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Las líneas ocultas en la dramaturgia

Andrés Caro Berta

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº XXXVIII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº XXXVIII

ISSN: ISSN 1668-1673

Quinta Edición del Congreso de Tendencias Escénicas

Año XX , Vol. 38, Mayo 2019, Buenos Aires, Argentina | 260 páginas

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Resumen: El diseño de la obra pasa por generar una estructura coherente, sustentada por las líneas ocultas que la sostienen. Ellas no deben verse, pero sí percibirse. Las mismas transitan por la elección de la temática, el cómo decirlo, el porqué, el estilo, elección de personajes, el contexto, los tiempos total y parciales, entre otros importantes ítems.

Palabras clave: Teatro – diseño – dramaturgia – narrativa – texto [Resúmenes en inglés y portugués en la página 164]

Quizás el presente trabajo pueda leerse antes de las otras dos ponencias presentadas anteriormente en este Congreso, dado que, sin proponérmelo, las tres conforman un devenir. Ante todo debo disculparme, porque hoy traigo una ponencia que es tal vez, demasiado simple frente a otras exposiciones.

Cuando uno avanza por un camino va dándose cuenta en la práctica de la importancia de lo simple. En ese tránsito, luego de catorce años escribiendo y dirigiendo teatro, y muchos más, haciendo narrativa, fui descubriendo el valor de lo que sostiene un texto, su estructura interna que no vemos, pero que sin ella se torna confuso, desparejo, y a veces intransitable.

Esas líneas ocultas son esenciales y si bien, todos o casi todos ya las conocemos, entendí interesante hacer un alto en el camino y compartir con ustedes estas reflexiones, que por simples, quizás no sean menos importantes.

Estas líneas ocultas las encontramos en todo lo que nos rodea y lo que somos. Siempre hay una armonía de las formas, un diseño geométrico que marca un orden, muchas veces invisible, aunque esté frente a nosotros, que permite ver, cuando no está, la incomodidad que nos genera la sensación de que algo no va bien, que el diseño (sea el cuerpo humano, un árbol, un edificio, una obra de teatro) nos resulte incompleto, mal hecho o armado. Que sostiene el contenido.

El Guernica de Picasso es un ejemplo. Aparentemente es un caos, porque la temática es caótica porque sabe mostrar el caos generado por el bombardeo a gente inocente.

Pero todo aquello que parece desordenado se sostiene si observamos las líneas ocultas del boceto.

Esto puede verse claramente en el mundo de la publicidad, que abusa constantemente de las líneas ocultas, que allí se llaman subliminales.

Hablamos de diseño, es decir, en nuestro caso el diseño que ejerzamos en nuestras obras, donde las líneas ocultas serán las que marquen lo bueno de su escritura, en cuanto a los contenidos. Porque el texto también debe estar dentro de un esquema correcto que permita su llegada al destinatario.

Y no hablo de una estructura industrial donde de antemano se sabe qué cosa incluir en determinado momento, por ejemplo. No. Lo que planteo es que lo que debe estar presente desde lo invisible, es aquello que sostenga la obra a través de las líneas ocultas que conforman el esqueleto donde se apoye lo que escribamos. Si hay fallas, el producto final se percibirá como fallido, o desparejo en su resultado. Por tanto, lo fundamental es que la obra se sostenga por sí misma a través de las líneas ocultas que serán el esqueleto donde se apoye.

Un texto se sostiene por la coherencia de su contenido, pero también por la forma en que esté realizada. Fácil lectura, sintaxis y puntuación.

Es muy distinto que el autor, a propósito, rompa las reglas y nos ofrezca un relato que resulte seductoramente transgresor o, a primera vista difícil de entender, a aquel que escribe algo que sin proponérselo resulta inconexo.

A medida que uno avanza en la práctica de la escritura, va incorporando el conocimiento necesario como para poder integrarlo de una forma más automática.

Una obra artística requiere necesariamente de un orden.

Así aparezca como desorden. Todo desorden tiene su orden.

Si no, veamos el cuarto de un adolescente, o lo que para nosotros implica un orden, y para el otro, no.

La sugerencia de un recorrido En cuanto a las líneas ocultas relacionadas con los contenidos, el recorrido es conocido, pero no por ello debemos evitar el hacer mención al mismo.

Los pasos en la dramaturgia, como en la narrativa, se componen de diversas instancias que establecen un orden oculto que marca la coherencia del texto.

Veamos algunos ítems necesarios. Por ejemplo, la elección de la temática. Sí sé lo que quiero decir, aunque aún no sepa cómo, ello me va a facilitar transitar en lo que sigue.

También definir cuál será la línea argumental que deseo, y ahí detenerme en la dupla texto – contexto. El contexto es fundamental para darle el entorno necesario y coherente al argumento y los personajes.

Dice P.D. James (2010) que el contexto es un elemento de gran importancia para la obra en su conjunto. El lugar, al fin y al cabo, es donde los personajes representan sus tragicomedias y sólo cuando la acción se halla bien anclada a una realidad física nosotros conseguimos adentrarnos por completo en ese universo que ellos habitan. No pretendo decir con esto que el contexto sea más importante que el tratamiento de los personajes, la narración y la estructura; los cuatro elementos deben tenerse en cuenta para mantener la tensión narrativa, y todo el libro debe estar escrito en un lenguaje sugerente si esperamos que sobreviva más allá del primer mes en las librerías. (…) El contexto es donde esas personas viven, se mueven y desarrollan su existencia, y nosotros necesitamos respirar el mismo aire que ellos, ver a través de sus ojos, recorrer los caminos que transitan y habitar las estancias que el autor ha dispuesto para ellos. (…) Si nos creemos el lugar, podremos creernos los personajes Otro aspecto es el desarrollo de la obra, partiendo del clásico concepto aristotélico de comienzo, desarrollo y resolución del conflicto, para luego alterarlo tanto sea necesario. O si se quiere, comienzo, desarrollo y fin de la obra misma, más allá del orden que el autor instale en su trabajo.

Los tiempos, el total y el de cada situación, también son elementos a tener en cuenta. El excederse o apenas sobrevolar sobre algo puede perjudicar el resultado. El tiempo interno de cada instancia es importante. Saber que a veces la abundancia sin sentido de una situación, la falta de datos, la no inclusión clara de un personaje o un final confuso pueden destruir a la narración.

Junto a esto, los aportes necesarios desde nuestra escritura, para colaborar con la puesta en escena.

Por tanto, en la estructura debe aparecer clara la temática, el cómo se desarrolla, qué estilo le imprimimos, qué género abordaremos. Elegir un estilo, que puede ser el absurdo, descriptivo, costumbrista, rupturista, entre tantos otros.

Finalmente en este recorrido, elegir un buen título es fundamental para que el espectador (pero también aquel que se interese por nuestra obra) se sienta atraído por el contenido. El título es la puerta de entrada a nuestro texto.

Y no debe traicionar lo que sigue, debe guardar coherencia con lo que se va a decir.

El uso de las palabras correctas, buscar sinónimos, parlamentos coherentes lleva a una mejor comprensión y placer en quien lo está leyendo o escuchando y viendo.

La coherencia de un texto Entonces, ¿qué implica la estructura en un texto? El sentir su coherencia. El disfrutarlo, el entrar en él, adentrarse en su conflicto, y luego el sabor de haber participado de algo que nos sedujo.

¿Cómo encontramos la coherencia? En el devenir del texto.

En captar inconscientemente cada uno de los tiempos.

Donde mientras se transita por cada uno de ellos, vamos viendo que cada uno también tiene un comienzo, desarrollo y fin.

Si la presentación se extiende por demás, vamos a sentir un cansancio, el deseo de que pase algo. Si el desarrollo no tiene una explicación clara de cómo se llegó hasta ahí, podemos sentirnos incómodos, a no ser que luego, en medio de la obra se vayan revelando las condicionantes que llevan al mismo.

Lo importante es descubrir en nuestros trabajos dónde están esas líneas ocultas. Si uno puede visualizarlas, si puede sentirlas, si ante la mirada del otro se sostienen y dan una estructura sólida. Así, debemos estar conformes con el resultado, más allá de que guste o no a los destinatarios finales, que en este caso son los espectadores.

En un taller de escritura, de los que coordino, un integrante dijo algo notable. “La cadencia del texto se puede comparar con un reloj de arena. Hay un deslizarse de la misma hacia abajo. Cuando se tranca, algo está mal” Referencias bibliográficas P.D. James. Todo lo que sé sobre la novela negra. Ediciones B. Barcelona 2010. P. 123 a 125.

___________________________________________________ Abstract: The design of the work goes through generating a coherent structure, supported by the hidden lines that support it.

They should not be seen, but they should be perceived. They go through the choice of the theme, how to say it, why, style, choice of characters, context, total and partial times, among other important items.

Keywords: Theater - design - dramaturgy - narrative - text Resumo: O desing da obra passa por gerar uma estrutura coerente, sustentada pelas linhas ocultas que a sustentam. Elas não devem se ver, mas sim se perceber. As mesmas transitam pela eleição da temática, o como o dizer, o porquê, o estilo, eleição de personagens, o contexto, os tempos total e parciais, entre outros importantes itens.

Palavras chave: Teatro - design - dramaturgia - narrativa - texto (*) Andrés Caro Berta. Dramaturgo, Director, Psicólogo clínico, Secretario de Sociedad Uruguaya de Medicina Sexual, Ex presidente de Sociedad Uruguaya de Sexología y Federación Uruguaya de Sexología.


Las líneas ocultas en la dramaturgia fue publicado de la página 163 a página164 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº XXXVIII

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