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El aprendizaje como acontecimiento

Rodríguez Soifer, Solange

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

ISSN: 1668-1673

XXVIII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XXI. Vol. 41, Febrero 2020, Buenos Aires, Argentina | 284 páginas

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Resumen: Desde hace años, los medios de comunicación han intentado desentrañar los mecanismos que activan la atención de la audiencia. Disciplinas como el marketing y la publicidad, involucran a otras ciencias como la psicología, la sociología, la antropología, la comunicación, en esta búsqueda incesante por conquistar la mente de los espectadores. Esto ocurre porque el mero broadcast o transmisión no es suficiente para asegurar el rating, por lo que los comunicadores se valen de diferentes estrategias para conquistar al público. Si se considera el salón de clases como un medio más, identificando las características y herramientas de las que los buenos comunicadores se valen, la propuesta es reconocer estos recursos y aplicar sus estrategias en el aula, de manera tal que los docentes despierten la curiosidad y mantengan el interés de sus estudiantes, enriquezcan sus clases, y puedan transformar la escuela en un auténtico motor de construcción del conocimiento.

Palabras clave: Educación - aula - curiosidad - curación de contenidos - docencia – comunicación



                   “El aburrimiento se cura con curiosidad. La curiosidad no se cura con nada.” (D. Parker)

Al describir un aula, existen determinados atributos que son comunes a cualquier salón de clases. Jackson (1968) enumera tres grandes características: la gran cantidad de tiempo que se pasa allí, la monotonía del entorno escolar y la obligatoriedad de la asistencia diaria. Estos factores son difíciles de vincular con lo que un aula ideal debería impulsar, como por ejemplo  la genuina promoción del interés por aprender, la avidez y el deseo por el conocimiento, despertar en los estudiantes las ansias de saber más. Parafraseando a McLuhan, la relación con el medio es el mensaje, y el aula en tanto medio, es plausible de ser resignificada para establecer vínculos enriquecedores, convirtiéndola en una herramienta que permita generar una dinámica de clase estimulante, que cautive a los estudiantes y sostenga su interés no por el entretenimiento en sí, sino como indica Bruner (1997), sea un medio que promueva que los individuos operen al máximo de sus capacidades, que los equipe con las herramientas y el sentido de la oportunidad, para usar sus ingenios, habilidades y pasiones al máximo.

En el entorno de los medios, el interrogante que más se ha formulado en los últimos tiempos, es descubrir qué despierta interés en las personas ¿Se trata del carisma del emisor? ¿Son contenidos vinculados con el contexto del individuo, que al sentirse identificado, adquiere un mayor compromiso? ¿O por lo contrario, las nuevas temáticas resultan más atractivas por su carácter novedoso?

Pennac (2007) considera a la buena clase como un acontecimiento, un evento memorable; siguiendo esa línea de pensamiento se pueden trazar paralelismos con otro tipo de acontecimientos de la vida cotidiana. Puede tratarse de un recital, una ponencia, una película; en todas estas circunstancias existen algunos elementos en común con el ámbito educativo. Incluso se puede pensar al docente como una especie de maestro de ceremonias, conocedor del proceso y transcurrir del evento y de los resultados deseados a partir de él. En ese sentido, podemos señalar algunas características comunes que vinculan a estos acontecimientos.

Hay una planificación hacia atrás como señala Bain (2004) cuando describe a los mejores docentes. Estos anfitriones del conocimiento comienzan con los resultados que esperan fomentar, antes que centrarse en el qué; ese es su punto de partida para la planificación del contenido y estrategias a aplicar. En ese orden de ideas, el educador es capaz de dominar el futuro, a partir de introducir objetos transaccionales que superan la obsolescencia interna, la que se da cuando el alumno se acerca al saber del educador. Según Chevallard (1982), ese es el truco del que el docente se vale, para ir sorprendiendo al público y así, revalidar su rol.

Tienen sentido de audiencia, como refiere Carlino (2005) a una de las condiciones en el momento de expresarse. En ese sentido, el maestro de ceremonias no solo se centra en la temática del evento, sino que también lo acomoda a las necesidades informativas de su audiencia. En este proceso, irá midiendo a su público y ayudándolo a que se dé cuenta de qué entiende y qué no, para evitar que el conocimiento ritual fragüe en la mente de los educandos, y en su lugar se produzca un aprendizaje auténtico.

El carisma no es un determinante. Ander-Egg (1999) habla sobre el rol del educador, y este va más allá de sus condiciones histriónicas. El docente tiene una tarea de animación, estímulo, orientación, asesoría y asistencia técnica. Pennac (2007) describió a los mejores docentes como “poseídos por la pasión comunicativa de su materia”, y esto tiene que ver más en cómo logran inspirar a los estudiantes, que por sus cualidades de animador.

La participación de la audiencia como factor de construcción del acontecimiento y su potenciación Bain (2007), distingue el modelo tradicional de transmisión, que evalúa la capacidad de recuerdo antes que la de comprensión, en contraposición a un modelo que opera sobre la noción de construcción del conocimiento. La clase como acontecimiento busca generar un entorno que fomente este proceso; el docente como maestro de ceremonias se propone estimular las discusiones y colaboraciones. De acuerdo con la mirada de Ander-Egg, esto no se trata de un proceso innato; se aprende a participar participando, lo que implica desarrollar actitudes y comportamientos participativos. Desde esa óptica, la clase se convierte en el gimnasio en el que el estudiante se prepara bajo la guía de su entrenador, en pos de ejercitar esta habilidad de ser protagonista de su aprendizaje y a la vez trabajar con otros. Es en este ida y vuelta, donde la construcción del conocimiento se propicia, tal como lo explica Vygotsky:

Toda función en el desarrollo cultural del niño aparece dos veces: primero, en el nivel social, y luego en el individual; primero, entre la gente (interpsicológica), y luego dentro del niño (intrapsicológica). Esto se aplica igualmente a la atención voluntaria, a la memoria lógica, y a la formación de conceptos. Todas estas funciones superiores se originan como relaciones reales entre individuos humanos. (1978, p.57)

Se valen de los componentes de la estructura narrativa. En una clase existe un contexto, una introducción, nudo y desenlace, tal como ocurre en una historia clásica; esta secuencia puede ser lineal tanto en complejidad como en cronología, o el narrador puede introducir rupturas, mezclando el orden de los sucesos en función del contenido. El maestro de ceremonias incluye además otros recursos propios del relato para enriquecer sus clases, pero también para facilitar la apropiación del conocimiento. Analogías, metáforas, incluso se puede apelar a los cliffhangers para mostrar cada tema como un caso a resolver. Durante este proceso de aprendizaje, el docente invitará a los estudiantes a que se conviertan en detectives, valiéndose del conocimiento y métodos como el científico para desentrañar el problema. Al respecto Camilloni señala “Una imagen, una analogía, una metáfora, se pueden emplear tanto como explicaciones científicas cuanto como recursos didácticos para facilitar en los alumnos la comprensión y la explicación de procesos naturales y sociales” (2001, p.18). Pero Camilloni también advierte sobre el cuidado que se debe tener en su uso. Los riesgos que se corren son varios; que los estudiantes establezcan representaciones erróneas del objeto de aprendizaje, que el docente caiga en la banalización del contenido, o bien que produzca un reduccionismo tal durante esta estrategia de transposición, que el aprendizaje se dé superficialmente. Por ejemplo, decir que Sarmiento es el padre del aula, sirve para destacar su rol como máximo impulsor de la educación pública primaria, pero deja de lado su trayectoria como escritor, político, periodista, militar, incluso presidente. En ese sentido, una buena transposición se logra cuando hay una compatibilización del sistema con su entorno, y esto ocurre según Chevallard (1991) cuando el saber enseñado es visto por los académicos como suficientemente cercano al saber sabio y por los padres como suficientemente alejado del saber banal.

El uso de recursos disparadores. Bruner (1987) destaca que ha tenido cierto éxito la secuencia del aprendizaje que inicia con una representación práctica, para luego pasar a una forma intuitiva, y finalizar en modos simbólicos cada vez más abstractos. Así el educador se vale de ejemplos y datos curiosos que despiertan el interés, que aportan claridad, así como de parámetros que el estudiante pueda reponer de su modelo mental, no con el fin de reafirmarlo, sino como punto de partida para construir nuevos conocimientos. Por ejemplo, se puede decir que el sistema de comunicación de los chasquis, era el Oca del Imperio Inca. O bien para explicar la brecha salvaje entre ricos y pobres, se podría decir que en el 2017 la cantidad de personas con más dinero que la mitad de la población del mundo, entraba en un colectivo (62 millonarios); mientras que este año entran en una combi (se concentró en 8 millonarios). El cerebro de los chicos entonces actuará como “un órgano combinador, creador, capaz de reelaborar y crear con elementos de experiencias pasadas nuevas normas y planteamientos” (Vigotsky, 2001, p.13)

El docente como curador de contenidos. Así como en la organización de un recital la banda hace un recorte de sus canciones y establece su orden y presentación, Camilloni (2007) señala que son fundamentales la selección de contenidos y las estrategias a emplearse. En el momento del armado del currículum, se deben escoger los temas a enseñar “entre los dominios del conocimiento que sean suficientemente demarcados y profundos” (Bruner, 1987, p.83). Porque un estudiante tiene que dirigirse hacia algún destino, pero para eso necesita instrumentos de navegación que lo orienten. El océano está formado por millones de contenidos que se traducen en igual cantidad de posibilidades; el docente ayudará al navegante a cruzar la tormenta de información para que llegue a buen puerto. Y durante este proceso de acompañamiento, buscará que el propio estudiante se convierta en Capitán de su navío, pudiendo ser capaz de discernir, hacer sus propias elecciones y encarar sus propias búsquedas, de poder problematizar, analizar, reflexionar y debatir.

La importancia de las rupturas. Así como en una canción el estribillo produce un cambio de melodía, o como la dialéctica del montaje produce la tensión de la respuesta de una escena en la siguiente, la ruptura es uno de los recursos para mantener la atención e interés de los espectadores. El docente puede pensar la partitura de su clase como una sucesión de rupturas entre momentos de calma, que ponga a la audiencia en tensión, en conflicto, de manera que a partir de estas crisis, se propicien las condiciones para que acontezca el aprendizaje. En esta búsqueda, se persigue alcanzar un proceso auténtico hacia la verdad, dado que el “descubrimiento no se reduce nunca a una simple lectura de lo real” (Bourdieu, P., Chamboredon, J.C. y Passeron J.C., 2002, p.29). Camilloni (2001) repone el pensamiento de Michel Fabre para desplegar una tipología de las rupturas:

La ruptura simple se da entre un saber privado no problematizado y el saber científico. Al respecto Bachelard dice que “La ciencia (...) se opone absolutamente a la opinión...La opinión piensa mal, no piensa: traduce necesidades a conocimientos” (Bachelard, 1938, p.14).

La ruptura incremental o de razonamiento, exige el cambio de razonamiento a un nuevo modelo mental.

La ruptura metafísica entre dos sistemas explicativos inconmensurables.

Cabe destacar que este es un recurso que permite sortear los modelos mentales que obstaculizan el aprendizaje, como lo es el sesgo de confirmación. Esta tendencia produce que las personas se sesguen hacia la confirmación de sus creencias existentes, en pos de reducir su disonancia cognitiva. Es decir, como explica Festinger (1957) buscan descomprimir la tensión que produce la percepción de incompatibilidad de dos cogniciones simultáneas. Sin embargo, así como en una buena película de terror el porcentaje de sustos es un recurso al que se apela solo cuando lo justifique la narrativa, es preciso que el docente administre los climas durante el proceso de enseñanza. Camilloni (2001) señala que el aprendizaje no es limitante a las rupturas, sino que el aprendizaje normal también debe desarrollarse durante el proceso de aprendizaje.

Transformar la información y los datos en conocimiento. Byung-Chul, Han habla de darle sentido a este cúmulo de datos: “El dataísmo es nihilismo. Renuncia totalmente al sentido. Los datos y los números no son narrativos, sino aditivos. El sentido, por lo contrario, radica en una narración. Los datos colman el vacío de sentido.”(2014) Esta narrativa se aplica a cualquier disciplina; si ponemos de ejemplo el marketing y la publicidad, no es lo mismo decir que una vacuna contra la fiebre amarilla cuesta $500, que con $500 pesos se puede pagar la vacunación de una persona y salvarle la vida. Y si se hace una traspolación de este ejemplo a un contenido escolar, expresar que la Argentina tiene una superficie de 2,78 millones km², es un dato que no da cuenta de su magnitud. En cambio sí se explica que Argentina es el país más grande de Hispanoamérica, y que su superficie de 2,78 millones km² permitiría contener en su territorio a España, Portugal, Italia, Bélgica, Holanda, Gran Bretaña, Suecia, Noruega, Dinamarca, Austria y Hungría, todos juntos, se logra facilitar la construcción de sentido. Como indica Serres (2016), siempre se precisa a un profesor o un enseñante que explique la información para transformarla en conocimiento.

Conclusión

En resumen, enriquecer las clases es una búsqueda que implica recorrer escenarios clásicos y otros nuevos, evitando que el carácter innovador de las estrategias de enseñanza solo se circunscriba a modas pasajeras, o se limite al carisma del educador. Tampoco la mera transmisión de información es garantía de encuentro; es necesario aplicar un conjunto de herramientas y recursos como a los que recurren los comunicadores y artistas. Desde la planificación del evento, el sentido de audiencia y su involucramiento, el recorte de contenidos, la transposición didáctica, los climas a lograrse, el factor sorpresa, todo suma en el momento de trazar el recorrido educativo.

Asemejando el salón de clases a un escenario, el docente como anfitrión del espectáculo va al encuentro de su audiencia, y aprovecha cada reunión para lograr un alto valor en el proceso de enseñanza. El objetivo es despertar la curiosidad que es propia de sus educandos y darle sentido a lo que aprenden, para que se facilite la co construcción del conocimiento. Ese es el camino para transformar las aulas en un espacio donde los estudiantes disfruten estar, donde el docente revalide su rol y en donde el aprendizaje se convierta en un acontecimiento extraordinario del que todos quieran ser parte.

Referencias Bibliográficas

McLuhan M., (1964). Understanding Media. London: Abacus.

Carlino, P. (2005). Escribir, leer, y aprender en la universidad. Una introducción a la alfabetización académica. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Ander-Egg, E. (1999) El taller: una alternativa de renovación pedagógica. Buenos Aires: Editorial Magisterio del Río de La Plata.

Camilloni, A. (2001). Los obstáculos epistemológicos en la Enseñanza. Argentina: Editorial Gedisa.

Camilloni, A. (2007). El saber didáctico. Argentina: Editorial Paidós.

Jackson, P. (1968). Life in classrooms. New York: Holt, Rinehart and Winston, Inc.

Pennac, D. (2012). Mal de Escuela. España: Penguin Random House.

Vigotsky, L.S. (1966). Pensamiento y Lenguaje. La Habana: Edit. Revolucionaria.

Vygotsky, L. S. (1978). Mind in society. Cambridge, MA: Harvard University Press

Bain, K. (2004). What the Best College Teacher Do. Cambridge: The President and the Fellows of Harvard College.

Bachelard, G. (1938) La Formation de l’esprit scientifique: contribution à une psychanalyse de la connaissance objective. Paris: Librairie philosophique J. Vrin.

Bruner, J. S. (1987). La importancia de la educación. Barcelona: Paidós.

Bruner, J. S. (1997). La educación, puerta de la cultura. Colección Aprendizaje nº 125. Madrid: Ed.Visor.

Bourdieu, P., Chamboredon, J.C. y Passeron J.C. (1968). Le métier de sociologue. Francia: Editions de l’Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales.

Bourdieu, P., Chamboredon, J.C. y Passeron J.C. (2002). El oficio de ser sociólogo. Argentina: Siglo veintuno editores Argentina.

Festinger, L. (1957). A theory of cognitive dissonance. Stanford, CA: Stanford University Press.

Byung-Chul, Han. (2014). Psicopolítica. Barcelona: Herder Editorial.

Serres, M. (2016). Pensar es inventar. Barcelona: CCCLabs. Disponible en: http://lab.cccb.org/es/michel-serres-pensar-es-inventar/

Chevallard, Y. (1982). “Sur l’ingénierie didactique”. Texte préparé pour la deuxième Ecole d’Eté de Didactique des Mathématiques. Orleáns, Juillet 1982

Chevallard, Y. (1991) La Transposition Didactique du Savoir Savant au Savoir Enseigné. Grenoble: La Pensée Sauvage éditions.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a las Estrategias de la Enseñanza a cargo del profesor Carlos Caram en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica.



Abstract: For years, the media have tried to unravel the mechanisms that activate the attention of the audience. Disciplines such as marketing and advertising, involve other sciences such as psychology, sociology, anthropology, communication, in this incessant search to conquer the minds of viewers. This happens because the mere broadcast or transmission is not enough to ensure the rating, so the communicators use different strategies to win over the public. If the classroom is considered as another means, identifying the characteristics and tools that good communicators use, the proposal is to recognize these resources and apply their strategies in the classroom, so that teachers awaken curiosity and keep the interest of their students, enrich their classes, and can transform the school into a true engine of knowledge construction.

Keywords: Education - classroom - curiosity - contents cure - teaching - communication

Resumo: Desde faz anos, os meios de comunicação têm tentado desentrañar os mecanismos que ativam a atenção da audiência. Disciplinas como o marketing e a publicidade, envolvem a outras ciências como a psicologia, a sociologia, a antropologia, a comunicação, nesta busca incessante por conquistar a mente dos espectadores. Isto ocorre porque o mero broadcast ou transmissão não é suficiente para assegurar o rating, pelo que os comunicadores se valem de diferentes estratégias para conquistar ao público. Se considera-se o salão de classes como um meio mais, identificando as características e e ferramentas das que os bons comunicadores se valem, a proposta é reconhecer estes recursos e aplicar suas estratégias na sala de aula, de maneira tal que os professores acordem a curiosidade e mantenham o interesse de seus estudantes, enriqueçam suas classes, e possam transformar a escola em um autêntico motor de construção do conhecimento.

Palavras chave: Educação - sala de aula - curiosidade - curadoria de conteúdo - ensino - comunicação


Solange Rodríguez Soifer. Productora transmedia. Docente de Marketing y Emprendimiento en la Universidad de Ciencias Económicas de Buenos Aires (UBA).


El aprendizaje como acontecimiento fue publicado de la página 103 a página107 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

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