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“Tu trabajo no sirve”. Evaluación final sin evaluación formativa

Martínez, Camila Sol

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

ISSN: 1668-1673

XXVIII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XXI. Vol. 41, Febrero 2020, Buenos Aires, Argentina | 284 páginas

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Resumen: El ámbito universitario coloca a los estudiantes en la posición de ser evaluados y por lo tanto, al docente en la posición de evaluar. En diferentes disciplinas, y más aún en las carreras de diseño y comunicación, esta puede ser la diferencia entre asistir a la Universidad y aprender por uno mismo: la figura de alguien que corrija lo que se está haciendo y que oriente hacia un resultado final esperado. Una figura que guie durante el proceso creativo, permitiendo de esta manera, mejorar los resultados para bien, y calificar el resultado final obteniendo así una visión general del proceso. Sin embargo existen casos donde no se evalúan los pasos y se hace hincapié solamente en el resultado final. Es así que en instancias de exámenes finales se pueden llegar a escuchar frases como “Tu trabajo no sirve”. ¿Cómo es que un estudiante llega a un examen con un trabajo que, supuestamente, no sirve? ¿Cómo evitar que esto ocurra?

Palabras clave: Evaluación final– retroalimentación – devoluciones – docente- aprendizaje.



El propósito más importante de la
evaluación no es probar, sino mejorar.

Guba Egon

Nos encontramos en una era tecnológica donde infinidad de contenidos se encuentran solamente a un clic de distancia. Textos, libros, tutoriales, cursos online, incluso quienes prometen que seremos los mejores si seguimos sus pasos. Podemos encontrar información de casi cualquier disciplina que quisiéramos aprender. Sin embargo, aún hay quienes eligen estudiar en ámbitos académicos, incluyendo las carreras de diseño. Los estudiantes seguramente asisten a instituciones para poder obtener una formación más completa como diseñador. Esto no implica solamente una búsqueda por adquirir los conocimientos pertinentes a su área de interés, sino también adquirir herramientas que le permitan plasmar sus propias ideas, es decir incorporar el contenido como propio y poder realizar los trabajos de diseño bajo su impronta personal. Para lograr aquello se necesita una constante evaluación de procesos impartida por una figura guía, en este caso, el docente.

¿Qué se evalúa en las clases de diseño? En este ámbito hay parte de teoría y parte de creatividad. No existe un saber absoluto, ya que el diseño y la comunicación se encuentran en constante cambio. Las instituciones deben tomar decisiones en cuanto a cómo estructurar las carreras, sin embargo queda a cargo del docente definir qué es lo que pasará dentro de su salón de clases. Perrenoud afirma que generalmente las instituciones se ocupan de hasta el mínimo detalle en diferentes asuntos, sin embargo queda a cargo del docente la forma en que se va a evaluar y los contenidos de exigencia que se utilizarán. “En definitiva, el profesor goza de una amplia autonomía en la manera en que compone, administra, corrige y califica sus pruebas escritas u otros momentos del trabajo…” (Perrenoud, 2008, p.37).

Por lo tanto, cada salón de clase será diferente ya que cada docente es diferente y cada uno tomará sus propias decisiones en cuanto a cómo evaluar a los alumnos. Existen personalidades diferentes. Sin embargo la eficacia de cada docente radica en reconocer sus fortalezas y, combinando aquello con sus preferencias, lograr la adopción de estrategias compatibles que sean apropiadas con los objetivos a los que se quiere llegar. (Eggen, P. y Kauchak, D., 1999, p.17).

Teniendo en cuenta estos aspectos, en este tipo de carreras será necesario adoptar estrategias de constante evaluación, como se mencionó anteriormente, es decir evaluación de tipo formativa, también conocida como evaluación de procesos, o evaluación de cursado. Perreonud propone considerar este tipo de evaluación a “toda practica de evaluación continua que pretenda contribuir a mejorar los aprendizajes en curso…” (Perreonud, 2008, p.102). Este tipo de evaluación constante puede focalizarse tanto en el desempeño de los estudiantes, así como también se utiliza para ayudar a los alumnos en el proceso de creación de un proyecto, sea cual fuera, el cual posteriormente puede ser exhibido como trabajo final de la asignatura.

¿Cómo se llega a esto? En primer lugar comprender que un estudiante no debería llegar a la instancia de evaluación final sin haber tenido la oportunidad de recibir devoluciones claras acerca de su proyecto. En segundo, que los estudiantes conozcan los criterios de evaluación para el proyecto. “La evaluación siempre se inscribe en una relación social, una transacción más o menos establecida entre el docente, por un lado, y el alumno…” (Perrenoud, 2008, p. 40). Enmarcados por los contenidos de la asignatura, los estudiantes conocen qué es lo que se evaluará y cómo se evaluara, si estas estrategias son, no solo comunicadas por el docente, sino también aplicadas en clase.

Esto puede conseguirse mediante la retroalimentación, es decir que la información circulará de un punto a otro, produciendo estímulos y permitiendo modificar los resultados (Anijovich, p.130). Es decir que el docente debería realizar devoluciones que permitan que los estudiantes modifiquen aspectos de su trabajo, o simplemente los mantengan como están, siempre y cuando también reciban una devolución que les permita entender porque deberían dejarlo así. Frases como “buen trabajo”, “mal trabajo” contienen poca retroalimentación. “Es necesario el diálogo cuya intencionalidad consiste en proporcionar un contexto para el aprendizaje reflexivo y para apoyarlo” (Anijovich, 2010, p.138). Será necesario destinar aspectos de las clases para lograr aquello, y no limitar las mismas solamente para impartir información.

Un aspecto a recalcar es la importancia de que los estudiantes tengan un espacio para realizar preguntas acerca de su trabajo, y que el docente los escuche y oriente. Las preguntas le permiten al docente reconocer las maneras en que los estudiantes se interrogan respecto a un campo, la naturaleza de los errores o las falsas concepciones. (Litwin, 1998, p.24). Aun así, que el docente realice preguntas favorece a la reflexión.

Todo esto sin dejar de lado que evaluar es valorar, es decir emitir juicios de valor (Palou de Maté, 1998, p. 98) y Camilloni recalca que no puede haber evaluación sin juicios de valor (Camilloni, 1998, p.70). Dicha autora establece que los juicios de valor se pueden construir de dos formas. Una de ellas tiene que ver con las emociones del docente, sus percepciones de aceptación o rechazo, agrado o desagrado ante determinadas conductas del alumno. La otra tiene que ver con la interpretación recogida de la observación seria y rigurosa de la información. (Camilloni, 1998, p. 70). Se apoya la idea de que la evaluación no debería basarse en sentimientos o actitudes, sino en el alcance de los objetivos planteados con anterioridad. El docente “no siempre recoge informaciones pertinentes, no las interpreta siempre críticamente, no siempre interviene a consciencia” (Perrenoud, 2008, p.7), y en ocasiones esos juicios de valor corresponden más a percepciones o gustos personales que a lo planteado en las clases acerca de que es lo que se iba a evaluar. Esto puede generar que las devoluciones no sean apropiadas para que el estudiante mejore su aprendizaje o su trabajo, y este ceda simplemente para cumplir con lo que solicita el docente. (Anijovich, 2010, p.135).

En ocasiones puede ocurrir que el trabajo cumpla con lo pautado por el docente, que cumpla con las normas o convenciones pertenecientes a la correcta realización, pero que los gustos del estudiante no se correspondan con los del docente. El realizador puede verse obligado a modificar aspectos del proyecto, convirtiéndose así el docente en un obstáculo para la realización personal más que en una guía. En estos casos sería provechosa una reestructuración de las estrategias de evaluación por parte del docente, ya que estos planteos surgen no solo durante la cursada, sino también en el examen final.

Si estas consideraciones mencionadas se aplicaran durante la cursada (devoluciones son claras, forma de evaluar es clara, conocimiento acerca de la forma de evaluar por parte de los estudiantes) lo más probable es que se asista al examen final sabiendo cómo se será evaluado, ya que de esa forma se evaluó en las clases. No es posible de esta manera recibir una devolución del tipo “Tu trabajo no sirve” en un examen final, ya que esas consideraciones (aunque claro, mejor planteadas) deberían haber surgido durante la cursada.

En conclusión, el alumno debería asistir a la instancia de evaluación final con un trabajo previamente evaluado. Este momento sigue siendo de evaluación, ya que seguramente se evalúen características, como la exposición del proyecto, e incluso las correcciones que se hayan hecho sobre el mismo. Sin embargo, el alumno simplemente no puede haber llegado a esta instancia sin antes haber pasado por la evaluación de procesos durante la cursada.

Esto requiere una planificación. El docente debe formular estrategias, destinar tiempo de las clases para poder hacer estas devoluciones. Es preferible que no solo remarque los errores, sino que también remarque aquellos aspectos que se están realizando correctamente. Todo esto considerando que, los estudiantes elijen estudiar diseño, más allá de la obtención de un título Universitario, para aprender a realizar sus proyectos; para contar con una figura guía que los oriente a realizar lo que no podrían realizar valiéndose solo de tutoriales en Internet.

“Ayudar a un alumno a llegar al final de una tarea ciertamente no es, de por sí, un obstáculo para el aprendizaje. Todo depende de la naturaleza de la ayuda que se aporta” (Perreonoud, 2008, p.112), es decir que la evaluación de procesos además de orientarlos para que culminen sus proyectos, es una oportunidad para que los estudiantes aprendan, al igual que el docente.

Referencias Bibliográficas

Anijovich, R, Camilloni A. R. W. de, Capelletti, G., Hoffmann, J., Katzkowicz, R., Lopez, L. (2010). La evaluación significativa. Argentina: Paidós.

Camilloni, A. R. W. de, Celman S. Litwinw E, y Palou de Maté M. (1998). La evaluación de los aprendijzajes en el debajte didáctico contemporáneo. Argentina: Paidós Educador.

Eggen, P. y Kauchak, D. (1999). Estrategias docentes. Enseñanza de contenidos curriculares y desarrollo de habilidades del pensamiento. Buenos Aires: Fondo   de Cultura Económica.

Perreonud P. (2008). La evaluación de los alumnos. De la producción de la excelencia a              la regularización de los aprendizajes. Entre dos lógicas. Colihue.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Evaluación a cargo del profesor Matías Panaccio en el marco del Programa de Reflexión e Innovación Pedagógica.



Abstract: The university setting places students in the position of being evaluated and therefore, the teacher in the position of evaluating. In different disciplines, and even more in the design and communication careers, this can be the difference between attending the University and learning for oneself: the figure of someone who corrects what is being done and who directs towards an expected final result . A figure that guides during the creative process, allowing in this way, improve the results for good, and qualify the final result thus obtaining an overview of the process. However there are cases where the steps are not evaluated and focuses only on the final result. It is so in instances of final exams you can get to hear phrases like “Your work does not work.” How is a student reaches a test with a job that supposedly does not work? How to prevent this from happening?

Keywords: Final evaluation - feedback - returns - teacher - learning

Resumo: O âmbito universitário coloca aos estudantes na posição de ser avaliados e portanto, ao professor na posição de avaliar. Em diferentes disciplinas, e mais ainda nas carreiras de design e comunicação, esta pode ser a diferença entre assistir à Universidade e aprender por um mesmo: a figura de alguém que corrija o que se está fazendo e que oriente para um resultado final esperado. Uma figura que guie durante o processo criativo, permitindo desta maneira, melhorar os resultados para bem, e qualificar o resultado final obtendo assim uma visão geral do processo. No entanto existem casos onde não se avaliam os passos e se faz finca-pé somente no resultado final. É de modo que em instâncias de exames finais podem ser chegado a escutar frases como “Seu trabalho não serve”. ¿Como é que um estudante chega a um exame com um trabalho que, supostamente, não serve? ¿Como evitar que isto ocorra?

Palavras chave: Avaliação final - feedback - retorno – professor – aprendizagem


Camila Sol Martínez. Licenciada en Comunicación Audiovisual (Universidad de Palermo)


“Tu trabajo no sirve”. Evaluación final sin evaluación formativa fue publicado de la página 269 a página271 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Nº XLI

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