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Trabajos ganadores del Concurso Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación. Comunicación Oral y Escrita. Segundo Cuatrimestre 2018

Harari, Alberto

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación

ISSN: 1668-5229

Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Introducción a la Investigación. Proyectos Ganadores Segundo Cuatrimestre 2018 Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita. Proyectos Ganadores Segundo

Año XVI, Vol.85, Julio 2019, Buenos Aires, Argentina | 184 páginas

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Chinita

(Segundo premio)

Alvariño Sabalsagaray, Aldana

 

Capítulo I

Vencedora, saltaba, gritaba borracha de triunfo

[…]

Y rebotaba y me hundía, levantando los brazos y caía

sentada y me volvía a levantar.”

Nibia Sabalsagaray

La siesta, las casas viejas y las parvas

 

Nibia Sabalsagaray nació el 10 de septiembre de 1949 en Nueva Helvecia, departamento de Colonia, Uruguay. Sus ojos rasgados, que se hacían aún más pequeños al sonreír, y su tez blanca como porcelana le otorgaron el apodo China. Era la mayor de cuatro hermanos, hijos de una familia obrera que fue sorprendida por la muerte de su mamá durante el nacimiento de su hermana menor Estela. Al ser la mayor, China se convirtió en referente, y cumplió su rol de figura materna a la perfección: cuidaba de sus hermanos, realizaba las tareas del hogar y era tan buena alumna en el liceo que cubría a sus profesores cuando estos faltaban a clase. Su antiguo profesor Omar Moreira dijo:

 

Tan brillante era que faltando un profesor para el grupo de cuarto año, el Director del Liceo me pide un nombre para ocupar este puesto y yo le digo que para mí Nibia es la persona idónea pero existe un inconveniente, no tenía 18 años, de manera que el Consejo de Enseñanza Secundaria le da un permiso especial y ella es profesora de Literatura en Colonia Valdense a los 17 años.

 

Su infancia y adolescencia fueron tranquilas, típicas de una chica del interior del país. Desde muy joven se inclinó por la literatura, que luego se convirtió en su profesión. No sólo le gustaba leer, sino que también escribía sus propios textos.

Durante muchos años soñó con irse a vivir a la capital del país, para estudiar el profesorado de literatura en el Instituto de Profesores de Artigas, sueño que gracias al esfuerzo de su familia logró cumplir en el año 1968. Nibia se mudó al hogar de empleados de la empresa Campomar, en el barrio Cordón, una zona tranquila de Montevideo, que se caracteriza por estar repleta de residencias estudiantiles. China visitaba seguido a su familia en Nueva Helvecia, “venía todos los sábados cuando era estudiante del IPA” dijo Moreira.

En la universidad se destaca por su creatividad, inteligencia y compromiso social. Integraba la Agrupación gremial Renovación del Centro de estudiantes del IPA (CEIPA), así como también la Unión de la Juventud Comunista de Uruguay (UJC). Eduardo Platero, compañero del IPA la describe como “una botija tierna, muy firme en sus ideas, pero muy dulce y con muchos deseos de algo que ahora es difícil de encontrar, tenía deseos de ser culta”.

Paco Laurenzo y Nibia se conocieron en el año 1973, los dos comunistas, trabajaban juntos para las elecciones universitarias que se llevarían a cabo ese mismo año. Para éstas, los militares habían impuesto el voto obligatorio con el fin de restarle importancia a los gremios de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU), ya que creían que la mayoría no se manifestarían debido a que apoyaban la dictadura. Juntos organizaron actos y distribuyeron información en todas las facultades de la universidad, y el 12 de septiembre festejaron el triunfo de la FEUU. La militancia y el interés común por las causas sociales llevaron a que Paco y Nibia iniciaran un apasionado romance, y pocos meses después comenzaron a organizar su casamiento. Juntos visitaron el pueblo natal de Nibia para conocer a su familia, fueron al casamiento de su hermano Juan y al cumpleaños de 15 de su hermana Estela.

El mayo de 1974 Paco fue detenido durante un mes por su vinculación a organizaciones subversivas. Luego de su liberación se trasladó solo hasta Paysandú, y desde allí le enviaba cartas y regalos a Nibia, entre ellos una batería de cocina para ir armando su casita.

El 27 de junio China le escribió una carta a su novio, explicándole que no iba a ser posible que viaje a Paysandú, y con otro tipo de tinta especial agregó que los militares la habían interrogado en su habitación esa misma tarde.

La noche del 28 de septiembre Nibia visitó a Olga, la hermana de Paco, en su casa. Las dos eran grandes amigas, y entre charlas y mates las horas pasaron, hasta que se hizo de madrugada. Más o menos a la una de la mañana Nibia decidió volver a su hogar:

- Quedate a dormir Chinita, ya es tarde para que andes sola en la calle - dijo Olga.

- Gracias, pero no puedo. Mañana me levanto temprano que tengo que hacer unos trámites – respondió Nibia.

Nibia volvió caminando a la residencia, no se molestó en tomar un colectivo ya que vivía a pocas cuadras de la casa de Olga, además, la noche estaba linda y el barrio no era peligroso. Al llegar al hogar se encontró con que sus compañeros estaban festejando un cumpleaños, así que pasó un tiempo con ellos hasta que decidió irse a dormir. Alrededor de las dos de la mañana ingresaron a su cuarto dos personas vestidas de civiles, uno alto y con bigote, el otro más bajo y canoso. Los dos hombres estaban acompañados por tres militares. Nibia no se lo esperaba, pero tampoco se sorprendió, sabía que tarde o temprano vendrían por ella, más aún luego del interrogatorio del día anterior. Le permitieron tomar un abrigo, para luego detenerla y llevarla al Batallón de Transmisiones N°5 en Camino Casavalle. Esa misma noche, otro grupo de militares estuvieron en la casa de un compañero de militancia de Paco, y se quedaron en su domicilio durante una semana un oficial, un alférez y tres soldados. Los operativos estaban a cargo del Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA) y según el Teniente Coronel José Chialanza (Jefe del Batallón de Transmisiones N°5) el capitán Mario Segnini participaba en los operativos junto con la OCOA. Segnini había sido suspendido por un accidente con un arma, por lo cual el alférez Miguel Ángel Dalmao ocupaba su lugar el día de la detención de Nibia.

Al llegar al Batallón, Nibia fue llevada a las denominadas salas de disciplina, que consistían en pequeñas celdas donde se alojaba a los detenidos. La ubicaron en el calabozo número 3, una pieza pequeña en donde apenas cabía una cama que podía plegarse y ser colgada de un gancho en la pared. Aproximadamente 12 horas después, y según la versión oficial, la fueron a buscar para interrogarla, pero ella estaba muerta.

Al mediodía llamaron al hogar donde vivía Nibia, y luego a su familia en Nueva Helvecia. Olga se encargó de retirar el cuerpo, e inmediatamente se comunicó con Marcos Carámbula, un estudiante avanzado de medicina amigo de Nibia. Se le informó a la familia que había muerto a causa de un suicidio por ahorcamiento, y se les entregó el cuerpo al día siguiente con la orden de no abrir el cajón.

Sus familiares creían imposible que Nibia se hubiese quitado la vida, razón por la cual decidieron consultar en distintas ciudades del departamento de Colonia para ver si se le podía realizar una autopsia. Según Marcos Carámbula: “Nibia era una chiquilina de una gran alegría, de una gran simpatía, muy extrovertida. Recuerdo que hacía poco habíamos estado todos reunidos y ella con sus planes de casamiento, por su forma de ser no creíamos que se hubiera suicidado”.

Marcos se ofreció a realizar un reconocimiento del cadáver, y la familia lo autorizó a abrir el cajón. Al ver sus restos reconoció golpes en distintas partes del cuerpo e hizo una nota mental de lo observado, para luego consultar con el Dr. Julio Arzuaga, decano de la Facultad de y profesor de medicina legal, quien confirmó que las heridas no correspondían a un suicidio.

Aun así, su muerte fue declarada un ahorcamiento, y no se hizo nada ante la Justicia hasta el año 2004.

 

Capítulo II

 

“Silencio que grita, Miradas que buscan Y no se cansan,

Y no van a parar.”

Sof a Font

Un poema por la memoria

 

En la versión oficial se niega que haya habido un interrogatorio, sino que se dice que Nibia fue detenida en la madrugada y al mediodía siguiente cuando la fueron a buscar para interrogarla la encontraron muerta. Según la versión de los militares la hallaron arrodillada en el piso, pero cuando llega el médico militar la encuentra sobre la cama ya que había sido movida por quienes la encontraron. Este médico también declaró que cuando la encontró llevaba varias horas de fallecida, lo cual contradice los dichos de José Chialanza (militar que encontró su cuerpo) que declaró haber visto cuando Nibia aflojaba las manos, y que según policía técnica ese fue el momento en el que murió. Sin embargo, un ex militar que estaba de guardia en el cuartel esa noche declaró lo contrario. Según recuerda, ese día entró la camioneta, identificó a un integrante de la OCOA y vio a una mujer que estaba encapuchada parada al borde de una fosa. Alrededor de las cinco o seis de la mañana otro joven que estaba de guardia con él le dice “mirá que raro eso, vamos a ver”, ambos se acercan a la mirilla del calabozo y ven a Nibia muerta, pero no ahorcada.

El entonces alférez Dalmao fue quien firmó el informe de la justicia militar indicando que él entró al calabozo y la encontró, sin embargo, al declarar dice que no fue él quien vio el cuerpo, sino que sólo escuchó comentarios de que se había suicidado. Dalmao no fue cuestionado por el juez acerca de esta contradicción ya que en ese momento era general en actividad, por lo tanto no podía ser juzgado gracias a la Ley de Caducidad.

El 8 de septiembre de 2004 Estela Sabalsagaray, hermana menor de Nibia, presentó una denuncia legal solicitando la investigación de las circunstancias de la muerte de Nibia. Se corroboró con el Poder Ejecutivo que el caso estaba amparado por la Ley de Caducidad, pero en el año 2005 el gobierno de Tabaré Vázquez permitió que se avanzara en la investigación, ya que habían participado civiles en el hecho y estos no están contemplados en la ley.

El 8 de noviembre de 2010 José Chialanza y Miguel Angel Dalmao fueron procesados como responsables de homicidio muy especialmente agravado. El fallo del juez Vomero se basó en las inconsistencias en los testimonios de los militares, entre ellos el de un hombre que dice haberse enterado del suicidio a las 7 de la mañana mientras que el médico que revisó a Nibia en un primer momento indicó que murió alrededor de las 10.

 

Capítulo III

 

“Presentes los que salieron con el corazón firme en el

puño con la sangre hirviendo y la verdad por bandera.

Vivos en el canto de los que cantan porque conocen su voz.

Vivos en los muros y las calles, en los ojos que lloran lo injusto del mundo, en las almas que caminan buscando igualdad.

Vivos en los que hoy llevan la verdad por bandera.”

Maia Brasello

Un poema por la memoria

 

Desde su muerte, se han realizado una enorme cantidad de tributos y actividades con la finalidad de recordar a Nibia. Teniendo en cuenta su amor por la literatura, se han llevado a cabo múltiples concursos de escritura en su honor, donde los textos ganadores fueron publicados junto a algunas de sus obras. También existe un comité de base del partido frenteamplista que lleva su nombre, donde militan su familia y amigos.

Más de 30 años después de su fallecimiento, Nibia es homenajeada en su ciudad natal, Nueva Helvecia, al serle otorgado su nombre a una de las calles principales. Quienes solicitaron este homenaje justificaron que “era también una poeta incipiente, de quien se publicó un volumen en forma póstuma, donde pueden apreciarse sus cualidades literarias, tan injusta y lamentablemente tronchadas por la crueldad del régimen dictatorial que en 1974 sufría nuestro país”.

Cada 20 de mayo son miles las personas que salen a las calles de Montevideo y el interior del país exigiendo respuestas acerca de los desaparecidos durante la dictadura. Todos los años los familiares de Nibia forman parte de la marcha, buscando justicia por los compañeros de Chinita, tal como ella lo hubiera hecho. Esto es gracias a sus hermanos, que han transmitido su legado y valores a sus propios hijos, y éstos a los suyos. Año tras año las tres generaciones de la familia Sabalsagaray se unen para conmemorar a quien fue y será por siempre un pilar fundamental; un símbolo de lucha y sacrificio, que defendió sus ideales desde la paz y la bondad, con el fin de construir una sociedad mejor.

La historia de China no es tabú en su familia, su vida y su muerte son temas que se hablan abiertamente en cualquier reunión. Sus hermanos siempre están dispuestos a brindar información a quien sea que se interese por escuchar sus relatos infinitamente cargados de emoción, amor y orgullo.

Han pasado más de cuatro décadas desde su injusta y temprana partida, pero su recuerdo se mantiene vivo gracias a su familia y aquellos que se sienten identificados con su lucha.

 

 

 

El panadero resistente

(Segundo premio)

Chauvière, Marlène Pedersen

 

La no-decisión

La toma de París no fue una sorpresa para el pueblo francés, pero tenía un significado muy grande: El gobierno francés había perdido su valor y el nuevo gobierno francés de «Vichy» era dirigido por Philippe Pétain, un soldado de la Primera Guerra Mundial que colaboraba con los nazis. Este evento tuvo consecuencias grandes para los franceses que se quedaron en la Francia ocupada: falta de comida y recursos necesarios, y la instauración de cartas de racionamiento para poder sobrevivir. La panadería de Louis fue una de las únicas que quedó en su pueblo, y muchas veces se quedó toda la noche con mi bisabuela haciendo pan para llegar a la gran demanda de la gente.

No pasó mucho tiempo antes de que Louis se diera cuenta de que no podía quedarse quieto sin hacer nada. Siempre fue un gran defensor de la democracia y de la paz, ya que su padre fue herido durante la Primera Guerra Mundial y esto lo marcó. Sin embargo, Louis, con el apoyo de su esposa, empezó a acercarse a un grupo secreto de resistentes que tenían un diario clandestino, transmitiendo mensajes anti-nazis y anunciando las operaciones hechas por la resistencia para combatir a los nazis. Él contribuyó con comida para el grupo, y juntos planificaron acciones violentas y no violentas para debilitar a los militares nazis. Sabía que ser parte de una organización así le ponía en mucho peligro, pero Louis no podía vivir con la idea que sus hijos crecieran en una dictadura y que sean adoctrinados como los niños en Alemania.

Después de la guerra, Louis solía decir a sus hijos y nietos: “Sin la resistencia y los aliados, ustedes hablarían alemán ahora”, como para recordarles que la liberación de Francia fue gracias a una colaboración entre personas y países, y que era importante saberlo.

 

El piloto inglés

Louis se unió a la resistencia en los comienzos de 1940, y por dos años distribuyó el diario clandestino con el pan que vendía a la gente. Hasta ahí, aunque corría un riesgo enorme, logró ser discreto y los nazis nunca descubrieran lo que hacía.

Pero en 1943 iba a correr un riesgo más grande todavía. Un día se fue a una reunión de resistencia, y ahí había un hombre, herido y débil, que no hablaba francés. Era un soldado inglés, un piloto, que se había caído con su avión en el campo y que tuvo la suerte de ser descubierto por un francés que lo ayudó y trajo al grupo. Discutieron mucho tiempo lo que podían hacer para ayudarlo, y Louis ofreció el sótano de su panadería para que el piloto se quedara hasta que juntara suficiente fuerzas para volver a Inglaterra.

Así fue, por dos o tres semanas escondieron a este piloto que dormía entre las bolsas de harina. Mi abuelo me contó que recuerda al piloto como alguien muy simpático, y antes de irse le dejó un botón de su uniforme, que mi abuelo guardó como un tesoro hasta que se perdió en una mudanza años más tarde.

Cuando llegó el tiempo de volver a Inglaterra, los resistentes armaron un plan para llevar al piloto hasta la costa noroeste de Francia para que tomara un barco. Lo único que se sabe es que se fue con un camión que llevaba harina desde el molino hasta la panadería de Louis y que lo dejaron en un lugar desde donde tenía que caminar hasta la costa. Nunca se supo si logró llegar a la costa o hasta Inglaterra, pero sí se sabe que Louis sintió como si se había quitado un gran peso de encima.

 

La ironía del sorteo

Los ejércitos británicos fueron los primeros en hacer contra-ofensivas en Francia para debilitar a los ejércitos nazis. Los ingleses tenían mucha fuerza aérea, y bombardearon muchos lugares estratégicos de Francia, especialmente en París y sus alrededores, donde estaba la base nazi.

En esta época era difícil tener una buena precisión, y muchas veces las bombas británicas cayeron en lugares donde había más civiles franceses que nazis. Sin embargo, cada vez que iba a caer una bomba, sonaba una alarma, y la gente tenía que esconderse en lugares seguros. Mi abuela, que en este momento tenía 5 años, me contó que su madre había transformado este ritual en un juego de escondidas, y que ella recuerda a esa alarma como algo divertido.

Este no fue el caso de mis bisabuelos. Cada vez que sonaba la alarma, bajaban atemorizados al sótano de la panadería para protegerse. Un día, en el comienzo de 1944, una bomba cayó en la calle de la panadería, destruyéndola parcialmente. Por suerte mi abuelo y su hermano estaban con sus abuelos, y mis bisabuelos lograron ir al sótano. Partes del techo se cayeron sobre ellos, pero salieron sin ser gravemente heridos.

Después de este evento, la vecindad se juntó para intentar reparar los daños de la bomba en los edificios, y mis bisabuelos lograron reabrir la panadería al poco tiempo.

 

La liberación y post-guerra

En 1944, las fuerzas militares nazis empezaron a perder territorio. Los Estados Unidos se habían incorporado a la guerra, y el 6 de junio de ese año, con los ejércitos británicos y canadienses, lanzaron una operación llamada el Día-D. La misma consistía en una gran ofensiva naval llegando a la costa del noroeste de Francia. Esta siguió luego hasta el este, y el 19 de agosto llegaron a París. Seis días más tarde, el 25 de agosto de 1944, París quedó liberada de los nazis y del gobierno colaborador de Vichy. El 26 de agosto, una marcha inmensa se hizo en la avenida principal de los Champs Élysées para celebrar la liberación. Junto a sus hijos, su esposa, sus amigos de la resistencia y miles de otros franceses Louis flameó de nuevo la bandera tricolor.

Aunque la guerra no terminaría hasta el año siguiente, la liberación de París fue un paso importante hacia la caída del imperio nazi. Louis volvió entonces a su vida de antes, trabajando en su panadería con su esposa. Poco tiempo después de la guerra, el ayuntamiento de Colombes le ofreció un lugar en el consejo, agradeciéndole por su trabajo durante la guerra.

 


Trabajos ganadores del Concurso Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación. Comunicación Oral y Escrita. Segundo Cuatrimestre 2018 fue publicado de la página 114 a página117 en Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación

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