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El espectador como protagonista

Marcelo, Rosa

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº XXXVIII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº XXXVIII

ISSN: ISSN 1668-1673

Quinta Edición del Congreso de Tendencias Escénicas

Año XX , Vol. 38, Mayo 2019, Buenos Aires, Argentina | 260 páginas

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Resumen: Dentro del marco de Escena sin fronteras se presentaron ocho artistas/performers, todos ellos con diversos trayectos y búsquedas, pero todos con un único objetivo: interpelar directamente al espectador y trabajar con y para él. Este espacio no pudo haber sido más apropiado para mí, ya que el intercambio y la reflexión con estos artistas refuerzan el propio trabajo. Cada presentación planteó un universo nuevo, una búsqueda genuina y personal pero siempre dotando de valor al espectador como eje principal e indivisible de su creación.

Palabras clave: Artista – experiencia – creatividad – teatro – escena [Resúmenes en inglés y portugués en la página 87]

Desde hace ya bastante tiempo que el término experiencia, no ha parado de resonar en mi cabeza a la hora de llevar adelante cualquier proyecto que requiera creatividad.

Según su definición, la palabra involucra la idea de sentir, conocer o presenciar un hecho que modifique indefectiblemente a otra u otras personas. Intervienen, entonces, diversos sentidos y es por ello que la persona que se embarca en una experiencia se verá, indefectiblemente, modificada por la situación vivida. Me gusta pensar al teatro como una experiencia; con un principio, un nudo y un desenlace pero entendiendo que el principio no sucede al comenzar la obra sino mucho antes, quizá en el momento en que el espectador compró su entrada o, siendo más difícil de controlar pero no por ello menos necesario de atender, cuando éste decide que desea ir al teatro y escoge nuestro espectáculo como su mejor opción. Siguiendo entonces con la lógica aristotélica de trama, el nudo podría ser la obra en sí –el hecho artístico- y el desenlace podría pensarse en todo aquello que acontece luego: la salida del teatro y los comentarios o una cena posterior al evento; todo aquello que involucre un intercambio de impresiones de lo visto y presenciado, aquel diálogo posterior donde suelen resignificarse muchos elementos de los vivido.

En algunos casos puede existir una suerte de epílogo –tal sería mi caso- donde luego de haber visto una obra nos interesa conocer más de los actores, o del director o antecedentes de la obra (si es que no hemos hecho nuestros deberes con antelación).

El concepto de experiencia, entonces, necesariamente ubica a un protagonista central que lejos de llamarse Hamlet o Edipo, se presenta con nombres varios y varía función a función. Este protagonista es, sin dudas, el público. El público es quien le da sentido a la idea de experiencia. Cada espectador vivirá una diferente y eso será lo rico de la propuesta: la multiplicidad de miradas y vivencias en relación a un mismo hecho artístico.

Esta búsqueda en la que me encuentro como artista hace unos años es, ciertamente, un elemento central y es casi un componente indivisible de cualquier perfomance artística: expresión artística sobre la cual se llevó adelante este espacio de reflexión en el marco del quinto Congreso de Tendencias Escénicas organizado en conjunto por el Complejo Teatral de Buenos Aires y la Universidad de Palermo.

Dentro del marco de Escena sin fronteras se presentaron ocho artistas/performers, todos ellos con diversos trayectos y búsquedas, pero todos con un único objetivo: interpelar directamente al espectador y trabajar con y para él.

Este espacio no pudo haber sido más apropiado para mí, ya que el intercambio y la reflexión con estos artistas refuerzan el propio trabajo. Cada presentación planteó un universo nuevo, una búsqueda genuina y personal pero siempre dotando de valor al espectador como eje principal e indivisible de su creación. ¿Cómo incluir al espectador? ¿Cómo hacerlo participe de dicha intervención artística? ¿Cuál es el límite de interacción posible? Cada creador expuso sus miradas al respecto y cada creación planteó nuevas y propias reglas para tal fin.

La encargada de comenzar fue Cecilia De Vecchi, una egresada de la Universidad de Palermo, que trajo uno de sus trabajos más interesantes –según sus propias palabras- de la mano del creativo Cai Quo Quiang (artista de origen chino). Un artista que propone la creación de arte efímero, es decir, un arte que se expone una vez y se destruye, generando una obra dentro de otra obra. En este caso, ella habló de un proyecto que llevó a cabo en el barrio de La Boca con el uso de pólvora y fuegos artificiales.

Fueron dos experiencias diseñadas especialmente para este evento, una de interior y la otra de exterior.

Aplicar pólvora sobre papel, cartón o ladrillos y que los espectadores estén al lado de la obra viendo cómo se enciende y desmaterializa era uno de los elementos que propone este tipo de arte: la interpelación directa con el espectador y su incomodidad. El público se ve modificado no sólo por la pérdida de la obra de arte sino por encontrarse en un interior donde una obra se prende fuego delante de sus ojos y sienten que todo se va de su control. Ese riesgo y esa adrenalina que se genera en el espectador es parte lo que Cai Quo Quiang busca en sus obras. No desea generar un riesgo real en el espectador pero si una sensación de pérdida del control, una atención extrema que combina atracción con temor.

Por su parte, Diego Odonel Fernández, introdujo su ponencia recitando un famoso monólogo de Hamlet –que también es el comienzo de su espectáculo Hamlet Bardo-, generando una empatía con los asistentes de manera instantánea. El planteo que introduce en su obra es: ¿qué pasaría si Hamlet se convierte en su propio narrador? En ese caso, lo que aquel interrogante disparó fue la posibilidad de que el público, entonces, funcione como confidente. Son los oídos a todo lo que Hamlet tenga que decir y es a ellos a quien les piensa hablar y contar su verdad. Aquí, entonces, el público vuelve a jugar un papel fundamental ya que se le da un valor protagónico muy interesante. A su vez, comentó Odonel Fernández, que en su montaje el público también juega otros roles y papeles. Por ejemplo, en momentos se le solicita al público que lea una carta, o que personifique algún rol determinado (por ejemplo, Ofelia es un espectador y hacia esa persona se remite). En el caso de Diego Odonel Fernández, su trabajo se centra en un 90 por ciento en textos de Hamlet, con una poca intervención de su pluma. Podemos, entonces, ubicarlo en una vereda opuesta a Andrés Lifschitz quien introdujo unos breves fragmentos de un material que está en proceso de escritura donde utiliza a Hamlet como disparador pero donde su mayor desarrollo no es la pieza de Shakespeare sino su propia vivencia en una guardia de hospital.

En el caso de Ana Fouroulis su búsqueda es diferente ya que su trabajo se centra en el análisis y comparación de los grandes trágicos. Ella habla griego y realiza sus propias traducciones, lo que le permite acercarse aún más al texto original y darle un significado más profundo y propio.

Ella escoge a los mitos griegos porque, sostiene, sus conflictos son humanos. Le hablan directo a los hombres y le presentan grandes dualidades como las diferencias entre los hombres y las mujeres, el mundo de vivos y muertos, la vida del campo versus la vida de ciudad. Esta suerte de tensión terrenal –atravesada por mitos y dioses- se centraba en hablarle directamente a los hombres, presentarle la realidad al ciudadano de manera que éste la pudiera ver y presenciar. La tragedia muere tras la aparición de la filosofía, que pretendió explicar el por qué; mientras que la tragedia, como todo hecho artístico, no pretende dar respuestas sino abrir interrogantes.

En los casos expuestos por Mabel Galarza e Inés Grimland, si bien ambos trabajos son disímiles, poseían un carácter uniforme que tiene que ver con la no inclusión del público directamente pero si el conocimiento del mismo. Grimland se planteó una pregunta que disparó su trabajo: ¿qué quiero contar y –sobre todo- a quién? Allí fue cómo empezó a pensar su espectáculo en función de quién deseaba sea su espectador ideal. Algo similar a lo que le sucedió a Galarza quien desde el vamos planteó la idea de mostrar un universo monótono y teñido de mediocridad, para intentar alejar al espectador de la rutina que ahoga. Ella plantea en su obra la idea de que “la vida es una cuerda floja entre la mediocridad y la grandeza” y eso pretende exponer y justificar con su trabajo.

Alan Robinson, por su parte, expuso parte de su proceso de creación de un proyecto que tomará aún un tiempo más en ver la luz pero que se presenta como una creación profunda, intensa y de hondo conocimiento del terreno del que se habla. Busca trabajar sobre las ideas de Artaud, escapándole a su superficie y con una lectura más completa sobre el universo del autor. Allí se acercó al concepto de Performance para buscar su verdadero significado, llevando su universo al de la ceremonia (uso de la voz, la palabra y la música). Es así que se propone en desarmar las convenciones para hablar de Artaud y del mundo, romper paradigmas y remitirse al origen: ¿por qué hacemos lo que hacemos? En terrenos similares se encuentra el creador Marcelo Savignone, quien también ha encontrado en Artaud gran inspiración para su trabajo, y donde a través de la mixtura de técnicas y formas, se encuentra desarrollando un espectáculo que propone interpelar y hacer reflexionar al espectador acerca del uso del poder como herramienta de destrucción social. En este espectáculo en particular pretende generar una relación con el espectador que instale una nueva obra cada vez que se realice, manipulando a los espectadores para demostrar cómo somos manipulados en lo cotidiano. “El teatro dice cómo vivimos y nos hace reflexionar en cómo queremos vivir”, dispara Savignone como premisa fundamental de su trabajo.

Estos espacios de reflexión nos invitan a compartir todo tipo de proyectos, en diversas fases de desarrollo. Ya sea que aún sea un atisbo de idea o ya lleve varias temporadas a cuestas, exponer la creación frente a colegas artistas siempre es un buen espacio para inspirar e inspirarse.

Encontrar puntos en común en búsquedas tan diversas no minimiza la labor de creación sino, por el contrario, nos acerca y nos demuestra que cada creador es único y lo importante es su mirada sobre un trabajo.

Qué puede aportar cada artista desde su propia cosmovisión a una obra. “El teatro habla de lo que callamos”, dijo Savignone. Cada artista tiene algo que gritar y exponer.

Sus formas son propias, el mensaje es único: hablar del hombre y hablarle al hombre.

Expositores: - Andrés Lifschitz. Cuerpo en obra - Cecilia De Vecchi. De la cuadrícula a los fuegos artificiales.

Cai Quo Quiang - Diego Odonel Fernández. Hamlet Bardo. Unipersonal sobre el experimento perfecto de Shakespeare - Ana Fouroulis. Antigonas: Antígona de Sófocles y Antígona en la escena teatral - Mabel Galarza. El humor del absurdo en clave de clown - Inés Grimland. Una flor roja sobre la nieve: una historia de sobreviviente - Alan Robinson. Artaud en Rodez - Marcelo Savignone. Cruel una pieza teatral basada en Ricardo III __________________________________________________ Abstract: Within the framework of Escena sin fronteras, eight artists / performers were presented, all of them with different trajectories and searches, but all with a single objective: to directly interpellate the viewer and work with and for him. This space could not have been more appropriate for me, since the exchange and reflection with these artists reinforces the work itself. Each presentation proposed a new universe, a genuine and personal search but always endowing the viewer with value as the main and indivisible axis of its creation.

Keywords: Artist - experience - creativity - theater – scene Resumo: Dentro do marco de Cena sem fronteiras apresentaramse oito artistas/performers, todos eles com diversos trajectos e buscas, mas todos com um único objectivo: interpelar directamente ao espectador e trabalhar com e para ele. Este espaço não pôde ter sido mais apropriado para mim, já que o intercâmbio e a reflexão com estes artistas reforçam o próprio trabalho. A cada apresentação propôs um universo novo, uma busca genuina e pessoal mas sempre dotando de valor ao espectador como eixo principal e indivisible de sua criação.

Palavras chave: Artista - experiência - criatividade - teatro - cena (*) Marcelo Rosa. Lic. en Dirección Teatral (Universidad de Palermo).


El espectador como protagonista fue publicado de la página 85 a página87 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº XXXVIII

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