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Ai Weiwei - Inoculación al RPOA

Alvarez Mullner, Rosana

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

ISSN: 1668-1673

Año XX , Vol. 37, Febrero 2019, Buenos Aires, Argentina | 198 páginas

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Palabras clave: Weiwei – instalación – activismo – arte - bicicletas – China –Forever 

La monumental instalación del artista chino Ai Weiwei ubicada al ingreso de la Fundación PROA parece irrumpir en el corazón cansino de la Boca. Son 1254 bicicletas que ofrecen a la mirada un marco inusual. A través de las aberturas formadas por la instalación, las grúas del viejo puerto hasta parecen tener un empleo diferente.

La muestra reúne además de otras instalaciones, objetos, fotografías y videos, en un diálogo constante entre lo moderno y lo tradicional. El espacio expositivo lo abarca todo, la vereda externa de la Fundación, el bar, la librería.

Inoculación es el nombre elegido para la primera exhibición de Ai Weiwei en Argentina y América Latina. La propuesta del curador Marcelo Llantas, invita a una profundización. Para la medicina, inocular es transmitir voluntariamente en el organismo agentes patógenos o toxinas con fines terapéuticos o experimentales. Efectivamente, el arte de Weiwei, ambiciona ser ese antídoto contra la indiferencia y el extravío de lo humano. Por otra parte, la palabra proviene del latín y significa “en tus ojos”. Inoculación de lo nuevo en lo viejo, de lo moderno en lo antiguo, o al revés. Una cuestión muy presente en la cultura tanto japonesa como china.

Andy Wharol y Marcel Dunchamp, sus predecesores Observando la producción de este artista podemos conjeturar influencias, similitudes y diferencias con otros dos grandes del arte: Andy Wharol y Marcel Dunchamp, ambos revolucionarios en su época.

Dunchamp, muy admirado por Weiwei, es considerado el iniciador del arte conceptual. Este elevó el objeto de uso cotidiano a la categoría de obra de arte. Precisamente, desde el instante mismo en que el artista elige y coloca un determinado objeto en un contexto diverso de aquel para el cual fue creado, lo convierte en obra de arte. Así, la idea prevalece sobre los aspectos formales o sensibles de la obra, donde la especulación intelectual es el agalma que lo recubre. El valor adjunto procurado por el artista consiste en la individuación casual del objeto. En 1920, Dunchamp presentó Rueda de bicicleta, convirtiéndose en ícono del ready-made.

Andy Wharol, por su parte, afirmó que los productos masivos encarnan la democracia social y como tales deben ser reconocidos. Se inspira entonces en el objetoproducto de masa para una democratización del arte.

Así, su labor artística sería consumida como cualquier otro producto comercial. La imagen repetida en serie, vaciada de sentido, subrayaba aún más este concepto. “Hasta el más pobre puede beber una lata de CocaCola”, es decir, puede consumir arte. Wharol presentó Coca-Cola en 1961.

Tendencias en el siglo XXI

La tendencia en el arte del siglo XXI se caracteriza por el uso de una gran cantidad de materiales que brinda la modernidad: imágenes en todas y cada una de sus formas, reproducciones de tipo mecánica o técnica, sonidos, etc. La creación amplió su abanico de posibilidades en cuanto a objetos. ¿Entonces, qué la sustenta? Surge, como en otras épocas, la pregunta sobre qué puede ser considerado arte. Si se piensa a la realización artística como un lenguaje universal, toda producción contemporánea podría entenderse como artística, desplegándose junto al ser humano, acompañándolo en su perpetuo movimiento. La cuestión, sin embargo, continúa a ser qué o quién aquilata una determinada creación como forma de arte.

Las elucidaciones son muchas e incluyen la eventual capacidad de comunicación de la obra, el exhibir puntos de vista del autor o reinterpretar una herencia cultural precedente. Caminos interpretativos que van desde la elaboración críptica haciendo caso omiso del que mira, hasta la búsqueda explícita de una reacción en el público, algo que impacte emocionalmente o desconcierte los sentidos. En medio de este abanico de posibilidades, en una época indiscutiblemente pluri-facética, resulta difícil dilucidar desde qué lugar podría llegar una corriente suficientemente representativa, que logre ser considerada un cambio de rumbo concreto respecto a lo anterior. La realidad muestra una situación de transformación desde todos los aspectos de la sociedad, tanto en el plano teórico como en el práctico. Actualmente, los cambios de paradigma sociales o la necesidad de que ello ocurra, podrían ser esa punta de lanza.

Weiwei, arte, historia y Derechos Humanos Weiwei como Dunchamp, eleva el objeto de uso cotidiano a la categoría de obra de arte, pero a diferencia de este, lejos de hacer una elección casual, basa su trabajo en el estudio y la investigación. Considera arte y política indiscernibles y así lo refleja en los temas elegidos, enfocando la realidad desde el lugar del más débil.

El activismo de Weiwei radica manifiestamente en su historia. Su padre, el artista AiQuing, fue considerado enemigo del Estado por oponerse al partido Nacionalista y condenado a trabajos forzados. En prisión se hizo poeta. La desaprobación social y el hambre sufridas cuando era niño, lejos de disuadirlo, marcaron un destino. Vio en el arte lo que salvaba a su padre, de hecho era algo que el otro no podía arrebatarle.

El arte como arma, como lo que devela problemas sociales e inconsistencias políticas, haciendo presente además las vicisitudes de la cultura china, que se devana entre un profundo sentido de la tradición, en contraste a la velocidad arrebatadora de la modernidad. Como Wharol, se inclina hacia una masificación de la obra de arte para ser consumida por todos, pero en la repetición de la serie, lejos del vaciamiento de sentido, encontramos la particularidad de lo humano.

La serie y lo particular. Obras La obra de Weiwei parece responder a preguntas sobre el cambio y lo que permanece, sobre dimensiones de la vida cotidiana capaces de durar “para siempre”. En su propuesta, se vislumbra lo que perdura de lo humano en un mundo hiper-tecnológico y socialmente convulsionado.

Un trabajo sobre lo particular que persevera en la serie o el número: historias de seres detrás de la producción, de la hegemonización de la injusticia o las catástrofes. Algunas de sus obras: La lista de los chicos del terremoto de Sichuan (2008). La instalación, expuesta por primera vez en la capital de Sichuan, quiso denunciar la falta de transparencia en el número total de víctimas, así como las falencias en la construcción de un campus escolar, que derivó en muertes evitables. Después de una búsqueda testimonial realizó una instalación con solo las listas de los niños fallecidos. El número se asoció a un nombre. Fue brutalmente golpeado.

Semillas de girasol (2010).La instalación fue realizada con cien millones de semillas de girasol de porcelana, pintadas pacientemente a mano por artesanos, según métodos tradicionales de la antigua ciudad de Jingdezhen. No hay dos iguales. Las semillas de girasol, alimento de millones de jóvenes chinos, fueron compartidas por Weiwei con otros en tiempos de penuria. Un gesto de amistad y compasión humana.

Porsiempre bicicletas (2003- 2017-18). El primer trabajo de la serie se presentó en el Art Gallery of New South Wales, Australia.Consistía en cuarenta y dos bicicletas marca Forever, desmontadas y vueltas a ensamblar en una estructura de enclavamiento circular. La marca de bicicletas Forever fue producida en Shanghai en la década del ‘40. Actualmente, la propuesta consta de 1254 bicicletas y es la que se expone en la Fundación PROA.

Breve nota sobre la bicicleta En la China revolucionaria de 1950, con una sociedad fuertemente controlada y reglamentada, la bicicleta era una de las tres “posesiones obligatorias” de cada ciudadano, junto con una máquina de coser y un reloj. Era símbolo del sistema social igualitario. En los ‘90, se desestimó su uso a favor del automóvil, considerado objeto de status en contraposición a las bicicletas, asociadas a la pobreza. En el 2000 la historia cambia nuevamente debido a la altísima polución, alentándose su uso. Para la sociedad china, la bicicleta pareciera ser lo que resiste al tiempo. En épocas de Mao se la consideraba un derecho.

En resumen, lo apasionante del arte de AiWeiwei es la coalescencia de una ética y estética en un arte preocupado por la humanidad. En sus obras se vislumbra el sujeto humano en la serie, buscando, a través de la revisión histórica, un despertar de la conciencia individual sobre los problemas que atañen a la sociedad.

Referencias bibliográficas 

Calvo Serraller, F. (1999), Escritos de arte de vanguardia 1900/1945, Akal, Madrid. 

Danto, A. (2010), Andy Wharol, Piccola biblioteca Einaudi, Torino. 

Danto, A. (2005), El abuso de la belleza; La estética y el concepto del arte, Buenos Aires, Estética 37, Paidós.

Lacan, J., (2008), La transferencia, Seminario Libro VIII, Buenos Aires, Paidós.

Mera, C., Iadevito, P. (compiladoras), (2012), Presencias culturales en el mundo global, Buenos Aires, Mnemosyne; Colección Investigación y Tesis; 28. 

Talon,V. (1973), Viaje a la China de Mao, Madrid, ed. G. del Toro.

Wajcman, G. (2002), El objeto del siglo, Buenos Aires, Amorrortu.


Abstract: The art of Weiwei used as a useful weapon to reveal social problems and political inconsistencies in the Chinese society and the contemporary world. The article proposes a reading of certain conceptual points that are represented in his work, through tools provided by psychoanalysis. The particular and the series; the ephemeral and that what remains the of the human’s universe.

Keywords: Weiwei - installation - activism - art - bicycles - China - Forever 

Resumo: A arte de Weiwei esgrimido como uma arma útil a develar problemas sociais e inconsistencias políticas na sociedade Chinesa e o mundo contemporâneo. O artigo propõe uma leitura de certos pontos conceptuais que se representam em sua obra, através de ferramentas brindadas pelo psicoanálisis. O particular e a série; o efémero e o que permanece no universo do humano.

Palavras chave: Weiwei - instalação - ativismo - arte - bicicletas - China - Forever


Rosana Álvarez Mullner. Psicóloga


Ai Weiwei - Inoculación al RPOA fue publicado de la página 176 a página178 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXXVII

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