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Ser buen profesor, ¿se nace o se hace? Una reflexión sobre el rol docente

Vélez Rodríguez, Carolina

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

ISSN: 1668-1673

XXVIII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XXI. Vol. 41, Febrero 2020, Buenos Aires, Argentina | 284 páginas

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Resumen: El presente ensayo aborda la temática de la formación docente como disparador de una correcta enseñanza y aprendizaje por parte de los alumnos.

Palabras clave: Formación docente - planificación – objetivos – aprendizaje – enseñanza


La formación docente facilita el proceso de aprendizaje de los alumnos, evitando las etiquetas, otorgándole importancia a la escritura y lectura, logrando una correcta planificación de la materia.

Se suele creer que dominar bien un tema específico y transmitirlo, es suficiente para cumplir con la labor docente. Los estudiantes son simples receptores de toda esa información que reciben de parte del profesional de la educación. Pero esto no es así, el conocimiento no se transfiere directamente a la mente de los estudiantes, como si esta fuera un disco rígido al que hay que llenarlo de información, sino que se va edificando de a poco, mediante la enseñanza.

Pero, ¿cómo se lleva a cabo este proceso de enseñanza, para que sea realmente eficaz? ¿Cualquier docente puede llevarlo a cabo?

Cada año encontramos en el mercado nuevas capacitaciones dirigidas a los docentes, con el fin de actualizarse y perfeccionarse. No aprovechar esa oportunidad es negar que el estudiante no es un simple destinatario de los mensajes que intenta proporcionarle el profesor así como también no permitirle avanzar en su aprendizaje. El conocimiento es construido, no recibido. Un buen docente es aquel que acompaña el proceso de enseñanza, sus clases deben estar basadas en preguntas que fomenten el deseo de aprender, la clase debe generar un acontecimiento. Los profesores que consideran que el conocimiento que poseen sobre su materia lo deben transferir a sus alumnos, dejan de lado en el camino, tratar de lograr que sean los propios alumnos quienes construyan sus propias explicaciones, saquen conclusiones, razonen por su cuenta. Como bien dice Piaget, un sujeto aprende cuando logra resolver un conflicto socio cognitivo. El hecho de transferir conocimiento sin generar un feed-back con el alumno, logra un “estudiante bulímico” (Bein, 2007, p. 52). En estos casos, lo único que se logra es que el estudiante no aprenda, estudie de memoria, que su cabeza funcione como un disco rígido donde en determinado momento debe eliminar cierta información para alimentarse de la siguiente. Los mejores docentes de universidad son los que comprenden que para que un estudiante logre instruirse y asimile los conocimientos de la materia, debe incluir en su currículum preguntas y tareas que estimulen su interés por aprender. “Las preguntas desempeñan un papel esencial en el proceso de aprendizaje y en la modificación de los modelos mentales. Las preguntas nos ayudan a construir conocimiento” (Bain, 2007, p. 42). De esta manera, los estudiantes se acuerdan de lo enseñado porque son hábiles y tienen la suficiente capacidad de razonamiento. El mismo autor sostiene que “Los mejores profesores esperan más que la mera memorización de respuestas correctas. En lugar de ello, quieren saber cómo ayudar a los estudiantes a razonar sobre esas respuestas” (Bain, 2007, p. 64)

Es muy común advertir cómo los docentes rotulan a sus alumnos con la calificación que ellos consideren. “Al mismo tiempo que el maestro conoce a sus alumnos, los clasifica o categoriza: A es inteligente, B es inquieto, C es desprolijo, D es conversador, E es aplicado, etcétera.” (Kaplan, 2004, p. 25). Por otro parte, el mismo maestro muchas veces ya es aleccionado por sus pares sobre cómo es cada alumno. Esto realmente no debiera suceder nunca, el docente debe primero conocer bien a su alumno y no dejarse llevar por lo dicho por terceros. Cada estudiante es distinto al otro. Para Kaplan, la etiqueta es un constructo que se expresa por pares opuestos (inteligente/no inteligente); lo peor que se puede hacer es realizar descripciones que predigan. “Al nombrar-clasificar al alumno como ‘creativo’, ‘inteligente’. ‘aplicado’, el docente anticipa también una serie de conductas o acontecimientos: ‘le va a ir bien’, ‘obtendrá buenas calificaciones’, etcétera” (Kaplan, 2004, p 28). Cabe destacar que no solo los docentes catalogan y tipifican a sus alumnos, sino que también son catalogados con la misma vara por parte de sus estudiantes, quienes describen a sus profesores como buenos, severos, puntillosos, carismáticos, demasiado exigentes, etc. Pero lo más importante en este caso, es que los docentes no hagan este encasillamiento que entorpece y dificulta la relación con el alumno.

… los chicos van formándose un concepto de sí mismos y una autovaloración a través – entre otras cuestiones- de las expectativas que les transmiten o suponen que sus maestros tienen de ellos como grupo y en lo personal de cada uno. (Kaplan, 2004, p. 30)

Otro aspecto importante a tener en cuenta, es que los buenos profesores son aquellos que le dan una gran importancia a la escritura. El solo hecho de escribir, activa ciertos modos de aprendizaje que en general no ocurren cuando no hay producción escrita. Una manera de instruir en estrategias de aprendizaje es enseñar a leer y escribir. Es un error dar por hecho que un estudiante sabe escribir, simplemente porque sabe leer. Y lamentablemente es muy común encontrar docentes que trabajan de esa manera: no prestan atención a la escritura, minimizan su importancia y eso se ve reflejado en la calidad de la enseñanza. “Es preciso considerar la enseñanza de la lectura y la escritura a lo ancho y a lo largo de la formación superior (…) Escribir puede ser un instrumento para comprender, pensar, integrar y desarrollar un nuevo conocimiento” (Carlino, 2012, p. 25). Escribir es pensar por escrito. Cuando alguien escribe sobre un tema, se está apropiando del concepto y de las prácticas discursivas.

De la misma manera que es importante la escritura en los alumnos, también lo es la lectura. Los docentes suelen quejarse que los alumnos no leen, no se interesan por la lectura. Pero hay una realidad: la preocupación porque los alumnos no leen, es directamente proporcional a la capacidad del docente para revertir esa situación. El docente debe incentivar al alumno para la lectura; para ello debe incorporarla en su clase, enseñándole al estudiante el libro, analizando algunos párrafos. Hay que estimular la curiosidad para seguir investigando y descubriendo otros autores. “Hacerse cargo de enseñar a leer y escribir en la universidad es ayudar a los alumnos a aprender. Ocuparse de la escritura es también una vía para incrementar la participación y el compromiso de los alumnos” (Carlino, 2012, p.25)

Otro factor que distingue a los buenos profesores, es la planificación de su materia. El educador debe tener muy claro cuál es la intención que cumple la bibliografía seleccionada en base al sentido de los objetivos de ella. La bibliografía no puede estar aislada. Siempre en la clase debe haber una coherencia entre los objetivos, la bibliografía y la planificación.

Dado que el estudiante carece de información previa de la misma, es fundamental que los docentes hagan una guía para que los alumnos no se sientan perdidos ante tanta información bibliográfica. “Los alumnos no saben qué buscar en la bibliografía y se ´pierden´ en la maraña de información que contiene, sin lograr distinguir lo que es central para la materia de lo que resulta accesorio” (Carlino, 2012, p. 71) Los alumnos que experimentan desorientación por no comprender lo que leen terminan por aburrirse y pierden interés automáticamente. Como consecuencia, abandonan la lectura. Para contrarrestar esto, los docentes deben proporcionar una guía, pautas de lectura, y si es necesario retomar en clase todo lo que no fue comprendido por los alumnos. “Una ayuda simple para saber qué buscar, un punto de vista para enfocar la lectura, un tamiz para dejar ir detalles y poder comprender” (Carlino, 2012, p.73). No se puede seguir responsabilizando a los estudiantes por su baja calidad de interpretación de los textos académicos; dicha responsabilidad es compartida entre estudiantes, docentes e instituciones. Para lograr una participación activa en la clase, es primordial que los alumnos hayan leído previamente la bibliografía, ya que de este modo saben muy bien de qué va hablar el docente, pueden llevar a la clase preguntas previamente elaboradas en sus casas; es decir, el compromiso con la materia es mayor porque se sienten seguros con la temática a tratar, y demuestran mayor interés.

En síntesis, es fundamental la formación del docente mediante capacitaciones pedagógicas, que le otorguen las herramientas necesarias para poder llevar a cabo su labor y lograr su objetivo: el aprendizaje por parte de alumno. Y lo fundamental: la formación pedagógica del docente implica reconocer que el estudiante no es un mero destinatario de los conocimientos que el docente tiene de su materia; debe haber una asimilación y una comprensión para que se produzca finalmente el verdadero aprendizaje.

Para concluir, y respondiendo a la pregunta del título de este ensayo, la docencia no es innata, uno no nace sabiendo enseñar, sino que se va gestando a lo largo de la carrera pedagógica, mediante capacitaciones que van formando y delineando el perfil del docente, y lo ayudan a poder cumplir mejor su tarea docente.

Referencias bibliográficas

Bein, K. (2007). Lo que hacen los mejores profesores universitarios. Barcelona: Universitat de València.

Carlino, P. (2012) Escribir, leer y aprender en la universidad. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica

Kaplan, C. (1992). Buenos y malos alumnos. Descripciones que predicen. Buenos Aires: Aique Didáctica.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a las Estrategias de Enseñanza a cargo del profesor Carlos Caram en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica.


Abstract: This essay addresses the subject of teacher training as a trigger for proper teaching and learning by students.

Keywords: Teacher training - planning - objectives - learning - teaching

Resumo: O presente ensaio aborda o assunto da formação de professores como um gatilho de um correto ensino e aprendizagem por parte dos alunos.

Palavras chave: Formação de professores - planejamento - objetivos - aprendizagem - ensino


Carolina Vélez Rodríguez. Licenciada en Publicidad (USAL). Profesora de la Universidad de Palermo en el Área de Comunicación y Creatividad Publicitaria de la Facultad de Diseño y Comunicación.


Ser buen profesor, ¿se nace o se hace? Una reflexión sobre el rol docente fue publicado de la página 194 a página196 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

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