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La Educación como Tecnología

Knoblovits, Andrés

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

ISSN: 1668-1673

XXVIII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XXI. Vol. 41, Febrero 2020, Buenos Aires, Argentina | 284 páginas

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Resumen: El presente ensayo parte de una pregunta que fue surgiendo en su autor a lo largo de la cursada de la materia Introducción a la Tecnología Educativa (Prof. Natalia Lescano). Lejos de querer arribar a una respuesta definitiva que dé por terminado el proceso de pensamiento e investigación que dicha pregunta genera, la intención es usarla como vehículo para navegar por los conceptos mismos de tecnología y de educación, esperando que en el camino afloren reflexiones enriquecedoras en torno a estos dos catalizadores. La pregunta disparadora es: ¿es posible pensar a la educación como una tecnología en sí misma?

Palabras clave: Tecnología – educación – proceso - pensamiento



“Un profesor que pueda ser sustituido
por una máquina, debería serlo.”

Arthur C. Clark

“Cada ser humano en el mundo debiera poder acceder a las más refinadas herramientas culturales que la humanidad ha desarrollado en el momento histórico que le toca vivir.”

Ricardo Rosas y Christian Sebastián

Para hablar de la educación, se tomará la definición de George E. Hein, quien situándose desde la teoría pedagógica constructivista dice que el rol de un profesor es el de “proveer a los estudiantes con la oportunidad de interactuar con información sensorial y construir su propio mundo” (1991, p.56). Más adelante se profundizará en ciertos principios de la teoría constructivista, pero ahora es necesario intentar definir también qué se entiende por tecnología o, al menos, acotar las múltiples posibilidades de interpretación que esta posee. El lugar habitual para acceder al significado de un término es el diccionario, y el de la Real Academia Española dice: “Tecnología. 1. f. Conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico. 2. f. Tratado de los términos técnicos. 3. f. Lenguaje propio de una ciencia o de un arte. 4. f. Conjunto de los instrumentos y procedimientos industriales de un determinado sector o producto”. (Recuperado julio 2019) Etimológicamente, la palabra proviene de la conjunción de dos términos griegos, τέχνη y λόγος. Τέχνη (tekhné) podría traducirse como “técnica, arte u oficio”, mientras que λόγος (logos) se traduciría como “estudio, o tratado”. Al momento de la Primera Revolución Industrial, la palabra “tecnología” todavía refería únicamente a algunos tipos de libros, tratados que podrían calificarse de educativos, estableciendo ya un primer vínculo directo entre los conceptos de tecnología y educación, pero no fue hasta los años cercanos a la Primera Guerra Mundial que la misma palabra comenzó a designar un universo más abarcativo, el de los estudios acerca de las “artes útiles”, disciplinas expresivas, creativas o funcionales, estas eran actividades humanas que transformaban el mundo material para su uso y consumo. Llegadas las décadas del ’80 y ’90 del siglo XX, también se empezó a entender a la tecnología en un sentido digital y electrónico, incluyendo dentro de su espectro a las computadoras, teléfonos y demás dispositivos auxiliares. Hoy en día, entrando a la tercera década del siglo XXI, el término “tecnología” puede designar tanto una causa como un efecto, tanto un objeto como un proceso, y todo dentro del escrito de un mismo autor. La pregunta entonces no sería tanto qué es la tecnología, sino más bien cuál de todas las acepciones posibles de “tecnología” se tomarán para establecer vínculos con los conceptos de educación, pedagogía y aprendizaje en este ensayo.

Según el Massachusetts Institute of Technology (MIT de acuerdo a sus siglas, una de las instituciones líderes a nivel mundial en materia de tecnología), una posible definición de tecnología es:

Toda información específica o saber-hacer (ya sea en formas tangibles, tales como modelos, prototipos, dibujos, bocetos, diagramas, planos, manuales o software—o intangibles, como entrenamiento o servicios técnicos) que es requerida para el desarrollo, producción o uso de un bien, pero no el bien en sí mismo. (“Definitions”, recuperado julio 2019)

Es decir que un dispositivo no es tecnológico por sí mismo, sino gracias a los elementos que lo componen y debido a los procesos productivos y de consumo que llevaron a su construcción. Hay aquí varios conceptos que pueden empezar a hilvanarse: la técnica y el saber-hacer; el oficio y la producción de un bien; el entrenamiento, el conocimiento y lo intangible; el arte y los bocetos; los manuales y la técnica, etc. Pero uno dentro de ellos es particularmente útil para el desarrollo de posibles hipótesis, y es la interpretación de la tecnología como información.

Si la información es requerida para el desarrollo, producción o uso de un bien, como dice el enunciado del MIT, y la educación debe proveer a los estudiantes con información para que estos construyan su propio mundo, en palabras de Hein, entonces en ambos casos se está hablando de la tecnología y de la educación como información que permite modificar su entorno de acuerdo a necesidades específicas. Esto es, que tanto la tecnología como la educación son herramientas. Es importante destacar que, como dice la definición de tecnología citada, esta herramienta puede ser tanto tangible-material como intangible-inmaterial, porque las herramientas son conocidas mediante el cuerpo tanto como son comprendidas a través del intelecto: se necesita sentir a una herramienta tangible para entenderla, conocer su peso y balance, su materialidad, ensayar prácticamente la forma de utilizarla antes de hacerlo. Con la educación pasa algo similar: hasta que no se propone un ejercicio, un trabajo en clase, un proyecto de investigación o tarea a realizar, no es posible saber qué repercusión tendrá en los estudiantes; se debe probar empíricamente el uso de las herramientas educativas para entender su capacidad de acción y transformación. En contraste, cuando solamente se observa a una herramienta, esta se vuelve un texto que puede ser analizado y ubicado en un contexto social y del cual se pueden extraer conclusiones y posibles potencialidades, pero si solamente se teorizan las herramientas pedagógicas, se corre el riesgo de aislar a la educación como un texto legible del cual se pueden suponer su alcance, pero no más que eso.

El surgimiento de una herramienta de uso común o comunitario (sea esta la tecnología o la educación) inmediatamente implica que un grupo o cultura ha llegado al punto en el cual puede recordar sus acciones pasadas, reproducirlas en su memoria adaptándolas al presente y proyectar futuros posibles. Producir y utilizar una herramienta supone una sucesión de eventos mediante los cuales se ejerce un cierto control sobre los resultados, en este sentido, utilizar una herramienta y contar una historia son procesos similares, dado que requieren memoria, usar la imaginación para modificar un contexto específico y entenderse a uno mismo como un ser dentro del tiempo. Ya sea contar una historia o utilizar una herramienta, ambas son prácticas que adoptan una posición imaginaria por fuera de la experiencia sensorial inmediata, y en ambos casos las circunstancias del presente son imaginadas rizomáticamente en su potencial como posibilidades de cambio a futuro. Y lo mismo podría decirse acerca de la educación, que podría ser entendida entonces tanto como una herramienta y como una narrativa.

Latente en cada herramienta hay transformaciones imposibles de prever, y la educación no es la excepción. Desde nuestro rol de profesores, nunca podremos saber exactamente cómo las clases y los temas analizados resonarán en los estudiantes, qué de todo eso encarnará en ellos y qué producirá nuevos conocimientos e instrumentos de cambio al entretejerse con sus experiencias previas y vivencias cotidianas, pues no existe conocimiento independiente de quien conoce. La educación es una herramienta que cataliza el aprendizaje, y el aprendizaje es una construcción personal y social de sentidos que se asienta sobre toda la gama de sensaciones y pensamientos mediante los cuales se estructuran las explicaciones que les consignamos. Por ende, la educación es una herramienta de construcción tanto personal como social, al igual que la tecnología.

Profundizando en algunos de los principios rectores de la teoría pedagógica constructivista, la relación entre educación y tecnología, entendida esta desde su carácter instrumental y cultural, se torna aún más evidente. La educación, en tanto proceso que provee a los estudiantes con un estímulo sensorial a partir del cual construyen sentidos por sí mismos, supone según John Dewey que para que haya aprendizaje es necesario que estos se vinculen material e intelectualmente con el mundo, y la tecnología es una de las maneras posibles de facilitar este vínculo sobre todo hoy en día con los dispositivos electrónicos y los entornos digitales. Es decir, que la tecnología podría ser considerada también como un auxiliar de la educación, siempre y cuando se haga de ella una inclusión genuina. Uno de los principios de la teoría constructivista dicta que el aprendizaje consiste tanto en construir sentidos como en crear sistemas propios de construcción de sentido. Vinculando esta idea a la definición de tecnología del MIT, la educación no solo sería la información específica requerida para vincularse con el mundo a través del uso de un bien sino también la construcción de un sistema que permita que cada uno encuentre su propia manera de hacerlo, pues las personas aprenden al aprender y aprenden a aprender. La educación, así, no solo contribuye al aprendizaje de un tema determinado, sino también a la construcción de sistemas autónomos de aprendizaje. En este aspecto, educación y tecnología presentan características análogas una vez más, ya que esta última no solo modifica el mundo en el que se inserta, sino que también condiciona la propia manera de ser utilizada individual y socialmente.

Ya que se hace mención al mundo en el que se inserta una herramienta, cabe destacar que el aprendizaje es contextual. No se aprenden hechos aislados y teorías en un terreno etéreo abstracto de la mente y separado del resto de la vida diaria, sino que se aprende en relación a todo lo otro que ya se sabe, se cree, se supone, se desea y se teme. En este aspecto, también la tecnología (e inclusive en su sentido más técnico e industrial) se inserta dentro de este suave determinismo, ya que no puede ser disociada del tejido social que le da sentido y propósito y al que simultáneamente modifica. Cuantos más desarrollos tecnológicos logre un grupo cultural o sociedad, más capacidades de generar nuevas tecnologías se posibilitan. El crecimiento no es lineal sino exponencial. Y sucede exactamente lo mismo con el aprendizaje: se necesitan conocimientos para aprender. Cuanto más se sabe, más se puede aprender, ya que, como se dijo, nada se aprende en aislamiento sino en relación a todo el espectro de conocimientos que se poseen en un proceso de retroalimentación permanente. Por eso es que aprender toma tiempo y educar toma tiempo, no son tareas instantáneas. Para que haya un aprendizaje significativo, se necesita revisar las ideas, meditarlas, cuestionarlas, probarlas, jugar con ellas y usarlas, modificarlas, descartarlas y seguir en esa búsqueda de manera colectiva. Y lo mismo sucede con los usos de la tecnología, que a menudo han precedido experimentalmente a la explicación científica que se pudo haber hecho de por qué funcionan y porqué fallan.

En conclusión, se puede decir: que tanto la educación como la tecnología son información, y que la información es una herramienta que permite modificar su propio entorno siempre y cuando sea utilizada empíricamente; que el surgimiento de una herramienta de uso común significa la auto-percepción de un grupo cultural o sociedad como agentes con proyección temporal y capacidad narrativa; que educación y tecnología son construcciones tanto personales como sociales, pues no hay herramienta que sea independiente de quien la utiliza; que la educación y la tecnología contribuyen a crear sentidos y a construir sistemas propios de creación de sentidos, y que esto condiciona a los usuarios en su manera de vincularse intelectual y materialmente con el mundo; y que ambas son herramientas exponenciales que cuanto más se utilizan más se desarrollan. Si tomamos todos estos conceptos unificadamente, se podría afirmar que la educación como herramienta comparte muchas características con varias de las formas que se tienen de entender a la tecnología, aunque confirmar que la educación es una tecnología en sí misma requiere un análisis mucho más extenso e intenso. Quedará la pregunta abierta para seguir investigando al respecto.

Referencias Bibliográficas

Dewey, J. (1995) Democracia y Educación. Madrid: Ediciones Morata

Extremera Pacheco, N. y Fernández Berrocal, P. (2016). Inteligencia emocional y educación: Psicología. Málaga: Editorial Grupo 5.

Hein, J. (1991). Teoría Constructivista del Aprendizaje. Buenos Aires: ICOM

Maggio, M. (2016). Enriquecer la Enseñanza. Buenos Aires: Paidós

MIT Office of sponsored programs – Definiciones. (2019) Disponible en: https://osp.mit.edu/compliance/export-control/definitions#technology

Rosas Díaz, R. y Balmaceda, S. (2008). Piaget, Vigotski y Maturana: Constructivismo a tres voces. Buenos Aires: Aique Grupo Editor.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a la Tecnología Educativa a cargo de la profesora Natalia Lescano en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica.



Abstract: This essay is based on a question that was raised in its author throughout the course of the subject Introduction to Educational Technology (Prof. Natalia Lescano). Far from wanting to arrive at a definitive answer that terminates the thought and research process that this question generates, the intention is to use it as a vehicle to navigate the very concepts of technology and education, hoping that enriching reflections will emerge along the way around these two catalysts. The triggering question is: is it possible to think of education as a technology in itself?

Keywords: Technology - education - process - thinking

Resumo: O presente ensaio parte de uma pergunta que foi surgindo em seu autor ao longo da cursada da matéria Introdução à Tecnologia Educativa (Prof. Natalia Lescano). Longe de querer arribar a uma resposta definitiva que dê por terminado o processo de pensamento e pesquisa que dita pergunta gera, a intenção é a usar como veículo para navegar pelos conceitos mesmos de tecnologia e de educação, esperando que no caminho afloren reflexões enriquecedoras em torno destes dois catalizadores. A pergunta disparadora é: ¿é possível pensar à educação como uma tecnologia em si mesma?

Palavras chave: Tecnologia - educação - processo - pensamento


Andrés Knoblovits. Artista.


La Educación como Tecnología fue publicado de la página 216 a página219 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

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