fueran los únicos responsables de no aprender en las instituciones. Desde esa perspectiva, cuestionamos la noción de fracaso escolar como responsabilidad exclusiva de los estudiantes o de los profesores, y en cambio la asignamos a quienes instalan políticas que naturalizan la exclusión al no respetar la diversidad del alumnado. (Katzkowicz, 2010, p.108).

El niño, libre, ingresa a un espacio dogmático y pierde el atractivo por aprender y descubrir. El docente colabora matando la espontaneidad y el movimiento. El alumno debe recibir conocimiento cinco horas sentado y todos son iguales. Hay un continuo adiestramiento desde que suena el timbre y forman fila de menor a mayor, y la institución tiene poca capacidad de responder a individualidades. En esta estructura educacional, el docente se ve imposibilitado de evaluar dando devoluciones y no se permite evaluarse entre pares. Hablamos de docentes que ejercen la profesión hace más de veinte años, y que no aceptan hacer capacitaciones, porque supuestamente, con la experiencia que tienen, ellos están más que capacitados para ejercer la docencia. No hay un diálogo entre el docente y el alumno. No se valoran las dudas, menos las preguntas y el error es visto solo con una cruz roja. El docente de la escuela tradicional actual, tiene un tiempo que cumplir y solo está preocupado por desarrollar el contenido que tiene planificado. Es posible confundir la necesidad de construir autoridad con la idea de que las instituciones educativas están en crisis y que la mejor manera de dirimir esta situación consistiría en reponer viejas formas de autorización tanto del docente como de las autoridades escolares. (Caramés, 2014, p.105).

Ahora la pregunta es ¿Hay mucha diferencia entre la escuela que se plantea en La mirada invisible, Sinfonía para Ana, La Ola y ¿la actual? En la Argentina, ya no estamos bajo un gobierno dictatorial, y las políticas públicas de educación, en su mayoría, han cambiado. Lo que me cuesta entender, es por qué la mayoría de los docentes, en la escuela tradicional, parecieran regirse por normas dictatoriales. Si bien ya no hay sanciones por darse un beso en un recreo, el sistema de evaluación, en la mayoría de los casos, sigue siendo el mismo. Los alumnos, controlados por los docentes, inmóviles en sus pupitres, memorizan datos, para pasar de año y se sigue planteando el estudio de conocimientos ajenos a la realidad, imposibilitados de dialogar y generar intercambios con los docentes. El poder no es una propiedad, por el contrario, es una estrategia para domesticar ciudadanos social y políticamente.

Por otro lado, se debe decir, que existe otra gran parte del sector educativo, preocupada por la educación tradicional, e interesada en la idea de ayudar a los alumnos a aprender, motivándolos y generando una ida y vuelta.

Un problema de la educación y evaluación tradicional es la pérdida de contacto con situaciones reales, y eso genera desmotivación, ya que lo supuestamente aprendido en la institución, no se aplica en la realidad. Rebeca Anijovich (2010, p.130) habla de “otorgar un rol central al alumno durante el proceso de evaluación” y de “dar un lugar cada vez más relevante a la retroalimentación”. Entendiendo esta última como un intercambio alumno-docente. Evaluar es dar una devolución en término, oportuna, con compromiso por parte del docente, generando un diálogo, un intercambio y permitiendo generar preguntas que hagan al estudiante reflexionar y tener una mente activa. El protagonista es el sujeto que aprende y no el contenido, prestando atención a la diversidad del alumnado. Nos parece importante considerar si es necesario que el docente tenga algunas competencias en términos de comunicación para ofrecer retroalimentación. Pensamos que el tono y el modo de ofrecer retroalimentación no son una cuestión de forma, sino de fondo. (Anijovich, 2010, p.138).

Hay que capacitar e instruir a los docentes continuamente, para poder generar esa ida y vuelta tan necesaria, dentro del aula, haciendo hincapié en la diversidad de los alumnos. Anijovich (2010, p.145) habla de “instalar espacios dialógicos en nuestras prácticas de enseñanza y evaluación cotidianas”.

El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas. (Freire, 1996, P 53).

Conclusiones 

El Colegio Nacional de Buenos Aires, tras treinta y cinco años de democracia, hoy goza de estudiantes militantes, con asambleas políticas y continuas elecciones.

Los alumnos pueden besarse, afrontan sexualidades diversas sin miedo y hasta públicamente definen sus ideales, como por ejemplo, cuando marchan por el Ni una menos o por el derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito. Contrariamente a todo lo expuesto, el sistema de educación, sigue siendo tradicional, regido por un poder disciplinario, que normaliza a todos los sujetos.

Se necesita de un sistema educativo que no ejerza presión por cumplir con programas donde abundan currículums centrados en el contenido y no en el sujeto que aprende. Se debe terminar con la imagen del docente solo preocupado por el orden y la disciplina y fomentar un aprendizaje activo y profundo, donde el sujeto confronte ideas, y no solo obtenga respuestas, sino también se plantee continuamente preguntas. El error, como objeto de aprendizaje.

La escuela tiene que ser un centro educativo donde tanto los alumnos como los docentes, todos, aprenden de todos, fortaleciendo la identidad de cada uno. Por un lado, un alumno autocrítico de su proceso progresivo, por otro lado, un docente, que se permite aprender de sus alumnos. Generar un clima de aprendizaje favorable para estudiantes y docentes, fomentando la aparición de un sujeto autónomo, que dispone de competencias para afrontar desafíos, resolver problemas e interactuar entre pares.

174 Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Año XX. Vol. 37. (2019). pp. 38-174. ISSN 1668-1673 Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Año XX. Vol. 37

Referencias bibliográficas 

Anijovich, R. (2010). La retroalimentación en la evaluación. Argentina: Editorial Paidós.

Ardito, E.; Molina, V. (2017). Sinfonía para Ana [cinta cinematográfica]. Argentina:Ardito y Molina.

Caramés, D. (2014). El terrorismo de estado en la escuela. Lo micro y lo macro. Argentina: Ministerio de Educación de la Nación.

Díaz, E. (2004). La sexualidad y el poder. Argentina: Prometeo Libros.

Díaz, E. (2014). La filosofía de Michel Foucault. Buenos Aires: Biblos.

Doin, G. (2012). La educación prohibida [documental]. Argentina: EulamProducciones.

Freire, P. (1996). La importancia de leer y el proceso de liberación. México: Siglo XXI.

Foucault, M. (2000). Vigilar y castigar. Argentina. Buenos Aires: Siglo XXI Foucault, M (2001). Los anormales. Argentina. Fondo de cultura económica de Argentina, S.A.

Gansel, D. (2008) La ola [cinta cinematográfica]. Alemania: Rat PackFilmproduktion. 

Gigli, F. y Casullo, F. (2000). La escuela, ¿Operador de vigilancia? Aportes desde uncaso particular. Poder y Control social. Cuaderno de materiales Nº 13.Argentina: Facultad de Humanidades – Universidad Nacional de Comahue.

Katzkowicz, R (2010). Diversidad y evaluación. 2010. Argentina: Editorial Paidós.

Lerman, D. (2010). La mirada invisible [cinta cinematográfica]. Argentina: Cámpocine. 

Truffaut, F. (1959). Los 400 golpes [cinta cinematográfica]. Francia: Les Films duCarrosse. 

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Evaluación a cargo del profesor Matías Panaccio en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica.


Abstract: From the visualization and analysis of the films The Invisible Look, Symphony for Ana, The 400 Beats, The Wave and Prohibited Education, an essay on the disciplinary power of dictatorial regimes is conducted and everybody is invites to a reflection on the role of education in our country today, living in democracy.

Keywords: Norma - abnormal - evaluation - discipline - content - feedback

Resumo: A partir da visualização e a análise dos filmes A mirada invisível, Sinfonía para Ana, Os 400 golpes, A Onda e A educação proibida, realiza-se um ensaio sobre o poder disciplinario nos regimes dictatoriales e convida-se à reflexão a respeito do papel da educação na actualidade em nosso país, vivendo em democracia.

Palavras chave: Norma - anormal - avaliação - disciplina - conteúdo - feedback


Nadia Stefanía Rodríguez. Diseñadora Gráfica Publicitaria (Universidad de Palermo)


Fábrica de ciudadanos obedientes. El individuo domesticado fue publicado de la página 170 a página175 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

ver detalle e índice del libro