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Siempre es un volver a estudiar. La importancia de la formación docente para ser un buen profesor

Lindström, Francisco

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

ISSN: 1668-1673

XXVIII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XXI. Vol. 41, Febrero 2020, Buenos Aires, Argentina | 284 páginas

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Resumen: Este ensayo busca reflexionar sobre la importancia de la formación y capacitación del docente en el entorno de la educación superior. Esto es fundamental para disponer de herramientas a la hora de implementar estrategias adecuadas en vista a lograr un aprendizaje profundo, constante y duradero en los alumnos. En este trabajo se plantea el interrogante sobre si la intuición, la experiencia o la buena voluntad alcanzan para ingresar a un aula. ¿Cuál es la importancia de la formación profesional para ser un buen profesor?

Palabras clave: Formación docente – capacitación – buenos docentes – pedagogía


En la mayoría de las casas de altos estudios o institutos de educación superior, muchos de los que enseñan son profesionales, que por distintos motivos comienzan a dar clases. Es decir, buscan compartir su conocimiento originado en su práctica profesional, a alumnos que cursan carreras afines. Muchos quizás puedan ostentar tener competencias pedagógicas, pero la realidad es que se estarían basado en su intuición. Esto nos hace reflexionar sobre si cualquier profesional graduado en una carrera de grado puede ser profesor. Tal como lo expresa Caram (2019) en clase, el docente tiene la capacidad de influir en los alumnos, entonces surge la necesidad de pensar en el sentido de la responsabilidad ante tan importante tarea.

Piaget (1972) señala que los sujetos aprenden cuando resuelven un conflicto socio-cognitivo. El autor sugiere que para que haya aprendizaje se requieren procesos internos donde se produce la ruptura cognitiva, y se supera un esquema mental por otro. Este proceso no se da automáticamente. Para que haya conflicto se requieren estrategias por parte del docente. Esto nos muestra la complejidad del proceso de aprendizaje, y aquí se vuelve a plantear la pregunta ¿cualquier profesional dispone de estas estrategias por intuición o de forma innata?

La responsabilidad de ser buen profesor es un valor que está en cada uno. Se necesitan competencias pedagógicas que ayuden a formar las capacidades para dar clases, independientemente donde se haya formado el profesor. Para impartir la labor pedagógica se requiere de conocimiento, pero también de formación.

La Ley 24.521 y sus modificatorias, conocida como la Ley de Educación Superior señalan que, entre otros fines, la educación superior debe preparar para el ejercicio de la docencia en todos los niveles y modalidades del sistema educativo. Específicamente la ley indica como un derecho del docente en la educación pública actualizarse y perfeccionares de modo continuo a través de la carrera académica. Pero lo más importante es que dice que los docentes tienen el deber de actualizarse en su formación profesional y cumplir con las exigencias de perfeccionamiento de la carrera académica. En otras palabras y haciendo una interpretación rápida de la ley, se puede afirmar que debe existir la formación docente como condición básica para obtener como resultado una enseñanza de calidad.

La razón de ser de la escuela es la reproducción de la cultura entendida en el sentido más amplio. La pedagogía es la disciplina que tiene como objeto de estudio la educación con la intención de organizarla para cumplir con determinados fines, establecidos a partir de lo que es deseable para una sociedad. No basta con las fuentes primarias (práctica profesional, académicas e investigaciones) para que el conocimiento ingrese a la escuela, sino que tiene que estar atravesado por la pedagogía, es decir, pedagogizado.

Verret (1975), uno de los autores que más ha investigado sobre pedagogía, define el concepto de transposición didáctica como “la transmisión de aquellos que saben a aquellos que no saben. De aquellos que han aprendido a aquellos que aprenden”. Sin esto, no puede entrar un conocimiento al aula, porque estamos trasladando el saber de un contexto a otro. La escuela, en el sentido más amplio, es un contexto diferente al de la familia, inclusive al de la profesión, y si no está la acción pedagógica, no es un contexto distinto. Estas características convierten a la escuela en un espacio descontextualizado.

El dominio de cualquier profesión o la propia construcción de la experiencia práctica, no alcanza, por más rica que esta sea. La formación docente permite desplegar acciones intencionadas para trasmitir un conocimiento. Lo opuesto a la preparación es la intuición, o la prueba error, y al tratarse de educación es una falta grave por ser una de las funciones sociales más importantes para la sociedad. El docente que no tiene preparación, en el aula hace una reproducción de la enseñanza que él recibió, sin tener la certeza de la correcta recepción por parte del alumno cuando se habla de un aprendizaje duradero.

A través de las prácticas y del intercambio con otros, los docentes van construyendo su experiencia. No se trata de una simple sumatoria de años de servicios, si no de la decantación reflexiva de su actuación, corrigiendo errores, actualizando su accionar, tomando decisiones, afrontando riesgos, recuperando estrategias que han dado buenos resultados y reinterpretando su rol, y el currículo. Esto implica una formación a lo largo de toda la vida, lo que se conoce como Life long learning. Este concepto engloba la búsqueda continua, voluntaria y motivada de conocimientos profesionales o personales. Es la idea de que se puede aprender siempre y en todas partes, e implica mantener una actitud receptiva hacia nuevos aprendizajes.

Davini (2002), señala que las acciones de capacitación se centran en los tiempos del programa y se diluyen posteriormente. Por este motivo debe existir una formación permanente, porque el sujeto aprende y luego se olvida. Esta capacitación constante nos ayuda a enfrentar ese olvido.

Por un lado, la evolución del conocimiento es constante, y requiere de permanente actualización por otras vías, por el otro, las escuelas son instituciones públicas políticamente reguladas, sujetas a nuevos proyectos, a nuevos requerimientos a los docentes, y a programas de reformas.

La capacitación ha sido y sigue siendo una de las acciones más comunes y extendidas en el ámbito educativo. El esfuerzo para lograr el aprendizaje es la formación, es decir, las acciones intencionales y planeadas que tienen por misión fortalecer conocimientos y habilidades, que no se consigue con la práctica en las instituciones.

Tal como señala Davini (2002), las teorías críticas, con los aportes de la sociología, y las ciencias políticas han colaborado en la descripción y explicación de los procesos de actualización, pero no siempre han apuntado a generar alternativas de acción. En verdad esto es territorio principal del pensamiento pedagógico, que, con base en el conocimiento explicativo y en las orientaciones conceptuales e ideológicas, tiende a orientar la acción educativa, la mejora de la enseñanza y de las prácticas.

La acción pedagógica se realiza en una relación social donde interviene el profesor y los alumnos, y no se trata de una simple relación de comunicación dado que no existe simetría o igualdad de condiciones. Por el contrario, para que esta acción alcance sus objetivos, esta tiene que ser una relación de autoridad donde el equilibrio de poder se vuelca a favor de los docentes. Este está dotado de esta cualidad en virtud de la función social que cumple. El docente representa al conjunto de la sociedad y realiza su tarea en virtud de una especie de mandato social, y en el aula el representa intereses y valores que trasciende a su persona. Para ser reconocido como tal, el docente debe creer en el carácter sagrado de su función.

Conclusión

La noción de que al salir de la universidad el docente finaliza sus estudios, hoy resulta cuestionable, más aun cuando se trata de ejercer la docencia. El aula es un contexto distinto a todo, y como tal, se necesita del saber pedagógico para entrar en ella con responsabilidad.

La buena noticia es que cada vez hay más ofertas educativas de programas de estudio, cursos, diplomaturas, o experiencias interactivas que permiten la formación inicial y permanente. No es un tema nuevo pero es necesario tomar conciencia de lo importante y necesario que resulta.

Un buen docente es aquel que posee la inquietud de buscar la mejor forma para promover aprendizaje, y para lograrlo, necesita de estrategias que tienen su origen en la formación pedagógica, que debería ser constante y estar actualizada.

Referencias bibliográficas

Davini, M. (2002). De aprendices a maestros. Buenos Aires: Papers Editores.

Ley Nº 24.521 y modificatorias (1995) Ley de Educación Superior. Buenos Aires.

Piaget, J. (1972). Memoria e inteligencia. Buenos Aires: El Ateneo.

Verret, M. (1975). Le temps des études. Paris: Librairie Honoré Champion.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a las Estrategias de Enseñanza a cargo del profesor Carlos Caram en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica.


Abstract: This essay seeks to reflect on the importance of teacher education and training in the environment of higher education. This is essential to have tools when implementing appropriate strategies in order to achieve a deep, constant and lasting learning in students. In this work the question arises about whether intuition, experience or good will reach to enter a classroom. What is the importance of professional training to be a good teacher?

Keywords: Teacher training - training - good teachers - pedagogy

Resumo: Este ensaio procura refletir sobre a importância da formação e capacitação do profesor no meio da educação superior. Isto é fundamental para dispor de ferramentas à hora de implementar estratégias adequadas em vista a conseguir uma aprendizagem profunda, constante e duradouro nos alunos. Neste trabalho propõe-se o interrogante sobre se a intuição, a experiência ou a boa vontade atingem para ingressar a uma sala de aula. ¿Qual é a importância da formação profissional para ser um bom professor?

Palavras chave: Formação de professores - formação - bons professores - pedagogia


Francisco Lindström. Lic. en Comunicación Social y Locutor Integral de radio y TV.


Siempre es un volver a estudiar. La importancia de la formación docente para ser un buen profesor fue publicado de la página 182 a página184 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

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