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La evaluación en la enseñanza del diseño en modalidad a distancia

Galant, Juan Pablo

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

ISSN: 1668-1673

XXVIII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XXI. Vol. 41, Febrero 2020, Buenos Aires, Argentina | 284 páginas

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Resumen: El presente ensayo busca indagar en los desafíos de adaptar las instancias evaluativas de diagnóstico, procesos y resultados, en las asignaturas de educación en línea de carreras de diseño. La intención es buscar mecanismos para incorporar a la evaluación como parte indivisible del aprendizaje, en modalidad a distancia, donde no se comparte una misma aula que vincula a los alumnos en persona. Y, a la vez, abordar la evaluación como una oportunidad de aprendizaje más, para que esta opere como formativa

Palabras clave: Evaluación diagnóstica – evaluación de proceso – evaluación sumativa – educación en línea – autoevaluación – retroalimentación entre pares - educación a distancia



El gran desafío de la educación a distancia (educación virtual o en línea) es adoptar las estrategias de didáctica y enseñanza más progresistas y, a partir de ahí, lograr una identidad propia de acuerdo a su modalidad de ser un espacio educativo que no se desarrolla en un contexto de aula presencial. Sin embargo, es un error si solo se la utiliza para continuar modelos obsoletos de educación tradicional. Entre ellos, varios sistemas de evaluación que deberían erradicarse por su poca utilidad en el aprendizaje significativo (los memorísticos, multiple choice, competitivos, entre otros) y que en muchos casos han sido adaptados a la educación en línea, por la facilidad de implementación que propicia la tecnología para replicarlos. Esto promueve que en vez de evolucionar la forma de enseñanza, se esté generando un nuevo espacio anquilosado, perdiendo una oportunidad sumamente valiosa de avanzar y superar muchos de los problemas que la educación tradicional perpetua. Es importante aclarar que no se sugiere que la educación a distancia es la solución, o que va a reemplazar a la educación presencial. Entenderlo de esta manera es otro error. La educación a distancia simplemente es otro tipo de educación, con sus respectivas falencias y ventajas. La clave es potenciar todo lo que aporta de bueno y minimizar el impacto de aquellos aspectos en los que no puede ofrecer un espacio tan rico como el aprendizaje presencial.

Por otro lado, la enseñanza del diseño -entendiéndola en el sentido más amplio en cuanto a las diversas disciplinas relacionadas con este-, posee una serie de características más o menos comunes en cuanto a metodologías, tanto de transmisión de contenidos como de instancias evaluativas. Mecanismos como el trabajo por proyectos, en un contexto de aula taller donde se evalúan los procesos y “el taller reemplaza el mero hablar recapitulativo/ repetitivo, por un hacer productivo en el que se aprende haciendo” (Ander-Egg, 1994); son dinámicas habituales que se aplican en asignaturas de diversos tipos de diseño -gráfico, industrial, de indumentaria, etc.

Entonces cabe preguntarse ¿cómo adaptar la enseñanza del diseño a una modalidad a distancia? y más específicamente ¿cómo incorporar las instancias de evaluación continua como parte de la estrategia didáctica en una dinámica de este tipo?

Primeramente se debe abordar la evaluación entendida como parte de las estrategias de la enseñanza y no como un ente desvinculado, que solamente aparece al final como un instrumento de medir cuáles alumnos aprobaron y cuáles no. La evaluación resulta de mucha más utilidad si es continua, donde “empieza al comienzo del propio proceso educativo (…) acompaña al proceso a lo largo de todo su desarrollo y valora finalmente el grado de consecución obtenido por cada alumno” (Tejedor Gómez, 1997). Para que esto suceda se debe incorporar a las estrategias de enseñanza, tres instancias de evaluación: diagnóstica, de procesos y de resultado (o sumativa).

Partir entonces de utilizar la evaluación inicial en la enseñanza del diseño, en modalidad a distancia, ofrece como ventaja anticiparse a conocer si la planificación curricular de contenidos que se planteó para la asignatura, es la apropiada o debe ajustarse. Su función es situarse al inicio de la cursada para averiguar los conocimientos previos de los alumnos y orientar la intervención del docente (Tejedor Gómez, 1997). Por lo tanto, sus resultados obtenidos presentan una oportunidad sumamente útil de ajustar los contenidos que se pensaban transmitir en la asignatura, a partir de modificarlos en pos de solucionar una ausencia de saberes o aprovechar una sobre-presencia de estos. Pero en la modalidad en línea, representa una complicación porque los contenidos han sido elaborados previamente al inicio de cursada, en documentos que muchas veces no son susceptibles de ser modificados para adaptarlos a la realidad que revela una eventual evaluación diagnóstica. Si bien tanto en la modalidad presencial como a distancia siempre se trabaja con una hipótesis que se vuelca en una planificación, la complejidad de la segunda radica en que esos contenidos son escritos, filmados o elaborados con antelación -dependiendo de qué recursos se utilicen para transmitir las clases- y habitualmente no son sincrónicos. Sin embargo, aun con estas dificultades, descartar el valor que puede aportar una evaluación diagnóstica sería un desperdicio. El desafío está en cómo se realiza un ajuste lo suficientemente pronto como para actuar en consecuencia respecto a los resultados que arroje ese diagnóstico. Suponiendo entonces que los contenidos estructurales que se brindan al alumno no poseen esa versatilidad de modificación que si ofrece la clase presencial –donde el docente maneja otra inmediatez de ajustar el programa desde la propia dinámica en el aula- se puede apelar a otros instrumentos para realizar ese ajuste: desde agregar bibliografía o recursos audiovisuales complementarios, incorporar intervenciones en audio y/o video, aportar links a sitios con contenido útil o hasta incluso pactar una clase transmitida en vivo, pueden ser herramientas válidas para capitalizar los resultados de una evaluación diagnóstica. Estas pueden utilizarse para ayudar a abordar los contenidos fijos que no son versátiles de modificar, en el caso de una ausencia de saberes, o para complejizar y sumar otros temas que enriquezcan la sobre-presencia de conocimientos previos.

Continuando con la evaluación de procesos, donde se busca averiguar cómo los estudiantes están transitando la cursada y, llegado el caso, reorientar el resto de ella para alcanzar los objetivos deseados; es otro desafío a resolver por la propia dinámica de la modalidad a distancia. Particularmente en una asignatura de diseño trabajada por proyecto, implica también verificar como está siendo desarrollado este, usualmente dividido por etapas. A diferencia que una clase presencial, donde los alumnos concurren con sus bocetos, prototipos y avances de sus producciones; pudiendo ser evaluado todo de manera tangible, hacer el seguimiento de los procesos de un trabajo de diseño a distancia representa una complejidad mayor. Quizás no en carreras como Diseño Gráfico, donde la mayoría del material puede enviarse en imágenes en dos dimensiones sin demasiado inconveniente, pero cuando se trata de otras carreras como Diseño Industrial, Diseño de Indumentaria o cualquier asignatura en general donde sea necesario que los estudiantes elaboren maquetas y objetos tridimensionales, puede propiciar que la forma de mostrar esos avances para ser evaluados sea un desafío en sí misma. En tal caso, el docente debe proveer herramientas adicionales destinadas a que los estudiantes muestren apropiadamente sus trabajos, sin que la forma de hacerlo interfiera en la calidad de evaluación. No es exagerado proponer entonces que se transmitan ciertas nociones de fotografía para solventar la ausencia de aproximarse a esos proyectos de manera presencial. Para eso es necesario que no solo se especifique qué tipo de fotografías debe sacar el estudiante para mostrar su proyecto, sino también cómo debe hacerlo, porque no todos los alumnos necesariamente tendrán las competencias para realizarlo de manera apropiada. Es fundamental que el alumno no solo aprenda la asignatura, sino que también aprenda a ser un estudiante a distancia, a partir de incorporar metodologías para resolver las propias limitaciones de la modalidad –sobre todo aquellas que resulten determinantes en las instancias de evaluación-.

Finalmente, de igual forma sucede con la evaluación de resultados, donde entra en juego que se aprecie de la mejor manera el producto desarrollado en el proyecto –sea una pieza gráfica, un objeto, una maqueta, una prenda, etc.-. Las herramientas utilizadas de presentación deben ser parte del contenido transmitido por el docente, porque no debería suceder que el modo de hacerlo atente contra el trabajo realizado. La educación en línea añade una capa de consideraciones respecto al formato de entrega, ya que implica una acción adicional relacionada con su presentación a distancia. No se puede exigir al alumno, como criterio de evaluación, una correcta presentación si no se han ejercitado durante la clase las herramientas para realizarla.

Pero proponer un espacio donde solamente sea el docente el que efectúe una evaluación sobre los alumnos, como se trató hasta aquí, recortaría otros espacios evaluativos sumamente enriquecedores como lo son la autoevaluación y la evaluación entre pares. Relacionado con esto, una de las herramientas habituales en la enseñanza del diseño presencial, para poner en común y someter a evaluación la producción del curso, es la enchinchada utilizada como la exposición de las producciones a la vista de toda la clase de manera que esté antes de una evaluación entre pares guiada y por el docente. Esta puede ser replicable en un entorno virtual, con ciertas ventajas ya que incluso podríamos decir que presencialmente la enchinchada tiene un valor efímero -sucede durante un periodo de tiempo determinado y posterior a este, no hay posibilidad de volverla a presenciar-; mientas que en una plataforma de educación a distancia el material puede quedar disponible para ser consultado cuando el alumno desee. Esto propicia una oportunidad de autoevaluación, sujeta al interés del alumno, que se encuentra disponible de manera permanente; donde puede no solo visualizar su evolución personal sino contrastarla con el del resto de sus compañeros, enriqueciéndose en el proceso. Lo cual lleva a que, a la vez, el docente pueda proponer en ese espacio la evaluación entre pares, donde los alumnos evalúen analíticamente sus producciones de diseño entre sí, generando devoluciones que contribuyen a una retroalimentación sumamente útil para el desarrollo de cada uno. Esta retroalimentación, sin embargo, debe darse en un entorno de confianza donde no se vivencie como una crítica despersonalizada, por las propias limitaciones que posee la educación a distancia. Según Anijovich estas devoluciones útiles entre pares “son aquellas que se han generado en un clima de confianza, de trabajo e intercambio, en el que la ignorancia y el error son aceptados” (2010). En un entorno a distancia esto se vuelve complejo y su mayor desafío es el de generar ese clima de confianza entre los alumnos. El docente debe velar por propiciar una dinámica en la cual, se desarrollen eso vínculos personales de confianza mutua, a partir de espacios que fomenten que suceda. Esto también es posible a través de la tecnología. El caso más comprobable, aun con todos sus vicios y defectos, son las redes sociales donde se generan vínculos de diversa índole e implicación, sin necesidad de conocer previamente a la persona con la que se interactúa. Si bien sería exagerado -probablemente- plantear que la educación a distancia se dé en una plataforma del tipo red social, adaptar varias de las herramientas habituales de estas, para generar un entorno de confianza y aprendizaje colaborativo, solventa la problemática planteada, favoreciendo enormemente a la retroalimentación entre pares.

Si se logran sortear estas dificultades en la enseñanza del diseño a distancia, la evaluación continua, la autoevaluación y la retroalimentación entre pares ayudan a propiciar una estrategia de enseñanza integral donde la evaluación no solo sea un espacio separado de la didáctica sino que también pueda ser formativa. De acuerdo a Pernaud “Es formativa toda evaluación que ayuda al alumno a aprender y a desarrollarse. Dicho de otro modo, la que participa de la regulación de los aprendizajes y el desarrollo, en el sentido de un proyecto educativo.” (2008, p.135) De esta manera, cada instancia de evaluación debe ser abordada como una oportunidad nueva de aprendizaje, procurando que el resultado que arroje sea significativo para el estudiante.

La educación en línea, si bien ya posee una breve historia de implementación, es un campo fértil para lograr una identidad que no necesariamente tiene que -e incluso no debería- ser la misma que la educación presencial. El avance de la tecnología propicia que vaya mutando y adoptando nuevas herramientas más efectivas, permitiendo que su evolución no sea tan lenta como la educación en las aulas. Su error en muchos casos es y será entenderla como un lugar para replicar métodos de enseñanza y de evaluación que de por sí ya son obsoletos y más ligado a la escuela tradicional. Por el contrario, en la medida que la educación en línea adopte aquellas prácticas más progresistas, como por ejemplo las instancias evaluativas aquí planteadas, y encuentre su propia forma de darle identidad con base en su medio, propiciará que se vuelva aún más efectiva. En particular, la enseñanza en línea de las carreras de diseño, como se expuso hasta aquí, representa un desafío adicional a toda esta cuestión. Depende entonces de encarar esas dificultades y resolverlas, y no naturalizarlas como parte de su identidad. Por todo lo expuesto se llega a la conclusión de que por más que las instancias de evaluación continua, la autoevaluación y la retroalimentación entre pares sean más complejas de llevar a cabo a distancia, se tiene a favor que las mismas limitaciones que la modalidad posee, pueden ser solucionadas de manera efectiva, precisamente a través del uso de la tecnología que cada vez es más democrática y accesible.

Referencias Bibliográficas

Ander-Egg E. (1994) El taller: una alternativa de renovación pedagógica. Buenos Aires: Editorial Magisterio del Río de la Plata.

Anijovich, R. (2010) La retroalimentación en la evaluación. En Anijovich, R (comp.). La evaluación significativa (p.129-149). Buenos Aires: Paidós

De Feo, Gianina (2012) La “enchinchada”: un completo instrumento de evaluación en disciplinas. En Divasto, D. (coordinadora). Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIX (p.24-27). Recuperado de https://fido.palermo.edu/servicios_dyc/publicacionesdc/vista/detalle_articulo.php?id_libro=380&id_articulo=8297

Perrenoud, P (2008) La evaluación de los alumnos. Buenos Aires: Colihue.

Tejedor Gómez (1997) La evaluación inicial: Propuesta para su integración en la educación obligatoria. Revista electrónica Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 1(0).

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Evaluación a cargo del profesor Matías Panaccio en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica.



Abstract: The present essay seeks to investigate the challenges of adapting the evaluative instances of diagnosis, processes and results, in the subjects of online education of design careers. The intention is to find mechanisms to incorporate the evaluation as an indivisible part of learning, in distance mode, where the same classroom that links the students in person is not shared. And, at the same time, approach evaluation as a learning opportunity more, so that it operates as a training.

Key words: Diagnostic evaluation - process evaluation - summative evaluation - online education - self-evaluation - peer feedback - distance education

Resumo: O presente ensaio procura indagar nos desafios de adaptar as instâncias evaluativas de diagnóstico, processos e resultados, nas matérias de educação em linha de carreiras de design. A intenção é procurar mecanismos para incorporar à avaliação como parte indivisible da aprendizagem, em modalidade a distância, onde não se compartilha uma mesma sala de aula que vincula aos alunos em pessoa. E, ao mesmo tempo, abordar a avaliação como uma oportunidade de aprendizagem mais, para que esta opere como formativa.

Palavras chave: Avaliação diagnóstica - avaliação de processos - avaliação sumativa - educação on-line - autoavaliação - feedback de colegas - educação a distância


Juan Pablo Galant. Diseñador Gráfico (Escuela Municipal de Bellas Artes, 2004). Profesor de la Universidad de Palermo en el Área de Diseño Visual de la Facultad de Diseño y Comunicación.


La evaluación en la enseñanza del diseño en modalidad a distancia fue publicado de la página 147 a página150 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

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