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Docentes universitarios: ¿Cómo pueden contribuir en la mejora de los procesos de evaluación?

Pérez Rech, Romina

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

ISSN: 1668-1673

XXVIII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XXI. Vol. 41, Febrero 2020, Buenos Aires, Argentina | 284 páginas

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Resumen: El docente debería crear situaciones de evaluación formativa que propicien más allá del marco tradicional de comprobación de conocimientos, espacios para la mejora de los procesos de enseñanza-aprendizaje. A su vez fomentar la retroalimentación grupal e individual que permita, por un lado conocer más a sus estudiantes, y por el otro, motivarlos y orientarlos en sus estudios. Lograr percibir cada instancia de evaluación como la posibilidad de enriquecimiento y una mejora continua de su práctica docente.

Palabras clave: Docente - universidad - evaluación formativa - enseñanza - aprendizaje – retroalimentación

[Resúmenes en inglés y portugués en la página 142]

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 Fecha de recepción: junio 2019

Fecha de aceptación: agosto 2019

Versión final: octubre 2019

Introducción

La palabra evaluación evoca una serie de ideas preconcebidas y se la suele relacionar a aquella situación poco grata para los estudiantes. El momento de la verdad donde se prueban sus conocimientos, momento temido por varios, momento esperado por otros. En fin, una instancia ineludible dentro del aula, en todo espacio educativo.

Desde la perspectiva de los docentes, la evaluación está íntimamente relacionada con el cumplimiento de un currículum, inscripto y sujeto a determinadas normas institucionales. También la palabra evaluación les evoca largas horas de dedicación, tanto en su preparación como en su ejecución, y exigencias a cumplir.

Por mucho tiempo el examen ha permanecido, según Foucault, “altamente ritualizado”, y percibido como “una vigilancia que permite calificar, clasificar y castigar” (2003, p.113). En oposición a esta concepción, en este ensayo se pensará la idea de examen como oportunidad de mejoras por parte del profesor en cuanto a su planificación y estrategias de enseñanza, y de los estudiantes, para motivarlos y optimizar el desempeño en sus estudios. En este sentido se pondrá foco en la evaluación formativa o de procesos, aquella instancia desarrollada durante la cursada que promueve los fines señalados anteriormente.

En una primera parte se profundizará en el concepto de evaluación formativa y el rol del docente en su desarrollo. Seguido se pondrá énfasis en el papel de la retroalimentación como parte de la estrategia de evaluación, las cualidades de las buenas retroalimentaciones y sus beneficios para los estudiantes y docentes. Al final se concluirá con los aspectos más importantes esbozados en el ensayo, invitando a una reflexión sobre los procesos actuales de evaluación.

Primera parte: Hacia una evaluación formativa enriquecedora.

Dentro de las instancias de evaluación, encontramos a la evaluación formativa, la cual según Scriven (1967) incluye las actividades que permiten realizar los reajustes necesarios para el desarrollo de un nuevo programa o método de enseñanza (Celman, 1998, p.53).

También conocida como evaluación de procesos, no se trata de una única instancia sino de un conjunto de evaluaciones, que le permitirá al docente no solo ir comprobando a nivel curricular el conocimiento de los contenidos dados hasta determinado momento por parte de los estudiantes, sino también plantear ajustes en aquel programa que se formuló a principios del año, así como “adecuar sus estrategias pedagógicas , de acuerdo con los progresos y dificultades mostradas por los alumnos” (Celman, 1998, p.53).

Ahora bien, ¿cuál es el rol del docente en su desarrollo? ¿En qué puede contribuir para mejorar esas instancias?

El docente es un sujeto autónomo en su tarea de elaboración de los exámenes (Perrenoud, 2008, p.37), lo cual le permite, sin necesidad de desviarse del currículum pre-establecido por la institución, adoptar sus propia perspectiva ya que es él quien domina su materia. De allí que este pueda determinar los niveles de exigencia que tendrán sus exámenes, seleccionar el método de examinación que mejor se adecue para plasmar lo aprendido, realizar una evaluación continua durante todo el año, es decir, incluir no solo las instancias formales de evaluación (por ejemplo escrita u oral), sino también la observación del flujo de trabajo cotidiano en clase (Perrenoud, 2008, p.53). Y a partir de la información suscitada y posteriormente analizada e interpretada, emprender cambios y/o mejoras en su programa.

En respuesta al segundo interrogante, se puede sostener que hay una serie de condiciones que contribuyen en la elaboración de evaluaciones formativas enriquecedoras. Por un lado la necesidad de fijar criterios de evaluación claros desde un comienzo. En cualquier acto comunicativo, pueden aparecer las malinterpretaciones, y estas deberían estar ausentes, o minimizarse durante las evaluaciones. Los criterios transparentados desde un comienzo permiten a los estudiantes afrontar dichas instancias con menos dudas, orientar sus esfuerzos y mejorar sus desempeños.

Además es vital que el docente dedique tanto tiempo a armar los programas de evaluación como en programar la enseñanza. Es tan importante el qué y cómo enseña, como el qué y cómo evalúa. Esto es así ya que la evaluación acompaña a la enseñanza, y puede favorecer aprendizajes significativos en los estudiantes, evitar los fracasos escolares, la deserción y repitencia (Camillioni, 1998, p. 68).

En la búsqueda de aquellos aprendizajes significativos se valoriza la construcción de evaluaciones que fomenten los conocimientos de los estudiantes. Aquellas que planteen problemas, exijan distintos niveles de resolución, y además fomenten la interpretación y comprensión (Celman, 1998, p. 43). A su vez es interesante considerar instancias de evaluación grupal. Estas son muy beneficiosas para trabajar cuestiones de colaboración, competencias y la construcción colectiva del conocimiento.

Por otra parte, la retroalimentación como práctica continua conjunta a la evaluación formativa es muy importante a la hora mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Segunda parte: Sacándole provecho a la retroalimentación

Según Anijovich las prácticas de retroalimentación constituyen un eje fundamental de las evaluaciones formativas (2010, p.129). La autora define dicha práctica en relación al proceso de obtención de datos de impacto que generarían cambios en el sistema dentro del cual se inserta.

La retroalimentación es la instancia que le permite al profesor iniciar un diálogo con los estudiantes en torno a los resultados obtenidos, y descubrir a partir de ellos cuestiones que no se vislumbrarían con el examen por sí solo. Tales cuestiones pueden marcar un antes y un después en las formas de evaluar como de enseñar.

Además, esta práctica le es muy propicia al docente para conocer mejor a sus estudiantes a través del dialogo, y con ello romper con prejuicios que muchas veces tienen, o etiquetas, por ejemplo “este alumno no estudia porque no le interesa la materia”. El intercambio también puede romper con las expectativas del profesor. Según Rosenthal y Jacobson (1968) las expectativas del profesor pueden influir sobre las cualidades intelectuales de algunos de sus estudiantes y su rendimiento (Vega Rodríguez y Isidro de Pedro, 1997, p.1).

Desarrollo de buenas retroalimentaciones

Sin lugar a dudas la retroalimentación es un recurso que apoya a la evaluación formativa y que la enriquece. Pero no la enriquece de manera automática, por el hecho de aplicarse. El rol del docente es crucial. De él depende el diseño y gestión de buenas evaluaciones y retroalimentaciones. Como buenas retroalimentaciones nos referimos a que cumplan con los propósitos velados desde un principio: mejoras en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

El docente, según Anijovich (2010), contribuye a generar espacios positivos de retroalimentación si tiene en cuenta las siguientes sugerencias:

• Superación de las retroalimentaciones focalizadas en la autoestima a favor de retroalimentaciones focalizadas en la tarea, lo que permite una autorregulación del aprendizaje y fomentar la autonomía del estudiante.

• Centrar la retroalimentación en las necesidades de los estudiantes con la intención de desarrollar sus capacidades metacognitivas: Al igual que en el caso de las evaluaciones formativas, se valorará toda estrategia que aliente a la construcción de nuevos conocimientos, motive a los estudiantes y los lleve a reflexionar.

• Ser explícito en determinar cuáles de sus trabajos tendrán una retroalimentación, y como esta será: individual o grupal. Ambas retroalimentaciones son valiosas. La retroalimentación grupal, por ejemplo, posibilita la reflexión en base al pensamiento colectivo, aunque esto no evita que pueda haber lugar a expresiones individuales que propicien un debate o desafío grupal y/o con el docente.

• Determinar los modos en que trasmite su mensaje para lograr sus cometidos: Debe cuidar las formas y tener un lenguaje verbal y no verbal adecuado a sus receptores. La comprensión en el acto comunicativo es fundamental para que se produzca el Feedback.

De realizarse estas buenas prácticas de retroalimentación los estudiantes han de encontrar un espacio de confianza para poder conocer sus fortalezas y debilidades y trabajar en ellas. Un lugar donde se sientan libres de expresarse, y donde se valoren sus esfuerzos. Una práctica que, en su consecuencia los motive en sus estudios. La posibilidad del dialogo abierto con el docente también les habilita la crítica constructiva. Y, algo no menor, les da la oportunidad de corregir a tiempo sus errores y mejorar.

Conclusiones

Habiendo analizado la evaluación de procesos y retroalimentación, se puede inferir lo siguiente:

• La evaluación formativa tal como se denomina, es una oportunidad de formación continua. Cada instancia que la compone constituye más allá del momento de comprobación de saberes, un espacio de aprendizaje, tanto para los estudiantes como para los docentes.

• Para los estudiantes, quienes a través de las distintas evaluaciones de procesos, pueden desafiarse a sí mismos y lograr niveles de desarrollo metacognitivos. Por otro lado, gracias a la retroalimentación, adquirir motivación y aprender de su error, re-significando su valor, ya no como un castigo o una decepción, sino como una alerta para encausar sus próximos estudios.

• Por su parte, los docentes también se benefician al desarrollar buenas evaluaciones formativas y retroalimentaciones, aprendiendo de los estudiantes, como de sí mismos: cómo ha sido su desempeño en el desarrollo y aplicación de dichas evaluaciones, que cambios debería hacer en su programa, como qué estrategias empleadas ameritan una revisión, lo que redunda en una mejora en su desempeño profesional.

• Cuando estos procesos de evaluación son llevados a cabo por el docente desde un rol consciente, activo y autónomo, puede generar grandes aportes educativos en tanto a la mejora de los sistemas de enseñanza y aprendizaje. A partir de estas reflexiones estará en manos de cada cual replantearse como está evaluando y que ajustes deberá realizar.

Por otra parte, para quienes transitan el espacio educativo actual, en lo que respecta a las evaluaciones sabrán que no existe un único camino a seguir, y que esos caminos no suelen ser llanos, sino que están llenos de obstáculos y desafíos; los imprevistos pueden estar a la orden del día. Es por ello que se considera a la evaluación formativa no solo como una instancia que posibilita replanteos en los programas actuales, sino también como una herramienta de alerta que le permite al docente prever situaciones que podrían interferir (en un futuro no muy lejano) en los procesos de aprendizaje y así adelantar propuestas superadoras que optimicen su trabajo y el de los estudiantes.

Referencias Bibliográficas

Anijovich, R. (2010). La retroalimentación en la evaluación. En Anijovich, R. (Comp.). (2010). La evaluación significativa. Buenos Aires. Paidós.

Camilloni, A. (1998). La calidad de los programas de evaluación y de los instrumentos que los integran. En Camilloni, A. (Comp.). (1998). La evaluación de los aprendizajes en el debate didáctico contemporáneo. Buenos Aires. Paidós.

Celman, S. (1998). ¿Es posible mejorar la educación y transformarla en una herramienta de conocimiento? En Camilloni, A. (Comp.). (1998). La evaluación de los aprendizajes en el debate didáctico contemporáneo. Buenos Aires. Paidós.

Foucault, M. (Original, 1975). Disciplina. En Vigilar y Castigar. Siglo XXI. México DF.

Perrenoud, P. (2008). La evaluación en el principio de la excelencia y del éxito escolar. En La evaluación de los alumnos: De la producción de la excelencia a la regulación de aprendizajes. Entre dos lógicas. Buenos Aires. Colihue.

Vega Rodríguez, M. e Isidro de Pedro, A. (1997). Las creencias académico-sociales del profesor y sus efectos. En Revista Electrónica Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 1/(0). Ávila. Asociación Universitaria de Formación del Profesorado.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Evaluación a cargo del profesor Matías Panaccio en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica.

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Abstract: The teacher should create situations of formative evaluation that promote beyond the traditional framework of knowledge verification, spaces for the improvement of teaching-learning processes. In turn, encourage group and individual feedback that allows, on the one hand, to know more about their students, and on the other, to motivate and guide them in their studies. Achieve to perceive each instance of evaluation as the possibility of enrichment and continuous improvement of their teaching practice.

Keywords: Teacher - university - formative evaluation - teaching - learning - feedback

Resumo: O professor deveria criar situações de avaliação formativa que propiciem para além do marco tradicional de verificação de conhecimentos, espaços para a melhora dos processos de ensino-aprendizagem. A sua vez fomentar a retroalimentação de grupo e individual que permita, por um lado conhecer mais a seus estudantes, e pelo outro, os motivar e orientar em seus estudos. Conseguir perceber a cada instância de avaliação como a possibilidade de enriquecimento e uma melhora contínua de sua prática docente.

Palavras chave: Professor - universidade - avaliação formativa - ensino - aprendizagem - feedback

(*) Romina Pérez Rech. Licenciada en Relaciones Públicas (Universidad Nacional de La Matanza)


Docentes universitarios: ¿Cómo pueden contribuir en la mejora de los procesos de evaluación? fue publicado de la página 140 a página142 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

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