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Trabajos ganadores del Concurso Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación. Comunicación Oral y Escrita. Segundo Cuatrimestre 2018

Zurro, Marina

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación

ISSN: 1668-5229

Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Introducción a la Investigación. Proyectos Ganadores Segundo Cuatrimestre 2018 Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita. Proyectos Ganadores Segundo

Año XVI, Vol.85, Julio 2019, Buenos Aires, Argentina | 184 páginas

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La inmigración de mi abuelo Julio

(Primer premio)

Corrado, Milagros Abril

 

Era primero de marzo de 1947 cuando Julio Veloso Castro nació en la provincia de Orense, Galicia, España. En un pequeño pueblito alejado de la ciudad y rodeado de campo que contaba con pocos habitantes llamado La Gudiña, ubicado al norte del país, cerca de la frontera con Portugal. Cuando nació, su familia apenas estaba conformada por su mamá María que había nacido en ese mismo pueblo, y sus hermanos, Manolo y Ramona, quienes eran más grandes que él, pero no mucho, apenas se llevaban dos años entre sí.

Su madre se encargaba de cuidarlos y su padre Manuel, quien había nacido en Rivadavia provincia de Orense, había combatido en la guerra civil española, un conflicto bélico que se dio a partir del fracaso de golpe de estado por una parte del ejército contra el gobierno que se encontraba en ese momento (el de la segunda república). Fue herido de guerra y estuvo mucho tiempo sin recuperarse por lo que lo dieron de baja. Otro de los problemas que tuvo Manuel durante la guerra civil fue que su propio hermano estaba combatiendo en el otro bando, por eso tomó partido, estuvo escondido un tiempo para después escaparse. Luego, para 1946, teniendo en cuenta que además todo este conflicto llevó al país a una crisis económica muy grande, él había determinado que irse a buscar trabajo en otro lado era la mejor opción.

Manuel viajó a Buenos Aires, Argentina, justo cuando María se había quedado embarazada de Julio. Les enviaba dinero para que pudieran comer y mantenerse, mientras buscaba un hogar digno para que el día de mañana, se trasladaran a donde él estaba, y reencontrarse.

Julio era un niño travieso o bravo, le gustaba jugar y causar problemas. Un día se metió en la casa de una vecina y rompió un jarrón, esta mujer lo empezó a correr por el barrio y su mamá María para que no lo encontrara lo metió dentro de un colchón, los cuales estaban hechos de la chala del choclo, y lo cerró para que cuando aquella vecina entrara a la casa no lo viera por ningún parte. También era inteligente y algo que lo destacaba mucho era su cariño para los demás. Tenía el pelo de un color castaño claro, una cara con fracciones finas con una sonrisa marcada, ojos marrones, pestañas notorias, cejas gruesas y una nariz redonda. Su contextura era bastante delgada, a pesar de que no era tan alto para la edad. Sus amigos solían decirle Lito por Julito.

Cuando era chico fue al colegio en España pero solo hasta tercer grado ya que a los siete años cuando llegó el momento de migrar hacia Argentina tuvo que dejarlo.

Para 1954, después de haber recibido un llamado por parte de su marido María y sus hijos, hicieron las maletas y se llevaron poco de las cosas que tenían en su pequeña casa en aquel pueblo, compraron los boletos con la plata que les había mandado Manuel y se marcharon, dejando sus orígenes, su primera casa, dejando todo.

Viajaron en barco, para ser exactos durante 28 días, casi un mes. Era una embarcación inmensa, llena de gente. Fue un intenso viaje que Julio recuerda casi anecdótico. Solía escaparse de su familia y cuando la mamá lo encontraba lo retaba y Julio la amenazaba con tirarse del barco para que ella no vuelva a hacerlo. También disfrutaba de espiar aquellas fiestas que se realizaban en la primera clase, y que eran frecuentadas por parte de las familias ricas europeas que viajaban. Ellos no podían acceder ya que tenían boletos del sector económico. Un día presenciando un evento en un restaurante se quedó mirando desde un piso más arriba, se había subido a uno de los botes salvavidas y se había quedado dormido, cuando llegó la noche Julio no aparecía por lo que su mamá se empezó a desesperar y comenzó a gritar mientras lo buscaba por todo el barco pensando que se había tirado como se lo prometía. Le avisó a la tripulación y comenzaron a llamarlo e investigar por todos lados hasta que lo encontraron. Otro de los hechos que siempre menciona es haberse perdido de nuevo, pero aquella vez jugando a esconderse con sus hermanos. Era tan grande aquel barco que de verdad su mamá y sus hermanos no lo encontraron durante un día entero. Eran solo él con apenas siete años, el más pequeño de todos, su hermana Ramona con 12 años, su hermano Manolo con 14 años y su mamá María, viajando los cuatro juntos.

Manuel había estado siete años trabajando en Buenos Aires hasta que al final llegó el tan esperado día, se iban a reencontrar. El barco paró primero en Brasil y luego en el puerto de la Cuidad de Buenos Aires. Julio hasta ese entonces no conocía a su papá, recién a esa edad pudo por primera vez verlo, ya que cuando Manuel se fue de España María estaba embarazada. Ahí fue entonces donde conoció a su padre, se lo tomó como algo normal ya que no tenía mucha conciencia, al ser tan chiquito. En cambio para Manuel fue algo conmovedor, conocer a su hijo y verlo tan grande.

Lo que a Julio le pareció súper diferente y le llamó completamente la atención fue todo ese nuevo entorno, ya que el pueblito en el que vivían en España era prácticamente campo y mudarse del campo a la ciudad fue un cambio muy drástico, no solo a una metrópolis sino que a la capital y de un país completamente distinto en otro continente, con otra historia, con otras costumbres y cultura. Para ese entonces Manuel estaba trabajando como chef en un restaurante.

Llegaron para 1955, en pleno golpe de estado al general Juan Domingo Perón, durante la revolución libertadora, por lo que Argentina también se encontraba en una situación crítica, al igual que España, las cosas realmente no estaban fáciles.

Al pasar el tiempo, para Julio, su padre era muy autoritario o malo en algún punto. Él creía esto ya que cuando se portaba mal lo corría por todos lados y para que no le pegara se subía al techo de la casa y se quedaba ahí hasta que se hacía de noche porque no quería bajar para que no lo castigara.

Julio retomó la escuela aunque no lo dejaron continuar en el grado donde había dejado en España ya que allá, el sistema educativo, la división por años y edades, estaba organizado de una forma completamente diferente de cómo lo estaba en las escuelas argentinas por lo que tuvo que empezar de nuevo. Estaba atrasado con todo lo que él ya había logrado aprender y era más grande que sus compañeros, por lo que le costó mucho incorporarse. Además como tenía acento español lo molestaban y le decían “el galleguito”, pero era muy activo entonces después de un tiempo pudo hacerse amigos y relacionarse con los demás.

A los 12 años Julio comenzó a trabajar, algo que en ese entonces era muy común, ya que recién para el año 2008, fue sancionada la ley de prohibición del trabajo infantil y protección del trabajo adolescente en Argentina. “Fijando la edad mínima de admisión al empleo en los 16 años prohibiendo el trabajo de las personas menores de esa edad en todas sus formas, exista o no relación de empleo contractual, y sea el empleo remunerado o no (art.2)”. (Ley 26.390, 2008). Antes de esto, estaba sin regular.

Su papá lo había mandado a un taller mecánico de un amigo de él y como se ensuciaba todas las manos y tenía que hacer mucha fuerza no le gustaba mucho la idea entonces decidió ir a buscar cosas para comerciar ya que a pesar de que tenía la posibilidad de estudiar, lo que él quería en realidad era tener plata y comprar sus propias cosas, quería hacer algo que lo independizara. Por lo que con apenas 12 años decidió ir a Once en tren junto algunos amigos y comprar condimentos, pimentón, ají molido, orégano entre otras especias y comenzó a venderlas en la calle. Como un mercader ambulante. También hacía molinillos de papel, los pinchaba en papas y los vendía. Cuando su papá se enteró que él ganaba plata se enojó mucho y le pegó. Para no recibir aquellas palizas, solía esconderse adentro del colchón de la cama, como hacía su mamá con él en España, y como era tan delgado, apenas se lo notaba. Entonces no pudo ir más a trabajar, por lo que retomó el colegio.

En 1962 la familia se mudó a la provincia de Buenos Aires, a la localidad de Gregorio de Laferrere, un lugar muy solitario, donde Julio empezó a ir al colegio de nuevo, algo que le costaba mucho.

En aquel momento conoció a una vecina que trabajaba en una fábrica de calzado. Aquella mujer lo llevó a trabajar, para ese entonces tenía 14 años. Se interesó bastante y le comenzó a gustar la idea de tener su propia plata, su ropa, sus mocasines. Cuando cumplió los 15 años la relación con su papá ya era distinta, había cambiado y era mucho más tranquila.

A los 17 años cuando él seguía trabajando en relación con el calzado, el hombre dueño del taller se enfermó y decidió darle una máquina a Julio por lo que se puso a coser en su casa. Aprendió solo, siempre solo, pero su mamá lo ayudaba bastante. En aquel lugar tenía la tarea de hacer la costura de los zapatos, entonces tuvo que instruirse en cómo aparar (coser las piezas de un zapato antes de poner la suela), con la ayuda de alguien. Pasó a tener 18 años y para ese momento luego de pasar por aquella fábrica, comenzó a producir para una marca de calzado donde los propietarios eran armenios, se encargaba de llevar lo que hacía en el garaje de la casa de sus padres en Isidro Casanova hasta el lugar donde los vendían, lugar en que para él, le pagaban bastante bien.

Cuando logró juntar un poco de plata se compró una moto Siambretta, según los especialistas en el tema: “La Siambretta es una motoneta (scooter o escúter) de procedencia argentina construida por la empresa SIAM bajo licencia de Innocenti entre los años 1954 y 1967. Idénticas a las Vespa o a las Lambretta nacidas en Europa”. Con su moto Julio transportaba los zapatos. Una vez llevándolos los perdió, ya que los ponía atrás de su espalda, se le cayeron y cuando llegó a la fábrica no los tenía.

Hasta ese momento el país se situaba en una etapa que buscaba y centraba todas sus políticas en agrandar la industria y producción nacional, algo que beneficiaba el oficio de Julio. Pero en el año 1966, volvió a haber un golpe de estado cívico militar, al mando del general Onganía quien aplicó medidas económicas totalmente opuestas a las empleadas anteriormente, neoliberales, copiando un modelo económico estadounidense el cual implicaba darle mayor atención al libre comercio internacional, y en cuanto a las empresas nacionales, algunas de estas fueron privatizadas y no tenían mucha participación. Esto fue algo que no ayudó mucho a que las fábricas de calzado puedan funcionar con normalidad, las afectaba de una manera negativa.

A los 18 años se puso de novio con Eva Rojas. Eran vecinos del barrio de Isidro Casanova y vivían a casi dos cuadras de diferencia pero se conocieron más precisamente en un cumpleaños de un primo de Eva al que los dos habían asistido. Ese momento ambos lo recuerdan por una canción en especial que bailaron juntos de un cantante italiano llamado Salvatore Adamo, quien era un famoso cantautor ítalo-belga muy reconocido en la década de 1960 en Europa y América Latina.

Julio era muy amigo del novio de una prima de Eva. Siempre se había sentido atraído por ella, le parecía muy linda y angelical, con el pelo rojizo ondulado y unos ojos grandes y brillantes color verde oscuro, una piel blanca como la nieve, sin imperfecciones y una cintura pequeña. Apenas se llevaban un año de diferencia.

Al principio ella no mostraba interés hacia él hasta que un día Julio logró convencerla y salieron. Después de tantas suplicas y acercamientos, llamados a su balcón y flores enviadas, logró llevarla en su famosa Siambretta. La única consigna que le había dado el padre de Eva a Julio era que tenía que estar en su casa de vuelta para la medianoche. La había llevado al cine, algo típico pero que según Julio nunca fallaba. Entre palabras y pochoclos se besaron y así sin más logró enamorarla.

Al pasar los años Julito o mejor dicho ”Muñeco”, el nuevo apodo que sus amigos del club de fútbol de Laferrere donde había sido vicepresidente le habían dado, cambió la moto, la vendió y se compró un viejo auto del año 1954.

A fines de 1966 Julio y Eva tuvieron una pelea y se distanciaron un par de años. La familia de Eva era católica y muy cerrada en el aspecto del matrimonio por lo que creían que ya era hora de que su hija se casara, entonces un día Eva le dijo a Julio que si no lo hacían, no podrían seguir juntos, a ella le importaba mucho lo que su familia pensaba al respecto.

Hacia 1969 aproximadamente se reconciliaron, y después de haber vivido siete años como simplemente novios, un 29 de junio del año 1971, se casaron primero en el registro civil de Isidro Casanova y luego por Iglesia, en una hermosa parroquia llamada Nuestra Señora De Fátima. Eva tenía 23 y Julio 24 años. Ambas familias estaban de acuerdo y muy felices con aquella decisión. Creían que en verdad se amaban muchísimo y formaban una pareja muy dulce, les veían mucho futuro juntos.

Se mudaron a una pequeña casa en Ramos Mejía y en la misma época Julio puso su primera fábrica de zapatos en Lomas del Mirador, junto con Julio Cruz, un amigo de Laferrere con el que años más tarde abrió un boliche en la misma zona en la que habían vivido de pequeños. La marca de aquel taller se llamó Chaussemod, una frase en francés que significa “zapato a la moda”. Hacían calzado de mujer, botas y sandalias modernas y diferentes. Uno de sus más grandes sueños. Eva trabaja a la par de él, y los dos juntos mantenían aquel emprendimiento que era su principal fuente de ingreso.

En año nuevo de 1972, a los 11 meses de haberse casado, en la localidad de Ciudadela nació su primer hija, Julieta Evangelina Castro, quien solía dolía dormir entre las cajas de calzado de aquella fábrica mientras sus padres trabajan. Su infancia se podría resumir simplemente en una frase… “entre zapatos”.

Después de haber pasado un par de años trabajando y distribuyendo calzado femenino por mayor, llegó el día en el que Julio tuvo la idea de colocar un negocio a la calle y le fue muy bien. Este local quiso ponerlo en Laferrere donde se había mudado por primera vez junto a sus padres, pensaba que era una zona muy transitada por lo que habría muchas ventas.

Eran mediados de 1973 y para ese entonces el país volvía a tener al frente un gobierno peronista que a través de medidas intervencionistas, con un Estado que regulaba precios, salarios y el otorgamiento de créditos, se redujeron los índices inflacionarios. También bajó el desempleo junto con el aumento del número de empleados en empresas públicas. La economía argentina obtuvo un excepcional golpe positivo, favorecido por la apertura de nuevos mercados. Un contexto así favorecía al desempeño de nuevos emprendimientos.

Después de que Julieta comenzara el jardín de infantes, Eva comenzó a quedarse en la vivienda para llevarla e ir a buscarla, hacerle de comer y demás. El único que se encargaba de llevar plata al hogar entonces era su marido, ella pasó a ser ama de casa.

A los pocos años en un hospital de la localidad de Haedo, para 1975 nació Julio Gastón Castro, el hijo del medio. Se puede decir que a comparación con Julieta, él era un poco travieso, había heredado esa alma aventurera de su padre. Él les trajo tantos problemas como no hubiesen imaginado. Después que naciera Gastón se mudaron a Barrio Marina, partido de La Matanza, justo al lado de Ramos Mejía.

Finalmente el cinco de marzo de 1981 vino al mundo su última hija, Carolina Roxana Castro, después de su nacimiento decidieron que se volverían a mudar a la localidad de Ramos Mejía pero esta vez a una casa más grande. Dentro de todos los lugares en los que habían vivido, este fue el que les pareció el más lindo y seguro para quedarse.

Para 1990 como festejo de sus 40, Julio realizó un viaje junto a algunos amigos a Europa, con la intención de poder ir a algunos de los partidos del mundial de fútbol de ese año, el cual se hacía en Italia. En ese trayecto Julio decidió ir a visitar su pueblito de la infancia, La Gudiña, la tierra en la que nació. Iba caminando por la cuadra de su casa, admirando y recordando cómo corría por allí cuando era un niño, cuando una de las hermanas de su mamá que aún vivía en el pueblo se asomó por una pequeña ventana de una humilde casa y comenzó a gritarle fuerte “Lito!, Lito!”, algo que él realmente no podía creer e hizo que se emocionara mucho, no entendía si realmente era verdad que estaba escuchando que lo llamaban por lo que comenzó rápidamente a buscar con la mirada por todos los alrededores hasta que la vio, y fue a saludarla para reencontrarse. Era una mujer algo parecida a su madre María, al menos en sus rasgos faciales. Que se acordaran de su cara al haberse ido del país con tan solo nueve años fue una situación algo sorprendente pero que realmente lo hizo muy feliz ya que simplemente esa pequeña palabra de cuatro letras le trajo miles de recuerdos de su infancia. Terminó reuniéndose con tíos y primos que nunca creyó que volvería a ver.

Para el año 1996 les seguía yendo muy bien con los negocios de calzado. Es por eso que después de haber abierto el primero habían decidido abrir uno más, pero esta vez lejos de la ciudad, nada más y nada menos que en San Bernardo, en la costa argentina. Local que Julio había puesto especialmente para Eva en noviembre de ese mismo año, en una famosa galería del centro de la ciudad. Se quedaron atendiendo ahí desde noviembre hasta abril del próximo año Eva junto a Julieta, quien justo para ese momento se encontraba separada de su primer novio.

Durante las temporadas instalados en San Bernardo para atender los locales, siempre iban a un tríplex que solían tener en frente de la playa y disfrutaban mucho, era un ambiente con no tantas habitaciones pero sí muchas camas marineras y colchones para los primos y tíos que quisieran hospedarse también. Pasaban festividades como la navidad y el año nuevo reunidos entre parientes y amigos. Fue un gran punto de reunión familiar durante algunas épocas de verano.

El comercio para el año 1999 se pasó a llamar Abril, como la bebé recién nacida de Carolina. Duró tres años más y todo iba bien hasta que la galería cerró y con ella la tienda.

A finales del año 2008 Julio y Eva se separaron y se divorciaron, no obstante de que a los divorcios se los ve como algo malo o trágico, lo de ellos sucedió en buenos términos y fue una decisión mutua por lo que hoy en día, después de diez años, se llevan muy bien y mantienen una buena relación. Comparten almuerzos, cenas y cumpleaños familiares sin ningún problema. Se siguen queriendo y respetando mucho a pesar de que ya no son un matrimonio, como lo fueron durante muchos largos años, desde que eran jóvenes.

Julio se fue a vivir solo a un departamento en Capital Federal y le dejó la casa de Ramos Mejía a Eva y a sus hijos, aunque de vez en cuando va a visitarlos a aquel lugar que solía ser su hogar. A los chicos esto no les afectó realmente ya que para ese momento eran bastante grandes y pudieron aceptarlo fácilmente.

 

 

 

Un ejemplo de vida

(Segundo premio)

Iregui Carreño, Diana María

 

En una pequeña ciudad ubicada en el norte de Colombia, en el departamento de Santander, entre la cordillera oriental, junto al río Fonce, se encuentra San Gil. Tiene una gran plaza en el centro de la ciudad acompañada de una gran iglesia, con calles empedradas y una temperatura promedio entre 25 y 32 grados durante todo el año.

Bajo un ambiente social cálido, colaborador y muy familiar donde la gente se conocía entre sí, el 21 de agosto de 1930 nace Jorge Carreño Luengas, siendo el quinto hijo de seis hermanos; en ese entonces era común que las familias fueran numerosas, ya que una de las cosas más importantes era llegar a tener un gran número de herederos en las familias, para la continuidad del apellido.

Mi abuelito se crió en una familia cálida, amorosa y muy conservadora, donde se favorecían las tradiciones generacionales, como un profundo respeto por los mayores que se convertía en uno de los valores primordiales dentro de la unidad familiar y las personas mayores poseían un peso dominante en cualquier situación, idealismos políticos, valores familiares y religiosos, como la primacía de la iglesia católica; formación que lo ayudó a forjar su personalidad.

Desde pequeño y hasta la secundaria Jorge se educa en San Gil, siendo estudioso, correcto, lleno de valores, cualidades como sociable, amable, amigable, cariñoso y honesto con muchos amigos y amistades que le perdurarían en el tiempo.

Ya en la adolescencia manifiesta pasión por las normas, las leyes y por la justicia, sueña proteger a la gente y hacer justicia para ellos; por eso decide viajar a Bogotá para estudiar la carrera de derecho en la Universidad Externado de Colombia. Donde comienza a destacarse por ser un excelente estudiante; mientras tanto en el país se iba gestando grandes problemas internos que más adelante explotarían.

Bogotá es la capital de la República de Colombia y del departamento de Cundinamarca, está administrada como Distrito Capital, y goza de autonomía para la gestión de sus intereses dentro de los límites de la Constitución y las leyes.

Estando en la universidad Jorge se encuentra con sus amigos de San Gil, quienes con el tiempo gracias a su gran amistad se vuelven grandes colegas del oficio y una gran apoyo para él en tiempos difíciles; también estaba extasiado con la gran ciudad de Bogotá, y su arquitectura moderna a comparación de su ciudad natal, ya que era grande, estaba llena de grandes edificios, avenidas, con muchos carros de diferentes modelos, buses grandes en los cuales podía recorrerla y gente de todas partes del país.

Uno de sus compañeros de la carrera tenía una hermosa hermana, ella era de estatura promedio, pelo oscuro corto, tez blanca, ojos cafés, pómulos marcados y un cuerpo perfecto, la mujer más guapa que había visto; ella era Elsa Marín quien poseía una de las floristería más prestigiosas de la capital. Por esta razón intentó acercase a su amigo, cuando tenían trabajos en grupo buscaba la forma de trabajar con él para ir a su casa a estudiar, así poder conocerla y conquistarla. Después de varias semanas de estudio intensivo en la casa de su compañero, Jorge consiguió salir con Elsa y desde ese momento fueron inseparables; después de unos años de novios se casaron y ella lo acompañó en su camino como abogado.

En el año 1956, a sus 26 años, Jorge se recibe de abogado con una especialización en Derecho Penal. Al culminar sus estudios vuelve a su ciudad natal, para iniciarse en su carrera como Juez Municipal, en compañía de su mujer.

Con el devenir de los años ascenderá a Juez del Circuito, luego a Juez Superior; y también actuará como Magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior de San Gil. Durante su ejercicio se distingue por sus cualidades y valores como: lealtad, integridad, honestidad y respeto hacia los demás.

En su desempeño en los distintos cargos, Jorge ayudó mucho a la gente y a su ciudad con obras como: la creación de la Universidad de San Gil, canchas, parques para los niños, fortaleció el sistema educativo, tanto la educación primaria como la universitaria, y expuso y castigó a diferentes gobernantes los cuales eran corruptos en la cuidad; esto hizo que se ganará a sus primeros enemigos del país.

Una vez cuando estaba en el juzgado como juez, dictó sentencia de 25 años a un gran criminal del momento, quien estaba acusado por atentados terroristas, narcotráfico, robo a mano armada y enriquecimiento ilícito; este a final del falló lo amenazó de muerte diciéndole que se iba arrepentir de lo que había hecho y le iba a dar por donde más le dolía su familia e hijas; días después le llegó una foto con una lápida de cementerio con el nombre de Elsa Patricia Carreño, una de mis tías. Esto lo dejó un poco preocupado y asustado, pero él sabía que sólo era el principio y las consecuencias de ejercer justicia en el país.

Durante los años 60 el narcotráfico en Colombia creó prototipos de vida, las guerrillas, alimentó a los paramilitares, con un modelo sicario, exportación de droga, implantó en la mente de los jóvenes el dinero fácil, corrompió a la política, alienó a los más dignos integrantes de la fuerza pública y se convirtió en el vital combustible del conflicto armado, iniciando guerras internas entre el pueblo colombiano haciendo partícipes a jóvenes y niños de bajos recursos.

Pablo Emilio Escobar, un reconocido narco terrorista, criminal, político y empresario colombiano, fundador y máximo líder del Cartel de Medellín, atentaba contra la gente inocente a través de ataques terroristas con bombas para intimidar al gobierno contra la creación de leyes anticorrupción. Uno de los mayores actos de violencia en el país fue en 1985 donde el Palacio de Justicia había sido víctima de un ataque terrorista; fue incendiado provocando la muerte de magistrados y funcionarios de la Corte.

En uno de los momentos más complicados y aciagos que vivió el país, Jorge Carreño Luengas, decidido a luchar por el bienestar del pueblo colombiano, aceptó en enero de 1985 el nombramiento de Magistrado de la Honorable Corte Suprema de Justicia cuya sede está ubicada en el Palacio de Justicia en la Plaza de Bolívar de Bogotá.

Para ese entonces Jorge contaba ya con 56  años, era delgado con una estatura de 1,70, con pelo corto y negro muy fino y un poco calvo en la coronilla, sus cejas negras pobladas eran una de sus características al igual que su gran bigote negro acompañando unos labios finos.

A partir de su asunción Jorge se dedica a exterminar la violencia en Colombia y se desata una búsqueda implacable contra Pablo Escobar, a quien se le acusaba de estar involucrado en los hechos terroristas contra el palacio y a su vez él empieza una persecución contra el estado, contra las fuerzas militares, magistrados e inclusive contra la población civil a través de ataques terroristas con bombas y artefactos en centros comerciales y en avenidas para sabotear e intimidar al gobierno en contra de la ley de extradición. Esta consistía en que los narcotraficantes que habían cometido actividades ilegales en el país de Estados Unidos fueran trasladados allá para ser juzgados por ellos; ya que las cárceles y el sistema de castigo era mucho más fuerte siendo este un gobierno incorruptible.

Ya en el año 1986, y por un período de ocho años, Jorge Carreño Luengas fue nombrado Presidente de la Corte Suprema de Justicia, cuando Pablo Escobar azotaba al país con millonarias muertes de gente inocente, para intimidar a los funcionarios del poder que no se rendían a él, por ejemplo: el asesinato a Luis Carlos Galán, quien había sido candidato a la presidencia de Colombia en 1982 por el Nuevo Liberalismo.

Para el país la muerte de Galán fue un gran golpe y recogió el sentimiento que desde entonces ha embargado a muchos colombianos para quienes la muerte de él significó no sólo la de un carismático candidato presidencial, sino ante todo la del dirigente con que Colombia aspiraba a llegar a las puertas del siglo XXI. El presidente Misael Pastrana Borrero inmortalizó su muerte con la siguiente frase: “No solo mataron a nuestro presidente, sino también a alguien de la familia y el futuro de nuestro país.”.

A Jorge le llegaban arreglos de su funeral, se publicaron notas en el periódico dándole el pésame por su muerte y llamadas de muerte constantes, para que renunciara a su cargo y dejará que los narcotraficantes siguieran influyendo en los gobernantes corruptos.

Su esposa e hijas siempre tenían seguridad especial. En esos años la vida de su familia no fue nada fácil, ya que todos sus movimientos, llamadas y salidas tenían que ser registradas, debían estar siempre acompañadas y casi de incógnito; ya que eran un blanco de Pablo Escobar.

Para 1990 como presidente de la Corte Suprema de Justicia le correspondió aprobar una cuestión llamada La Constituyente, a través de un análisis constitucional posterior a una convocatoria realizada al pueblo, donde la gente había votado masivamente para su creación, la que tuvo como objeto cambiar la constitución del país, que en su momento era la de 1886 por la constitución de 1991 la cual creó nuevas instituciones y cambió muchos esquemas del gobierno; junto con la aprobación de la ley de extradición; con el presidente César Gaviria. Durante este proceso se desmovilizó el M19 y otras de las guerrillas de Colombia, quienes pasaron a ser reconocidos como ciudadanos, hecho que se le atribuyó a Jorge por su papel en la Constituyente.

Al ser un alto funcionario de la Corte, Jorge siempre era consciente que la vida de él y de los demás funcionarios del gobierno corrían peligros que los podían llevar a su muerte; por esta razón emitió el siguiente comunicado: “Que se compense tanto sufrimiento y tanto riesgo” en donde hacía alusión a los acontecimientos del país, pidiendo que se les diera más protección a los gobernantes; argumentando “es indispensable que se nos dé la protección debida, el apoyo necesario, los medios adecuados para que los diferentes gobernantes en el país podamos cumplir con nuestro deber, con unos salarios decorosos que nos lleven a cumplir a cabalidad y compense tanto riesgo y tanto sufrimiento de nuestras familias a los que estamos sometidos y comprometidos con el país”. (Carreño, 1990); puesto que el ya había vivido la muerte de algunos de sus compañeros y colegas por los ataques terroristas.

Así solicitó al Gobierno Nacional mayores garantías, ya que para él era importante tener el apoyo del mismo para el mejor desempeño de las diferentes instituciones, una forma de proteger a la justicia y convencer al país que sin justicia no puede haber paz.

Jorge  decidió  crear la ley de extradición y anticorrupción contra los narcotraficantes y corruptos; se pronuncia contra el Congreso por el manejo dado a la justicia y también deplora la falta de protección de funcionarios de las otras cortes mediante un comunicado llamado “En Colombia cada uno tiene la Justicia que merece”, en el cual lanza dardos contra la ineficiencia del Congreso y los organismos de seguridad, revelando la negatividad del Ejército y la Policía al escoltar a los jueces en diversas regiones del país, y al Procurador al mostrar pruebas de quienes estuvieron vinculados con aceptación de sobornos por parte del narcotráfico. 

De esta forma Jorge ganó muchos enemigos en el gobierno, quienes intentaron sobornarlo con grandes sumas de dinero para que fallara a su favor y/o dejara atrás las investigaciones que los perjudicaban, también le llegaban peticiones para la colaboración en diferentes propuestas en el país, es decir potenciales candidatos a alcaldes, jueces, tribunales y a otros cargos pertenecientes al gobierno, ya que tenía en mano la creación y renovación de leyes dentro del esquema del gobierno que estaba establecido; pero como él siempre se negó, en muchos casos su trabajo se veía troncado sin razón y también fue tildado de ser un mentiroso quien solo quería tener beneficios, haciendo difamaciones sobre él, pero mi abuelito continuó con sus comunicados ya que lo importante para él siempre fue la justicia y el pueblo colombiano.

Otro de sus comunicados fue “En dificultades jueces de países productores de drogas” aclarando que las condiciones deplorables de los funcionares del poder judicial en América Latina, hacen que los jueces se dejen comprar o cedan a la intimidación; de esta forma expuso a corruptos que estaban en el poder, exponiendo que “el narcotráfico es problema político” y estaba dispuesto a que todos los funcionarios judiciales cumplan con su trabajo como debe ser y así demostrarle al país que la justicia sí existe, intentando restablecer la confianza y honestidad para lograr la paz en Colombia, empezando por la Corte.

Por esta razón se dio a conocer como un hombre íntegro, honesto y luchador por la justicia de su país, que lo llevó a tener enemigos dentro del propio gobierno; pero nada lo detuvo en su ejercicio. Claro está que Jorge no sólo hizo enemigos en su ejercer del derecho, también hizo grandes amistades con gobernantes dentro y fuera de Colombia quienes le brindaron su apoyo en los momentos más difíciles de su carrera. Por su trabajo también tenía que viajar mucho, visitando diferentes países del mundo.

El día que se reveló el escondite de Pablo Escobar en la ciudad de Medellín, se realizó un operativo de inteligencia el cual contaba con un gran número de militares que llegaron a lugar donde comenzaron un combate a mano armada; Escobar intentando  escapar por la terraza de su casa, es alcanzado por varios disparos y cae muerto en el techo de una vecina del barrio; finalmente es abatido en el año 1993.

En 1994 cuando terminó su período cómo presidente de la Corte, decidió compartir su conocimiento y experiencia con la gente que tenía pasión por la leyes y gusto por la carrera de derecho, siendo docente como profesor titular de Derecho Penal Especial y Procesal Penal, Profesor de Recurso Extraordinario de Casación, Acción de Revisión y Procedimiento Penal en la Universidad Externado de Colombia y en la Universidad Libre de Bogotá; luego fue Catedrático de Post-Grado en Derecho Penal Especial en la Universidad Autónoma de Bucaramanga donde fue Decano.

Ya retirado, Jorge decidió volver a su ciudad natal en el año 1997 y hasta el años 2007 trabajó en la Defensoría del Pueblo dando opiniones y consejos jurídicos por unos años más y se integró a la Universidad de San Gil en la cual creó la Facultad de Derecho, donde llegó a ser el rector y decano; siendo esta una de las carreras con la mayor cantidad de inscriptos, ya que él ha sido un gran ejemplo para muchos jóvenes y gobernantes en el país, también por tal motivo unos de los edificios de la institución lleva su nombre como reconocimiento y agradecimiento hacia él.

En el año 2005 cuando el Tribunal de Abogados de San Gil cambió de sede y construyó un nuevo edificio, lo designaron con su nombre como elogio a él, por su trabajo con la gente, sus aportes tanto de emprendimiento como judiciales. Se hizo una gran inauguración a la cual asistieron magistrados de los tribunales de las diferentes ciudades de Colombia y de las altas cortes en compañía del presidente Álvaro Uribe Vélez; con quien hoy en día son grandes amigos y tiene el apoyo de él siempre que lo necesita.

Al verse realizado como profesional, padre y abuelo, decidió que era hora de descansar y cambiar su agitado estilo de vida, por tal razón compró una finca cafetera con grandes hectáreas a las afueras de la ciudad, para estar en contacto con la naturaleza y en compañía de sus animales preferidos. Tiene una gran casa de descanso y animales, algunos de los favoritos de su niñez, como son los caballos y el ganado, también hay perros, camuros, patos, peces, conejos y gatos. Creó un huerto para cosechar y tener su propia comida.

En la actualidad Jorge se encuentra totalmente retirado, feliz descansando y disfrutando acompañado de su esposa y amigos. De vez en cuando es visitado por alumnos, gente y políticos que lo admiran y le agradecen por haber sido una gran inspiración para ellos, también uno de mis primos estudia derecho y él es su gran profesor particular. En las tardes siempre se junta con sus grandes amigos y colegas, quienes se apoyaron durante su carrera en uno de los centros comerciales a tomar café (ya tienen mesa reservada) para hablar de cómo está el país, como ha cambiado su ciudad, las generaciones y por supuesto de nosotros, sus nietos. También se encuentra cada tanto para hacer viajes a la playa en grupo.

Divide su tiempo en la finca y en su hermoso San Gil como dice él, donde tiene una gran casa con muchos cuartos para sus hijas y nietos, acompañada de una gran terraza en la parte de atrás con árboles de zapotes, limones y naranjas, las cuales siempre manda a Bogotá para que comamos; en su jardín hay una piedra que es muy especial para él, ya que todas las mañanas se llena de pajaritos que van a visitarlo a la hora del desayuno y él los alimenta con mucho cariño. También creó un jardín para su esposa que tiene las flores favoritas de ella y que cuida con mucho amor, les toma fotos y las sube a Facebook.

Hoy en día Jorge es reconocido en el país como un gran hombre y abogado, querido por mucha gente, en especial en su ciudad natal San Gil; siempre que hay un evento cultural o político es un invitado honorable. Por otra parte, Jorge no sólo se destaca por su gran ejercicio en el derecho sino también como un gran esposo, padre de familia y abuelo. Sin dudas ha sido el abuelito más consentidor, cariñoso, consejero y cómplice, siempre desde su punto de vista conservador.

Mi abuelito es una persona muy importante en mi vida, por él he sido criada bajo un ambiente conservador, en una gran familia unida y amorosa; y ha influido de manera positiva gracias a sus enseñanzas como: inspiración y respeto por las leyes, normas y la ayuda del prójimo con valores como: amor, integridad, respeto y honestidad; por esta razón decidí contar su historia.


Trabajos ganadores del Concurso Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación. Comunicación Oral y Escrita. Segundo Cuatrimestre 2018 fue publicado de la página 162 a página165 en Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación

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