Estudiantes Internacionales Estudiantes Internacionales en la Universidad de Palermo Reuniones informativas MyUP
Universidad de Palermo - Buenos Aires, Argentina

Facultad de Diseño y Comunicación Inscripción Solicitud de información

  1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI >
  4. Ser noble favorece un mejor aprendizaje. Enseñar puede ser contagioso

Ser noble favorece un mejor aprendizaje. Enseñar puede ser contagioso

Firbeda, Esteban

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

ISSN: 1668-1673

XXVIII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XXI. Vol. 41, Febrero 2020, Buenos Aires, Argentina | 284 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Resumen: Probablemente cuando abarcamos a la educación y desarrollamos el rigor de la enseñanza, sometemos a los actores (empezamos a nombrar maestro-alumno o viceversa: ¿quién estará primero?, surgen las primeras preguntas) a ciertas exigencias y nivel académico transformado en número para expresar la jerarquía del aprendizaje alcanzado. Y pensamos en la nota.

Ahora bien, surgen factores muchas veces huérfanos al efecto de la efectividad de enseñar, uno de ellos es la nobleza. Nobleza, sí. Y, ¿por qué? ¿Será posible, será real que quien programe la enseñanza pueda alcanzar mayor fortuna en tanto sea noble? ¿Puede una buena persona generar mayor conocimiento, mejor conciencia y motivación constante? Una vez más, ¿será posible?

Palabras clave: Enseñanza – maestro – alumno – conocimiento – nobleza



Será oportuno (y por si acaso) advertir que no existe intención de hacer competir lo que se comienza en llamar nobleza versus exigencia académica, nobleza versus rigor documental, nobleza versus el etcétera que el lector quisiera considerar, por supuesto, todo se podrá refutar o reinventar.

Ahora bien, para transitar la idea del presente ensayo, comencemos a significar. Nobleza significa “que actúa de buena fe, sin ninguna maldad o doble intención” y/o “que carece completamente de maldad o doble intención” y probablemente aterricemos en este concepto y su significante a partir de otros, a partir de una búsqueda necesaria. Allí Víctor Küppers podrá contribuir, es que él se refiere a la importancia de la actitud y su fortuna posible desde la “diferencia entre el tú en su mejor versión y el tú en su peor versión, mediante el estado de ánimo”. Küppers incluso plantea su tríada para reflejar los componentes que lograrán al profesional más efectivo y elevado humanamente, en ese sentido plantea que el conocimiento es muy importante, que la habilidad es notable para implementar diversos desafíos, pero la actitud multiplica cualquier posibilidad. Y es que al mismo tiempo la actitud está conectada con el propósito y la motivación para lograr aquello que nos contagie la convicción suficiente. Dicho sea de paso, veremos que la nobleza incumbe a la tríada didáctica, es que, si pensáramos al alumno, al docente y el conocimiento por separado, difícilmente ligaría el propósito de enseñanza; sin embargo en la comunión de todas las partes es que la iniciativa sincera, de buena fe, acontecerá en el saber junto con estrategias de aprendizaje.

En el mismo sentido podríamos nutrir esta idea con otra concepción, ahora de Stephen Covey, quien asegura que “lo más importante en la vida es que lo más importante sea lo más importante”, que parece un juego de palabras (y lo es), pero a la vez nos compromete a un fin que nos supere y para ello supone andar despojado de vanidad y acertado en el propósito real: dejar un legado. Victor Küppers sospecha que nunca nadie ha visto a una mala persona con buen humor. Y quizás esto que a primera vista parezca ingenuo, refiere a algo tan significativo como ser buena o mala persona, y consecuentemente provoca desempatar entre ofrecer todo por la otra persona y/o beneficio colectivo; o enquistar solo en el beneficio propio (incluso si para ello fuera necesario, afectar, por obra u omisión, a la otra persona). Traspolando estos sentimientos a la escala profesional, lo singular de la teoría del aprendizaje significativo de David Ausubel (2015) propone la adquisición de un saber nuevo al relacionar la nueva información con los conocimientos previos que el sujeto dispone en su memoria. Pensemos entonces cómo se construirá la templanza y honradez de un maestro, acaso si hubiera aprendido valores familiares, morales y el entendimiento entero de la nobleza. Y quizás recordemos de algún registro documental o de un noticiero, donde una maestra atraviesa dificultades de todo tipo para luego de transitar 53 km por camino de tierra, pueda al mismo tiempo de enseñar también cuidar el presente y futuro de sus alumnos, ubicados en una escuela descuidada, pero donde existan valores y nobleza encontraremos a un maestro o maestra que brinde con honradez su vocación.

Entusiasma también pensar, reflexionar y sentir que en instancias de estudios superiores, por ejemplo de maestría o doctorado, se podrá manifestar la enseñanza acorde a estos valores que potencian el propósito facultativo. Una vez más, a título de diferentes niveles de enseñanza posibles, encontraremos a la nobleza totalmente sensible tanto para inspirar como para, en todo el sentido de la palabra, conspirar para que el alumno encuentre su mejor versión. Esto será efectivo tanto en etapas tendientes a la deconstrucción como a la reconstrucción, de allí la constante reflexión personal o colectiva y razón suficiente para poder seguir aprendiendo toda la vida. Del mismo modo, atañe a los distintos modelos de enseñanza de Jean-Pierre Astolfi (1997), proclive a manifestarse en transmisión, dando lugar a las distintas instancias de aprender y luego hacer; condicionamiento la cual supone la instancia de programación (enmarcada en propósitos y objetivos); como así también de manera constructivista en donde esto se evidenciará en tanto el modelo promulgue el aprender haciendo.

En tal sentido, será importante apreciar a Ander Egg (1994) quien define el aula taller como “una forma de enseñar y sobre todo aprender mediante la realización de algo que se lleva a cabo conjuntamente”, favoreciendo el aprender haciendo, en un contexto de trabajo cooperativo. En concordancia, el docente interviene con un propósito educativo que se actualiza en el aula, en un clima físico y psicosocial, y en donde el contenido asume un valor instrumental, al que podremos añadir la capa central que nos convoca una vez más, la nobleza, asumida como otro mecanismo que impulse como motor social para que el alumno ocupe el rol de sujeto activo, inmiscuido en el aula taller con un plan de trabajo para intervenir sobre la realidad, en donde la reflexión teórica provee conocimientos, la investigación revela experiencia y en consecuencia aflora la dimensión heurística, en donde brilla la capacidad del docente para evaluar y actuar ante las reacciones de los alumnos y el significado de los intercambios.

Y qué importante también será pensar el aula expandida, en donde el límite del aula se extiende, evitando fracturar espacios y posibilidades. Quizás tengamos que pensar de manera específica para acomodar el mejor ejemplo, pero con seguridad podremos conquistar una pluralidad de opciones en una nueva frontera para construir una idea y entonces encontrar el desarrollo cognitivo y el don de formar la propia voz del alumno con justos argumentos. O como sugiere Juan Villoro, “en la veloz arena de Internet, un impulso tiene más oportunidades que una idea. Si la realidad subsiste, se escribirá la historia de cómo la cultura, que pide tiempo extra, sobrevivió al cortocircuito de las opiniones instantáneas.” En tal sentido Ines Dussel clarifica que “uno de los problemas de las tecnologías es que portan muchas promesas: que van a cambiar el mundo, que los chicos van a aprender fácil y rápido. Eso no sucede mágicamente, sigue dependiendo de la acción de buenos docentes y de escuelas que propongan otro tipo de actividad. Es un desafío, de la misma manera que era un desafío escribir bien”. Entonces, y reforzando el concepto de la producción de conocimiento y propósito de elevar los desafíos intelectuales, sujetar la importancia de los valores como la nobleza para, en tiempos de lo instantáneo y fácil, ciertas veces frívolo, no sea el norte; sino sea tiempo de adoptar la regla de lo “difícil, pero importante”, idea de José Van Dijck. Ines Dussel completa diciendo “estamos acostumbrados a pensar el aula de manera homogénea y hoy el saber es muy heterogéneo, no solamente tiene que ver con el sector social, sino también con cómo se vinculan con las tecnologías.”. La escuela es un espacio desafiante y una experiencia muy formativa, participan emociones y es posible que se construyan/destruyan convicciones. Tanto que los valores serán de gran impacto en la vida de quienes participan y con quienes se relacione.

Pienso muy oportuno ahora citar a Jack Delors en torno a su manifiesto de cuatro principios fundamentales de la educación: aprender a conocer, es decir, adquirir los instrumentos de la comprensión; saber hacer, para poder influir sobre el propio entorno; aprender a vivir juntos, para participar y cooperar con los demás en todas las actividades humanas; y por último, aprender a ser, un proceso fundamental que recoge elementos de los tres anteriores. Por supuesto, estas cuatro vías del saber convergen en una sola, ya que hay entre ellas múltiples puntos de contacto, coincidencia e intercambio. Y una vez más, el factor colaborativo será notable.

Probablemente seguir preguntándonos algunos cuestionamientos sea anecdótico; aunque la primera inercia nos diga al mismo tiempo lo contrario y a viva voz “sigamos preguntando, animemos a las preguntas más incómodas”, reflexionemos que será importante. Preguntarnos nos hace y nos arma también de emociones y sabiduría (que no es solo saber, sino entender). ¿A dónde podríamos ir evitando la única pregunta aparentemente innecesaria, aquella del primer párrafo y que no hace falta preguntar? Quizás, solo quizás, la pregunta que hoy no nos debería hacer falta es quién está primero, el maestro o el alumno. Después (o antes) de todo, los dos no son uno sin el otro, se merecen. Y al mismo tiempo.

Referencias Bibliográficas

Ander Egg, E. (1999) El taller una alternativa para la renovación pedagógica. Buenos Aires: Lumen.

Astolfi, J. P. (1997) Aprender en la Escuela. Dolmen Estudio.

Ausubel, D. (2015) Adquisición y retención del conocimiento. Planeta.

Biggs, J. (2005) Calidad del aprendizaje Universitario. Narcea

Davini, M. C. (2008) Métodos de la enseñanza. Santillana.

Dussel, I. (2006) Educar la mirada. Manantial.

Küppers, V. (2011) El efecto actitud. Ediciones Invisibles.

Perkins, D (1997) La escuela Inteligente. Buenos Aires: Gedisa

Perkins, D. N. (1985) Conocimiento como diseño. Colección Psicología, 12. Bogotá: Universidad Javeriana.

Steiman (2018) Más didáctica de la educación superior. Miño y Davila.

Stephen Covey, R. (2000) Primero, lo primero. Paidós Plural.

Van Dijck, J. (2016) La cultura de la conectividad. Siglo XXI.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a la Didáctica a cargo de la profesora Silvia Meza en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica.



Abstract: Probably when we cover education and develop the rigor of teaching, we subject the actors (we begin to appoint teacher-student or vice versa -who will be first? the first questions arise-) to certain demands and academic level transformed into number to Express the hierarchy of learning achieved. And we think about the note.

Now, often orphan factors arise to the effect of the effectiveness of teaching, one of them is the nobility. Nobility, yes. And why? Is it possible, will it be real that whoever programs the teaching can achieve greater fortune as long as he is noble? Can a good person generate more knowledge, better awareness and constant motivation? Again, will it be possible?

Keywords: Teaching - teacher - student - knowledge - nobility

Resumo: Provavelmente quando abarcamos à educação e desenvolvemos o rigor do ensino, submetemos aos atores (começamos a nomear mestre-aluno ou vice-versa: ¿quem estará primeiro?, surgem as primeiras perguntas) a certas exigências e nível acadêmico transformado em número para expressar a hierarquia da aprendizagem atingida. E pensamos na nota.

Agora bem, surgem fatores muitas vezes órfões ao efeito da efetividade de ensinar, um deles é a nobreza. Nobreza, sim. E, ¿por que? ¿Será possível, será real que quem programe o ensino possa atingir maior fortuna em tanto seja nobre? ¿Pode uma boa pessoa gerar maior conhecimento, melhor consciência e motivação constante? Uma vez mais, ¿será possível?

Palavras chave: Ensino - professor - aluno - conhecimento - nobreza


Esteban Firbeda. Licenciado en Publicidad, Magíster en Marketing Estratégico (UCES). Profesor de la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo.


Ser noble favorece un mejor aprendizaje. Enseñar puede ser contagioso fue publicado de la página 237 a página239 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

ver detalle e índice del libro