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Hacer aparecer el cuerpo. La acción artística para contarnos

López, María Victoria

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº XXXVIII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº XXXVIII

ISSN: ISSN 1668-1673

Quinta Edición del Congreso de Tendencias Escénicas

Año XX , Vol. 38, Mayo 2019, Buenos Aires, Argentina | 260 páginas

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Resumen: ¿Qué pueden proponer las artes del cuerpo en un país de cuerpos desaparecidos? La historia queda inscripta en los papeles, en las calles y en los cuerpos vivos y muertos. El rol de las artes consiste en poner en evidencia, hacer aparecer en el cuerpo lo que otros cuerpos no pueden, callan o son obligados a callar.

Palabras clave: Acción – cuerpo – arte – público - manifestación [Resúmenes en inglés y portugués en la página 259]

Introducción Hannah Arendt señala justamente que la acción es libertad y siguiendo esta idea se reflexionará sobre los que pueden aparecer, accionar, escenificar y poetizar porque tienen la obligación ciudadana y artística de contar, a través del arte el mundo. Por aquellos y nosotros.

Teorizar sobre la danza no es algo común pero afortunadamente en los últimos años ha ido avanzando su análisis, el entrecruzamiento de lenguajes y la apertura a un diálogo necesario tanto para los protagonistas de la actividad dancística, ya sea, bailarines, coreógrafos, docentes, estudiantes, productores, como para los analistas de las ciencias sociales en la búsqueda de nuevos horizontes de investigación. Es sorprendente lo que pueden complementarse ambos campos de estudio para tratar de responder o mejor dicho interpelar desde otros puntos de vista a la sociedad actual, para lograr una lectura más fructífera de la vida en el estado actual en que se dan las relaciones sociales.

En concordancia con estas ideas, es muy interesante una relectura de la obra de Hannah Arendt en clave dancística, con sus aportes respecto el concepto de acción ligado a la libertad, al espacio público, donde pueden adherirse también contribuciones de teóricos como Le Breton más vinculados al estudio del cuerpo propiamente.

Primer binomio: acción y libertad Se comenzará por introducir conceptos trabajados por la gran filósofa del siglo XX, Hannah Arendt, que permitirán guiar la exposición. Entre los temas abordados por la autora, se rescata su perspectiva del obrar humano, ya que, entiende que la acción es el rasgo distintivo de la condición humana, como materialización de la libertad.

A modo sumario la autora reseña tres actividades acerca de la vida activa: la labor, es decir, la producción de bienes para satisfacer las necesidades vitales y biológicas del hombre, para sobrevivir. En tanto, el trabajo es entendido como la producción de objetos pero que trasciende la existencia de los hombres que producen, fabricación de objetos con determinada permanencia y durabilidad, y que permite cierta estabilidad. Por último, la acción.

Solo mediante la acción el hombre puede desarrollar su capacidad que le es más propia: la libertad.

Para la autora, ha habido una distorsión de este término, en tanto que se la condujo de su ámbito original, la política, al ámbito interior del ser humano, la voluntad. A decir de la autora, esto ha presionado hacia “un divorcio entre libertad y política” (Arendt 2003: 238), cuando en su origen estaban ligadas. El planteo de Arendt es una apuesta por concebir la libertad a la manera de los griegos, es decir, como aquello que da sentido a la política.

Según ella, “…el de la libertad no es uno más entre los muchos problemas y fenómenos del campo político (…) (sino que) es en rigor la causa de que los hombres vivan juntos en una organización política” (Arendt 2003: 231).

Y enfatiza: “Sin ella (la libertad), la vida política como tal no tendría sentido. La raison d’être de la política es la libertad”.

Como señala Petersen Cortés (2015) el planteo arendtiano sobre la libertad se fundamenta en supuestos antropológicos comunitaristas, es decir, aquellos que conciben al ser humano como parte de una comunidad antes que como individuo. “Primero nos hacemos conscientes de la libertad o de su opuesto en nuestra relación con los otros, no en la relación con nosotros mismos” (Arendt 2003:234). Según la autora, una acción libre trasciende sus motivos o finalidades. Así subraya que no es que la acción libre carezca de motivos y finalidades, sino que va más allá de estos. Por tanto, “En la medida en que es libre, la acción no está bajo la guía del intelecto ni bajo el dictado de la voluntad (…) sino que surge de algo por completo diferente que (…) llamaré principio” (Arendt 2003: 240). El principio podría ser el honor, la gloria, promoción de la igualdad, o bien miedo, desconfianza, odio, por ejemplo. Esta característica de la libertad es fundamental, pues la relaciona, inevitablemente, con la acción: para Arendt, solo hay libertad mientras se actúa.

En sus palabras, “Los hombres son libres (…) mientras actúan, ni antes ni después, porque ser libre y actuar es la misma cosa” (Arendt 2003: 241).

Libertad en tanto capacidad de comenzar y realizar lo improbable, de nacer al mundo y presentarse ante él, de incorporar a este algo propio y nuevo. La acción es la realización de la libertad, por lo que “El hecho de que el hombre sea capaz de acción significa que cabe esperarse de él lo inesperado, que es capaz de realizar lo que es infinitamente improbable.” (Arendt 2007a, 202) Si cada hombre puede hacer lo inesperado, entonces cada hombre será distinto a los otros, será único. Este rasgo, definido por Arendt como la pluralidad de la humanidad, es la condición básica para la acción, y cuenta con un doble carácter: igualdad y distinción: “Si los hombres no fueran iguales, no podrían entenderse ni planear y prever para el futuro las necesidades de los que llegarán después. Si los hombres no fueran distintos,... no necesitarían el discurso ni la acción para entenderse.” (Arendt 2007a, 200) Segundo binomio: Acción y discurso Como se ha mencionado, la acción y el discurso necesitan de la presencia de otros. Es que la esfera política surge de actuar juntos, de compartir palabras y actos; La acción es justamente la actividad que constituye la parte pública del mundo común a todos nosotros. Por esto Arendt remarca, que la polis no es la ciudad-estado en su situación física, sino que es la organización de la gente tal como surge de actuar y hablar juntos. El verdadero espacio de la polis se extiende entre las personas que viven juntas para un propósito, sin importar dónde están localizadas específicamente. Lo propio podría decirse en este punto sobre el cuerpo ya que así como la polis no es su situación física en sí, el cuerpo atraviesa y supera también su materialidad para significar en una variedad de planos, pues nuestra existencia abarca una multiplicidad de dimensiones más allá de lo físico, anatómico y material.

Se ahondará esta cuestión luego pero ahora es importante señalar un punto no menor. La misma Arendt en Los orígenes del Totalitarismo al analizar este fenómeno propio del siglo XX, que refiere a la dominación nazi y stalinista fundadas en el terror, señala como particularidad que la muerte perpetrada desde la administración burocrática del Estado no implicaba solo la instancia de desaparición física de los hombres en los campos de concentración, sino a su vez, una muerte en tanto exterminio de la persona a nivel jurídico y moral. La desaparición se da entonces en distintos planos, teniendo secuelas en el cuerpo tanto individual como social ya que se rompe el tejido social, atomizándolo, aislando a los hombres, imposibilitando la acción y por tanto el ejercicio de la libertad.

Profundizando en las implicancias de la corporalidad Le Breton (2002) enuncia categóricamente que: “Si la existencia se reduce a poseer un cuerpo, como si fuese un atributo, entonces, en efecto, la muerte carece de sentido: no es más que la desaparición de una posesión, es decir, muy poca cosa”. (p.21) cuando en realidad como analizan los autores hay un correlato mucho mayor.

Retomando, la acción y el discurso crean, entonces, un espacio entre los participantes, que puede encontrar su propia ubicación en todo tiempo y lugar; este es el espacio de aparición: donde se aparece ante otros y los otros aparecen a la vez ante todos (se reconocen los hombres en su alteridad y como iguales). Ese entre es la definición de la ciudad en la modernidad, de la polis para los griegos, del espacio de aparición para Arendt, es el vínculo entre los hombres. Es donde los hombres existen, haciendo explícita su aparición como tales y no como mera cosa viva o inanimada.

Esto es lo rescatado en el título de la ponencia, donde se hace notar la necesidad de aparición porque no basta la mera presencia sino que este espacio cobre presencia siempre que los hombres se agrupen por el discurso y la acción, por esto precede a toda formal constitución de la esfera pública y de las varias esferas de gobierno. Es vital la conjunción de estos elementos para aparecer y ser protagonistas de nuestro tiempo y espacio, de nuestro presente político y artístico. Justamente la definición de Arendt de poder se ajusta a esta idea; Ya que el poder surge entre los hombres cuando actúan juntos y desaparece en el momento que se dispersan. El factor material de este poder, es el vivir unido del pueblo, pues, solo donde los hombres vivan tan unidos que las potencialidades de la acción están siempre presentes, el poder puede permanecer con ellos.

El poder, como la acción, tiene un carácter ilimitado, ya que, carecen de un límite físico en la naturaleza humana y en la existencia corporal del hombre, por esto ambas categorías son relevantes, ya que permiten que el hombre trascienda a su muerte. El poder corresponde a la condición de pluralidad para comenzar. Y es la sangre vital (Arendt 1999:143) -interesante imagen corporal que utiliza la autora- del artificio humano para preservar a la esfera pública y al espacio de aparición. A modo esquemático: Sin acción, para hacer entrar en el juego del mundo el nuevo comienzo de que es capaz todo hombre por el hecho de nacer, no es novedoso. Sin discurso, para materializar y comenzar lo nuevo que aparece y resplandece, no hay memoria. Sin la permanencia del artificio humano, no puede haber memoria de lo sucedido en los que serán después. Sin poder, el espacio de aparición se desvanece tan rápidamente como los actos y las palabras vivas.

En la sociedad moderna, lo que ha ocurrido es una importante degradación de la acción y el discurso, por un interés creciente en los productos tangibles. Si bien la denuncia de inutilidad de la acción y el discurso en particular y de la política en general es casi tan antigua como la historia misma por la exasperación y por la triple frustración de la acción: no poder predecir su resultado, la irrevocabilidad del proceso, el carácter anónimo de sus autores; Lo que yace aquí es el intento de reemplazar el actuar por el hacer en los argumentos contra la democracia, que se convierte en el alegato contra la esencia de la política.

Siguiendo esta línea trazada por las características de la acción y el hecho de no poder predecir su fin, parece interesante traer a colación la reflexión respecto al concepto de infinitud de Denise Najmanovich, epistemóloga argentina, quien da cuenta que: Hemos sacralizado la pureza y la definición. Por eso hemos perseguido, o invisibilizado el infinito”. Borges decía que “hay un concepto que es el corruptor y desatinador de todos los otros” (Borges, 1989). ¿Qué es lo que tiene el infinito para ser tan subversivo? El infinito corrompe, altera, desatina. No admite límites, trastorna cualquier certeza, disuelve las fronteras, nos pone en contacto con la alteridad. (Najmanovich 2009: 11) Y es esta alteridad, esta distinción, como también señala Arendt, lo indispensable para pensarnos en sociedad, en comunidad con otros. Lograr esta convivencia de manera exitosa con otros entendidos a su vez desde la singularidad de cada uno es quizás una de las tareas más complejas por llevar a cabo a lo largo de nuestra vida.

Esto es lo que hay que apelar justamente en tiempos de individualismo exacerbado, para recuperar el sentido comunitario trabajado de libertad, como lo hace Arendt, en tanto acción, en tanto capacidad de actuar, de comenzar, con otros en la esfera pública, en el espacio de aparición, para hacer aparecer nuestra voz, nuestro cuerpo y la totalidad de nuestro ser con toda nuestra capacidad tanto humana como política, y artística, de poner en relieve las problemáticas que hacen mella en la actualidad de nuestro(s) mundo(s) y necesitan nuevos vehículos de comunicación, escenificación y transformación.

Concepciones del cuerpo: andando y desandando el camino Tener vigente la pertenencia al mundo es otro de los llamamientos que hay que hacer en estos tiempos para repensar el papel que cumplen las personas colectivamente en la diversidad de esferas de las que forman parte. Si bien, puede ser útil a la hora del análisis desagregar el todo en sus distintos componentes, es necesario superar una visión simplista o dual cuerpo-mente que impregnó la modernidad. Por un lado hay una visión mecanisista y productivista, donde Arendt ve la degradación de la acción y el discurso en pos de los productos tangibles y donde Najmanovich (2009) ve que se pensó de manera privilegiada con determinadas categorías por sobre otras; es decir: “la sustancia respecto del proceso, la materia con relación a la forma, la estabilidad por sobre la transformación, la simplicidad mecánica a la complejidad de la vida.” (p.8) En este desmérito, se ve un divorcio entre el sujeto, el cuerpo, la sociedad y la naturaleza.

Por otro lado, Le Breton (2002), quien también se dedica al estudio del cuerpo, remarca que: En las sociedades tradicionales, de composición holística, comunitaria, en las que el individuo es indiscernible, el cuerpo no es objeto de una escisión y el hombre se confunde con el cosmos, la naturaleza, la comunidad. (…)Estas concepciones imponen el sentimiento de un parentesco, de una participación activa del hombre en la totalidad del mundo viviente (p. 22) La escisión producida en la modernidad occidental no es gratuita y sostiene una percepción corporal influenciada y que influye sobre diversos factores de concepción del cuerpo, imaginación y acción del mismo. Es ineludible interpelarse acerca de ¿cómo imaginamos nuestro cuerpo?, ¿qué acciones realizamos con él?, ¿de qué cosas somos capaces con nuestros cuerpos?, ¿somos conscientes del accionar del cuerpo y sus posibilidades?, ¿qué pueden proponer las artes en este sentido?, ¿qué pueden proponer las artes del cuerpo en un país de cuerpos desaparecidos? Se entiende que hay aquí un puntapié inicial para un sinfín de otros interrogantes que no se pretenden saldar en el humilde trayecto de estas páginas. Lo que se intenta hacer es abrir el abanico que amplíe el campo cognoscitivo y actuar en favor de él. Para hacer notar que la búsqueda de nuevas respuestas depende en gran medida de las preguntas formuladas y de cómo se formulen.

Para hacer notar que hubo una visión del mundo, del conocimiento, y del cuerpo. Específicamente, una visión matemática-mecánica del cuerpo analizado desde el cadáver donde pretendió “explicar la vida sin la vida” (Canguilhem, 1976). Tenemos que destorcer el giro cartesiano. Ese “Pienso, luego existo”, que enarboló a la razón y condenó al cuerpo, hay que sacudirlo, no para hacer una inversión automática de los términos, sino para entender que no podemos reducir una parte de nuestro ser a otra. La razón nos hace humanos, es verdad, pero nuestra corporalidad también, como nuestro lenguaje verbal y simbólico capaz de poetizar y dotar de sentido a la vida más allá de lo real y concreto. Y eso es lo típicamente humano. Imaginar. Ver nuevos escenarios posibles, crear, visualizarlos allí donde aún no hay nada, o donde se cree que no lo hay, los artistas tenemos esa enorme capacidad de mostrar que sí, de hacer aparecer nuevos mundos, de fecundar y visibilizar lo que muchos no pueden y otros no quieren que se vea. Ese es el deber moral del artista, accionar en pos de la humanidad y sensibilidad para afectar el mundo y ser afectados.

De lo contrario, las posibilidades infinitas de la acción van disminuyendo, amputando los espacios de libertad, Le Breton (2002) ve aquí “un divorcio entre la experiencia social del agente y su capacidad de integración simbólica” teniendo como derivación una “carencia de sentido que, a veces, hace difícil la vida” (p.15) y tiene secuelas en el tejido cultural. Por el aislamiento que provocan las sociedades occidentales según el autor, el cuerpo funciona entonces como “un interruptor de la energía social; en las sociedades tradicionales es, por el contrario, el que empalma la energía comunitaria”. (p.25) La enunciación del autor se enmarca por el proceso de individuación atravesado por las sociedades occidentales, como una pesada herencia histórica, donde se produjo una ruptura del hombre para con el cosmos, con los demás hombres y consigo mismo. El cuerpo entonces es visto como un atributo, como algo que se posee y no como algo que se es.

Apariciones en América Latina: casos de Argentina, Chile y México de manifestaciones artísticas públicas En la necesidad de mutar conceptualmente y re significar una red de elementos instituidos, considero que la concepción del espacio de aparición cobra una relevancia especial para dotar de una impronta particular al espacio público como lugar de manifestación haciendo converger acción y discurso pero en un sentido artístico.

Se rescata a continuación un grupo de casos de acción colectiva, de visibilización en el espacio público, ampliando por tanto los horizontes de participación en la esfera pública y las posibilidades de los cuerpos.

Para comenzar, se expondrán casos locales de Argentina y particularmente de la ciudad de Rosario. El primero de ellos, es una protesta que se denominó Marcha del Tetazo que se llevó a cabo en varias ciudades argentinas el 7 de febrero del 2017. El principio que rigió la convocatoria de varias agrupaciones feministas fue la persecución de la igualdad de género. El detonante fue un hecho ocurrido la semana previa, el 28 de enero, cuando un grupo de tres mujeres en una playa de la costa atlántica en la localidad de Necochea quiso hacer topless, quitando la parte superior de su malla bikini y dejando así al descubierto sus pechos. Como corolario, otros y otras bañistas indignados ante el evento requirieron la presencia policial para evitar el acto de ¿obscenidad acaso?, mala educación como requirió uno de los oficiales actuantes y donde entre las voces en contra se alzó la de: “La ley es la ley, vos no podés estar exhibiéndote”.

A lo largo y ancho del país se sucedieron protestas con diversas consignas que versaban en torno a la capacidad de elegir sobre nuestros cuerpos, interpelando dónde reside esta decisión, qué tipo de cuerpo construimos y desde quienes. Para participar de la marcha no era condición excluyente asistir con el torso desnudo pero sí todo el que quisiera podía hacerlo, como también hacerlo cubierto con pinturas decorativas o stickers en el caso de las mujeres y donde muchos hombres que participaron lo hicieron de manera opuesta a la esperada socialmente, luciendo corpiños/brassiers tapando aquello que ellos no tienen vedado por ser hombres.

Otro ejemplo local de Aparición, es la Intervención No Somos Basura en el marco de las marchas Ni una Menos.

El principio que motoriza la acción también es en este caso la persecución de la igualdad de género pero teniendo como fondo el lado más oscuro de la cuestión, ya que se reclama por la ola de femicidios y la cantidad de víctimas que se cobra en la Argentina, siendo en promedio 1 mujer asesinada cada 30hs para el período 2016 según estadísticas de la ONG La Casa del Encuentro ante la falta de datos oficiales.

Las marchas que del mismo modo se celebraron en varios puntos del país, en Rosario tuvieron la particularidad de la participación de un colectivo artístico donde en el desfile de la protesta, que se realizó por el centro de la ciudad, iban marchando con las extremidades desnudas cubiertas de una tinta roja simulando sangre y con el torso cubierto por una bolsa de consorcio, utilizada para depositar residuos y basura doméstica. En el transcurso de la marcha, iban caminando y lentamente iban cayendo quedando desparramadas bolsas llenas de sangre, como desperdicio humano, simbolizando que eso somos las mujeres ante estos hechos lamentables en la sociedad actual, una cosa, desechables.

Estos casos son ejemplos de protesta política y de acción en lenguaje artístico y poético, mostrando la multiplicidad de modos de ser, hacer de la condición humana y de los cuerpos, siguiendo con un tinte de protesta y de lucha.

Otro caso interesante ocurrió Chile en relación a las marchas por la educación que se sucedieron en dicho país en el año 2011. Entre las distintas modalidades que adquirió la protesta se destaca una en particular, que involucra una manifestación corporal original como fue la realización de una intervención llamada Thriller por la educación. Allí los estudiantes universitarios se dispusieron a ocupar La Plaza de la Ciudadanía, frente al Palacio de la Moneda en Santiago de Chile, y con sus diferentes trajes personificaron y danzaron la reconocida coreografía del tema Thriller de Michael Jackson.

En este caso particular puede verse entonces un tipo de acción colectiva motivada por un reclamo estudiantil, participando de manera creativa y novedosa, produciendo otro estilo de protesta, dejando por un momento la reproducción de tinte puramente combativo que llegan a tener las luchas de este tipo.

Sin duda, es muy interesante que el movimiento estudiantil haya irrumpido en la escena pública con fiesta, algarabía y de modo carnavalesco renovando tanto la lucha estudiantil como actualizando el significado simbólico del carnaval. Como señala Le Breton (2002), el carnaval durante la Edad Media significaba una dislocación de los rasgos y distintivos sociales por un momento, las categorías presuntamente rígidas y estáticas de la realidad sucumbían ante el baile y disfrute promovido por el carnaval, donde los roles mutaban, se intercambiaban y se desvanecían.

“En el júbilo del Carnaval, por ejemplo, los cuerpos se entremezclan sin distinciones, participan de un estado común: el de la comunidad llevado a su incandescencia”.

(p.30) Se jerarquiza una vez más el sentido de la comunidad por sobre los hombres individuales. En cambio: …las fiestas oficiales instituidas por las capas dirigentes no se alejan de las convenciones habituales, no ofrecen un escape hacia un mundo de fusiones.

Están basadas en la separación, jerarquizan a los sujetos, consagran los valores religiosos y sociales y, de este modo, afirman el germen de la individualización de los hombres. El Carnaval absuelve y confunde; la fiesta oficial fija y distingue (p.31) El tercer país que se impone con manifestaciones públicas es México. Lo hace en un particular contexto nacional de desapariciones forzadas de estudiantes y sus familiares, asaltos, femicidios y homicidios. Los dos casos que se contarán son ejemplos contrapuestos de lo que la acción artística puede generar.

El primero, una multitud de músicos congregados tocando el tradicional tema folclórico mexicano de ritmo jarocho La Bamba. En Xalapa, Veracruz entonces para celebrar el 40° Aniversario del Ballet Folclórico de la Universidad Veracruzana en 2015 se atribuye el Récord Guiness de bailarines danzando el tema citado. Mientras tanto, el Gobernador de la región debía dar cuentas con su Informe de Gestión del estado de situación que atravesaba la zona asediada por los Zetas. El evento artístico en cuestión promovido desde la gestión pública era servil a los fines de invisibilizar los hechos que dominaban la esfera pública.

La contra cara de esto puede ser el Festival del Fandango Fronterizo realizado precisamente en el muro que divide la frontera mexicana de la estadounidense. Este acontecimiento no se inició como un acto político evidente en un primer momento pero las fuertes medidas migratorias hicieron que este evento sea cada vez más intenso y agridulce. Allí reunidos, de un lado y de otro una multitud de personas, músicos y bailarines ocupando y haciendo aparecer ese espacio de unión en un lugar marcado por la fisura para demostrar que están allí, mostrarse, teniendo como principio rector de su acción colectiva la persecución de la libertad y la igualdad. Bailando al ritmo de la música que puede pasar sin problemas la frontera han finalizado la última edición contando del 1 al 43, evidenciando la falta de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.

A modo de conclusión En el transcurso de la vida existe la capacidad de accionar en una multiplicidad de lenguajes y escenarios tanto artísticos como cotidianos, enarbolando las banderas que se crean necesarias. Pues la realidad y los cuerpos no son algo dado y en sí, sino que remiten a construcciones que hay que discutir para interpelar sobre el modo de ver el mundo y ser y hacer en él. A lo largo de estas páginas se trató de hacer notar que estas configuraciones son culturales y cobran sentido en la relación entre los hombres y mujeres que día a día nacen, habitan, desaparecen y mueren en el mundo. Resta pues, seguir convocando esta participación, tanto pensadores como bailarines y ciudadanos para que el debate y la acción trascienda.

Referencias bibliográficas Arendt, Hannah (2007). La condición humana. 1º ed. 3º reimp. Buenos Aires: Paidós.

Arendt, Hannah (1999) Los orígenes del totalitarismo, Madrid, Taurus.

Arendt, Hannah (2003) ¿Qué es la libertad? En Entre el pasado y el futuro, Barcelona, Península Le Breton, David (2002) Antropología del cuerpo y modernidad, 1° ed. 1° reimp. Buenos Aires; Nueva Visión.

Najmanovich, Denise (2009) El cuerpo del conocimiento, el conocimiento del cuerpo. Artículo publicado en “Cuadernos de Campo”, Nº 7, Buenos Aires.

Petersen Cortés, Germán. (2015). Libertad, acción y política: Una crítica al concepto de libertad de Hannah Arendt desde Isaiah Berlin. Postdata, 20(1), 31-41.

___________________________________________________ Abstract: What can the arts of the body in a country of disappeared bodies propose? The History is inscribed in the papers, streets and in the living and dead bodies. The role of the arts consists of showing up, making appear in the body what other bodies cannot, are silent or are forced to be silent.

Keywords: Action – body – art – public - manifestation Resumo: ¿O que pode propor as artes do corpo em um país de corpos desaparecidos? A história está inscrita nos jornais, nas ruas e nos corpos vivo e morto. Eu acredito que o papel das artes consiste em aparecer, fazer aparecer no corpo o que outros corpos não podem, silenciar ou ser forçado a ficar em silêncio.

Palavras chave: Ação – corpo – arte - pública - manifestação (*) María Victoria López. Egresada de la Escuela Municipal de Danzas y Arte Escénico “Ernesto de Larrechea” de Rosario. Continúa su formación con numerosos profesores nacionales e internacionales.

Fue bailarina del Ballet Estable.


Hacer aparecer el cuerpo. La acción artística para contarnos fue publicado de la página 255 a página259 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº XXXVIII

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